Leer La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2511 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Del antiguo pozo brotaba niebla, y sobre él se encontraba un anciano taoísta, sentado con las piernas cruzadas en meditación, recitando suavemente escrituras. Junto al pozo, la espada Taiyi estaba clavada en la tierra en diagonal, con la hoja manchada de sangre.
Era una escena escalofriante que los cultivadores comunes jamás presenciarían, pues en el pasado, cualquiera que osara acercarse a esa zona prohibida casi con seguridad encontraba la muerte. Ahora, el cuarto sucesor de la Montaña Fangchun, Ling Xuanzi, se encontraba ante ella.
¡Boom!
La tierra tembló. El vacío se derrumbó. La mirada de Ling Xuanzi ardía como dos antorchas, fija en el anciano taoísta con una intensidad aterradora.
“¿Hace un momento... eras tú quien aullaba como un fantasma?”, preguntó sin expresión alguna.
Envuelto en una lluvia de luz radiante, la figura del anciano taoísta permanecía indistinta. Ante las preguntas de Ling Xuanzi, respondió con indiferencia: “Hace mucho que nadie se atreve a hablarme así. Joven, deberías medir tus palabras. Si crees que puedes hacer lo que quieras solo por haber trascendido el Reino Ancestral... acabarás siendo el hazmerreír”.
Había permanecido sellado aquí desde la era anterior, durante millones de años. Durante ese vasto lapso de tiempo, había visto a incontables gigantes sin parangón, que habían trascendido el Reino Ancestral, aventurarse en este lugar.
¿Y qué fue de ellos? Algunos huyeron despavoridos como perros callejeros. Otros murieron en el acto. ¡Ni una sola vez se topó con alguien digno de su atención!
“¿El hazmerreír?”
Al oír esto, una radiante sonrisa apareció en el rostro juvenil y apuesto de Ling Xuanzi, y entonces...
Se arremangó...
Extendió su mano derecha...
Y, de una manera escandalosamente grosera, le propinó una bofetada al viejo taoísta.
¡Bang!
Un torrente de luz dao oscura brotó del antiguo pozo en defensa, pero fue instantáneamente destrozado por la ráfaga de viento que acompañó el golpe de palma. El anciano taoísta, aún sentado con las piernas cruzadas sobre el pozo, estalló como una burbuja, completamente aniquilado.
Lo extraño fue que, al instante siguiente, la figura del viejo taoísta se reformó de nuevo. Como si enfurecido por aquella bofetada tan brutal, rugió: “Joven, ¿acaso deseas morir?”.
¡Boom!
Antes de que su voz se apagara, Ling Xuanzi le propinó otra bofetada, reduciendo al viejo taoísta a pedazos una vez más. “Viejo bastardo, sí que tengo ganas de morir. ¿Qué piensas hacer al respecto?”
Su voz rezumaba desdén y su expresión, un desprecio absoluto. La figura del viejo taoísta se irguió de nuevo, su voz más fría que nunca: “Joven...”
¡Bang!
Apenas había pronunciado dos palabras cuando volvió a ser brutalmente golpeado.
“¡Vamos! ¡Golpéame! ¡Destrúyeme!” se burló Ling Xuanzi, con los ojos centelleando con una mirada violenta. Con una sonrisa despreocupada, dijo:” Viejo bastardo, si mi maestro no me hubiera sometido en aquel entonces, un ser despreciable como tú ni siquiera sería digno de estar frente a mí. ¿Entendido?
Su tono era gélido y amenazante.
Cuando la figura del viejo taoísta se reformó una vez más, Ling Xuanzi agitó casualmente las Tres Mil Vicisitudes.
¡Shua!
El abanico de crin de caballo, brillante como la luz de las estrellas y radiante como la nieve y el hielo, se elevó en el aire como un río del tiempo. Proyectó una grandiosa visión del auge y la caída de las eras y de cómo todas las cosas mundanas se desvanecían en la ilusión.
En un abrir y cerrar de ojos, la figura del viejo taoísta explotó de nuevo. Antes de que la lluvia de luz dispersa pudiera condensarse, fue arrastrada por la ilusión de las vicisitudes y la obliteración. ¡Fue desgastada poco a poco hasta desaparecer por completo en la nada!
“Jajaja, eres demasiado ingenuo, jovencito. Lo que destruiste no fue más que un atisbo de mi aura.”
Desde las profundidades del antiguo pozo, resonó la risa burlona del viejo taoísta. “Si de verdad tienes agallas... ¿te atreves a enfrentarme de verdad?”
“¿Crees que no me atrevo?” Ling Xuanzi dejó escapar un resoplido frío y levantó el pie, preparándose para entrar en el antiguo pozo.
Sin embargo, al instante siguiente, sonrió con desdén, retrocedió y dijo: “Viejo bastardo, ¿de verdad crees que voy a caer en una trampa tan barata?”.
