Leer La Civilización Nebula (Novela) Capítulo 6 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Beauer, el hombre lagarto, había reinado sobre su tribu y sus tierras húmedas durante mucho tiempo. Había sido un gigante desde que salió de un huevo, y tenía el talento de hacer que otros hombres lagartos se asustaran y se volvieran obedientes debido a su atroz temperamento. Sin embargo, su temperamento por sí solo no le habría facilitado sobrevivir mucho tiempo en la tribu a la que llamaba "Piel Azul", ya que ser feroz y rudo no era lo que se necesita para ser el jefe de una gran tribu de 300 hombres lagarto.
Beauer era bueno en los cálculos. Por ejemplo, 300 hombres lagarto podían vivir perfectamente en un pequeño humedal que se podía rodear en medio día, pero no sería el caso de 310 o 320 hombres lagarto. El pantano se quedaría sin recursos poco a poco. No pasaría mucho tiempo hasta que todas las plantas de raíz fueran desenterradas, todos los animales pequeños cazados, e incluso la corteza de los árboles pelada y comida. Por eso, Beauer echaba a los hombres lagarto débiles, enfermos y viejos de su tribu y de su tierra; cada vez echaba al menos a diez, y como máximo a treinta. De esta forma, los Hombres Lagarto restantes podían tener un pequeño periodo de gracia.
Por supuesto, los Hombres Lagarto expulsados no se conformaban con irse, así que siempre había una batalla sangrienta, y en cada batalla, un draco llamado Manun siempre estaba allí ayudándole. Era otra de las ventajas de Beauer. Beauer había recogido un huevo de Draco cuando era más joven y había sido el primer individuo que Manun vio cuando nació. Manun era vicioso, pero seguía a Beauer, que lo alimentaba y criaba, prestándole de buena gana la espalda a Beauer. Este lagarto cuadrúpedo creció tanto que podía superar fácilmente a un tigre dientes de sable e incluso era capaz de moverse rápidamente con Beauer, que era un lagarto muy grande, a su espalda.
Incluso antes de que Beauer hubiera decidido expulsar a los miembros de la tribu, habían sido muchos los que le habían atacado. Era la única forma de que los demás Hombres Lagarto pudieran evitar y sobrevivir a los resultados de su aritmética. Sin embargo, el enorme Draco de 5 metros de largo, Manun, siempre protegió a Beauer, y juntos, mataron a los traidores.
Más tarde, Beauer defendió con éxito su pequeño territorio con la fuerza de Manun. No pensó en los hombres lagarto que fueron expulsados al desierto. Hasta el día de hoy, había reunido y condenado al ostracismo a los hombres lagarto cinco veces en su vida y, hasta el momento, no había vuelto a ver a ninguno de ellos. Beauer miró a los 300 hombres lagarto restantes. Pensaba que sus cálculos eran indiscutiblemente correctos, pero ese pensamiento cambió no hacía mucho.
El pantano, que no era abundante pero tampoco yermo, fue atacado por un enjambre de langostas. Ni siquiera Beauer había visto un enjambre de langostas semejante en sus largos años de vida. El enjambre era lo bastante grande como para ennegrecer el cielo del pantano y tapar el sol. Al principio pensaron que había llegado una rara oportunidad de llenar sus estómagos de carne, pero el extraño suceso resultó ser más amenazador que favorable. Las langostas roían toda la hierba y los árboles del pantano, haciendo que las plantas se secaran, y mataban a los demás animales que vivían en armonía entre las plantas y los árboles. Algunas langostas atacaron incluso a los débiles Hombres Lagarto. La mitad de la zona pantanosa tardó menos de dos días en desaparecer.
Los cálculos de Beauer ya no funcionaban en aquella extraña situación, y supo que su Tribu Piel Azul tenía que partir en dirección opuesta a la de donde procedían las langostas, hacia el páramo al que había conducido a los demás Hombres Lagarto.
\*\*\*
Lakrak reconoció a Beauer con facilidad, ya que nada en él había cambiado mucho desde que Lakrak fue expulsado de la tribu. Beauer medía más de dos metros y cincuenta centímetros, y era lo suficientemente grande como para hacer que otros hombres lagartos parecieran niños, pero su gran tamaño no era su única fuerza.
"El Draco Manun... ¿Se ha hecho más grande?"
