Leer La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2226 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Sobre la mesa, la niña, que gritaba, se desplomó al ver acercarse la afilada hoja. Sollozando, dijo: “Echo de menos a mi madre...”.
El llanto del niño resonó como el sonido más desesperado del mundo.
El hombre delgado permaneció indiferente. Ejerció fuerza con la muñeca y la hoja plateada se deslizó hacia abajo.
¡Bang!
El muro se hizo añicos repentinamente.
La hoja plateada que el hombre delgado había desenvainado pareció ser apresada por una fuerza invisible. Con un rápido giro, le cercenó la mano derecha a la altura de la muñeca.
¡Pu!
La sangre brotó a borbotones como una cascada.
El hombre delgado aulló de agonía, sus ojos buscando frenéticamente en la pared destrozada.
El hombre bajito y regordete que sostenía el cuenco de porcelana y la encantadora mujer vestida de gasa negra se quedaron sin palabras. Jamás imaginaron que los acontecimientos darían semejante giro en aquel momento crucial.
Lin Xun emergió de entre los escombros del muro, con sus oscuros ojos terriblemente fríos como el hielo.
En el suelo, las temblorosas jovencitas alzaron la cabeza desconcertadas, como corderos asustados.
Lin Xun se dirigió directamente a la mesa de madera.
El rostro de la niña atada estaba pálido como la muerte y las lágrimas corrían por sus mejillas. Sollozaba y gritaba sin cesar: “Extraño a mi mamá. No quiero morir...”
Aun con el estado mental actual de Lin Xun, se le formó un nudo en la garganta y, en lo más profundo de su corazón, comenzó a surgir una oleada incontrolable de rabia.
¡Matar a alguien no es gran cosa!
¡Pero estos dos hombres y la mujer consideran a las vidas humanas jóvenes como esclavas, presas y alimento!
¡Sus métodos sanguinarios y despiadados son peores que los de las bestias!
La atmósfera en la habitación se volvió tensa. Aunque Lin Xun hacía tiempo que había suprimido su aura, su presencia aún resultaba asfixiante para los dos hombres y la mujer, dejándolos a todos conmocionados y furiosos.
La encantadora mujer recorrió con la mirada a Lin Xun y dijo en tono seductor: “Compañero daoísta del Clan del Espíritu de la Nube, ¿qué deseas? ¿También quieres una parte?”.
Lin Xun la ignoró y desató a la niña. La alzó y la depositó suavemente en el suelo. Luego, le acarició la cabeza y la consoló con dulzura: “No tengas miedo. Tu tío está aquí”.
Su voz tenía un poder que le llegó hasta lo más profundo del corazón, calmando a la niña al instante. La desesperación, el miedo y el terror que la atormentaban se disiparon por completo, como la oscuridad que se desvanece al contacto con la luz del sol.
La niña dijo tímidamente: “Tío, ¿quieres comprarme como esclava? Puedo cultivar flores y lavar la ropa para ti. Cuando sea mayor, sin duda seré una buena esclava”.
La voz inocente, llena de esperanza, golpeó el corazón de Lin Xun como hierro candente.
¿Qué clase de opresión y abuso implacable había sufrido la raza humana en el Mundo del Dragón Verdadero, hasta el punto de que estos niños habían llegado a aceptar la mentalidad de ser esclavos desde tan temprana edad?
La expresión de la encantadora mujer cambió al ver a Lin Xun rescatar a la niña. Supo que algo andaba mal y le preguntó con frialdad: “Nuestro Clan Murciélago Sediento de Sangre compró a estos esclavos humanos a un alto precio. Compañero taoísta, ¿acaso planeas arrebatárnoslos?”.
“¿Arrebatarles?”
Los ojos de Lin Xun se volvieron más gélidos por segundos. Sin previo aviso, extendió la mano y agarró a la encantadora mujer por el cuello. "¿Qué te da derecho a decir que voy a arrebatártelos?"
¡Crack!
El cuello níveo de la encantadora mujer crujió al tiempo que su rostro se tornaba púrpura. Gritó desesperada: “¡Esta es una nave del Clan Imperial Bi'an! ¡Mi grito alertará a todos los expertos a bordo!”.
¡Swooosh!
El hombre delgado salió disparado de la habitación a una velocidad asombrosa, al darse cuenta de la gravedad de la situación y apresurándose a buscar refuerzos.
Sin embargo, en cuanto se movió, cayó al suelo con un fuerte golpe. Sintió como si una montaña invisible lo aplastara. La sangre brotaba de sus siete orificios y su rostro se contrajo de dolor.
El hombre bajo y regordete estaba a punto de actuar cuando la escena que tenía ante sí lo paralizó. Su rostro palideció mientras tartamudeaba: “Compañero taoísta, no son más que simples esclavos de la raza humana. Si los quieres, te los daré de buen grado”.
