Leer La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2533 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¡Clang!
La lanza de batalla dejó escapar un largo y resonante grito.
Antes incluso de que su voz se apagara, Nan Tianzheng ya había lanzado su ataque. Su figura cruzó el aire como un relámpago, emanando una aterradora sed de sangre mientras cargaba hacia adelante como un sol azul abrasador. El poder que emanaba era muy superior al de Nan Tianba.
Lin Xun permaneció impasible y sereno. Este Nan Tianzheng es, sin duda, formidable, una figura sin parangón entre su generación.
Sin embargo, la visión de Lin Xun había superado con creces ese nivel. Incluso había sometido a figuras de la talla de un Emperador Ancestral. ¿Qué era Nan Tianzheng en comparación?
Lo único que hizo dudar a Lin Xun fue la lanza en la mano de Nan Tianzheng. Sin duda, se trataba de un arma imperial ligada a la vida, una rareza, rebosante de una intención asesina sin parangón y un poder inmenso.
¡Boom!
La luz del Dao se elevó hacia el cielo, atravesando las nubes.
En el Campo de Batalla de los Dioses, aparecieron capa tras capa de grandes ondas dao, entrecruzándose y entrelazándose en el vacío para formar una fuerza defensiva informe pero sólida.
Estas restricciones, establecidas durante la época anterior, fueron las que permitieron contener las consecuencias de la batalla. Sin ellas, la destrucción resultante habría sido inimaginable.
Desde el primer intercambio, el choque entre Lin Xun y Nan Tianzheng estalló con un brillo deslumbrante. Fue espléndido, radiante e impresionante.
El intercambio de golpes entre ambos fue demasiado rápido para seguirlo. Los puños y palmas de Lin Xun chocaron repetidamente con la lanza de Nan Tianzheng, cada golpe rasgando el vacío, como si las leyes del gran dao colisionaran. Evocaba escenas de los cielos partiéndose y el comienzo de la creación.
Entonces, las dos figuras se separaron y volaron hacia extremos opuestos del cielo. Se volvieron para mirarse de frente, con los ojos fijos, sus miradas afiladas, frías y mortales.
El enfrentamiento fue tenso y escalofriante.
Muchos espectadores sintieron cómo se les aceleraba el corazón. Aquello era un duelo sin precedentes. Dos emperadores supremos del octavo reino se enfrentaban en una batalla destinada a sacudir el mundo.
En el instante siguiente, volvieron a chocar, más rápido que dos rayos. Nan Tianzheng abrió la boca de repente y escupió un sello radiante. Era una manifestación de leyes dao entrelazadas, hermosa y deslumbrante.
El cielo se estremeció y la tierra se estremeció. Era como si el universo entero estuviera al borde del colapso. Los cuatro puntos cardinales se estremecieron, mientras la tierra, el fuego, el viento y el agua surgían con fuerza, y el humo y las nubes caóticas se arremolinaban y danzaban.
Sin embargo, por muy poderosas que fueran las artes de Nan Tianzheng, Lin Xun las neutralizaba con facilidad.
Se oyeron exclamaciones de asombro. El poder que Lin Xun desplegaba era absolutamente incomprensible. Con las manos desnudas y apenas a mitad del octavo reino de cultivo de la Etapa Emperador, era capaz de enfrentarse cara a cara con Nan Tianzheng, quien había alcanzado la etapa cumbre en el mismo reino. Era sencillamente increíble.
"¡Muere!"
La expresión de Nan Tianzheng era fría y severa. Su aura resplandecía como un sol azul luminoso, irradiando un brillo cegador y un calor abrasador. Con cada paso que daba, su aura se intensificaba, multiplicándose varias veces su fuerza anterior.
Todos los presentes sintieron un escalofrío. ¡Era evidente que Nan Tianzheng había activado algún arte secreto aterrador que podía amplificar enormemente su poder de combate!
Fue sencillamente aterrador.
