Leer La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2349 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Ese altar...
Frunciendo el ceño, Lin Xun profundizó más en el recuerdo del espectro del Emperador.
De repente, un vasto y majestuoso altar dao apareció en su mente. Era una estructura enorme que abarcaba miles de pies y estaba dispuesta según los principios de la Formación de los Nueve Palacios.
El altar estaba construido con misteriosos materiales sagrados, y su superficie estaba teñida de un intenso carmesí. Incluso después de incontables años, la sangre no se había desvanecido, permaneciendo tan impactante como siempre.
Una densa niebla se arremolinaba en todas direcciones, e incontables espectros del Emperador rodeaban el altar del dao. Algunos eran gigantes con armaduras hechas jirones, otros esqueletos Kunpeng tan enormes como continentes flotantes y otros cadáveres que blandían espadas, envueltos en qi demoníaco.
Era como una escena sacada directamente de una pesadilla.
Sobre el altar dao se alzaban dos figuras.
Uno de ellos era un monje sentado con las piernas cruzadas sobre un esqueleto negro, con el cuerpo envuelto en una túnica kasaya roja sangre, hecha jirones. En la mano sostenía un rosario de hueso roto y moteado. Tenía el aire solemne de un Buda, pero había algo profundamente inquietante y misterioso en él.
Sobre su cabeza lisa y calva, lucía impreso un loto negro en plena floración. El loto parecía palpitar con vida, emanando un resplandor asombroso y cautivador.
Tenía los ojos cerrados, el cuerpo inmóvil, su túnica kasaya rojo sangre hecha jirones, y parecía como si hubiera fallecido hacía mucho tiempo. Sin embargo, el aura que lo rodeaba era sofocante, como la del mismísimo infierno.
La segunda figura era una silueta apenas perceptible, que emanaba un aura aterradora que hacía temblar de miedo a todo el cielo y la tierra.
Aun así, era evidente que se trataba de una mujer. Su figura esbelta y grácil estaba envuelta en una niebla gris que palpitaba con una fuerza oscura e invisible, ocultando sus verdaderos rasgos.
Era como una gobernante suprema, que contemplaba a toda la existencia con un aura tan vasta que parecía capaz de aniquilarlo todo.
¡Son ellos!
Un escalofrío recorrió a Lin Xun. Los reconoció al instante. El monje ciego. La mujer de la niebla. Ya se los había encontrado antes.[1]
Por desgracia, lo que veía ahora eran solo los recuerdos fragmentados de los espectros del Emperador. No encontró más secretos, ni más pistas.
Sin embargo, este descubrimiento le permitió deducir muchas cosas.
En primer lugar, en el túmulo del mar del entierro de Dao, donde se había revitalizado el aeth qi, los espectros del Emperador atacaban el antiguo altar con toda su fuerza, tratando desesperadamente de liberarse.
En segundo lugar, el monje ciego y la mujer de la niebla probablemente eran vestigios de la fuerza de voluntad de los antiguos poderosos habitantes del Dominio del Páramo. Habían estado custodiando el altar, impidiendo que esos espíritus malignos y aterradores escaparan al mundo.
En tercer lugar, ¡el túmulo funerario marino de Dao estaba al borde de la catástrofe!
Tras comprender esto, Lin Xun no dudó en actuar.
Ya había reunido suficiente información de los recuerdos del espectro del Emperador, por lo que comprendía las terribles consecuencias si el altar era destruido.
En el camino, les contó rápidamente a A'hu y a los demás todo lo que había averiguado. Sus rostros palidecieron al instante al comprender la gravedad de la situación.
“Joven Maestro, ¿recuerda cuando lo llevé a esconderse en este Monte Marino del Entierro Dao para escapar de una persecución mortal?” preguntó A'hu repentinamente.
“Por supuesto. ¿Cómo podría Lin Xun olvidarlo? Fue la mujer envuelta en niebla quien intervino entonces y aniquiló a sus enemigos.[2]
“Los ancianos eran figuras poderosas de la era primigenia, poseedores de un poder descomunal. Durante la Guerra Dao de las Diez Direcciones, aniquilaron a incontables enemigos de los ocho dominios.” La voz de A'hu era solemne mientras continuaba: “Joven Maestro, no podemos permitir que los vestigios de la voluntad de los ancianos... se desvanezcan...”
La mirada de Lin Xun se volvió aguda.” Haré todo lo posible.
Sin dudarlo, selló a A'hu, Toady, A'lu y otros dentro de la Pagoda Infinita del Dao, luego corrió solo hacia el Túmulo Marino del Entierro del Dao.
Aquella era una región marítima peligrosa e inquietante, plagada de incontables espectros del Emperador. Llevar a los demás consigo solo lo retrasaría.
¡La opción más directa y eficaz era que irrumpiera solo con toda su fuerza!
En medio de la espesa niebla arremolinada, la figura de Lin Xun surcó el vasto mar como un veloz rayo de luz. Su velocidad era asombrosa.
