Leer La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2447 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El lugar quedó en un silencio sepulcral, donde se podía oír hasta la caída de un alfiler. Aquella figura alta, con el pelo revuelto, la ropa hecha jirones y las mejillas pálidas, parecía visiblemente avergonzada. Sin duda, se trataba de Lin Xun.
Aunque había logrado resistir la mayor parte del poder de aquel ataque repentino y aterrador, inevitablemente resultó herido. Aun así, al verlo, todos quedaron atónitos y estupefactos.
¡¿No está muerto?!
"¿Cómo es posible que... siga vivo?"
"El anciano ancestro Long Yuan fue asesinado así sin más..."
Se oían gritos por todas partes.
¿Quién se atrevió a imaginar que alguien podría sobrevivir al asedio de más de veinte emperadores?
Lo más aterrador fue que, con solo extender la mano, Lin Xun le rompió el cuello a un Ancestro del Noveno Reino, le arrancó la cabeza, la redujo a cenizas y provocó la muerte instantánea de su víctima.
¡Chocante!
Un escalofrío invisible de horror inundó los corazones de estos emperadores como una marea, erizándoles el cuero cabelludo. ¿Qué clase de persona despiadada era aquella?
“No les guardo rencor a ninguno de ustedes, así que ¿por qué quieren tenderme una emboscada aquí?” Los ojos de Lin Xun eran terriblemente fríos. Había visto claramente los rostros de todos. Ninguno le resultaba familiar; jamás los había visto antes.
Sin embargo, nadie respondió. La expresión de todos era fría.
¡Ve! Ya está herido y no es invencible. ¡Este es un buen momento para matarlo!
Tras la conmoción inicial, los emperadores restantes se acercaron a Lin Xun desde diferentes direcciones.
Todo emperador que logró abrirse paso hasta Ciudad Origen y participar en el juicio era un personaje despiadado, de corazón de hierro y con amplia experiencia en el arte de matar. Muchos de ellos eran ambiciosos hasta la médula y tiranos sin parangón. Todos sus caminos estaban teñidos de sangre.
Varias luces divinas resplandecían, y algunas poderosas armas de nivel imperial se cargaban. Los tesoros que estos emperadores poseían eran, naturalmente, extraordinarios y aterradores.
Había espadas afiladas y sombrillas de bronce que cubrían el cielo, látigos divinos de mil pies de largo y sellos que eran como montañas sagradas... Todos ellos eran deslumbrantes, revelando un poder espléndido y una sofocante intención asesina.
Cualquiera admitiría que se trataba de un grupo de personajes aterradores. Si los enviaran al Camino de la Nebulosa Antigua, podrían sembrar el caos y contemplar los cielos desde arriba.
"Ling Xuanzi, no temo decirte que cualquier experto que entre en el Reino Secreto de la Prueba te matará sin dudarlo si tiene la oportunidad. Aunque luches, será en vano."
Un emperador del octavo reino, que parecía un adolescente, declaró esto con calma y una arrogancia que recordaba a la de un dios mirando a una hormiga.
Lin Xun arqueó las cejas y luego mostró una sonrisa burlona: "¿En serio? Entonces no me importa tratar este lugar como una tumba y enterrar a mis enemigos."
Su cabello negro ondeó, sus ojos brillaron como relámpagos helados y dejó de contenerse. Liberó su aura, como un océano embravecido que arrasó la vasta tierra. El rostro de todos se congeló. Lin Xun no sentía miedo ni siquiera en una situación así. Esto les heló la sangre y sus expresiones se volvieron extremadamente serias.
“¡Mueran!”
Sin dudarlo, atacaron juntos. El antiguo parasol de bronce cubrió el cielo, el sello de la montaña sagrada se hundió en la tierra y diversas armas de nivel imperial surcaron los aires. ¡Era como una gigantesca y aterradora ola gigante!
Además, lo más aterrador era que varios tesoros secretos habían explotado con un poder devastador. Eran tan poderosos que representaban una seria amenaza para los Ancestros del Noveno Reino.
Al mismo tiempo, surgieron, se extendieron y cubrieron el cielo diversas formaciones misteriosas y prohibidas. Evidentemente, entre este grupo de personas había individuos con un conocimiento extraordinario de las runas dao que activaban dichas formaciones.
En un instante, el mundo volvió a sumirse en el caos, la tierra se hundió miles de metros y todas las montañas desaparecieron. El vacío se desplomó y un torrente de poder se extendió. Por donde pasaba, dejaba tras de sí una terrible escena de destrucción.
Más de veinte emperadores habían atacado juntos, y ninguno de ellos se contuvo. Todos eran despiadados hasta el extremo, y su espíritu guerrero era inquebrantable. Ahora atacaban con toda su fuerza, suficiente para atemorizar tanto a fantasmas como a dioses.
Si se tratara de cualquier otro, incluso un Ancestro del Noveno Reino estable en su nivel, sin duda moriría en ese instante. Nadie podría evitar semejante cerco, y el asedio resultante era aterrador.