La expresión de Nan Yongqiang era compleja. Reconoció la técnica y sabía que, en efecto, podía duplicar el poder, pero a un precio muy alto. Dañaría gravemente la base del dao del usuario.
Sin embargo, era evidente que a Nan Tianzheng ya no le importaba nada. Con tal de matar a Lin Xun, había dejado de lado cualquier preocupación sin dudarlo.
¡Buzz!
Nan Tianzheng avanzó de nuevo, su figura desgarrando el espacio mismo. Parecía un dios de la guerra llameante, consumiendo su propia esencia para destruir todo a su paso.
Su cuerpo se transformó en un sol colosal, que barría los nueve cielos mientras golpeaba una y otra vez con su lanza, generando una fuerza asesina devastadora.
En ese instante, Lin Xun frunció ligeramente el ceño. Sentía cómo aumentaba la presión. La fuerza de Nan Tianzheng había sufrido una transformación drástica. Lin Xun comprendió que el arte secreto era similar a la Ira de Yazi o al Arte del Combate Sagrado; ambos permitían duplicar la fuerza durante un breve periodo.
Nan Tianzheng se mostró cada vez más sereno, su presencia imponente. Cargó libremente a través del campo de batalla, atacando sin vacilar, dando la impresión de haber tomado la delantera.
Por el contrario, Lin Xun había comenzado a encontrarse en desventaja.
“Lin Xun, eres un adversario formidable. Incluso en el Reino Verdadero Eterno, serías considerado un genio excepcional. Pero eres demasiado arrogante. ¡Aún no entiendes que siempre hay alguien más fuerte que tú!” dijo Nan Tianzheng con frialdad, con la mirada indiferente.
En el Dominio del Séptimo Cielo, seres como él se habían abierto camino a través de miles de enemigos y habían soportado innumerables batallas sangrientas solo para lograr lo que tenían hoy.
“¡Hermano del clan, acaba con él! ¡Conserva su espíritu primigenio y refínalo hasta convertirlo en un tesoro! ¡Que sufra por toda la eternidad, incapaz de vivir o morir!”
En el campo de batalla, algunos miembros del Clan Nan gritaban con júbilo, sus voces cargadas de un odio profundo.
“Si esas son tus últimas palabras, entonces son muy apropiadas. Ahora, permíteme mostrarte lo que realmente significa decir 'siempre hay alguien más fuerte'”.
Lin Xun, que hasta entonces había parecido pasivo, de repente soltó una leve risita. Su alta e imponente figura se irguió, y en ese instante lanzó un contraataque repentino y arrollador.
Su poder estalló como un volcán dormido durante incontables años.
Este contraataque fue tan repentino que nadie lo vio venir. Justo cuando Lin Xun parecía a punto de ser derrotado, estalló con fuerza, ¡y su ímpetu se multiplicó varias veces!
¡Boom!
Se abalanzó sobre Nan Tianzheng a puñetazos, aún desarmado, pero cada uno de sus golpes ahora poseía una fuerza arrolladora y majestuosa. Además, cada impacto emanaba un ímpetu imparable.
Bajo el ataque implacable, Nan Tianzheng retrocedió. Un dolor punzante le recorrió el cuerpo y, al poco tiempo, aparecieron rastros de sangre donde los puños de Lin Xun le habían desgarrado la piel.
La expresión de Nan Tianzheng cambió drásticamente. Lin Xun parecía haberse transformado. ¿Acaso ese era su verdadero poder?
Lin Xun lanzó un puñetazo con una fuerza que parecía capaz de alcanzar los cielos. Al moverse su brazo, el espacio se contrajo a su alrededor e incluso las defensas del Campo de Batalla de los Dioses temblaron violentamente.
El repentino giro de los acontecimientos dejó atónitos no solo a Nan Tianzheng, sino también a todos los presentes. Todo había sucedido demasiado rápido, de forma demasiado abrupta e increíble, pillándolos a todos desprevenidos.
