Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 400 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Miles, decenas de miles, de zombis y esqueletos rodeaban el Gran Templo de Sellas. Una mujer con una espada en la mano saltó hacia adelante y plantó su pie sobre la cabeza de un zombi.
Con una patada ligera, se impulsó hacia adelante. Sus movimientos eran tan ligeros que, incluso al pisar a los no-muertos uno tras otro, apenas había titubeo en su equilibrio.
Un destello de luz dorada cruzó el campo de batalla. Como una golondrina rozando el agua, recorrió cientos de metros en un abrir y cerrar de ojos. Los caballeros que presenciaron la escena palidecieron. El tono dorado que la rodeaba solo podía significar una cosa. Esta mujer era una rey marcial.
Solo había una mujer entre los reyes marciales de la época actual, así que no era difícil identificarla. Era el Rey Marcial Beltia.
Saltando sobre hordas de no-muertos y edificios sucesivamente, Beltia alcanzó al instante la muralla occidental del Gran Templo de Sellas.
Los caballeros del templo temblaban mientras desenvainaban sus espadas de aura.
"Maldita sea..."
"Pensar que el Rey Marcial de Cyphras aparecería..."
Ellos también eran usuarios de aura reconocidos por su habilidad, pero nunca podrían compararse con un rey marcial. Sabían con absoluta certeza que no eran rival. Sus muertes eran inevitables. ¿Podrían luchar de verdad?
Los caballeros del templo no se retiraron. Llamaron a Alium. Ahuyentar su creciente miedo con fe en la diosa, los caballeros lanzaron su ataque de golpe. Docenas de cuchillas de aura pintaban el aire alrededor de Beltia en brillantes rayas.
Su expresión permaneció indiferente.
Esgrima Croteriana: Rosa en Flor.
La espada dorada parpadeó y una enorme flor de luz floreció. Era una flor de destrucción que aniquilaba todo lo que tocaba. Sin la menor vacilación ni interrupción, sus tajos barrieron los cuellos de los caballeros uno tras otro.
Solo hicieron falta unos minutos para que cada caballero en el muro occidental se convirtiera en simples espíritus inquietos. Beltia miró brevemente hacia donde habían caído los caballeros. Espadas largas yacían esparcidas por el suelo donde habían sido blandidas.
Estos servirán.
Después de clavar la espada que había estado usando en el suelo, juntó ambas manos. El aura dorada vibraba violentamente y enviaba enormes ondas. Docenas de espadas largas dispersas se elevaron al aire al mismo tiempo.
"Avanza"
Las espadas largas brillaron doradas al mismo tiempo antes de que sus puntas se giraran hacia una sola punta. Estaban dirigidos a la línea defensiva del gran templo que aún resistía desesperadamente.
"Atraviesa" A su orden, docenas de estelas doradas se dispararon hacia adelante, llenando los cielos sobre el gran templo.
Entonces comenzó la brutal matanza. Espadas de luz llovían desde los cielos, desgarrando sin piedad el gran templo. Casi nadie podía soportar ese bombardeo implacable. Espadas se rompieron, escudos se rompieron y la armadura se fragmentó.
Al final, el lado occidental del gran templo se derrumbó en la devastación bajo la meteórica lluvia de espadas. Hacia las defensas destrozadas se lanzaron las hordas de no muertos y los Ángeles de Alas Radiantes.
Los sacerdotes moribundos gritaron desesperados. La llamaban demonio y se preguntaban por qué un rey marcial abandonaría a las diosas.
Sin embargo, Beltia no les prestó atención. Ahora mismo, solo había una cosa que le importaba. Rayas doradas siguieron a su bufido, cortando el cuello de los sacerdotes uno tras otro. Fuentes de sangre carmesí estallaron, tiñendo las paredes de rojo.
Observando desde lejos, Valeria mostraba una expresión satisfecha. "Como era de esperar de Sir Beltia. Realmente limpio y eficiente"
Luego extendió la mano hacia la chica a su lado. "¿Vamos también?"
La niña le apretó la mano. Como hermanas cercanas, las dos chicas comenzaron a avanzar juntas entre los incontables montones de cadáveres.
\*\*\*
La muerte llenaba todas las direcciones. De pie ante los incontables cadáveres de caballeros, sacerdotes y soldados, Beltia alzó la vista hacia el aire vacío. Corrientes negras se elevaban lentamente por todo el gran templo.
La oscuridad se reunió en un solo punto. Luego se dirigió hacia la pequeña niña que sostenía la mano de Valeria y se filtró en el cuerpo de la niña.
La chica soltó la mano de Valeria y corrió hacia Beltia. "¡Madre!"
Levantando a la niña en brazos, Beltia preguntó con tono preocupado: "¿Cómo se siente tu cuerpo, Lapicel?"