A pesar de ello, Lin Xun ya había logrado escapar del asedio y estaba preparado, así que ¿cómo iba a dejarse atrapar de nuevo voluntariamente? Al principio, su figura brilló y reapareció a miles de kilómetros de distancia de una forma extraña.
Sus oponentes eran implacables. Empleaban técnicas especiales, armas de nivel Emperador, formaciones, tesoros secretos... Básicamente, todo lo que tenían a su alcance lo usaban contra él. Todo esto bastaría para aniquilar a cualquier Ancestro del Noveno Reino sin dificultad, e incluso podría poner en peligro la vida de un Ancestro de un Camino.
Si este no fuera el Reino Secreto de la Prueba, ¡estos ataques sin duda destruirían el cosmos y el plano del mundo!
"¡En realidad evitó nuestro ataque... ¡Ahí está!"
Todos alzaron la vista y vieron a Lin Xun. Se les heló la sangre y sintieron un escalofrío que les caló hasta los huesos.
En ese instante, aunque Lin Xun estaba solo, parecía un torbellino voraz capaz de engullir el mundo. Su postura era imponente, como si mirara al mundo desde arriba. Todos intercambiaron miradas desafiantes.
"¡Muere!"
Para seres como ellos, un solo movimiento podía alcanzar mil millas de distancia. Si permitían que Lin Xun escapara esta vez, probablemente jamás volverían a tener una oportunidad similar.
Además, Lin Xun todavía no había revelado nada durante la pelea que les hiciera temerle por completo, por lo que aún tenían la esperanza de matarlo.
En este momento”¡Boom!
Lin Xun tomó la iniciativa y atacó. Con un solo paso, el mundo tembló, las estrellas se movieron y atacó con un brillo divino abrumador. El Caldero de la Espada del Abismo Infinito rugió, como un abismo que lo devora, apareciendo sobre su cabeza.
Su movimiento fue simple y directo. El qi de la espada se extendió, abarcando tres mil millas. La luz de la espada rozó el suelo, y montañas a miles de kilómetros de distancia fueron arrasadas.
¡Soplo!
El hombre que estaba delante fue despedazado antes de hacerse añicos por completo, y su arma de grado emperador explotó en una niebla de sangre, aplastada por el incomparable y afilado qi de la espada.
¡Boom!
Cuando Lin Xun alzó manos y pies, se oyó un estruendo similar al de aludes y tsunamis. La luz a su alrededor era abrumadora. Parecía un dios demoníaco, sin parangón en el mundo, y blandía una ráfaga de energía de espada que semejaba a aludes y tsunamis uno tras otro, demostrando el verdadero significado de la vida y la muerte con una espada.
En un instante, ¡tres emperadores más murieron brutalmente! Una niebla sangrienta llenó el aire, y las dos aterradoras armas de grado imperial y el poder de numerosas formaciones se hicieron añicos. La luz del Dao estallaba, ¡y el horror que se desvelaba era inconmensurable!
Lin Xun había abierto a la fuerza un sangriento camino a través de la emboscada con sus supremos métodos asesinos.
"¿Este tipo... sigue siendo humano? ¿Cómo puede... ser tan fuerte?" Algunas personas estaban aterrorizadas y sus almas temblaban.
¡Bzzz!
Un enorme sello, tan pesado y majestuoso como una montaña sagrada, cayó. Era un arma de poder imperial, conocida por su poderío, capaz de someter el universo y destruir el sol y la luna.
Sin embargo, la sed de sangre de Lin Xun era abrumadora, y el dao que lo envolvía brillaba con tal intensidad que eclipsaba el sol, la luna y las estrellas. Era como si un dios hubiera descendido al mundo, golpeando el cielo con la palma de la mano y rompiendo el sello. ¡La antigua arma se agrietó!
"¿¡Contra quién estamos intentando luchar?!", exclamó alguien.
Los emperadores, que antes se mostraban tranquilos y serenos, quedaron horrorizados en ese instante. Ahora lamentaban su decisión. ¡Solo cuando se enfrentaron cara a cara con su objetivo se dieron cuenta de lo aterrador que era Ling Xuanzi!
¡Boom!
El Caldero de la Espada del Abismo Infinito rugió, y la mitad inferior de un Ancestro del Noveno Reino que había participado en la emboscada se convirtió de repente en una bola de niebla sangrienta, completamente aniquilada. Gritó lastimeramente, y la mitad superior de su cuerpo salió despedida hacia atrás mientras su cabello revoloteaba a su alrededor. El pánico se reflejaba en su rostro.
Por desgracia para él, una espada surgió repentinamente del caldero de espadas y destrozó la mitad restante de su cuerpo, matándolo instantáneamente.
Alguien en el campo gritó de miedo: "¡Sálvenme!"