“¡Matad!” rugió Nan Tianzheng, desatando toda su fuerza en un intento desesperado por someter a Lin Xun una vez más.
“¿Eso es todo?” dijo Lin Xun con un suspiro.
Inmediatamente, innumerables hebras de misterioso qi de espada brotaron de Lin Xun, como ráfagas de luz cósmica, disparándose a través del campo de batalla.
En medio del ensordecedor estruendo, la lanza de Nan Tianzheng vibró violentamente, emitiendo un zumbido lastimero. Intentó esquivarla una y otra vez, pero fue inútil. El qi de la espada lo golpeó con fuerza y las heridas comenzaron a extenderse por su cuerpo.
Primero, se oyó un chasquido, y su hombro izquierdo se abrió de golpe, salpicando sangre, y uno de sus brazos casi se le desprendió. Luego, un crujido seco resonó cuando la corona de plumas que llevaba en la cabeza se hizo añicos, soltando su cabello y dejando un rastro de sangre que le corría por la frente.
Gritos de asombro resonaron en el campo de batalla. Los rostros de los miembros del Clan Nan palidecieron de incredulidad. Hacía apenas unos instantes, habían creído que Nan Tianzheng iba a aplastar a Lin Xun.
Desafortunadamente, en un abrir y cerrar de ojos, la situación cambió y ¡ahora era Nan Tianzheng quien corría grave peligro!
¡Has estado ocultando tu fuerza!
El rostro de Nan Tianzheng se ensombreció y se contrajo de ira. Pensó que Lin Xun se había estado conteniendo deliberadamente, esperando este momento para asestar el golpe final. Lo sintió como una traición.
“Tenía miedo de que tu lanza se rompiera y no pudiera venderla a buen precio” dijo Lin Xun con seriedad.
La multitud, enfurecida, casi escupía sangre. ¿En un duelo a muerte, seguía pensando en dinero? Era claramente un insulto deliberado a Nan Tianzheng, una provocación burlona.
Al mismo tiempo, estaban helados de miedo. La transformación de Lin Xun había sido demasiado drástica. Todos habían visto lo poderoso que era Nan Tianzheng. ¡Aun así, Lin Xun lo había superado por completo!
En ese momento, en el Campo de Batalla de los Dioses, Nan Tianzheng se encontraba en un estado lamentable, con el cabello revuelto, el cuerpo cubierto de heridas y el rostro ceniciento.
“¡Tianzheng, retírate!” gritó Nan Yongqiang con ansiedad. Una profunda inquietud lo invadió. Una y otra vez, la fuerza de Lin Xun había superado con creces sus expectativas.
"No he perdido todavía". Respondió Nan Tianzheng, ignorando la advertencia.
Su cuerpo entero rebosaba de un poder legal azul mientras se abalanzaba sobre Lin Xun una vez más. En ese instante, su frente brilló y una diminuta figura carmesí emergió, erguida en el centro de su ceja. Blandía una lanza casi transparente, avanzando con una fuerza opresiva.
La luz del dao que rodeaba a Lin Xun resplandeció, transformándose en un resplandor deslumbrante, como un abismo capaz de devorar los cielos. Con ello, se enfrentó cara a cara con Nan Tianzheng.
Lo que siguió fue un choque feroz y violento. Intercambiaron innumerables golpes, desatando cada uno un arte secreto tras otro. Era como si dos cielos colisionaran, y de vez en cuando, fragmentos de las leyes del dao caían como escombros cósmicos.
Sin embargo, al poco tiempo, el brazo derecho de Nan Tianzheng, el que empuñaba la lanza, quedó completamente destrozado. Fragmentos de hueso y sangre salpicaron el aire mientras dejaba escapar un gemido ahogado de agonía.
“¡Tianzheng!”
Nan Yongqiang gritó frenéticamente, con el rostro pálido. “¡Retirada, retirada inmediata!”
La amargura y la reticencia se reflejaron en los ojos de Nan Tianzheng. Sabía que continuar la batalla sería inútil y solo terminaría en desastre.
