Leer La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2580 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La luz de las velas parpadeaba, y por la tenue luz y las sombras, quedó claro que se encontraba en una sencilla casa de piedra.
Xia Zhi aún vestía su túnica manchada de sangre. Su esbelta figura se acurrucaba al borde de la cama, y su hermoso rostro lucía pálido y transparente. Un atisbo de tristeza se dibujaba entre sus cejas.
Lin Xun abrió los ojos y no pudo evitar extender la palma de la mano y acariciar el cabello de Xia Zhi.
“Xia Zhi, no estoy muerto, no estés triste.” Quiso sonreír, pero en vez de eso las lágrimas corrieron por sus mejillas.
Las escenas que habían surgido previamente en su consciencia parecían reaparecer ante él. En la inmensidad del cosmos, ella sangraba, huyendo sola con él a cuestas. Estaba gravemente herida, pero no le importaba en absoluto. En cambio, seguía llamándolo mientras las lágrimas caían silenciosamente por su hermoso rostro.
Era la primera vez que Lin Xun veía a Xia Zhi llorar de una forma tan triste, desamparada y dubitativa. También era la primera vez que Lin Xun no podía contener las lágrimas. Incluso los hombres lloran a veces.
Solo después de experimentar las mayores penurias y peligros, uno puede comprender lo importante que es para él la persona que más quiere.
Xia Zhi, que estaba tumbada al borde de la cama, se quedó atónita. Levantó la cabeza y miró a Lin Xun, que acababa de abrir los ojos. Tras un largo rato, susurró: “Lin Xun, no me vuelvas a asustar así”.
Su voz, antes firme, se quebró entre sollozos. Parecía forzar una sonrisa, pero lágrimas brillantes asomaban por sus ojos, deslizándose silenciosamente.
Tal vez estaba demasiado emocionada, o tal vez la angustia y la tristeza la atormentaban, pero Xia Zhi, siempre tan callada, extendió los brazos y abrazó con fuerza a Lin Xun. Apoyó la cabeza en su pecho. No dijo ni una palabra, pero su delicado cuerpo temblaba levemente.
Lin Xun acarició suavemente el cabello de Xia Zhi y dijo: "Está bien. No dejaré que esto vuelva a suceder".
¡Al final de su frase, se percibía un toque de determinación!
De repente, una voz tímida surgió desde fuera de la casa de piedra: "Hermana mayor, la medicina está lista".
Lin Xun reprimió sus turbulentas emociones y se tranquilizó.
Xia Zhi se incorporó y dijo suavemente: "Xiao Xi, pasa".
La puerta se abrió de golpe y entró una figura menuda. Era una niña de unos diez años que vestía ropa de piel curtida. Tenía el pelo largo, espeso y negro, un rostro bello y de rasgos delicados, y unos ojos grandes y brillantes. En sus manos llevaba un cuenco de porcelana que humeaba con una medicina de olor penetrante .
Cuando vio a Lin Xun, la niña se quedó atónita por un momento, y luego una expresión de sorpresa apareció en su rostro mientras exclamaba: "¡Hermana mayor, este hermano mayor finalmente despertó!"
Xia Zhi tarareó, tomó el cuenco de porcelana en su mano y dijo: "Xiao Xi, gracias".
Xiao Xi sonrió, dejando ver sus dientes blancos y perfectos: "Hermana mayor, mi abuelo dijo que tú y mi hermano mayor son invitados de honor en el pueblo, y debemos tratarlos bien. Bienvenidos."
Lin Xun no pudo evitar preguntarse: ¿eran invitados de honor en el pueblo?
Sin embargo, Xia Zhi acercó el tazón de porcelana a la boca de Lin Xun y dijo: "Esta es la sopa que preparaba el abuelo de Xiao Xi. Decía que era buena para recuperar la vitalidad. Xiao Xi nos ha enviado esta sopa todos los días durante los últimos tres meses".
¿Tres meses?
Ahora estaba aún más confundido, pero no hizo más preguntas. Bebió la sopa del tazón a sorbos. Tras probarla, no pudo evitar aprobarla en silencio. Era evidente que aquella sopa se había preparado con ingredientes medicinales añejos. Quizá no fueran extremadamente preciosos ni raros, pero sí tenían algún efecto.
Tras terminar de beber, Xia Zhi le entregó el cuenco de porcelana a la niña. Antes de que pudiera hablar, Xiao Xi se giró con una sonrisa y dijo: “Voy a contarle la buena noticia al abuelo”.
