Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 324 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Entre los pasillos en ruinas de la fortaleza, Diogres se levantó de un empujón. A pesar de haberse estrellado contra el edificio con suficiente fuerza como para romperlo, salió ileso. El maná defensivo que cubría su cuerpo le había protegido completamente. Pero eso no significaba que no hubiera precio.
Diogres se llevó una mano a la frente palpitante. Usar una cantidad excesiva de maná de golpe le había provocado un dolor de cabeza punzante. Al otro lado del pasillo, vio a Elezar acercándose lentamente.
"Parece que estás bastante agotado" No se equivocaba.
Incluso como archimago, entablar un duelo de maná con otro archimago había hecho que su consumo de maná se disparara. Solo con cálculo, ya había agotado más de la mitad de sus reservas habituales de maná.
Sin embargo, Diogres realmente esbozó una sonrisa. "¿No es igual para ti? No soy el único agotado aquí"
Elezar también había participado en un duelo de maná con otro archimago. Si Diogres estaba tan agotado, no había manera de que siguiera bien. Si seguían luchando así, Diogres realmente colapsaría por agotamiento. Pero para entonces, Elezar tampoco podría mantenerse de pie correctamente. Y ella era muy consciente de ello.
"Por eso mismo estoy haciendo esto", dijo Elezar.
De repente, Elezar giró el cuerpo y lanzó magia detrás de ella. Tres llamas serpenteantes se retorcieron mientras disparaban hacia el lado opuesto de la fortaleza.
¿Eh? Aunque desconcertado, Diogres levantó instintivamente su varita.
Si un oponente mostraba una apertura tan grande, sería impensable que un archimago simplemente la dejara pasar. Lanzó la misma magia, tres llamas serpentinas disparándose hacia Elezar.
De repente, con un grito profundo y resonante, un aura dorada atravesó el hechizo de Diogres. Al mismo tiempo, el hechizo que Elezar había desatado golpeó a Varos y Leven, que perseguían a Dreltein.
Gritos de pánico resonaron a lo lejos.
"¡Gah!"
"¡B-Bloquéalo!"
Diogres se quedó sorprendido. Antes de darse cuenta, Dreltein, con la explosión a su espalda, estaba entre él y Elezar.
"¿Q-Qué es esto?" preguntó Diogres.
Dreltein, con la espada del espíritu combativo en alto, se encogió de hombros. "Simplemente es hora de que cambiemos"
La razón por la que Elezar se había enfrentado solo a Diogres hasta ahora era porque maximizaba las posibilidades de capturarlo con vida. Bajo estas condiciones, no había necesidad de que luchara sola hasta el final. Lo único que importaba era que alguien pudiera enfrentarse a Diogres uno a uno.
Ahora, frente al archimago agotado, el rey marcial, aún vigoroso, sonrió con facilidad. "A partir de ahora, seré tu oponente, Maestro Diogres"
Por otro lado, Elezar, que ahora bloqueaba a Varos y Leven, estaba igual de tranquila. "Ahora les toca a ustedes jugar conmigo, jóvenes caballeros"
Por supuesto, estaba tan agotada como Diogres. Aun así, no era como si no pudiera soportar los ataques conjuntos de un caballero plateado y un caballero púrpura.
Al darse cuenta de la situación, el rostro de Diogres se torció. "Esto es absurdo. ¿Un rey marcial y un archimago, turnándose en combate?"
No podía entenderlo en absoluto. ¿Cómo habían cambiado para llegar a ser así?
"No hay nada extraño en ello, Maestro de la Torre del Amanecer" Dreltein mostró los dientes mientras extendía una cortina dorada a su alrededor. "Porque pronto, tú también te volverás como nosotros"
\*\*\*
La antigua fortaleza, antaño radiante en su esplendor, hacía tiempo que había perdido su esplendor. En ese espacio oscuro, donde solo se rompían pilares, techos derrumbados y permanecía el silencio, un hombre irrumpió.
Era Karnak, jadeando. Corriendo por el pasillo desgastado y maltrecho del palacio, cruzó rápidamente las manos, formando un encantamiento completo que irradiaba poder negro en todas direcciones.
"¡Ustedes que están abandonados, lloren y lamenten!"
Aparecieron fantasmas de caballeros vestidos con armaduras pesadas, cada uno empuñando una espada de oscuridad. Eran nocturnos, los espíritus malignos de la masacre. Docenas de rastreros nocturnos, bajo el mando de Karnak, avanzaron hasta el extremo del pasillo. Sus afiladas hojas oscuras apuñalaban hacia la mujer envuelta en luz dorada desde todas direcciones.
Incontables cuchillas, empapadas de locura, apuntaban a los puntos vitales de Beltia. Inmediatamente, sus ojos se agudizaron con fiereza. "¡Inútil!"
Cortes dorados llenaron el aire. En el breve instante que tardó en una sola respiración, incontables hojas de luz destellaron por el espacio. Las sombras de los espíritus se cortaron en fragmentos y se dispersaron en todas direcciones.
Observando a los rastreros nocturnos destrozados, Karnak chasqueó la lengua. "¿Beltia siempre fue tan fuerte?"
