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Leer La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2500 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¡El Señor Omega! El corazón de Lin Xun se estremeció. Cuando abrió por primera vez el Reino Secreto Omega en la aldea Feiyun del mundo inferior, ya había presenciado una escena relacionada con el Señor Omega. Se irguió imponente entre el cielo y la tierra, y con un solo golpe, destrozó el firmamento, abrió el camino a los cielos y forzó la puerta de la galaxia. ¡Era tan dominante como un verdadero soberano! Más tarde, tras desbloquear la Puerta Omega más allá de la novena prueba del Gran Sendero de la Nube Azur, Lin Xun se encontró una vez más con un vestigio de la voluntad del Señor Omega. Ahora, mientras Lin Xun contemplaba la figura que se alzaba sobre las ruinas, exudando majestad y una presencia abrumadora, ¿cómo no iba a reconocer que se trataba del Señor Omega? “Vuestra secta yace en ruinas, pero os reís como si fuerais victoriosos. ¡Remanente de la última época, estáis locos sin remedio!” Sobre las ruinas, en el instante en que apareció el Señor Omega, su voz desdeñosa resonó. Su cabello era negro como la tinta, y todo su ser irradiaba un poder aterrador e inmortal. Incluso su voz retumbó como un trueno divino que retumba en los cielos. Wei Mingzi resopló con frialdad, con el rostro inexpresivo: “Así que ya sabes quién soy. Parece que tú tampoco eres una figura cualquiera en esta época. ¡Te aconsejo que te marches ahora antes de que cometas un error!”. Su advertencia fue recibida con un puñetazo contundente del Señor Omega. ¡Boom! Fue como si un abismo inmenso hubiera descendido. Abarcaba el cielo, vasto e inconmensurable, arrasando el firmamento con una fuerza aterradora. A su paso, las estrellas más allá del firmamento eran arrastradas, reducidas a polvo y devoradas por la aplastante marea de poderío. El mundo se retorció y se derrumbó como papel frágil. Se desató una batalla. Wei Mingzi desató un poder abrumador, enfrentándose ferozmente al Señor Omega y demostrando un poder supremo que superaba con creces el de los Ancestros. La batalla se prolongó durante aproximadamente un cuarto de hora. De repente, el Señor Omega dejó escapar un largo y atronador aullido, y una interminable cascada de luz radiante espacio-temporal surgió como un torrente celestial, fundiéndose por completo con la majestuosidad de su aura. Acto seguido, lanzó otro puñetazo. Era como si hubiera alterado la mismísima estructura del tiempo. El río del tiempo se desbocaba sin control, y cada escena en los cielos y la tierra se deterioraba y desmoronaba a un ritmo acelerado. Lin Xun sintió un dolor punzante en los ojos y su corazón comenzó a latir con fuerza por el terror. Cuando recuperó la visión, vio que Wei Mingzi había cambiado. Había vuelto a ser un joven, apuesto y lleno de vitalidad, como si hubiera rejuvenecido muchísimos años. Sin embargo, lo más espantoso fue que su cultivo había desaparecido por completo. “¡Has retrocedido el tiempo! ¡Me has despojado de mi cultivo! ¡Imposible! ¿Cómo puedes manejar un poder tan prohibido? ¡Es imposible!”, gritó Wei Mingzi horrorizado. Aquel golpe no solo le había hecho retroceder en edad, sino también en su desarrollo intelectual a los años de su juventud. Solo sus recuerdos y su intelecto permanecieron intactos. Sin embargo, ¡esta escena por sí sola ya era lo suficientemente aterradora como para helar la sangre! Imagina a un cultivador que, tras haber alcanzado el nivel Emperador, pierde repentinamente todo su cultivo y regresa a la juventud que tenía cuando inició su camino en la cultivación. ¡Qué pesadilla tan terrible sería esa! Lin Xun contuvo el aliento, con el corazón latiéndole con fuerza. Tenía el presentimiento de que el puñetazo que acababa de dar probablemente estaba imbuido del poder innato de la tercera etapa del Gran Devorador Celestial del Abismo. Desafortunadamente, antes de que pudiera mirar más de cerca, la escena se hizo añicos y desapareció sin dejar rastro. Al instante siguiente, otra escena ilusoria tomó forma. Una niebla celestial se extendía por el aire y, al final de los noventa y nueve escalones de piedra, el Señor Omega permanecía en silencio ante el gran salón. En su mano, sostenía el espíritu primordial de Wei Mingzi. ¿Prefieres morir antes que entregar la llave? Muy bien. Entonces te someteré por completo. ¡Por toda la eternidad, jamás escaparás! Mientras hablaba, una puerta extraña y misteriosa apareció en su palma, sellando en su interior el espíritu primordial de Wei Mingzi. “¡Qué lástima… El Disco de Jade de la Fortuna sigue sin aparecer. Si lo