“¡Mueran!”
“¡Mueran!”
¡Detengan a todos los intrusos!
Al poco tiempo, un rugido ensordecedor sacudió el aire.
A lo lejos, un ejército de espectros le había bloqueado todo el camino, formando un muro denso e impenetrable.
En el momento en que apareció Lin Xun, el ejército de espectros cargó contra él como si hubieran recibido la orden de aniquilarlo.
Envueltos en un aura gris y demoníaca, los espectros emanaban una abrumadora sed de sangre. Todos habían sido movilizados en ese preciso instante. Su monstruoso ímpetu, por sí solo, bastaba para estremecer el mundo.
Sin embargo, Lin Xun ni siquiera les dedicó una mirada. Con un simple movimiento de manga, innumerables qi de espada Taixuan rugieron.
Una se dividió en dos, dos se convirtieron en cuatro, cuatro se multiplicaron infinitamente. En poco tiempo, se formó un vasto océano de energía de espada, que engulló todo a su paso.
¡Buzz!
Cientos y miles de espectros fueron destrozados al instante, sus cuerpos explotando como frágil papel en el furioso mar de energía de espada. No tuvieron tiempo de reaccionar, ni oportunidad de resistir, ni posibilidad de escapar.
¡Quedaron completamente destrozados!
Sin embargo, el ejército espectral jamás cesó. Tan pronto como un grupo era aniquilado, otro cargaba hacia adelante, interminable e intrépido, como una marea de muerte.
Lin Xun no tenía intención de perder el tiempo. Su figura rasgó el vacío como una ráfaga de viento, irrumpiendo directamente en el corazón del ejército espectral.
En apenas unas respiraciones.
Una enorme grieta se abrió a la fuerza en el ejército de espectros, que se extendió como una ola gigante, expandiéndose y avanzando sin cesar.
A ambos lados de la grieta, los espectros se hacían añicos sin cesar, ¡sus cuerpos explotando uno tras otro!
¡Por muy poderosos que fueran, si se atrevían a interponerse en su camino, eran aniquilados al instante!
¡Era como cortar tofu!
¡Rápido, un intruso!
Al ver que Lin Xun estaba a punto de romper la línea defensiva, un escalofriante bramido resonó repentinamente en el campo de batalla.
Antes de que la voz se desvaneciera, una sombra oscura descendió, oscureciendo el cielo. Una intención asesina, aterradora, fría e implacable, surgió como una tormenta, fijando su mirada en Lin Xun.
La mirada de Lin Xun se dirigió bruscamente hacia arriba.
En el cielo emergió un ave esquelética colosal, con las alas extendidas a lo largo de miles de metros. Sus huesos grisáceos estaban envueltos en furiosas llamas negras, que emanaban un poder comparable al de un emperador del tercer reino.
¡Boom!
El ave esquelética batió sus alas, desatando un torrente interminable de llamas negras, cada una impregnada del aura de la muerte. Las llamas rugieron hacia abajo, incinerando el vacío, hirviendo el agua del mar y levantando densas olas de niebla en el aire.
“Muere” espetó Lin Xun con una sola palabra.
El sonido de su voz estalló como una tormenta del gran dao, extendiéndose violentamente por los nueve cielos. Las llamas negras fueron aplastadas y extinguidas por la poderosa fuerza de la tormenta antes incluso de acercarse.
Entonces, un grito penetrante y trágico resonó en el cielo. El poderoso pájaro esquelético, con un poder comparable al de un emperador, fue despedazado por la fuerza bruta de las ondas sonoras. Su cuerpo colosal se hizo añicos en un instante.
Esta escena alarmó y atrajo la atención de muchas conciencias aterradoras que acechaban en el mar lejano.
“¿Cómo puede existir una persona así en este mundo?”
“¡Parece ser un joven emperador supremo!”
¡Deténganlo inmediatamente! ¡Aunque no podamos matarlo, no debemos dejar que llegue al altar del dao!
"¡Apurarse!"
...
En cuanto terminó ese intercambio de conciencias, una tras otra, auras aterradoras surgieron de la niebla negra en la distancia, perturbando y distorsionando el viento y las nubes.
El inmenso mar rugía, enviando interminables olas colosales que se elevaban hacia el cielo.
¡Buzz!
En medio de un estruendo sordo y estremecedor, un espectro del Emperador tras otro rasgó el vacío.
Sus figuras estaban maltrechas y destrozadas, algunas reducidas a meros restos. Su aspecto era grotesco y diverso, pero todas irradiaban el aura de un emperador y sus cuerpos estaban envueltos en una aterradora aura de muerte.
A lo lejos, Lin Xun frunció el ceño.
No cabía duda de que se estaba acercando al altar; solo así se podía explicar el creciente caos y la conmoción.
¡En ese momento, el número de espectros del Emperador enviados ya había alcanzado las docenas!
“¡Matad!” Un rugido atronador estalló, sacudiendo el vacío.