Beauer estaba montado encima de Manun. Aunque no era comparable a un dragón, un Draco era considerado un ser supremo con el que uno no podía permitirse enemistarse en las tierras salvajes. Un grupo medio de 30 o incluso 50 hombres lagarto tendría dificultades para derrotar a un draco.
"Ese lagarto parece haber acabado con todos los pantanos que pertenecían a los Piel Azul", dijo Zaol con voz preocupada.
"Eso no lo sabes. Aunque tenía que ocurrir tarde o temprano".
Lakrak había pensado que Manun comía demasiada comida cuando aún formaba parte de la tribu Piel Azul. Aunque Manun cazaba comida para sí mismo, no había mucho que comer en las tierras salvajes, y sin el draco, era posible que la tribu se hubiera quedado con los débiles en lugar de echarlos. Beauer había echado a los otros hombres lagarto porque quería tener al draco con él.
"Incluso ahora, él es el único que ganó peso. Maldito codicioso".
Con el paso del tiempo, Yur y sus amigos volvieron corriendo, tras haber cumplido la misión de exploración que les habían encomendado antes de ver a Beauer. Lakrak les explicó exactamente lo que había visto. El gordo y viejo Beauer, el draco Manun sobre el que cabalgaba, seguido de 300 hombres lagarto.
Beauer, que vio la tierra sagrada del Dios Escarabajo Sin Nombre, se acercaba enseguida.
Zaol dijo ansiosamente: "Si vienen, el bosque pronto se quedará sin vida".
"Ya lo sé."
"¿Entonces vas a echarlos?"
"¿Quieres que los eche?"
"Tenemos el poder para hacerlo. Son grandes en número y tienen al draco Manun de su lado, pero confío en que triunfaremos bajo la protección del Dios Escarabajo Sin Nombre".
Lakrak asintió. Le gustaba esa respuesta, pero no era la correcta.
"En mi opinión, deben de haber sido enviados por Dios".
"¿Qué? ¿Por qué Dios nos pondría a prueba?"
"Fuimos abandonados, pero nos salvamos. Viendo moverse a la tribu, parecía que les había ocurrido lo mismo. No hay duda de que fueron abandonados por la tierra. Tenemos que salvarlos. Por lo tanto, necesitamos que más gente conozca el prestigio del Dios Escarabajo Sin Nombre".
"¿Pero ¿cómo...?"
Definitivamente era más difícil subyugarlos que ahuyentarlos. Si la Tribu Piel Azul no tuviera más hombres para luchar, se separarían y huirían, pero ellos tenían más hombres, y sería difícil subyugar a todos los que huyeran.
"No me atrevo a intentar comprender la voluntad de Dios. Sólo haré lo que pueda".
\*\*\*
Sung-Woon se interesó mientras escuchaba la conversación de Lakrak y Zaol.
'Ya sabes lo que quiero, ¿verdad?'
Por otro lado, eso también significaba que Sung-Woon controlaba completamente a Lakrak.
"A otros jugadores no les gustaban los individuos con mucha voluntad.
Una gran fuerza de voluntad significaba que los individuos podían llevar a cabo sus propias acciones. Y las acciones inesperadas traerían problemas en un juego de simulación. Por supuesto, la fuerza de voluntad en sí misma y los esfuerzos constantes podían hacer que se llevaran a cabo buenas acciones, aunque el comportamiento del individuo estuviera fuera de control, pero, naturalmente, a muchos jugadores no les gustaban los personajes que se movían por voluntad propia.
Pero Sung-Woon era diferente.
Tener una gran fuerza de voluntad no siempre significa que uno actúe de forma distinta a la que pretende el jugador. Si puedo guiar esa fuerza de voluntad de la forma que quiero, sería una forma más poderosa y exitosa que simplemente controlarlo todo'.
Al final, lo que Sung-Woon quería era unir ambos grupos. El Clan de Lakrak se hizo más fuerte gracias a las Bendiciones de Sung-Woon, pero sus capacidades tecnológicas eran bajas. Sung-Woon había comprobado y descubierto que la Tribu de la Piel Azul tenía algunas técnicas que consideraba valiosas, y esas técnicas debían utilizarse para alimentar a todas las tribus y desarrollar la civilización.
"El Clan Lakrak al final tendrá que subyugar a la Tribu Piel Azul sin que le hagan daño".
Mientras Sung-Woon observaba desde arriba, Lakrak llevaba a Zaol, su ayudante, y a Yur y sus amigos hacia Beauer. Junto a Lakrak, todos ellos eran luchadores de élite del clan.
