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Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 368 online gratis en español

🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Así era como funcionaba el culto del Dios Negro, ahora en control de la capital. Los archimagos Giyen Ren y Diogres Kolon, e incluso el rey marcial Batalok, aunque se había convertido en no-muerto, se mantenían como los más fuertes del culto. Custodiaban la gran catedral con una resolución inquebrantable. Al hacerlo, impidieron que el grupo de Karnak se colara para dispersar la Sombra de la Perdición. Sus fuerzas subordinadas eran suficientes para mantener las líneas defensivas, lo que les permitió centrar sus esfuerzos en la custodia de la gran catedral. Dado esto, el culto anticipaba que la estrategia del imperio avanzaría de la siguiente manera: El ejército imperial crearía tantas fortalezas como fuera posible dentro de la capital, abriendo camino hacia la gran catedral. Luego, cuando se presentaba la oportunidad, enviaban un destacamento de élite de sus guerreros más fuertes, probablemente el grupo de Karnak, para atacar y activar la Sombra de la Perdición. Dada su situación actual, el imperio no tenía otra opción viable. Pero los movimientos del ejército imperial desafiaron estas expectativas. Al igual que el primer día de la guerra, el imperio continuó asaltando la capital, luchando ferozmente para asegurar y mantener las fortalezas. Esto era lo esperado. El culto del Dios Negro respondió enviando sus fuerzas para interceptarlos, a veces repeliéndolos, a veces perdiendo terreno y cediendo posiciones. Pero la decisión inesperada llegó después. Cuando las fortalezas fueron tomadas por las fuerzas imperiales, los dos archimagos actuaron, igual que el primer día. Barrieron las fortalezas con magia y luego llenaron el espacio con fuerzas no-muertas excedentes para recuperar el terreno. Pero entonces, el ejército imperial simplemente se retiró sin dudarlo. No podían entenderlo. El imperio estaba en una batalla contra el tiempo, no contra el culto. El tiempo y el terreno eran mucho más valiosos para el imperio. Era incomprensible, pero no había razón para que el culto cambiara sus métodos. Al fin y al cabo, tenían la ventaja. Así, el culto continuó reforzando sus defensas, y el ejército imperial continuó atacando y luego retirándose. Así fue, durante tres días enteros. Al tercer día, el séptimo regimiento del imperio volvía a asaltar la capital, enfrascado en una feroz batalla contra las fuerzas del culto. Eran veteranos endurecidos por incontables batallas contra los no-muertos y, aunque pudieran ser superados por la gran cantidad numérica, confiaban en su capacidad para ganar un enfrentamiento directo. Pero hoy era diferente. Hoy se enfrentaban a los elfos de la Federación Berus. Eran oponentes subordinados a Giyen Ren y bastante desconocidos para la humanidad. \*\*\* Los elfos, con una esperanza de vida mucho mayor que los humanos, estaban más preparados para volverse completos y cavaban muchos pozos en lugar de centrarse en una sola habilidad para dominar. Sin embargo, los enanos, a pesar de su vida igualmente larga, encontraban mayor ventaja en dominar una sola artesanía. Se debía a su físico y constitución únicos. Los enanos eran seres bajitos y robustos, con extremidades cortas, hombros anchos y torsos gruesos. Tenían cuerpos pequeños pero densos, que recordaban a piedras vivas. Aunque su complexión era excelente para la fuerza, también presentaba una clara desventaja. Inevitablemente estaban en desventaja frente a humanos o elfos en combate. Existían muchas opiniones y dichos sobre las artes marciales. Algunos decían que los esfuerzos podían superar el talento. Las artes marciales se crearon para que los débiles pudieran derrotar a los fuertes. No se equivocaban. Los débiles podían derrotar a los talentosos y fuertes mediante entrenamiento y maestría. Pero esta verdad se basaba en la suposición de que la persona talentosa y fuerte no había entrenado al mismo nivel. El físico natural era indudablemente una ventaja crucial en combate. ¿Cómo no iba a importar el cuerpo en las técnicas ejecutadas por el cuerpo? Entre dos individuos con igual habilidad, el que tuviera mayor alcance prevalecería naturalmente. Por mucho que vivieran, las extremidades de un enano nunca crecerían más. Inevitablemente, su velocidad para dominar las técnicas de combate era muchas veces más lenta que la de humanos o elfos. Por tanto, intentar aprender una variedad de técnicas marciales, como los elfos, no encajaba bien con los enanos. Incursionar