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Leer La Forja de un Camino Nublado (Novela) Capítulo 20 online gratis en español

🏴 Grupo: No✍️ Traducción: No
Xu Zhen bajó la cabeza y siguió caminando. El hedor de la muerte se pegaba a su garganta como ceniza caliente. Cada paso era un eco hueco entre escombros. El aire, espeso y seco, no traía más que silencio. Caminó y caminó, pero no halló ni un solo cuerpo entero. El suelo era un lienzo de sangre seca. Los restos, esparcidos como muñecos rotos, teñían el viento con su podredumbre. No quedaba un edificio en pie; a donde viera, todo lo que había eran escombros y muerte. No quedaba un alma que gritara y eso era lo peor. Ningún lamento. Ningún clamor. Solo el viento... y el eco sordo de sus propias pisadas sobre la muerte. La familia Xu gobernaba tres ciudades: la ciudad del este, la ciudad capital y la ciudad del oeste. Era aquí donde se encontraba ahora, pero su mente no dejaba de viajar a la capital. Allí había nacido. Allí había vivido. Y si todo estaba igual que aquí... ¿Y si todo lo que conocía, todo lo que amaba, había sido reducido a cenizas? El miedo le atrapó los pies. Se detuvo entre ruinas, la mirada vacía, el alma en suspenso. El sol golpeaba su rostro, pero no traía calor. No sabía qué hacer, no sabía adónde ir, no sabía qué pensar. Sin decir palabra, dejó caer su cuerpo exhausto contra lo que quedaba de un muro, cubierto de polvo y sangre seca. Cerró los ojos por un instante, como si el mundo fuera a desaparecer si él no lo miraba. Un rostro quiso venirle a la mente, pero no lo recordaba; el rostro de su madre. Ella había partido cuando él era muy pequeño. Lo único que le quedaba eran fragmentos de historias y la melancolía en los ojos de su padre cada vez que la mencionaba. ¿Y ahora? No sabía si su padre seguía con vida. Tampoco sabía si su hermana había llegado a salvo a la familia o si había tenido la desgracia de cruzarse con los responsables de esta masacre. Sus manos temblaban. Apretó los dientes, se llevó las manos a la cabeza y murmuró con voz quebrada. “Maldición…” Y así, en silencio, Xu Zhen lloró. Porque por primera vez… se sentía realmente abrumado. * * * Pasaron muchas respiraciones antes de que el temblor en sus hombros se detuviera. Tomo media varita de incienso, quizá más. Seguía sentado, con la mirada perdida entre los restos de una ciudad que ya no existía. Y por más que intentaba apartarlo de su mente, la imagen de la ciudad capital regresaba una y otra vez. No podía dejar de preguntarse si también había sido reducida a escombros… si también allí reinaba el silencio. Incluso mientras él divagaba, estaba lo suficientemente alerta para escuchar a lo lejos un sonido, demasiado lejos para reconocerlo del todo. Se puso de pie y corrió hacia la fuente del sonido, cruzando ruinas y cadáveres desparramados. No tardó en llegar a una grieta en el suelo: una cicatriz de batalla que se extendía más de medio li, tan profunda que una persona podría entrar sin poder tocar los bordes. Siguió su mirada por aquella hendidura… y allí, al fondo, escuchó ahora con claridad una tos seguida de un par de maldiciones roncas. Sin dudarlo, se adentró en la grieta y corrió hasta el final de ella, donde un anciano yacía recostado contra el suelo. Su túnica estaba rasgada, su rostro pálido estaba cubierto de polvo y sangre. Xu Zhen lo reconoció o al menos creyó hacerlo. Si su memoria no le fallaba, era el anciano Wei, un viejo amigo de su padre. El anciano alzó la mirada cuando estuvo lo suficientemente cerca de él. Lo observó por un instante y entonces, con voz áspera, preguntó: ”¿Quién ganó?” Xu Zhen lo miró confundido y respondió. “No lo sé. No sé qué ocurrió, ¿los cultivadores extranjeros no se fueron?” “Pensé que sabrías qué pasó…” Tomó un momento para suspirar. “Sí, ellos se fueron… pero se quedó el traidor”. “¿Y quién está luchando contra el líder?” “Tu padre”, dijo el anciano, “él me envió a dejarte en un lugar lejano; cuando lo hice, regresé a pelear contra el traidor junto a tu padre... aunque no fui de gran ayuda”. “¿Y ganó mi padre?”, preguntó preocupado Xu Zhen. “Si te pregunté fue por algo”, dijo amargamente. “Perdí el conocimiento a mitad de la batalla. No tengo idea de cómo terminó”. Después de un momento de silencio, el anciano volvió a hablar “Ve a la ciudad capital; si hay una sola alma con vida, significa que tu padre ganó... o al menos se llevó al traidor con él”. Levantó su mano e hizo un gesto como si espantara moscas. “Ve, mocoso, y tráeme las noticias”. Xu Zhen miró al anciano, que parecía estar herido de gravedad. “Si te dejo aquí, ¿no morirás?” El anciano Wei solo negó con la cabeza. “Para alguien de mi cultivo, estas heridas no son muy diferentes de una pierna rota para ti; ahora vete”. Xu Zhen asintió con la cabeza y salió de la grieta de un salto. Miro a lo lejos, hacia la ciudad capital, y se llenó de determinación. Si el silencio también reinaba allí o no... era algo que tenía que ver con sus propios ojos. Y empezó a caminar; su cuerpo temblaba ligeramente. Lo que podría llegar a ver le aterraba. Pero aun así, avanzo hacia el lugar donde nació.
La Forja de un Camino Nublado (Novela)

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La Forja de un Camino Nublado (Novela) Capítulo 20

Estás leyendo el capítulo 20 de La Forja de un Camino Nublado (Novela), un novela. "Mi cuerpo está roto, mi espíritu herido, y la muerte acecha en cada aliento, pero incluso en las sombras de la desesperación, se me ha concedido una oportunidad, esta no es una lucha por poder, sino por sobrevivir. Y… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2025, Traducido por el grupo No. La Forja de un Camino Nublado (Novela) tiene 25 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.