Beauer se detuvo al pie de la colina y los observó bajar. Arrastró a Manun hacia delante y habló con Lakrak. Parecía que no sabía que estos Hombres Lagarto negros pertenecían a uno de los grupos expulsados en el pasado.
"Joven lagarto, ¿vives aquí?".
"Sí."
"¿Qué hay en la cima de la colina?"
"Arbustos, árboles y presas de caza".
Beauer pensó que Lakrak había dado la respuesta fácilmente porque estaba asustado por la gran tribu que tenía detrás.
"Estupendo. Tenemos hambre. Si abandonas esta colina, no atacaremos".
"Esta es nuestra tierra".
"¿Y? ¿Eso significa que no se irán?"
"Somos guerreros. Protegeremos nuestra tierra".
"No sé cuántos más son ustedes, pero... no pueden ganar."
"Podemos defender bien nuestra tierra sólo con los hombres que ves delante".
Beauer rio entre dientes ante esas palabras.
"No sabes hacer cálculos".
"Y tú no conoces a Dios".
preguntó Beauer, extrañado por el comentario: "¿Dios?".
"Ponte de rodillas y obedéceme, ahora. Entonces cuidaré de ti según la voluntad de Dios".
"Eres un lunático. Muere", dijo Beauer mientras pateaba la espalda de Manun.
Los ojos de Manun brillaron y cargó contra Lakrak. Lakrak hizo girar su lanza antes de empuñarla.
A Sung-Woon no le pareció urgente la batalla que siguió. Desde que se convirtió en dios, el flujo del tiempo no le había parecido inminente. Manun acercándose a Lakrak le parecía incluso a cámara lenta. Pero si Lakrak tenía tanta fe en él, Sung-Woon quería recompensársela como era debido.
Apareció una ventana emergente.
\[¡Choque de civilizaciones!\]
\[Dos tribus diferentes han entrado en contacto. Los puntos de experiencia (XP) aumentan para ambas tribus\].
Sung-Woon cerró la ventana y comprobó sus estadísticas.
\[Nivel de divinidad\]- \[4\]
\[Fe\]- \[482/500\]
\[Área pequeña: Insectos\]- \[Lv. 3\]
Sung-Woon había reunido un poco de Fe para esta batalla, y la pequeña área de Insectos había subido de nivel como resultado de controlar el enjambre de langostas.
"Y.."
Cuando las dos tribus de Hombres Lagarto entraron en contacto, apareció una nueva habilidad.
\[Hasta ahora has prestado mucha atención a una tribu en particular. Ahora esta tribu pertenece a tu territorio\].
\[Área: Hombre Lagarto\]- \[Lv. 1\]
En El Mundo Perdido, después de obtener la primera pequeña área al principio del juego, se podían obtener varias áreas adicionales dependiendo de las acciones realizadas. Era un poco frustrante, ya que esto no se mostraba hasta que se conseguía la zona, pero Sung-Son sabía por experiencia que podría asociar a los hombres lagarto a su territorio.
"Si no consiguiera esto, no podría ganar sin sufrir daños".
Las áreas tribales eran diferentes de las áreas pequeñas, ya que las primeras no tenían efectos dramáticos. Por ejemplo, en el área pequeña de Insectos, se podían crear insectos de la nada, pero obtener el área de Hombres lagarto no hacía posible engendrar Hombres lagarto del suelo. Sin embargo, eso no quiere decir que las áreas tribales fueran inútiles. En el Mundo Perdido, las primeras habilidades dependían de la rapidez con la que los jugadores conseguían una pequeña área de una especie. Una zona así era sencilla y fuerte.
"Eso significa..."
\[Ahora puedes usar la habilidad 'Control Divino'.\]
\[¿Te gustaría usarla?\]
\[Sí / No\]
Sung-Woon pulsó "Sí".

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La Civilización Nebula (Novela) Capítulo 6
Estás leyendo el capítulo 6 de La Civilización Nebula (Novela), un novela. El Mundo Perdido. Un juego en el que puedes convertirte en un dios y construir una civilización de fantasía. Choi Sung-Woon, el jugador número 1 del juego, se dio cuenta de que todo lo que había estado haciendo hasta… Este capítulo tiene publicado el 11 de julio de 2023, Traducido por el grupo Crowli. La Civilización Nebula (Novela) tiene 332 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.