Docenas de emperadores espectrales, cada uno con una forma grotesca diferente, rodearon a Lin Xun en un cerco mortal. Su aura aterradora y su sed de sangre envolvían los cielos.
“¡Imprudentes!”
Lin Xun respiró hondo y un destello frío brilló en sus ojos oscuros.
¡Bzzz!
El caldero de la espada emergió, liberando miles de millones de luces divinas. En un instante, el mar envuelto en niebla se iluminó como si fuera de día.
El sonido del Dao resonó alrededor de Lin Xun mientras resplandecía con una luz radiante, su aura alcanzando su máximo esplendor. Su figura alta e imponente emanaba un poder tan vasto e ilimitado que parecía capaz de devorar el mundo y estremecer los cielos.
Con un leve movimiento de su cuerpo, los cinco cuerpos dao se abalanzaron sobre Lin Xun, cada uno empuñando un arma imperial y colocándose hombro con hombro. Cada uno de ellos emanaba un poder incomparable que parecía envolver el mundo.
¡Era como si un grupo de seres divinos hubiera descendido al reino mortal!
“¡Mueran!”
Sin dudarlo, Lin Xun cargó hacia adelante, con su espada-caldero rugiendo hacia el cielo.
Al frente del ejército espectral se alzaba un esqueleto colosal, de decenas de pies de altura. Su carne y sangre se habían podrido hacía mucho tiempo. Empuñaba una lanza de hueso y su aura era gélida y malévola.
Sin embargo, cuando el caldero de espadas se abalanzó hacia adelante, con un estruendo ensordecedor, el colosal esqueleto de decenas de pies de altura quedó instantáneamente hecho pedazos. Sus restos se disiparon en una violenta oleada de energía demoníaca negra.
¡No resistió ni un solo golpe!
La espada dao surgió disparada del caldero, atravesando el vacío con una fuerza sin parangón. Un deslumbrante rayo de espada de tres mil metros de largo rasgó el cielo, partiendo el vacío en dos. Su poder estremecedor fue tan aterrador que varios espectros del Emperador temblaron de miedo y sus rostros se contorsionaron por la conmoción.
¡Boom!
Al descender la luz de la espada, tres espectros del Emperador fueron instantáneamente aniquilados, sus cuerpos desintegrándose en la nada, desvaneciéndose en medio de la luz ilimitada de la espada.
Al mismo tiempo, el mar se partió. Una enorme grieta se abrió paso a través del agua, extendiéndose hasta donde alcanzaba la vista.
¡Un solo golpe de espada partió el mar!
El poderío de la espada hizo temblar el cielo y la tierra.
A pesar de ello, los espectros del Emperador parecían imperturbables; o mejor dicho, en su desesperado intento por eliminar a Lin Xun, ya habían descuidado sus propias vidas. Sin dudarlo, se abalanzaron sobre él.
"¡Elevar!"
“¡Qué agresivo!”
"¡Bajar!"
"¡Pa!"
“¡Vamos!”
En ese instante, los cinco cuerpos dao se movieron simultáneamente, cada uno tan poderoso como el anterior. Cada uno desató sus habilidades innatas supremas y blandió sus armas imperiales para neutralizar y disipar los ataques de los espectros imperiales.
Aprovechando el momento, Lin Xun avanzó con rapidez y decisión.
En su camino, más espectros del Emperador intentaron interceptarlo. Por supuesto, todos fueron aniquilados por el caldero de espadas.
Prácticamente no hubo resistencia.
En realidad, estos espectros del Emperador eran meras encarnaciones de voluntades perdidas. Aunque poseían consciencia, jamás podrían compararse con los verdaderos Emperadores del mismo nivel de cultivo.
En el mejor de los casos, su fuerza era comparable a la de los emperadores del séptimo reino. No representaban ninguna amenaza para Lin Xun. ¡Matarlos era tan fácil como matar pollos!
Lo único que se veía era el cielo y el mar rugiendo, mientras la niebla se hacía aún más densa.
Los enemigos seguían llegando sin cesar.
Lin Xun arrasó con ellos.
¡Dejando atrás todos los obstáculos!
1. Para aclarar, cuando viajaba al Dominio Secreto de los Devas, se topó con una “figura parecida a Buda” y una “figura grácil” entre los espectros del Mar del Entierro Espiritual. ☜
2. Véase el capítulo 639 ☜

Continúa leyendo
La Guerra de los Prodigios (Novela)
Capítulo 2350
La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2349
Estás leyendo el capítulo 2349 de La Guerra de los Prodigios (Novela), un novela. Abandonado cuando era un bebé, lo único que Lin Xun había conocido era la vida en la prisión de la mina sin sol. Su misterioso tutor, Mister Lu, nunca habló mucho de los orígenes de Lin Xun, limitándose a enseñarle el… Este capítulo tiene publicado el 9 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Guerra de los Prodigios (Novela) tiene 2581 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.