tuviera, podría vislumbrar las leyes del dao inmortal de la época anterior…” De pie ante la entrada del Gran Salón Taiyi, el Señor Omega dejó escapar un largo y prolongado suspiro. Acto seguido, toda escena se desvaneció. El corazón de Lin Xun se llenó de emoción. Por fin comprendía cómo Wei Mingzi había sido reprimido, y algunos de los misterios que albergaba en su corazón habían sido resueltos. “¿Pero qué es exactamente la llave que busca el Señor Omega?” Lin Xun frunció el ceño. El motivo de la represión de Wei Mingzi era clave. Ese detalle despertó en él una profunda curiosidad. Tras un instante de reflexión, negó con la cabeza, apartó sus pensamientos y siguió adelante. El camino que tenía por delante estaba envuelto en una bruma etérea. El pasillo se extendía infinitamente, vasto e ilimitado como el vacío mismo. ¿Eh? De repente, un destello de luz blanca como la nieve parpadeó en lo profundo de la niebla. Los ojos de Lin Xun se aguzaron y, sin dudarlo, salió en su persecución. Entonces, un trozo de piedra azul apareció en su campo de visión, con la forma de una plataforma dao. Al mirarla, Lin Xun creyó ver vagas sombras del pasado. Figuras estaban sentadas con las piernas cruzadas sobre la piedra azul, comprendiendo el dao y perfeccionando sus caminos. Entonces, vio al Señor Omega sentado erguido sobre la piedra azul, como un abismo insondable, templando y refinando silenciosamente su dao. Sin embargo, cuando Lin Xun miró más de cerca, se dio cuenta de que lo que acababa de presenciar no era más que una ilusión, formada por el aura residual que permanecía en la piedra azul, misteriosa e insondable. Lin Xun echó un vistazo a su alrededor y no pudo evitar arquear una ceja. El misterioso disco de jade lo había guiado hasta allí sin duda. ¿Pero por qué? ¿Podría estar impulsándolo a seguir los pasos de esas figuras antiguas: sentarse en esta piedra azul, comprender el dao y refinar su camino? ¿O acaso solo haciéndolo se podría obtener su reconocimiento? Lin Xun guardó silencio un instante antes de dar un paso al frente. Estaba gravemente herido y al borde del colapso. Aunque había consumido numerosos elixires raros y milagrosos, no había logrado recuperar su nivel de cultivo original en tan poco tiempo. Si se produjera una crisis que pusiera en peligro su vida, solo le quedaba una opción: ¡Desatar la llama extintora sellada en el Caldero de la Espada del Abismo Ilimitado! Sin embargo, a menos que se enfrentara a un verdadero momento de vida o muerte, nunca haría eso. “Quiero ver qué misterio se esconde tras esta plataforma de piedra azul.” Con este pensamiento, Lin Xun se sentó con las piernas cruzadas sobre ella. En ese instante, un aura maravillosa del dao lo inundó, impregnando cada centímetro de su cuerpo. Su mente se aclaró y su espíritu se serenaba, como si hubiera trascendido toda limitación terrenal, volviéndose puro e inmaculado, libre incluso de una mota de polvo. Una sensación indescriptible y maravillosa inundó su corazón. Sintió como si hubiera regresado al origen del caos, su cuerpo entero bañado por la esencia radiante del gran dao. Dejó ir todo pensamiento, aquietó y calmó su mente y comenzó a meditar en silencio. Con los años, ya había encontrado su camino: buscar una senda sin precedentes, una senda que perdurara a través de los tiempos. Sin embargo, tal camino no se alcanzaba de la noche a la mañana. Desde hacía mucho tiempo, había estado contemplando su futuro camino, y en los años transcurridos desde su ascenso al nivel de Emperador, su comprensión no había hecho más que profundizarse. Ahora, sentado sobre la piedra azul, un instante de súbita claridad lo invadió, como nubes oscuras que se disipan para revelar un sol brillante. Todo se volvió claro. Una tras otra, las supremas herencias del gran dao se manifestaron como caracteres antiguos, arremolinándose a su alrededor mientras una radiante lluvia de luz inundaba los alrededores. Desde lejos, innumerables caracteres antiguos llenaban el cielo, como forjados en oro inmortal, resplandecientes y rebosantes de profundos misterios. Bañado en su luz, Lin Xun parecía tan trascendente como un inmortal. Muchos años atrás, había obtenido numerosas herencias, pero incluso ahora, solo comprendía a fondo la mitad de su verdadera esencia, como la Escritura de la Espada Taixuan, la Escritura de la Espada Tornado y la de la No Escape. Sobre esta base, comenzó a fusionarlas en su propio Arte del Gran Horno Dao. Ahora, a medida que profundizaba en la comprensión, los profundos secretos de esas herencias brotaban como un animado banco de peces. Uno tras otro, se le revelaban. Todo su cuerpo irradiaba un brillo divino