Sin embargo, vio una luz divina brotar de los ojos de Lin Xun, entrelazándose en un par de espadas divinas que resonaron con un choque de espadas. Estas cortaron el vacío y dibujaron una gran “X”.
Inmediatamente, otro tirano fue asesinado. Se trataba del Emperador Supremo del Sexto Reino. Al pertenecer al mismo reino, este individuo había creído erróneamente que no tenía nada que temer de Lin Xun. ¿Quién iba a imaginar que Lin Xun lo mataría tras un único y insignificante encuentro?
A muchos se les erizó el cabello y palidecieron. Aquel tipo era un auténtico dios de la matanza. Habían provocado a un rey demonio que jamás debió haber sido enfurecido.
De hecho, en ese momento, Lin Xun lucía sumamente aterrador. Activó sus habilidades a la perfección mientras usaba el Caldero de la Espada del Abismo Ilimitado para abrirse paso. Aniquiló a sus enemigos en todas direcciones con una luz dao que lo envolvía y abarcaba miles de kilómetros.
Con cada gesto, desplegaba un estilo invencible y arrollador. Montañas y valles enteros quedaron reducidos a polvo, destruidos como si fueran de papel. ¿Cómo podían sus oponentes luchar contra semejante fuerza?
La batalla apenas había comenzado, pero Lin Xun se había transformado en un auténtico dios demoníaco. Hasta el momento, seis emperadores habían muerto de forma espantosa en el acto.
¡Un dios demonio!
Todos gritaban por dentro, con el rostro pálido, sintiéndose impotentes. No podían evitar temblar, pues jamás habían sentido tanto miedo.
¡Soplo!
La sangre salpicó, pero la expresión de Lin Xun permaneció impasible mientras sus ojos brillaban con una frialdad fulminante. El Caldero de la Espada del Abismo Infinito rugió al aplastar a otra persona, condenándola a una muerte miserable y triste.
El poderío que demostró en combate fue impactante, capaz de aniquilar a un Emperador en cualquier momento. En realidad, fueron destrozados, destruidos en cuerpo y alma. La matanza continuó, y el corazón de Lin Xun se llenó de una ira indescriptible.
Desde que llegó a Ciudad Origen, había intentado pasar desapercibido y no causar problemas. ¿Quién iba a imaginar que le tenderían una emboscada nada más entrar en el Mundo de las Pruebas? Si no hubiera sido lo suficientemente fuerte, habría sufrido al instante.
En esta situación, cada vez que Lin Xun atacaba, era despiadado y extremadamente frío.
"Ah..."
“¡Vamos!”
"¡Corre!"
Entre los gritos de terror, los cultivadores restantes huyeron despavoridos en todas direcciones. Ahora todos sabían que se trataba de un demonio puro, y convertirse en su enemigo era como implorar la muerte. ¡Incluso los Ancestros del Noveno Reino eran vulnerables ante él!
¿Quieres irte? ¡Demasiado tarde!
Lin Xun resopló con frialdad. Ya que había decidido actuar, mataría sin piedad y erradicaría todos esos problemas.
“Amigo Dao, por favor, perdóname. Sé que me equivoqué. No debí dejarme incitar a atacarte.” Un anciano, pálido como un muerto, suplicó clemencia, casi arrodillándose en el acto.
Lin Xun ni siquiera lo miró. Extendió un dedo y la frente del anciano quedó atravesada al instante. La sangre brotó a borbotones mientras el horror en su rostro se congelaba. El anciano cayó directamente en un charco de sangre.
¡Boom!
De repente, un antiguo parasol de bronce que cubría el cielo y el sol cayó, y con él, millones de luces. Eran cadenas divinas, entrelazadas bajo el firmamento, como si estuvieran hechas de oro divino, deslumbrantes mientras oprimían a Lin Xun.
Se trataba de un arma de poder imperial capaz de cubrir todo el cielo. Formaba un campo de dominio aterrador que aprisionaba montañas y ríos. Estar envuelto en él era como ser arrojado a un infierno que era una auténtica prisión.
"¡Este malvado bastardo ha sido neutralizado, ¡mátenlo todos rápidamente!", gritó un hombre de mediana edad que parecía un erudito.
Este antiguo paraguas de bronce era una de sus grandes armas letales. En ese instante, había atrapado inesperadamente a Lin Xun en su interior. Mientras el erudito recitaba antiguas y oscuras escrituras, el antiguo paraguas de bronce pareció resurgir del silencio, surgiendo con extraños símbolos como una marea, ¡liberando un encarcelamiento sin fin!

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La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2447
Estás leyendo el capítulo 2447 de La Guerra de los Prodigios (Novela), un novela. Abandonado cuando era un bebé, lo único que Lin Xun había conocido era la vida en la prisión de la mina sin sol. Su misterioso tutor, Mister Lu, nunca habló mucho de los orígenes de Lin Xun, limitándose a enseñarle el… Este capítulo tiene publicado el 19 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Guerra de los Prodigios (Novela) tiene 2581 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.