Sin embargo, Lin Xun no le dio escapatoria. En el instante en que su brazo derecho se rompió, Lin Xun volvió a asestarle un golpe mortal.
En el Campo de Batalla de los Dioses, los sonidos del dao resonaban mientras innumerables restricciones cobraban vida. Uno podía imaginar la ferocidad e intensidad de la batalla.
¡Shua!
De repente, un destello de luz cruzó el aire, seguido de un torrente de sangre. Lin Xun cercenó una de las piernas de Nan Tianzheng, empapando el campo de batalla con sangre fresca.
La multitud jadeó mientras un hormigueo entumecedor les recorría el cuero cabelludo, como si estuviera a punto de estallar.
Con un brazo y una pierna rotos, Nan Tianzheng era ahora una figura desfigurada, apenas reconocible. Por supuesto, no luchó hasta la muerte. En cambio, se dio la vuelta y huyó con todas sus fuerzas, intentando desesperadamente escapar del Campo de Batalla de los Dioses y alcanzar el pasadizo Dorado.
Ponerse allí significaría admitir la derrota, pero las restricciones protectoras del campo de batalla preservarían su vida.
¡Clang!
En ese instante, Lin Xun activó la Espada del Dao del Abismo Ilimitado. Esta atacó desde lejos, blandiendo un tajo. Su incomparable intención de espada descendió como un abismo celestial, arrasando con todo a su paso.
“¡Abran!” rugió Nan Tianzheng. Su lanza se disparó al aire, desatando un resplandor infinito.
¡Crack!
Bajo el poder de la Espada Dao del Abismo Ilimitado, la lanza se volvió como papel. Fue partida en dos sin resistencia. El rayo de luz restante de la espada se lanzó hacia adelante sin perder impulso, envolviendo a Nan Tianzheng.
¡Boom!
El qi de la espada resonó, desatando una tormenta estremecedora.
Nan Tianzheng, emperador supremo del octavo reino, fue aniquilado. ¡Tanto su cuerpo como su alma quedaron completamente destruidos!
En el campo de batalla, todos los cultivadores permanecieron estupefactos, con los ojos muy abiertos por la incredulidad.
“¡Tianzheng!” Los ojos de Nan Yongqiang se inyectaron en sangre. Rugió de rabia, y todo su cuerpo temblaba de furia.
Un paso más y Nan Tianzheng habría alcanzado el corredor Dorado y habría sobrevivido.
¡Desafortunadamente, fue esa única diferencia la que provocó la muerte de Nan Tianzheng!
Los miembros del clan Nan permanecieron atónitos, como si el orgullo de sus corazones se hubiera hecho añicos.
La muerte de Nan Tianba ya les había asestado un duro golpe. Ahora, la caída de Nan Tianzheng, en quien habían depositado todas sus esperanzas, los dejó completamente incrédulos, ¡incapaces de aceptar la realidad!
¡Pum! ¡Pum!
La lanza rota cayó al campo de batalla con un estruendo metálico.
Lin Xun no pudo evitar suspirar: “Al final, no pude salvar esta lanza. Qué lástima... chatarra como esta no dará para muchos cristales de origen cósmico...”
“¡Tú... tú... tú...!” Nan Yongqiang estaba tan furioso que casi escupió sangre. Temblaba de rabia, con las palabras atascadas en la garganta.

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La Guerra de los Prodigios (Novela)
Capítulo 2534
La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2533
Estás leyendo el capítulo 2533 de La Guerra de los Prodigios (Novela), un novela. Abandonado cuando era un bebé, lo único que Lin Xun había conocido era la vida en la prisión de la mina sin sol. Su misterioso tutor, Mister Lu, nunca habló mucho de los orígenes de Lin Xun, limitándose a enseñarle el… Este capítulo tiene publicado el 28 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Guerra de los Prodigios (Novela) tiene 2581 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.