solo llevaría a la mediocridad. Tenían que concentrarse y dominar un solo oficio para poder competir en igualdad de condiciones con humanos o elfos. Aun así, su desventaja física persistía. Sin embargo, los enanos poseían una fuerza tremenda que ninguna otra raza podía igualar. Sus cuerpos desarrollaban masa muscular con la misma facilidad que los humanos. A primera vista, uno podría preguntarse por qué igualar a los humanos en este aspecto era digno de mención, pero era una ventaja enorme combinada con sus vidas más largas. ¿Qué pasaría si seres con una esperanza de vida tres veces mayor que la de los humanos ganaran músculo al mismo ritmo? En primer lugar, sufrirían una pérdida muscular significativamente menor con la edad. Con igual destreza, su fuerza física bruta era varias veces mayor que la de humanos o elfos. La mayoría de los enanos aprovecharon esta ventaja y se centraron únicamente en mejorar y dominar la fuerza pura. Por eso las batallas entre el octavo regimiento del imperio y los enanos se desarrollaron de una manera completamente diferente a la que enfrentaban a los guerreros élficos. \*\*\* Los enanos avanzaron por las calles en perfecta formación. "¡Avanza!" "¡Adelante! ¡Avanza!" Podían tener extremidades cortas, pero los enanos poseían centros de gravedad sólidos y una fuerza inmensa. Así, todos ellos empuñaban armas de asta. Era la única forma de superar su desventaja al alcance. Además, la naturaleza de las armas favorecía mantener la formación, permitiéndoles adoptar la falange, la formación de carga ideal para ellos. Vestidos con armaduras pesadas y armas de asta, los enanos avanzaban en formación cerrada. No se parecían a nada más que a un erizo enorme y en movimiento. Los caballeros imperiales no se atrevieron a enfrentarse a ellos de frente y se dispersaron en todas direcciones, rodeando a los enanos desde un amplio perímetro para lanzar su asalto. "¡Formad el cerco!" Atacaron rápidamente y se retiraron igual de rápido, intentando desestabilizar la densa formación enana. Era todo lo contrario de cómo el ejército imperial había luchado contra los guerreros élficos. No habían optado por la armadura ligera que vestían los elfos. Seguían llevando ropa pesada. Sin embargo, su armadura era relativamente más ligera en comparación con la gruesa armadura que llevaban los enanos. En otras palabras, aunque la dinámica de la batalla era la contraria a la de la lucha contra los elfos, todo parecía avanzar a cámara lenta. La batalla en general se sentía lenta. "¡Sigue presionando!" "¡Sigue golpeando y tirando hacia atrás!" Más allá del caótico campo de batalla, los arqueros imperiales preparaban sus flechas. "¡Apunta!" Incontables cuerdas de arco estaban tensadas, todas dirigidas contra la legión enana. Desafortunadamente para los enanos, su formación cerrada era un objetivo muy grande. Incluso un ciego podría haberles alcanzado. "¡Fuego!" En un instante, una lluvia de flechas cayó sobre los enanos, sujetando sus armas de asta. Una alabarda era algo que había que sujetar con ambas manos. Por muy fuerte que fuera, no podía manejarse correctamente con una sola mano. Por tanto, según cualquier estándar razonable, usar un escudo era imposible. Sin embargo, esta legión enana estaba equipada con escudos. "¡Formación defensiva!" A la orden, los enanos en las primeras filas agacharon la cabeza justo cuando la lluvia de flechas les azotó. El sonido que parecía el crujido de los maíz en una sartén resonó mientras la mayoría de las flechas rebotaban sin hacer daño. Era gracias al peculiar equipo que llevaban los enanos. Cada enano de la legión llevaba un ancho casco de acero, casi del tamaño de un escudo promedio. Era tan grande que con solo inclinar la cabeza les cubría todo el cuerpo. Los arqueros imperiales se estremecieron al ver cómo sus flechas quedaban inútiles. "¿¡Qué demonios es eso?!" "¡Esto es absurdo...!" Era un equipo usado exclusivamente por enanos: el casco-escudo. Sus extremidades cortas les obligaban a usar armas de asta para compensar su falta de alcance, pero usar un arma de asta significaba que ambas manos estaban ocupadas, sin dejar ninguna mano libre para sostener un escudo. Los enanos habían resuelto este problema de una manera única y enano. —Si necesitamos un escudo, ¿Por qué no llevarnos uno en la cabeza? Si un humano o elfo hubiera escuchado esto, lo habría descartado como un completo disparate. ¿Llevar un escudo tan grande que podría cubrir todo el cuerpo como un casco? ¿No te rompería el cuello? Además, un escudo era precisamente donde el enemigo centraría sus