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Leer La Bruja del Milenio (Novela) Capítulo 10 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
Al ver cómo el cadáver del Rey Serpiente se hundía bajo el agua y desaparecía de la vista, Yvette soltó un largo suspiro, sintiendo que un gran peso se le quitaba de encima. Aunque derrotar al Rey Serpiente no le proporcionaría botín, siempre lo había considerado el mayor obstáculo para abandonar el lago volcánico. Con esa barrera eliminada, su camino de escape quedaba despejado. Además, décadas atrás, había alcanzado la presión mágica necesaria para cargar dispositivos y había restaurado una Tabla Voladora utilizable de entre los escombros esparcidos. Esto significaba que, si así lo decidía, podía partir en ese mismo momento y dejar la prisión lacustre que la había confinado durante casi 200 años. Sin embargo... tras reflexionar un poco, Yvette regresó a las instalaciones. Por un lado, necesitaba resumir las ganancias de esta operación y mejorar la Furia del Trueno. Por otro lado, dado que podía irse en cualquier momento, no había necesidad de apresurarse. ¡Era mejor prepararse un poco más! ... En las décadas posteriores a la muerte del Rey Serpiente, el área del lago que rodeaba la plataforma destrozada se volvió notablemente más tranquila. Cada vez que Yvette aparecía bajo la luz del sol, ya fuera meditando o practicando magia, las criaturas aberrantes en las aguas poco profundas le daban un amplio margen. Estas criaturas de baja inteligencia parecían reconocer instintivamente que la esbelta figura había reemplazado a la serpiente gigante como el nuevo rey de este lugar. Por supuesto, de vez en cuando aparecían aspirantes. Estos desafiantes, a diferencia de las aberraciones ordinarias, tenían mucha menos carne expuesta y portaban apéndices ofensivos únicos, como caparazones quitinosos o zarcillos electrizantes, dejando claro cuán diversa podía ser la vida en este mundo. Para Yvette, sin embargo, todos eran solo forraje para la Furia del Trueno. La versión actual mejorada de la Furia del Trueno había reducido su coste de magia de 240 puntos a apenas 100 puntos, conservando el 60% de su fuerza original. Esta era una mejora de la que estaba muy orgullosa. Notablemente, durante este último período, su poder mágico se había acercado a la marca de los 500 puntos. En la era de la Civilización de Origen, un soldado mecánico mágico automático, de dos metros de altura, funcionaba con un núcleo de potencia de esta magnitud. Desde esta perspectiva, tras más de dos siglos de entrenamiento solitario, el poder mágico de Yvette podía considerarse amplio, y su hechizo original más fuerte, Furia del Trueno, era de hecho de grado militar. "Con mi capacidad de combate actual, calificaría como una luchadora formidable incluso antes del apocalipsis. Los recursos y las armas en la era post-apocalíptica deben ser escasos... Hmm, esto sugiere que una vez que escape de esta prisión, podría convertirme en un apoyo fundamental para la humanidad de inmediato..." Con tales expectativas alimentándola, Yvette se volcó de nuevo al entrenamiento con renovado vigor. Se imaginaba a sí misma como una heroína descendiendo de los cielos, salvando estructuras colapsadas y revirtiendo la perdición inminente, mientras era venerada por las multitudes y perseguida por admiradores. Hasta que finalmente llegó ese día. ... En una mañana de niebla, frente a la puerta de metal sellada que conducía al nivel once negativo, Yvette permaneció en silencio durante mucho tiempo antes de sacudir la cabeza con resignación. Tras superar el umbral de los 500 puntos de magia la noche anterior, decidió ponerse en marcha. No tenía pertenencias que llevarse ni vínculos particulares que la retuvieran. El único pesar era que todavía no había logrado desbloquear esta sólida puerta de aleación hecha de un material desconocido. "Bien, haz lo que quieras". Dejando atrás esas palabras, Yvette subió las escaleras, y el sonido de sus tacones resonó en el pozo vertical vacío. A lo largo de más de doscientos años, había recorrido los restos de la Base del Abismo incontables veces, grabando aparentemente la posición de cada perno en su memoria. Aunque alguna vez vio este lugar como una prisión interminable, a veces también se sentía un poco como un santuario, proporcionándole un raro momento de paz y tranquilidad en medio de un mundo plagado de monstruos aberrantes. Ahora, finalmente estaba lista para poner fin a este prolongado período de confinamiento. ... Al llegar a la plataforma de agua, Yvette activó la Tabla Voladora. Como estructura simple de transporte mágico, este dispositivo poseía capacidades notables, albergando 100 puntos de magia y permitiendo un alcance de unos 50 kilómetros. En comparación, con sus 500 puntos de poder mágico, ella solo podría desplazarse alrededor de un kilómetro, lo que hacía que la diferencia fuera evidente. Sin embargo, Yvette no se sorprendió, pues entendía que, como uno de los logros tecnológicos de la Civilización de Origen, este dispositivo, aunque pareciera ordinario, contenía al menos un millón de runas en su circuito mágico. Comparar los efectos de Maestría del Viento con este aparato era como enfrentar un ábaco contra una computadora cuántica. Extendiendo su mano, una empuñadura transparente formada por energía mágica se materializó en su palma. Con una ligera inclinación hacia adelante, la Tabla Voladora se impulsó, trazando un camino fugaz sobre las aguas azul profundo. A medida que ganaba velocidad, las criaturas aberrantes del