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Leer La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2435 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Uno, diez, cincuenta... Aparecieron rayos escarlata que no dejaron de multiplicarse. Algunos eran tan gruesos como dragones jóvenes pero imponentes, mientras que otros eran tan finos como espadas; ninguno de ellos emitía sonido ni aura alguna. Semejante escena era extremadamente espeluznante. A Lin Xun se le erizó el pelo al instante y salió corriendo de inmediato. ¡Bang, bang, bang! Defendiéndolo desde todos los flancos, el Caldero de la Espada del Abismo Ilimitado fue golpeado una y otra vez con saña. Retumbaba violentamente, como si el atacante fuera un enorme martillo en manos de un dios. Lin Xun quedó tan conmocionado que casi escupió sangre. Su rostro se ensombreció y, sin dudarlo un instante, echó a correr como un loco, usando hasta la última gota de sus fuerzas. Desde lejos, se divisaba una densa mancha de rayos color sangre. Como un enjambre de tiburones que habían olido la sangre, perseguían frenéticamente a Lin Xun y lo bombardeaban. Sobre su caldero de espadas, chispas de relámpagos cegadoras salpicaban sin cesar. Un rato después. La tormenta eléctrica escarlata que había surgido de la niebla negra finalmente desapareció. El rostro de Lin Xun estaba ligeramente pálido y sus ojos tenían un color grave, como si acabara de sobrevivir a una calamidad. ¡El poder de aquel rayo color sangre era demasiado extraño y aterrador! El gorrión verde mostró una expresión extraña: “Ese era el Rayo de Sangre Asura, uno de los Seis Rayos Yin. Incluso los Ancestros del Noveno Reino sufrirían si quedaran atrapados en su asedio. “Pero por lo que sé, solo ha aparecido unas pocas veces en estos incontables años. Solo de vez en cuando se oye hablar de alguien que se topa con ello. ¿Quién iba a pensar que te pasaría a ti…?” Lin Xun arqueó una ceja: "¿Así que tengo bastante suerte?" El gorrión verde resopló una carcajada: “Me temo que solo un tipo con tan mala suerte como tú pensaría eso”. Lin Xun también soltó una carcajada: “Al menos, los demás nunca tendrán la oportunidad de ver con sus propios ojos cómo luce el Rayo de Sangre Asura. En lo que a mí respecta, eso ya justifica el viaje”. El gorrión verde bromeó: "¿Y qué hay del Rayo Verdadero Animal? ¿Tú también quieres verlo?" El rostro de Lin Xun se ensombreció. Negó con la cabeza con decisión. Luego, continuó viajando durante unos siete kilómetros y finalmente vio la estela rota de la que había hablado el gorrión verde. A un lado del camino de Yellow Spring, la estela inclinada de un metro de altura se alzaba entre la bruma. Era negra como la tinta y estaba moteada con huellas del paso del tiempo. En el centro de la estela, se distinguía débilmente la extraña inscripción de la palabra 'Yama'. Lin Xun preguntó: "¿Esa misteriosa zona prohibida se encuentra más adentro de esta estela?" El gorrión verde asintió: "¿De verdad piensas ir allí?" Los ojos de Lin Xun brillaron. "No hay nada de malo en intentarlo, y huiré en cuanto las probabilidades estén en mi contra." En este momento, su carta más poderosa era la Detención del Tiempo, pero no recurriría a ella a menos que fuera una cuestión de vida o muerte. De lo contrario, si alguien lo viera utilizando esta habilidad, sin duda provocaría problemas impredecibles. Después de todo, la detención del tiempo se originó a partir del talento innato del Devorador Celestial del Gran Abismo, ¡lo cual no era un secreto para mucha gente en el Reino Verdadero Eterno! Una vez que alguien lo viera y se corriera la voz, probablemente el Clan Luo lo encontraría muy rápidamente. Además de la detención del tiempo, Lin Xun tenía otros poderosos ases bajo la manga, pero ninguno de ellos podía amenazar a un Ancestro de un Camino. Esto le produjo una sensación de crisis. Estaba seguro de que en ese Gran Dominio de Batalla de los Mil, ¡sin duda habría seres aterradores de tal calibre! Por lo tanto, si lograra reunir alguna ley de extinción de incendios, sería equivalente a tener una carta capaz de intimidar a un Ancestro de un Camino. Esa era la razón por la que Lin Xun quería probar suerte en aquella misteriosa zona prohibida. La voz del gorrión verde también se volvió seria: “Entonces debes tener cuidado”. En el Gran Dominio de las Mil Batallas existían muchas zonas prohibidas y misteriosas, y en cuanto