ataques. ¿Poner la parte más crítica del cuerpo, la cabeza, justo allí? Era una idea que solo podía funcionar con los físicos únicos de los enanos. Todas las debilidades mencionadas desaparecieron. ¿Un escudo lo bastante grande para cubrir todo el cuerpo? Los enanos no necesitaban mucho para cubrirse en primer lugar, dada su baja estatura y extremidades cortas. Sus torsos eran gruesos pero no largos, y sus anchos hombros podían cubrirse fácilmente con armadura, dejando el resto protegido por un escudo de tamaño razonable. Además, los enanos tenían cuellos más gruesos y cabezas más grandes en comparación con otras razas, por lo que llevar un casco del tamaño de un escudo no suponía una carga significativa. De todas formas, tenían que llevar cascos más grandes. Así surgió una táctica enana: empuñar un arma a dos manos manteniendo la protección de un escudo, algo que al principio parecía imposible pero que para ellos era perfectamente natural. De este modo, la legión enana continuó haciendo retroceder al ejército imperial. Las espadas de los caballeros imperiales cortaban desde todas direcciones. No importa. Con ambas manos libres, los enanos podían blandir sus armas de asta mientras avanzaban sin dudar. Una lluvia de flechas de los arqueros imperiales cayó desde todas direcciones, pero no supuso ningún problema. Solo tenían que mover la cabeza de lado a lado para desviarlos todos. "¡Carga! ¡Carga!" Docenas de enormes escudos temblaban al unísono mientras la formación avanzaba. Era una falange que se movía la cabeza. Era una visión aterradora para el ejército imperial, diferente a todo lo que habían visto antes. Gritos y llantos se elevaron desde todas direcciones. \*\*\* El comandante de la legión enana, Jebat, cargó hacia adelante con su casco-escudo y estocó y apuñaló diligentemente con su lanza. De repente sintió que algo no iba bien. Intuía que su formación empezaba a dispersarse por alguna razón. ¿Qué está pasando? Incluso esta poderosa formación densa de enanos tenía un defecto crítico: no tenían absolutamente ninguna visibilidad. Ya no podían ver bien hacia adelante con la cabeza baja durante una carga, pero añadir el enorme escudo sobre sus cascos solo lo empeoraba. Durante la carga, era imposible comprender la situación circundante. Por eso esta táctica solo era útil cuando se movían juntos en formación cerrada. Perplejos, algunos soldados enanos levantaron la cabeza y quedaron horrorizados. "¿¡Pero qué demonios es eso?!" Una mujer pelirroja estaba aplastando la falange enana. Realmente no había otra forma de describirlo. Los estaba destrozando. Envuelta en un aura azul, se elevó por encima de la falange. Un oponente en el aire así era un objetivo perfecto. Incontables armas de asta la atacaron de inmediato. En ese instante, un solo tajo de espada cortó el aire. De un solo golpe, docenas de armas de asta se rompieron como palos frágiles, y los enanos, incapaces de soportar el retroceso de sus propias armas rotas, todos cayeron en una sola dirección. Toda la formación masiva vaciló en conjunto. En ese momento, la pelirroja saltó directamente al frente de su formación. Luego cargó hacia adelante sin piedad, como un jabalí furioso. "¡B-Bloquéala con tus escudos!" Sorprendidos, la primera fila de la legión enana se movió según el entrenamiento, todos bajando la cabeza y lanzando sus escudos-casco, transformándose en un enorme muro de piedra. Serati, la pelirroja, levantó la pierna derecha y golpeó la pared. Con un estruendo que sacudió la tierra, toda la formación fue empujada hacia atrás. Simplemente había pateado al enano que iba delante, haciendo que el resto fuera arrastrado como una fila de fichas de dominó cayendo. El enano chocó con el enano, que chocó con otro enano más. Gemidos y gritos estallan desde todas direcciones. "¡E-Ella es un monstruo!" Y entonces llegó la incesante avalancha de golpes de espada impregnados de aura. Cada vez que el aura azul parpadeaba, el suelo se abría y el aire se rompía con rugidos atronadores. Fue una serie de golpes pura y sencillamente dedicados al poder destructivo puro. Los soldados imperiales que observaban solo podían quedarse boquiabiertos de asombro. "Vaya, sir Serati..." "Realmente parece tan elegante, pero lo que está haciendo es increíblemente brutal"
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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 368

Estás leyendo el capítulo 368 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 29 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 416 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.