mientras resonaban ondas de sonidos dao. Era grandioso, magnífico y deslumbrante a la vista. Débilmente, un enorme horno pareció tomar forma sobre su cabeza. Dentro de él, aquellos misterios hereditarios eran como runas dao flotando y centelleando, resonando en armonía con su cultivo. Lin Xun se negó a seguir el camino de quienes le precedieron. ¡Buscó forjar su propio dao y crear una escritura imperial que le perteneciera! En ese instante, el horno resplandecía con una fuerza desbordante, como si pudiera contener todos los profundos misterios de los grandes daos supremos. Mediante su constante refinamiento e integración, se vislumbraban leves indicios de que todos esos poderes comenzaban a fusionarse por completo en uno solo. Fue una transformación maravillosa. Especialmente al cultivar sobre esta plataforma de piedra azul, era como adentrarse en las profundidades del caos primigenio, donde uno podía vislumbrar sin esfuerzo la esencia de innumerables herencias. A lo largo de los años, Lin Xun había recorrido el camino de la búsqueda del dao y había dedicado gran parte de su tiempo a la batalla y a largos viajes. Rara vez encontraba tiempo para retirarse a la soledad y reflexionar. Sin embargo, él creía que esas experiencias eran las más valiosas de todas y la base de su crecimiento y transformación. Para integrar miles de daos y derivar miles de artes, no se podía permitir construir un taller clandestino. Ahora, sus pasos se extendían desde el Camino de la Nebulosa Antigua hasta el Estadio del Emperador Supremo. ¡Solo quedaba el proceso de transformación y trascendencia! Los cánticos de las Escrituras resonaban en el salón envuelto en niebla. Sentado sobre la piedra azul, la figura de Lin Xun se volvía cada vez más majestuosa, como la de un soberano en meditación. Su cabello negro caía libremente por su espalda, sus ojos estaban cerrados en contemplación y su piel brillaba como forjada en oro divino. Desde su interior emanaba el canto del gran dao, como si innumerables escrituras antiguas hubieran despertado, rodeándolo, resonando y rugiendo con un poder dao ilimitado. En ese instante, todas las herencias que Lin Xun había cultivado a lo largo de su vida rugieron al unísono, profundas, ilimitadas e incomparablemente misteriosas. Inundaron cada parte de su cuerpo, por dentro y por fuera. Sobre su cabeza, el horno resplandecía con un brillo radiante y tronaba sin cesar, desentrañando innumerables misterios supremos. Los poderes de todas las herencias que contenía se fusionaban y combinaban sin pausa. Cada secreto de las escrituras que había obtenido se integraba y refinaba en un flujo inagotable de alimento del dao para ser absorbido por el propio horno. Ese era su camino, su dao, su escritura imperial. ¡Pronto descendería sobre el mundo! Nadie supo cuánto tiempo transcurrió. En el Gran Salón Taiyi, el viento aulló de repente y retumbó el trueno. Extraños fenómenos se sucedieron uno tras otro. Por momentos, rugidos divinos y aullidos demoníacos llenaron el aire. En otros, resonó el sonido de la recitación de las escrituras. De vez en cuando, aparecían misteriosas e insondables huellas de las escrituras, floreciendo en capullos del dao que flotaban suavemente como pétalos desde el horno que se cernía sobre la cabeza de Lin Xun. Finalmente, todo su cuerpo irradió un aura majestuosa, como un horno divino capaz de contener todos los misterios del gran dao y suprimir el pasado, el presente y el futuro. De Lin Xun emanaba una majestad indescriptible, haciéndolo parecer el soberano de todos los daos, ¡el regente de toda ley bajo los cielos! Si una escena tan inimaginable y aterradora ocurriera en el mundo exterior, habría estremecido los cielos hasta sus cimientos. ¡Esto fue la forja de una escritura sagrada, y estaba a punto de nacer en el mundo! En ese instante, en el salón envuelto en niebla, un misterioso disco de jade flotaba silenciosamente en el aire, parcialmente oculto, como si presenciara en silencio la profunda transformación que se desarrollaba en el interior de Lin Xun.
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La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2500

Estás leyendo el capítulo 2500 de La Guerra de los Prodigios (Novela), un novela. Abandonado cuando era un bebé, lo único que Lin Xun había conocido era la vida en la prisión de la mina sin sol. Su misterioso tutor, Mister Lu, nunca habló mucho de los orígenes de Lin Xun, limitándose a enseñarle el… Este capítulo tiene publicado el 24 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Guerra de los Prodigios (Novela) tiene 2581 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.