Su menuda figura empujó la puerta y salió.
"¿Dónde estamos?"
Xia Zhi negó con la cabeza: "Yo tampoco lo sé".
Resultó que, tres meses atrás, Xia Zhi había cargado a Lin Xun a cuestas y abandonado aquella extensión de espacio desconocida y en ruinas, para luego adentrarse en un corredor espaciotemporal. Al salir, llegaron a una vasta cordillera. Además, la aldea donde se encontraban ahora estaba ubicada en lo profundo de esta zona.
El abuelo de Xiao Xi era el jefe de la aldea. Hace tres meses, mientras recolectaba hierbas sagradas en las montañas, fue atacado por una bestia feroz y salvado por Xia Zhi, que pasaba por allí. El abuelo de Xiao Xi, agradecido por la bondad de Xia Zhi, la invitó a visitar la aldea.
Para ayudar a Lin Xun cuanto antes, Xia Zhi aceptó de inmediato. Al oír esto, comprendió por fin por qué él y Xia Zhi se habían convertido en huéspedes de honor de aquella aldea.
“Esto se parece un poco a lo que ocurrió en la aldea Feiyun en aquel entonces” dijo Lin Xun con los ojos llenos de emoción. Recordó su juventud, cuando también fue considerado un huésped de honor en la aldea Feiyun y vivió allí temporalmente. Fue allí donde conoció a Xia Zhi.
Xia Zhi dijo: "No he olvidado lo que pasó entonces. Por eso decidí quedarme aquí. Siento que no nos guardan rencor".
Lin Xun tarareó y comenzó a sentir su cuerpo. Sin importar si esta aldea se encontraba en el Reino Verdadero Eterno o no, lo más importante para él era restaurar y sanar su poder de cultivo.
Poco después, no pudo evitar sonreír con amargura.
La palabra “malo” no alcanzaba para describir su estado. Era tan grave que su qi estaba desequilibrado, sus meridianos dañados y su energía espiritual agotada. Incluso su cuerpo físico estaba gravemente herido.
Además, su Mundo Emperador del Verdadero Ser también mostraba signos de daño, como si hubiera sido devastado por una tormenta, con señales de desorden por doquier. No había rastro de vitalidad; estaba completamente desprovisto de vida.
En ese estado, no se diferenciaba de cualquier otro mortal gravemente herido. Cualquiera podía matarlo. Por suerte, el Caldero de la Espada del Abismo Infinito y su tesoro seguían con él; no se habían perdido. De lo contrario, la pérdida habría sido inmensa.
“Debo darme prisa y recuperarme rápidamente. De lo contrario, si volvemos a enfrentarnos a algún peligro, me temo que no podremos resistir en absoluto…” Lin Xun sintió una fuerte y urgente sensación de crisis.
Se oyeron pasos fuera de la casa de piedra, seguidos de una voz grave: "¿Señorita, he oído que el joven se ha despertado?"
Xia Zhi abrió la puerta y dio la bienvenida a un anciano.
Parecía viejo, pero su cuerpo era fuerte. Su piel tenía un bronce saludable, su qi fluía con fuerza y su rostro revelaba un temperamento fuerte y firme.
Lin Xun supo de inmediato que el anciano era en realidad un cuasi emperador. Estaban en una aldea remota en medio del desierto, pero que el jefe de la aldea tuviera tal nivel de cultivo era prueba suficiente de que este mundo era, sin duda, extraordinario.
El anciano también vio que Lin Xun finalmente había despertado y no pudo evitar reír a carcajadas, diciendo: "¡Genial, ahora puedo estar tranquilo!".
Luego se presentó; su nombre era Wuchuan y era el jefe de la aldea de Yunying, donde sus antepasados habían vivido durante generaciones.
Lin Xun pronunció su nombre de dharma, pero no reveló su verdadero nombre al anciano, pues temía que su existencia causara problemas en aquella remota aldea. Al fin y al cabo, si aquel lugar se encontraba realmente en el Reino Verdadero Eterno, era absolutamente imposible que nadie conociera su nombre: Lin Xun.
Tras charlar un rato, Wuchuan les dijo: "Señorita y Daoyuan, deberían descansar aquí hasta que sus heridas sanen. No será demasiado tarde para decidir marcharse entonces".
En cuanto el anciano se marchó, Xia Zhi, que había estado de pie junto a Lin Xun, se tambaleó levemente. Como si hubiera perdido todas sus fuerzas, se sentó en silencio en el suelo y luego se desmayó.
"¡Xia Zhi!"