De principio a fin, no pudieron comprender por qué el hombre que emanaba el aura del Clan del Espíritu de la Nube estaba tan furioso ni por qué había lanzado un ataque repentino contra ellos.
Esto no era mera estupidez, sino que provenía de la creencia profundamente arraigada de que los humanos nacían para ser esclavos y para ser masacrados a su antojo.
Lin Xun sintió una indescriptible oleada de odio y rabia que le subía al pecho, sofocante e imposible de liberar.
¡Bang!
El hombre bajo y regordete también fue obligado a arrodillarse. Su rostro se contrajo de dolor, sus facciones se contorsionaron y sus músculos se hincharon como si estuvieran a punto de reventar.
Él siseó: "¿Qué demonios quieres hacer?"
Lin Xun lo miró en silencio por un momento, respiró hondo y dijo con calma: “Yo también soy un ser humano, ¿lo entiendes ahora?”.
Esa sola frase hizo que los dos hombres y la mujer abrieran los ojos con incredulidad. Su asombro se transformó rápidamente en furia. ¿Cuándo se había atrevido un ser humano tan insignificante a atacarlos?
¿No tenían miedo de ser masacrados?
Al ver la sorpresa y la ira en sus ojos, Lin Xun no pudo evitar sonreír, pero esa sonrisa era indescriptiblemente gélida.
Observó a las chicas desconcertadas, sus expresiones de pánico e impotencia, sus cuerpos temblorosos y las cicatrices que cubrían sus cuerpos...
En este Mundo del Dragón Verdadero, ¿merecen los humanos ser esclavos para siempre?
La encantadora mujer, con el rostro lívido mientras Lin Xun apretaba su cuello, siseó entre dientes: “Déjanos ir y haremos como si nada hubiera pasado. De lo contrario, aunque muramos, ¡no vivirás para abandonar este barco!”.
¡Crack!
Su cuello se quebró, su espíritu primordial se desintegró en polvo y su cuerpo se incendió, ardiendo centímetro a centímetro hasta quedar reducido a cenizas arremolinadas en el aire.
El hombre delgado y el hombre bajo y regordete estaban aterrorizados, como si hubieran caído en una cueva de hielo. ¡Jamás en su vida se habían topado con un ser humano tan audaz e intrépido!
Lin Xun agitó la manga, y los otros dos expertos del Clan Murciélago Sediento de Sangre también se convirtieron en cenizas.
La escena sobresaltó a las chicas humanas como si hubieran despertado de una pesadilla, y un tenue destello de esperanza surgió en sus ojos llenos de desesperación.
La niña de ocho o nueve años que fue rescatada por Lin Xun no pudo evitar preguntar: “Tío, ¿usted... es realmente humano?”.
“Sí” asintió Lin Xun.
La niña preguntó confundida: “¿Pero por qué no eres un esclavo? ¿Y cómo te volviste tan fuerte? Mi madre dijo que si nosotros, los humanos, no obedecemos y nos convertimos en esclavos, nos matarán. Si nos resistimos, nos quitarán nuestros hogares y destruirán a nuestras familias”.
No podía comprender cómo alguien en el mundo se atrevería a desobedecer y matar a esos seres tan poderosos.
Lin Xun miró a las otras chicas y se dio cuenta de que, a pesar de haber sido rescatadas, no había alegría ni alivio en sus rostros.
En cambio, algunos tenían expresiones vacías, como si no entendieran por qué Lin Xun mataría a los miembros del Clan del Murciélago Sediento de Sangre.
No era porque se hubieran insensibilizado ante el sufrimiento, sino porque la "esclavitud" estaba tan profundamente arraigada en sus corazones que no podían concebir una vida más allá de ella.
¡Esto fue, sin duda, aterrador y escalofriante!
En el Camino de la Nebulosa Antigua, tal realidad era simplemente inimaginable.
“Este tío te alejará de todo esto, ¿de acuerdo?” Lin Xun respiró hondo y dijo en voz baja.
Nadie protestó y todos acataron en silencio. Quizás, en el fondo, creían que, si bien podían ser rescatados esta vez, no podrían escapar a su destino de convertirse en esclavos, mercancía o alimento...
Lin Xun reprimió con fuerza la inquietud que sentía y envió a las niñas a la Pagoda del Dao Infinito. Luego envió un mensaje a Gran Amarillo, pidiéndole que las cuidara bien.
Al enterarse de lo sucedido a las chicas, Xi y Gran Amarillo no pudieron contener su ira. Incluso Xia Zhi, que normalmente se mantenía al margen de los asuntos mundanos, mostró un raro destello de intenciones asesinas.
Lin Xun estaba sentado solo en la habitación.
¡Crack!
Al poco rato, la puerta se abrió con un crujido y entró un hombre demacrado de mediana edad. Al ver a Lin Xun, su expresión se congeló.
“Están todos muertos, pero... aún no es suficiente.”
