arrow_back

Leer La Forma de un Monstruo (Novela) Capítulo 21 online gratis en español

La encontró al mediodía, pastando junto a un grupo de arbustos bajos, en un pequeño claro donde la luz entraba casi sin obstáculos. Era grande —del tamaño de una vaca, aunque nada en su forma recordaba a una vaca—, con un cuerpo alargado sostenido sobre cuatro patas gruesas, el pelaje corto y de un gris azulado, y una cabeza chata con dos cuernos cortos, curvados hacia adentro, que no parecían hechos para atacar a nada. Masticaba hojas despacio, la mandíbula moviéndose en un círculo perezoso, sin ninguna prisa por notar que había alguien mirándola. Sevrin se quedó agazapado detrás de un arbusto, observando. —No parece peligrosa —le dijo a ella, en voz baja. Ella voló hasta posarse sobre su cabeza, mirando también, con la misma curiosidad tranquila de siempre. Sevrin esperó un rato más. La criatura levantó la vista una vez, los miró sin ningún interés particular, y volvió a masticar. Es ahora o nunca, pensó, y no supo bien de dónde le salía esa idea, ni por qué de pronto sentía que tenía que intentarlo. Se acercó despacio, un paso a la vez, con las manos abiertas a los costados, de la misma forma en que se había acercado a ella la primera vez que se conocieron. —Tranquila —murmuró, sin saber si la criatura podía siquiera escucharlo bien, ni si le importaría en caso de escucharlo—. Solo quiero ver algo. No voy a hacerte nada. La criatura levantó la cabeza cuando estaba a unos tres metros, lo miró con unos ojos oscuros, alargados, sin ningún brillo de alarma en ellos, y volvió a bajar la cabeza hacia las hojas. Sevrin siguió acercándose. A un metro, se detuvo. Extendió la mano, despacio, y la dejó ahí, en el aire, esperando. La criatura giró la cabeza hacia su mano, la olfateó un segundo, y volvió a los arbustos, aparentemente decidiendo que no merecía más atención que esa. Sevrin dio el último paso y apoyó la palma sobre su costado, justo detrás del hombro delantero, donde el pelaje era más corto. Lo sintió de inmediato. No fue como con la fruta. Aquello había sido rápido, instintivo, algo que pasaba antes de que pudiera pensarlo. Esto era distinto: un tirón, claro, definido, que le subió desde la palma de la mano hasta el codo, como si algo le recorriera el brazo por dentro, siguiendo el camino exacto de sus venas. No dolió. Y esta vez, además, algo más. Una sensación de peso. De firmeza. Como si durante un instante su cuerpo hubiera estado más asentado de lo normal, más consciente del suelo bajo sus pies, sin que él hubiera hecho nada para provocarlo. Se quedó inmóvil, la mano todavía apoyada contra el pelaje áspero, esperando que pasara algo más, que el tirón se convirtiera en otra cosa, que alguna imagen o sensación le llegara desde ese contacto. Nada. La criatura seguía masticando, tranquila, ajena por completo a lo que fuera que estuviera pasando bajo su propia piel. Ella, en su hombro, se había quedado completamente quieta, las alas sin moverse, mirando la mano de Sevrin apoyada contra el costado del animal con una atención que no era exactamente preocupación, pero tampoco era indiferencia. Sevrin retiró la mano, despacio. El tirón se cortó de golpe, como una cuerda soltada. Se quedó mirando su propia palma, sin encontrar nada distinto en ella: ni marca, ni calor, ni ningún indicio de que algo hubiera pasado. —¿Sentiste eso? —le preguntó a ella, sin esperar respuesta, sabiendo que no la iba a tener. Esperó un momento más, atento a cualquier cambio en su propio cuerpo. No sintió nada distinto. Ni más fuerte, ni más rápido, ni más nada. La criatura, satisfecha con las hojas de su alrededor, empezó a alejarse despacio hacia el resto del claro, sin ningún apuro, como si el contacto de un desconocido apoyando la mano en su costado fuera lo más normal del mundo. —Ya, de nada, un placer también para mí —le dijo Sevrin, a su espalda, sin ninguna esperanza de que le importara. Se quedó de pie, viéndola alejarse, con la certeza incómoda de que algo había pasado —el tirón había sido demasiado claro para no significar nada— pero sin ninguna idea de qué era, ni de qué había obtenido, ni de si había obtenido algo en absoluto. Todavía no sé qué hace esto, pensó. Pero ya no puedo fingir que no hace nada. Y por primera vez, en lugar de guardarse esa idea con incomodidad, la dejó ahí, dando vueltas, sin apurarse a resolverla.
La Forma de un Monstruo (Novela)

Continúa leyendo

La Forma de un Monstruo (Novela)

Capítulo 22

Siguiente Capítulo ›

La Forma de un Monstruo (Novela) Capítulo 21

Estás leyendo el capítulo 21 de La Forma de un Monstruo (Novela), un novela. Sevrin no era nadie. Una vida vacía. Un mundo que no le ofrecía nada. Hasta que todo terminó. Despertó en un mundo que no entiende. Dos soles, dos lunas y criaturas que observan en silencio desde lugares que no puede… Este capítulo tiene publicado el 24 de septiembre de 2026. La Forma de un Monstruo (Novela) tiene 60 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.