A Lin Xun se le encogió el corazón. No sabía de dónde sacaba fuerzas, pero con gran esfuerzo logró levantarse de la cama y se tambaleó hasta donde estaba Xia Zhi. Con todas sus fuerzas, apenas pudo alzarla y acostarla en la cama. Para cuando terminó, ya estaba sudando y mareado.
Tras jadear un rato, notó que Xia Zhi aún daba señales de vida. Quizás se había desmayado porque había agotado todas sus fuerzas durante ese tiempo.
Al observarla con más detenimiento, pudo ver que Xia Zhi aún tenía muchas grietas y finas cicatrices en su cuerpo, y su rostro estaba extremadamente pálido y transparente. Su estado físico no era mucho mejor que el suyo. Lin Xun no podía imaginar cómo había logrado resistir hasta entonces.
“Deberías descansar ahora, yo te cuidaré” dijo Lin Xun, tomando la mano de Xia Zhi, blanca y fría como el jade, con los ojos llenos de lástima y dolor.
Pasó el tiempo. Lin Xun cruzó las piernas con dificultad, se sentó directamente en el suelo y comenzó a meditar.
Sin embargo, sus heridas eran demasiado graves, y ni siquiera podía operar el Caldero de la Espada del Abismo Ilimitado y sacar las medicinas raras y mágicas que estaban escondidas dentro.
Al final, Lin Xun hizo caso omiso de eso mientras practicaba en silencio el misterioso Arte del Gran Horno Dao. Inhalaba y exhalaba, y en silencio, canalizaba y peinaba el qi caótico y casi colapsado que lo rodeaba.
Gradualmente, un rastro de aeth qi surgió del vacío y se vertió en él. Aunque solo era una gota en el océano, ¡este pequeño progreso ya le había dado esperanza!
El tiempo transcurría día tras día.
Lin Xun y Xia Zhi se alojaron en la aldea de Yunying, enclavada en las montañas. Era como si estuvieran aislados del mundo y alejados del ajetreo y el bullicio mundanos.
Cada día, Xiao Xi traía una sopa medicinal preparada con hierbas aromáticas para ayudarles a recuperar la vitalidad. Lin Xun tomaba cada porción y se la daba a Xia Zhi, que estaba inconsciente, para que la bebiera.
Desafortunadamente, la condición de Xia Zhi no mejoró y seguía inconsciente. Esto hizo que Lin Xun temiera aún más quedarse donde estaba, por lo que dedicó casi todo su tiempo a cultivar el cultivo.
Quince días después, por fin acumuló el poder suficiente para accionar el Caldero de la Espada del Abismo Infinito. Sin dudarlo, extrajo algunas medicinas y elixires mágicos poco comunes que se escondían en él.
"El gran dao cambia, la destrucción y el nirvana coexisten; no hay creación sin destrucción, y después de la destrucción surge el establecimiento. Debo aprovechar esta oportunidad para usar el Arte del Horno del Gran Dao para remodelar mi dao y templar mis cimientos..."
Lin Xun respiró hondo y su mirada se tornó firme. Sus heridas eran muy graves. Su espíritu, su cuerpo y su cultivo estaban severamente dañados. Para cualquier otro, esto equivaldría a quedar lisiado.
Sin embargo, para él, que tenía mucha experiencia en mejorar su cultivo, ¡esta era otra oportunidad para reconstruirse desde cero! Tras sacar una píldora verde que parecía un longan y tragarla, el suave poder medicinal se convirtió en un torrente espeso y caliente que recorrió las extremidades de Lin Xun.
Su cuerpo, que durante mucho tiempo había estado seco y exhausto, con escasa vitalidad, reaccionó como si una larga sequía acabara de terminar. Absorbió con avidez y frenesí el milagroso y oleante poder medicinal.
Lin Xun tenía los ojos cerrados, su cuerpo y su mente estaban en blanco, completamente absorto en la meditación. Su expresión reflejaba solemnidad y tranquilidad.

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La Guerra de los Prodigios (Novela)
Capítulo 2581
La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2580
Estás leyendo el capítulo 2580 de La Guerra de los Prodigios (Novela), un novela. Abandonado cuando era un bebé, lo único que Lin Xun había conocido era la vida en la prisión de la mina sin sol. Su misterioso tutor, Mister Lu, nunca habló mucho de los orígenes de Lin Xun, limitándose a enseñarle el… Este capítulo tiene publicado el 2 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Guerra de los Prodigios (Novela) tiene 2581 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.