“Da igual que sea una trampa. Lo que importa es que no te atreves. Tienes miedo. Por muy arrogante que seas, en el fondo sabes que no tienes la suficiente confianza para vencerme. Esa es la verdad, lo admitas o no” resonó la voz serena del anciano taoísta desde las profundidades del pozo.
Ling Xuanzi asintió, su expresión se ensombreció mientras dejaba escapar un suspiro: "Tienes razón... toda la razón..."
Fue como si de repente recordara algo doloroso. Se quedó allí en silencio, absorto en sus pensamientos, con un rastro de soledad que nublaba su bello rostro.
Este cambio repentino pilló desprevenido al viejo taoísta. Tras una pausa, espetó con frialdad:” ¿No eras muy arrogante antes? ¿A qué viene esta repentina cobardía?
Ling Xuanzi suspiró de nuevo: “Acabo de recordar algo. Tú y yo... no somos tan diferentes”.
“¿A ti también te reprimieron?” preguntó el viejo taoísta con voz grave.
“Sí, por mi propio maestro. De no ser por él, mi cultivo actual en el gran dao jamás se habría limitado a esto.” Ling Xuanzi preguntó entonces”: ¿Y tú? ¿Cómo fuiste reprimido?
El tema había cambiado claramente, y la tensa atmósfera se transformó sutilmente.
A pesar de ello, el viejo taoísta no pareció notar nada extraño. Tras un momento de silencio, dijo en voz alta: "¿De verdad quieres saberlo?".
“¿Por qué no?” dijo Ling Xuanzi con naturalidad. “En este momento, ninguno de los dos puede hacerle nada al otro. Mejor charlemos.
Hubo otra pausa antes de que el anciano taoísta finalmente hablara: “La mujer que más amé... fue tomada por el fundador de la secta Taiyi”.
Su voz rezumaba una furia y un odio tan profundos que ni siquiera el paso de incontables años podría borrarlos.
Ling Xuanzi se quedó sin palabras.
“En aquel entonces, me convertí en el hazmerreír del mundo, hundiéndome en la humillación. Para vengarme, asalté la Secta Taiyi yo solo.” En ese momento, la voz se retorció de locura y rencor: “¡Juro que si no aniquilaba por completo a esos dos perros adúlteros, dejaría de considerarme humano!”
Ling Xuanzi no pudo evitar preguntar: "¿Y luego qué pasó?"
“Sí… fracasé…” La voz del anciano taoísta estaba cargada de amargura y frustración. “No solo fracasé, sino que incluso el tesoro marcado con el Sello de la Época que obtuve con gran esfuerzo me fue arrebatado por esa maldita pareja… Yo…
El viejo taoísta ya no pudo continuar. Era evidente que los recuerdos del pasado lo habían herido profundamente, dejando tras de sí un odio grabado en sus huesos y en su alma.
Ling Xuanzi suspiró: “Así que eres aún más patético que yo. Te arrebataron a tu mujer y arruinaron tu reputación. Fuiste a vengarte y, en cambio, fuiste reprimido. Incluso te confiscaron tu tesoro. ¡Trágico... verdaderamente trágico!”.
Al final, sus labios se crisparon, incapaces de contener una sonrisa. Sus hombros comenzaron a temblar y parecía estar haciendo todo lo posible por no estallar en carcajadas.
“Suspiro… Aún eres joven. Simplemente no lo entiendes. Lo más cruel de este mundo no es perder el orgullo ni el amor, sino seguir viviendo mientras todos aquellos a quienes odiabas ya no están… ¿Qué venganza? ¿Qué liberación del odio? ¿Qué purificación de la vergüenza? ¡Todo eso ya no tiene sentido!”
La voz del viejo taoísta era apagada y sofocante.
En ese momento, Ling Xuanzi no pudo contenerse más. Estalló en carcajadas: “¡Jajaja! ¡Jajajaja…!”
Su risa resultaba increíblemente aguda y discordante en aquella atmósfera tan densa.
Desde las profundidades del pozo llegó un rugido furioso: "¿Compañero taoísta, te estás burlando de mí?"
“No, yo… simplemente no pude contenerme. Es decir, tú mismo lo dijiste… este sombrero verde nunca me lo podré quitar.[1] Es demasiado trágico… Jajaja…”
Mientras hablaba, Ling Xuanzi estalló en carcajadas de nuevo. Su sonrisa se extendió hasta sus orejas. Al final, se agarraba el estómago y golpeaba el suelo con el puño, riendo tan descontroladamente que incluso se le llenaron los ojos de lágrimas.
Solo entonces el viejo taoísta se dio cuenta de que había sido engañado. Su furia estalló. “¡Maldito seas! ¿Te atreves a humillarme así ? ¡Cuando salga, te haré polvo!”