Asintiendo con la cabeza, la chica respondió con compostura fingida: "Ahora me siento bien, madre"
De hecho, tras absorber la oscuridad, la complexión de la niña había mejorado significativamente respecto a antes.
La niña examinó a Beltia de pies a cabeza con expresión preocupada. "¿Y tú, madre? ¿Estás bien?"
Incluso mientras sufría ella misma, la niña estaba preocupada por su madre. Qué hija tan extraordinaria era.
Beltia sonrió suavemente y abrazó a la niña aún más. "¡Por supuesto! Tu madre es fuerte"
Dándole unas palmaditas suaves en la espalda, fijó la mirada en el lado lejano del gran templo. Sus ojos brillaban extrañamente mientras contemplaba el mundo lleno de muerte. "Solo aguanta un poco más. Pronto, Tesranach se asegurará de que ya no sientas dolor, mi niña"
Uno de los nigromantes que observaba la escena le preguntó en voz baja a Valeria: "¿Esto está realmente bien?"
"Nunca le mentimos" Tras responder con calma, Valeria alzó la voz. "Yo iré adelante, Sir Beltia"
Con eso, enseguida condujo a sus nigromantes a las profundidades del Gran Templo de Sellas. Buscaban la cámara sellada situada en lo profundo del gran templo.
Según su información, allí fue donde la Orden de Alium selló una gran cantidad de la Sombra de la Perdición a lo largo de los años. Sin embargo, la expresión de Valeria se agrió cuando llegó a su destino. "¿Qué es esto?"
La cámara estaba vacía. O más bien, para ser precisos, aún quedaba una pequeña cantidad de oscuridad sellada. Pero era demasiado poco para algo que supuestamente la Orden de Alium había reunido durante varios años.
Solo tras interrogar a un sacerdote de bajo rango superviviente supo la razón. "¿Te lo robaron?"
Y no recientemente. Ocurrió hace casi un año. La absurdidad la dejó sin palabras. "¿Quién demonios lo robó?"
\*\*\*
El culto del Dios Negro no se dirigía solo al Imperio Lacania. Lo que buscaban era la Sombra de la Perdición, que estaba dispersa uniformemente por todo el continente. Eso significaba que no solo el imperio, sino también la Alianza de los Siete Reinos se habían convertido en sus objetivos.
Tras devastar las regiones occidentales del imperio, las fuerzas de Tesranach cruzaron las montañas Baracant en masa. Los reinos de Eustil y Atringen, que limitaban con las montañas, fueron derribados por su asalto.
Mientras tanto, en el Reino de Felmayer, el Papa Caído de Hatoba, Beneville, sumió en el caos los territorios occidentales de la Alianza de los Siete Reinos.
Las guerras ordinarias solían seguir patrones familiares. Consistían en tomar territorio, infligir grandes bajas a las fuerzas enemigas para obtener ventaja en las relaciones diplomáticas, o conquistar naciones enteras y anexarlas a las propias.
Pero el Culto del Dios Negro era diferente. No instaron a la rendición, ni buscaron tratados. Simplemente mataban y mataban de nuevo. Eran como enjambres de langostas. Eran como plagas devoradoras que lo consumían todo con una codicia infinita, como desastres naturales que no traían más que muerte incesante.
Ante tal catástrofe, una más allá de toda razón, la Alianza de los Siete Reinos estaba indefensa. Los que apenas sobrevivieron huyeron una y otra vez de la muerte.
El que rescató a los supervivientes que huían fue Alius. Como su primer paso había sido reunir a los supervivientes de la Orden de Hatoba, la fuerza aliada de Alius asumió esencialmente la naturaleza de una unidad de rescate.
Evitaban el enfrentamiento directo con las fuerzas enemigas siempre que era posible. Su objetivo era asegurar a tantos supervivientes como pudieran. La batalla era solo un subproducto de esa misión. La gente alababa a Alius como el Santo de la Salvación.
Aunque el título le avergonzaba, Alius no lo rechazó. Aunque solo fuera una fachada, tener una reputación facilitaba rescatar gente. Así que viajó por los Siete Reinos, salvando gente, reuniendo supervivientes y luchando contra los destacamentos del Dios Negro.
Siempre evitaban a las fuerzas principales lideradas directamente por reyes marciales, archimagos o papas caídos, pues no tenían ninguna posibilidad de victoria contra tales monstruos. Sin embargo, eso no significaba que los destacamentos más pequeños fueran oponentes fáciles.
\*\*\*
La cordillera de Tula dividía la frontera sur del Reino de Eustil y la frontera norte del Reino de Atringen.
Las fuerzas aliadas de Alius se habían refugiado en la fortaleza del cañón de Kasukent, situada en la entrada de la cordillera. Tras reunir los restos de las tropas derrotadas, continuaron avanzando hacia el sur, evitando la batalla y buscando un lugar seguro.