a la que se dirigían, ¡muy pocas personas se habían atrevido a ir allí desde tiempos inmemoriales! Lin Xun asintió. Elevó su cultivo al máximo y luego invocó el Caldero de la Espada del Abismo Ilimitado. Finalmente, emprendió el viaje en una dirección específica desde la Estela Yama. El mundo entero estaba impregnado de una niebla negra, tan silenciosa que ni siquiera el viento hacía ruido. Incluso con el Ojo que Todo lo Ve activado, Lin Xun solo podía ver hasta a diez mil pies de distancia. A medida que descendía gradualmente más profundo, una sensación indescriptiblemente opresiva y palpitante lo invadió, provocando que sus músculos se tensaran. Era como si las profundidades de la oscura niebla ocultaran algo mortal. La expresión de Lin Xun se ensombreció. Avanzó paso a paso, sin atreverse a acelerar imprudentemente en absoluto. El tenue sol púrpura se ocultó silenciosamente entre las nubes. En algún momento, una luna rojo sangre apareció silenciosamente en el cielo oscuro y brumoso, irradiando una luz demoníaca. Cuando Lin Xun alzó la vista hacia ella, su corazón se estremeció inexplicablemente. De repente, ¡zas, zas, zas!... Unos tras otros, puntos negros aparecieron bajo la luna escarlata en el cielo hasta formar un denso grupo. En apenas unos instantes, se habían congregado no menos de mil. Observando con atención, cada punto era en realidad un fantasma maligno condensado de niebla negra, ¡con un rostro blanco impoluto y ojos de un rojo intenso! En el centro de ellas, una enorme calavera envuelta en un resplandor rojo sangre estaba suspendida. El cráneo era de un blanco cristalino y tan grande como una colina. Sus dientes parecían afiladas puntas de lanza. En los dos huecos donde se suponía que estaban los ojos, había dos llamas verdes fantasmales que se elevaban hacia el cielo, tiñendo el vacío con un lúgubre resplandor verde. En el instante en que apareció aquella calavera, los espíritus malignos que la rodeaban se postraron ante ella, emitiendo de sus bocas unos chillidos incomprensibles. Aquellos ruidos perturbaron el ambiente y helaron la sangre a todo aquel que los oyó. ¡Estos fantasmas estaban realizando un ritual en honor a la luna! La expresión de Lin Xun era de una gravedad sin precedentes. La inquietante escena le provocó el impulso de darse la vuelta y marcharse. “Fantasmas celebrando la luna… Esto es presagio de gran maldad…” transmitió el gorrión verde, cuya voz también estaba impregnada de terror. Según los rumores sobre el inframundo de la última época, ¡este acontecimiento a menudo significaba el inminente nacimiento de un Emperador Fantasma! Esto era algo extremadamente siniestro, ya que la aparición de un Emperador Fantasma significaba que una gran calamidad se abatiría sobre el inframundo. Esto era prácticamente una señal transmitida en el inframundo desde el principio de los tiempos. Iba de la mano con el dicho: “Los desastres acompañan la aparición de un Emperador Fantasma”. ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! En la cúpula celeste, los más de mil fantasmas malignos ardieron repentinamente en llamas verdes. Sus formas, aparentemente consumiéndose por sí solas, se desintegraron en hebras de abundante poder del inframundo que fluyeron hacia la boca de la enorme calavera en el centro. La escena parecía un ritual de sacrificio. ¡Estaban sacrificando su propio poder a esa calavera! Al mismo tiempo, la luna escarlata en el cielo dejó caer un grueso pilar de luz rojo sangre directamente sobre la enorme calavera. En un abrir y cerrar de ojos, toda la región quedó sumergida en olas de un poder infernal rojo sangre sin límites, y en el centro de todo no era otro que esa calavera. ¡Estaba absorbiendo ese poder y sufriendo una transformación impactante! “¡Corre!”, exclamó el gorrión verde al darse cuenta de que la situación no era buena. Lin Xun asintió. Justo en ese preciso instante, sin embargo, un radiante libro de jade blanco y negro surgió velozmente de las profundidades de la niebla, dirigiéndose directamente hacia la calavera que brillaba con un resplandor rojo. ¡Zas! Del libro de jade emanaron dos rayos de luz divinos, uno negro y otro blanco. Parecían oníricos y profundos. Al ver esto, la calavera emitió una voz salvaje y escalofriante: “Rey Qinguang, la destrucción de la era se acerca, y el inframundo acabará por dejar de existir. ¿Por qué sigues intentando detenerme?”