La cicatriz más profunda de su corazón había sido abierta y cruelmente ridiculizada. Era como una afilada cuchilla que le atravesaba el pecho, enloqueciéndolo de rabia.
El antiguo pozo comenzó a temblar violentamente mientras un aura aterradora y asesina brotaba de sus profundidades.
Bzz-~
Junto a ella, la Espada Taiyi vibró con un agudo chasquido, liberando incontables ráfagas de energía que se precipitaron hacia el fondo del pozo. Sin embargo, ni siquiera su poder pudo contener la violenta sacudida del pozo.
Ling Xuanzi dejó de reír y su expresión se transformó en una de ardiente expectación mientras murmuraba: “Si no te hubiera provocado así, ¿cómo ibas a estar dispuesto a salir a cualquier precio? Pero tú, viejo... das lástima”.
Al final, Ling Xuanzi no pudo evitar sonreír de nuevo. Esperó, pero a pesar de la furiosa sacudida del pozo, el viejo taoísta seguía sin aparecer. Ling Xuanzi frunció el ceño.
“Viejo Verde, ¿de verdad eres capaz?” gritó Ling Xuanzi. “¡Vamos, muéstrame tu verdadera fuerza! ¡Libérate y destrúyeme!
“¡Verde Viejo!”
Al oír aquel nombre tan humillante, el anciano taoísta del antiguo pozo se enfureció tanto que casi escupió sangre. Rugió hacia el cielo: “¡Maldito, te juro que si no te mato en esta vida, no soy humano!”.
Ling Xuanzi soltó una carcajada de nuevo. “Dijiste exactamente lo mismo entonces. Juraste matar a quien te puso ese sombrero verde, pero al final, perdiste tanto a tu mujer como a tu ejército. En mi opinión, te conviene quedarte aquí sellado. Al menos así no harás el ridículo ante el mundo. Imagínate, cuando la gente se entere de que el poderoso demonio de la era pasada se ha cambiado el apellido a "Verde"... ¿no se reirán tanto que les estallarán las tripas?”.
¡Voy... a... matarte!
El anciano taoísta del pozo estaba furioso. Cada palabra resonaba como un trueno desde las profundidades, sacudiendo la zona prohibida hasta sus cimientos. El sonido, por sí solo, habría destrozado la mente de cualquier cultivador común y arrancado su alma de su cuerpo.
Sin embargo, Ling Xuanzi solo rió con más fuerza. “Viejo Verde, no seas así. Aunque me hagas morir de risa, seguirás atrapado en ese pozo ancestral. Jamás podrás heredar mi dao”.
Sorprendentemente, incluso ante esta provocación, el viejo taoísta solo rugió hacia el cielo y no se mostró.
Fue entonces cuando Ling Xuanzi se dio cuenta de que aquel anciano que había sobrevivido a la última era aún no había acumulado suficiente poder para romper el sello.
Tras pensarlo bien, Ling Xuanzi decidió no quedarse más tiempo.
Sin embargo, antes de marcharse, alzó un dedo y trazó figuras en el aire, inscribiendo un profundo y misterioso diseño en el antiguo pozo. Luego, puso las manos tras la espalda, soltó una risita y se alejó a grandes zancadas.
“Viejo Verde, si el destino nos permite volver a encontrarnos, te prometo que te tallaré una lápida legendaria que hará que el mundo recuerde tu nombre para siempre. ¡Jajajaja…!”
Su voz resonó en los cielos, desvaneciéndose gradualmente en la distancia.
Tras un largo silencio, un haz de luz radiante surgió de las profundidades del antiguo pozo, condensándose en la figura de un anciano taoísta. Miró fijamente en la dirección en que Ling Xuanzi se había marchado, con los ojos rebosantes de un odio gélido e infinito. “¡El día que me libere, aniquilaré a todo tu clan!”.
Tras un largo rato, bajó la cabeza y miró la pared exterior del pozo. En el instante en que la vio, ¡fue como si un rayo lo hubiera alcanzado! Todo su cuerpo tembló incontrolablemente, y un rugido atronador y furioso brotó de su garganta, estremeciendo los cielos y haciendo temblar violentamente las Ruinas del Dao.
En la pared del pozo, innumerables runas dao intrincadas surgían y fluían, formando un único carácter deslumbrante y vívido: Verde.
1. Llevar un sombrero verde es una frase que a menudo se usa para indicar que te han engañado .

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La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2511
Estás leyendo el capítulo 2511 de La Guerra de los Prodigios (Novela), un novela. Abandonado cuando era un bebé, lo único que Lin Xun había conocido era la vida en la prisión de la mina sin sol. Su misterioso tutor, Mister Lu, nunca habló mucho de los orígenes de Lin Xun, limitándose a enseñarle el… Este capítulo tiene publicado el 26 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Guerra de los Prodigios (Novela) tiene 2581 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.