El Fuerte Kasukent no era especialmente conocido por su fortaleza defensiva. Sin embargo, el terreno circundante era tan accidentado que la geografía por sí sola proporcionaba una ventaja estratégica significativa.
Incluso el escaso número de fuerzas aliadas debería haber sido suficiente para repeler a la mayoría de los ejércitos en un lugar como este. Pero las cosas no se desarrollaron como esperaban.
De todos los opositores, el Papa Caído de Katera, Splendia Vitus, había llegado personalmente con un ejército masivo.
"Te ignoré como insignificante, pero te has vuelto demasiado problemático. Ya es hora de ocuparme de ti"
En cierto modo, este resultado había sido inevitable. El auge de la reputación de Alius también significaba que había interferido en las operaciones de Tesranach en numerosas ocasiones.
Un vasto ejército de muertos vivientes, de decenas de miles, rodeó el Fuerte Kasukent en múltiples capas y comenzó a lanzar feroces asaltos. Los no-muertos avanzaron como una ola gigante. Hechizos nigrománticos aterradores volaban sin descanso. La poderosa brujería del papa caído destrozó secciones de la fortaleza una y otra vez.
Aun así, Alius y las fuerzas aliadas resistieron desesperadamente. Durante más de tres días, mantuvieron su posición sin que la fortaleza cayera. Pero eso solo era una medida temporal. No pudieron superar la abrumadora diferencia de fuerza.
Las bajas de las fuerzas aliadas aumentaban constantemente y la expresión de Alius se volvía cada vez más tensa. ¿Qué se supone que debo hacer?
A este ritmo, la caída de la fortaleza era solo cuestión de tiempo. Entonces, en la cuarta noche, mientras la desesperación se profundizaba, el largo canto de un cuerno de guerra resonó desde más allá de un bosque de árboles de hoja ancha que brillaban bajo el sol poniente.
Poco después, el bosque tembló violentamente cuando una fuerza estalló. Era un ejército compuesto tanto por vivos como por muertos, y sumaban aproximadamente tres mil hombres.
A primera vista, podrían parecer no diferentes del ejército del Dios Negro, pero había una diferencia inconfundible. En el ejército del Dios Negro, la gran mayoría estaba formada por monstruos y no-muertos, con solo un pequeño número de nigromantes vivos.
Pero estas fuerzas eran diferentes. Los vivos, los muertos y los monstruos estaban todos mezclados por igual. No solo se podían ver nigromantes, sino también caballeros, magos e incluso sacerdotes. Aquellos que nunca deberían haber podido coexistir estaban reunidos bajo una sola bandera.
"¿Qué es esa pancarta?"
Al ver la bandera carmesí pintada con los colores del atardecer, los soldados aliados en lo alto de las murallas de la fortaleza estallaron en vítores.
"¡Es la Orden del Crepúsculo!"
"¡La Orden del Crepúsculo ha venido a salvarnos!"
La fuerza de tres mil hombres se convirtió en una sola lanza masiva, cargando contra el flanco del ejército principal de Splendia. Las decenas de miles de tropas enemigas se separaron sin poder hacer nada, separadas limpiamente en dos.
Normalmente, por muy repentina que fuera la emboscada, habría sido una tarea difícil romper un ejército poderoso y masivo. Pero las fuerzas de la Orden del Crepúsculo eran diferentes. Al frente de ellos se alzaba la lanza más poderosa de todas.
Era una joven belleza vestida con una armadura carmesí. Su belleza era como la de una diosa, su brillante cabello carmesí ondulaba como los colores del atardecer, y un aura sagrada emanaba de todo su cuerpo. Dondequiera que pasaba, incontables no-muertos se convertían en cenizas y se dispersaban.
De entre la Orden del Crepúsculo surgieron fervientes gritos de devoción.
"¡Que todos den alabanza!"
"¡La encarnación de Serakal rechaza todo el mal!"
"¡La Santa del Crepúsculo ha descendido!"
Observando desde lo alto de los muros de la fortaleza, Alius esbozó una sonrisa amarga. Están profundamente impregnados de fanatismo.
¿Llamar a un humano común encarnación de una diosa y todo eso? Aunque, considerando que él mismo era llamado el Santo de la Salvación, suponía que difícilmente estaba en posición de criticar.
¿Así que esa mujer es la llamada Santa del Crepúsculo que ha estado causando sensación últimamente?
Como era una aliada por ahora, pensó que al menos debería familiarizarse con su aspecto y la observó con atención. Entonces, de repente, Alius se quedó paralizado de sorpresa. "¿Eh?"
El rostro de la mujer le resultaba familiar. No, no solo familiar. Era alguien a quien conocía bien. Gritó confundido. "¿Sir Serati?"

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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela)
Capítulo 401
Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 400
Estás leyendo el capítulo 400 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 416 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.