La mirada de Lin Xun lo recorrió de arriba abajo; sus ojos, profundos y fríos como un abismo a punto de devorar el alma, hicieron que el hombre demacrado, de mediana edad, sintiera de inmediato una oleada de terror.
Un instante después, el demacrado hombre de mediana edad se convirtió en cenizas y desapareció, pero Lin Xun ya había obtenido lo que quería saber de los recuerdos del hombre.
Empujó la puerta y salió. El pasillo exterior era estrecho y se extendía a lo largo de decenas de metros, con habitaciones a ambos lados.
Lin Xun caminaba por el pasillo con las manos a la espalda. Pasó junto a muchas criaturas, pero ninguna detectó su presencia.
Segundo reino, etapa del Emperador, ¡sin forma como el dao!
Para cuando Lin Xun regresó a su habitación, un total de quince expertos del Clan Murciélago Sediento de Sangre, que se encontraban en las diecinueve habitaciones de la cubierta inferior del barco, habían desaparecido por completo del mundo.
Lin Xun rescató una vez más a un grupo de humanos, entre los que se encontraban niños inocentes, jóvenes fuertes y mujeres en la flor de la juventud...
Eran cientos.
Algunos fueron comprados por el Clan Murciélago Sediento de Sangre en diversos territorios del Mundo del Dragón Verdadero, mientras que otros fueron capturados por la fuerza en distintos lugares. Todos fueron cuidadosamente elegidos; todos eran humanos jóvenes, sin ancianos, discapacitados ni enfermos entre ellos.
Si Lin Xun no hubiera intervenido, los habrían enviado a la Isla Arcoíris de Jade, donde había un mercado dedicado a la venta de esclavos. ¡Se habrían convertido en mercancía para que criaturas de diversos clanes eligieran!
“¡Este verdadero mundo de dragones es verdaderamente repugnante!”
Incluso después de que Lin Xun regresara a su habitación, los recuerdos de las escenas anteriores aún lo llenaban de ira y una profunda frustración. Naturalmente, sus pensamientos se dirigieron al culpable de todo: ¡el Emperador Dragón Mingluo!
En ese mundo, imperaba la ley del más fuerte. En el camino del cultivo, el derramamiento de sangre y los conflictos eran moneda corriente. Lin Xun no se habría enfurecido tanto si se hubiera tratado de la matanza y la batalla habituales.
Lo que no podía tolerar era que la raza humana fuera tratada como esclavos despreciables y que fuera pisoteada, humillada y masacrada a su antojo.
Todo se debía a que eran humanos.
En aquel entonces, en el campo de batalla de los Nueve Dominios, los cultivadores del Dominio del Páramo Antiguo eran considerados "ovejas bípedas", pero aquello no era un conflicto entre razas, sino un choque entre facciones.
Pero ahora, en el Mundo del Dragón Verdadero, la raza humana era pisoteada por miles de otras razas, de forma tiránica y arrogante. ¡Eran tratados como ganado: capturados, oprimidos y explotados a su antojo!
¿Cómo podría Lin Xun, como ser humano, tolerar esto?
Sabía perfectamente que, con su fuerza actual, sería extremadamente difícil dar un giro radical a la situación.
A pesar de ello, ¡mientras se lo encontrara, no lo ignoraría!
“Según la memoria de ese tipo, hay otro experto del Clan Murciélago Sediento de Sangre...” Lin Xun frunció el ceño.
Este barco era enorme, parecía una pequeña ciudad, dividida en tres cubiertas bien diferenciadas. La cubierta central era especialmente animada, con tiendas, restaurantes, una sala de juegos e incluso templos taoístas... Todo lo imaginable.
Lin Xun sospechaba que quien había escapado probablemente se encontraba en la cubierta intermedia del barco.
Mientras tanto-
En el segundo piso del barco, en una taberna, un hombre con rostro de comadreja, que había estado bebiendo, de repente empezó a temblar, su rostro palideció y su expresión cambió drásticamente.
¡El alma vital de su hijo, que siempre había llevado consigo, se había hecho añicos de repente!
Se levantó de un salto y bajó las escaleras frenéticamente.
Sin embargo, de repente se quedó paralizado a mitad de camino, y su expresión se ensombreció.
Tras una larga pausa, apretó los dientes, se dio la vuelta y se dirigió hacia la cubierta superior del barco.

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La Guerra de los Prodigios (Novela)
Capítulo 2227
La Guerra de los Prodigios (Novela) Capítulo 2226
Estás leyendo el capítulo 2226 de La Guerra de los Prodigios (Novela), un novela. Abandonado cuando era un bebé, lo único que Lin Xun había conocido era la vida en la prisión de la mina sin sol. Su misterioso tutor, Mister Lu, nunca habló mucho de los orígenes de Lin Xun, limitándose a enseñarle el… Este capítulo tiene publicado el 28 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Guerra de los Prodigios (Novela) tiene 2581 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.