. La calavera entonces expulsó una neblina escarlata que chocó con los rayos blancos y negros. ¡KABOOM! Con un ruido ensordecedor, el libro de jade blanco y negro zumbó y se desplomó en una lluvia de luz. Silenciosamente, una figura ilusoria emergió de la niebla negra. Era magnífica, ataviada con una corona imperial y una túnica negra. Lin Xun echó un vistazo y su primera impresión fue que los ojos de la figura parecían capaces de reflejar todo en el universo: el mundo, el sol, la luna y las estrellas. ¡Abarcaban todos los cielos y poseían una visión de futuro insondable! Esa simple mirada sometió el espíritu de Lin Xun a una presión sofocante. Sin embargo, la majestuosa figura no pareció percatarse de la presencia de Lin Xun. Simplemente contempló el cráneo de un rojo brillante y dijo con indiferencia: “Aunque la era sea destruida, un demonio como tú no tiene permitido perturbar el orden del inframundo”. La calavera se rió: "¿Quién va a detenerme? ¿Solo tú?" Al instante siguiente, más figuras emergieron de la niebla una a una. Sus apariencias variaban: algunas eran extrañas, eruditas, formidables e intimidantes, otras tranquilas y relajadas, pero todas tenían algo en común: ¡sus auras eran extremadamente poderosas e indiscutibles! Esa calavera parecía asustada mientras siseaba: “Rey Songdi, Rey Chujiang, Rey Biancheng, Rey Taishan... ¿Hablan en serio? ¿Los diez Yamas saliendo juntos solo para impedir mi metamorfosis? Como si hubiera perdido la cabeza, rugió: “¡Pero lo habéis pensado! ¡Esta época ha llegado a su fin, ya se está derrumbando! ¡Aunque logréis detenerme ahora, todos moriréis en la destrucción final!” Su voz resonó por los cielos y la tierra, dispersó todas las nubes de la zona e hizo que la niebla negra se arremolinara violentamente. Lin Xun sentía un zumbido en la cabeza y la vista borrosa, además de un dolor que casi le hizo toser sangre. Mientras tanto, la respuesta a la pregunta de la calavera fue un ataque conjunto de los diez Yamas. Las diez magníficas figuras tomaron cada una una dirección, sosteniendo un libro de jade, una espada, una bandera, un horno de cobre o un gran sello amarillo descolorido... "¡Reprimir!" "¡Contener!" "¡Unir!" "¡Trampa!" "¡Estampilla!" “¡Mueran!” ... Un sonido divino resonó tras otro como órdenes dadas por los dioses, sacudiendo la región. ¡Brrum! Toda clase de poderosas luces de tesoros cubrieron el cielo, reflejando un sinfín de fenómenos horribles: un mar de sangre, los seis senderos que oprimían las almas, el Mar del Olvido repleto de sufrimientos, la otra orilla hundiéndose... Los ojos de Lin Xun hormiguearon de inmediato mientras un temblor lo recorría por completo. Era como si el mundo lo hubiera abandonado y ya no pudiera ver ni oír. Tiempo después, salió gradualmente de ese estado de confusión y recobró el sentido. Su visión también se aclaró. Al contemplar el campo, quedó atónito al no encontrar nada más que niebla. El silencio lo inundaba todo. La luna escarlata no se veía por ninguna parte en el firmamento. Era como si la escena de hacía un momento hubiera sido solo una ilusión. “La marca de la batalla...” Lin Xun se dio cuenta al instante de que lo que acababa de ver no era una ilusión, sino una batalla verdaderamente espantosa que había tenido lugar en la última época. ¡Lo que había visto no era más que un fragmento de la huella que dejó aquella batalla! Al llegar a esta conclusión, el corazón de Lin Xun se sintió cada vez más intranquilo. Habían transcurrido incontables años desde la destrucción de la época anterior, pero en aquella misteriosa zona prohibida, ¡había presenciado accidentalmente una batalla que podría calificarse de suprema y aterradora! Aunque solo fuera un fragmento, ¡fue suficiente para ver cuán poderosos eran los diez Yamas que estaban a cargo del inframundo en aquel entonces!
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La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2435

Estás leyendo el capítulo 2435 de La Guerra de los Prodigios (Novela), un novela. Abandonado cuando era un bebé, lo único que Lin Xun había conocido era la vida en la prisión de la mina sin sol. Su misterioso tutor, Mister Lu, nunca habló mucho de los orígenes de Lin Xun, limitándose a enseñarle el… Este capítulo tiene publicado el 18 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Guerra de los Prodigios (Novela) tiene 2581 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.