lago y de las aguas poco profundas huían aterrorizadas, permitiendo que la visitante aerotransportada pasara sin obstáculos. En menos de tres minutos, recorrió la corta distancia de poco menos de tres kilómetros, llegando a la pared de roca lisa que había contemplado al llegar por primera vez hacía más de doscientos años. Debido a las restricciones de altura, ya no podía usar la Tabla Voladora aquí. Yvette saltó con destreza sobre una roca saliente, retrayendo la tabla hacia su cintura. Corrientes de aire de color verde claro se arremolinaron a su alrededor, elevándola por la pared rocosa con facilidad. Cuando sus dedos finalmente rozaron el punto más alto del cráter volcánico, el mundo entero se abrió ante ella. El mar azul profundo se fundía con el horizonte y las nubes, y rascacielos imponentes entrelazados con enredaderas se erguían en la costa, mezclándose perfectamente con el bosque, pareciendo árboles gigantes antiguos. Los bosques en la base de las montañas se mecían, y los vientos montañosos creaban olas de esmeralda. Instintivamente, se giró para mirar en la dirección de dónde venía. Desde esta posición ventajosa, el otrora vasto lago volcánico parecía solo un estanque claro, con la plataforma metálica central viéndose diminuta, como un juguete flotando en una bañera. Este es el mundo post-apocalíptico… pensó, permaneciendo en silencio durante mucho tiempo, hasta que el viento de la montaña levantó su cabello plateado, reflejando destellos bajo la luz del sol. … ¿Qué hacer tras escapar? Incluso hace doscientos años, Yvette había reflexionado sobre esta pregunta, pero no encontró respuesta. Después de todo, no tenía idea de qué vistas le esperarían al salir. ¿Sería un páramo desolado, o tal vez un infierno plagado de aberraciones? ¿Podría haber grupos de supervivientes humanos luchando por su existencia y esforzándose por reconstruir sus hogares, entonando cantos de valentía? Tal como estaban las cosas, la respuesta parecía negativa. … Siguiendo una carretera que aún mostraba signos de su estructura original, Yvette entró en la capital de la Isla Ish, conocida como Ciudad Ish. En comparación con las otras dos ciudades humanas de la isla que se habían convertido en ruinas, esta era mucho más magnífica, ya que albergaba una rama vital de la Farmacéutica Torre Negra. Incluso desde decenas de kilómetros de distancia, podía ver la torre de un negro azabache perforando el cielo en el centro de la ciudad. La torre, pintada con matices de verde exuberante, recordaba a una espada antigua entrelazada con ramas. Aunque su dueño había perecido hacía mucho tiempo, se mantenía inquebrantable, apuntando hacia lo alto. Esta fue la espada de la humanidad y también la lápida de la civilización humana… Mientras Yvette contemplaba el paisaje en ruinas ante ella, sintió como si trascendiera el tiempo, siendo testigo de la antigua prosperidad y gloria de Ciudad Ish: centrada alrededor de la Torre Negra, rodeada por un frenesí de rascacielos, con anuncios holográficos fluyendo sobre fachadas de vidrio y vehículos voladores zumbando como enjambres, luces de neón iluminando el cielo nocturno en una exhibición impresionante… Ahora, todo eso se había esfumado. Saltando sobre un río claro y oscuro creado por un sistema de drenaje colapsado, Yvette se deslizó por una calle adornada con glicinas en flor, planeando como un fantasma entre las calles. Las mariposas se posaban en su hombro antes de alejarse revoloteando, mientras que los ciervos levantaban cautelosamente la cabeza desde escaparates rotos. Criaturas aberrantes saltaban ocasionalmente de las sombras, solo para ser reducidas a restos carbonizados por su Danza de Llamas. De esta manera, caminando tranquilamente, atravesó incontables calles peligrosas antes de llegar al centro de la ciudad. A lo largo del camino, no encontró humo elevándose, ni huellas, ni signo alguno de actividad humana. Finalmente, en la plaza, de pie bajo el exterior desgastado de la Torre Negra, confirmó una cosa: al menos en esta isla, no había un segundo ser humano vivo aparte de ella. De hecho, incluso mirando más allá de la Isla Ish hacia los tres continentes principales conocidos como el Continente de la Marea Negra, el Continente de Jade y el Continente del Espejo de Plata en la Estrella de Origen, era probable que no quedaran otros supervivientes. De lo contrario, sería difícil explicar cómo, en casi seiscientos años, la tecnología y la sabiduría de la humanidad no pudieron reconstruir su propia civilización. Golpeada por esta comprensión, soltó un suave suspiro. Como visitante de otro mundo, había esperado que emerger de su jaula revelara un nuevo mundo lleno de gente diversa, experimentando costumbres y culturas enormemente diferentes. En cambio, descubrió que el largo camino solo le había ofrecido soledad, continuando hasta el paso de mil millones de años, hasta que las propias estrellas se extinguieran. En vista de ello…… "¡Bueno, entonces! ¡Empecemos por cultivar un campo!"
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La Bruja del Milenio (Novela) Capítulo 10

Estás leyendo el capítulo 10 de La Bruja del Milenio (Novela), un novela. Leo se encontró transportado a un páramo desolado, los restos de lo que alguna vez fue una próspera civilización mágica. Allí, se convirtió en Yvette: una bruja inmortal que no podía envejecer ni morir. Durante más de… Este capítulo tiene publicado el 1 de abril de 2026, Traducido por el grupo Nishino. La Bruja del Milenio (Novela) tiene 308 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.