Los rastreros nocturnos eran monstruos capaces de igualar incluso a usuarios de aura de nivel rojo. Incluso Karnak apenas había logrado convocarlos dentro de esta mazmorra, en un lugar lleno de malicia y energía demoníaca. No eran espíritus que pudieran manejarse tan fácilmente si estaban fuera. ¿Y sin embargo se rompieron tan fácilmente?
Está casi a la par de Lapicel en su mejor momento...
La Beltia que recordaba ya se había retirado. Había sido tan frágil que ya no podía empuñar el aura de espada dorada, y él nunca la había considerado una oponente formidable. Pero ahora, estaba en su mejor momento.
Aunque no mostraba los mismos instintos de combate abrumadores que Lapicel, su puro poder de combate era trascendental. Aunque Karnak se había esforzado con la nigromancia, simplemente no podía igualarla.
Bueno, supongo que también es porque me he debilitado demasiado. De cualquier manera, a estas alturas, no le quedaba más remedio que arriesgarse.
Karnak cruzó de manos de nuevo, encendiendo maná negro. "¡Levántate, niebla abisal de las profundidades del Nether!"
Una niebla de muerte, impregnada de la esencia de la oscuridad y impregnada de veneno mortal, se lanzó hacia adelante.
En ese momento, Beltia soltó una nota de admiración. "Realmente no eres un hombre cualquiera"
La oscuridad y la muerte no eran más que conceptos abstractos. Y, sin embargo, esos conceptos abstractos tomaban forma y se apresuraban hacia ella. Entre todos los nigromantes que había visto, ninguno había empuñado nunca un nivel tan alto de arte nigromántico.
Por eso solo podía sentir una rabia aún mayor. Porque con ese poder monstruoso, se había atrevido a burlarse de ella usando la imagen de su hija muerta.
"¡Maldito!" rugió.
No era porque se hubiera burlado de ella. Fue porque él se atrevió a usar a su hija muerta que ella no pudo perdonarle. La espada larga de Beltia explotó con luz dorada.
¡Espada Croteriana, Explosión de Meteorito!
Cada rayo de luz de espada se extendía hacia afuera, retorciéndose como una criatura viva mientras quemaba la niebla negra que avanzaba. Cada sombra que rozaba esa luz fue engullida por su brillo y se desvaneció al instante.
"N-No puede ser..." Karnak estaba nervioso.
Sabía que no funcionaría, pero no esperaba que fracasara por completo. Beltia cruzó el aire como una pluma. En un instante, se puso frente a Karnak. En pánico, Karnak cruzó las manos apresuradamente de nuevo, intentando lanzar nigromancia una vez más. Por desgracia para él, Beltia era mucho más rápida.
"¡Ni de broma!" Su espada dorada se multiplicó en docenas, incontables hojas brillando ante sus ojos, llenando toda su visión con su luz. "¡Por el pecado de atreverse a burlarse del corazón de una madre!"
Ya era demasiado tarde para lanzar nigromancia. Por mucho que lo intentara, no podría detener su espada.
Gritó: "¡Ni siquiera la muerte será suficiente para pagarte!"
Justo cuando las incontables hojas de luz estaban a punto de desgarrar todo el cuerpo de Karnak, de repente, la espada de Beltia se detuvo.
"¿Qué?"
Al mismo tiempo, su expresión se endureció como una piedra. La nigromancia final de Karnak no fue una gran invocación de una criatura monstruosa, ni el despliegue de un tremendo poder oscuro. Era simplemente la proyección del espíritu de una niña diminuta, encadenada.
El alma de la niña, atada con cadenas de hierro, temblaba violentamente mientras miraba a su alrededor, y con el rostro lleno de confusión, susurró suavemente. "¿M-Mamá...?"
El rostro de Beltia se puso pálido como la muerte. "¿La-Lapicel?"
Jadeando, Karnak movió el dedo. "No te muevas, Beltia"
Las cadenas oscuras se deslizaban como serpientes, apretándose alrededor del cuello de la niña. "¡Si te acercas más, destrozaré el alma de tu hija!"
\*\*\*
El cuerpo de Beltia tembló. ¿Está usando este truco sucio otra vez...?
Era una pesadilla que ya había experimentado una vez antes. Ella era una reina marcial. No volvería a caer en meras ilusiones.
"¡Qué es este engaño!"
Furiosa, invocó su aura, su percepción sensorial agudizándose como una hoja, activando cada nervio de su cuerpo. Y fue entonces cuando se dio cuenta. Sus sentidos hipersensibles revelaban la verdad oculta en el espíritu. Esa era realmente el alma de su hija.
¿C-Cómo...?
El alma de la pequeña Lapicel, que había muerto hacía más de una década, estaba ahora en manos de este vil monstruo.
Mientras Beltia permanecía paralizada, incapaz de moverse, Karnak esbozó una sonrisa escalofriante. "¿Por qué estás tan sorprendida? Invocar a los muertos es la especialidad de un nigromante"
Las cadenas negras elevaron el espíritu de la niña en el aire. El espíritu colgaba, luchando, como si estuviera siendo colgado.
"¡Lapicel!" Beltia intentó lanzarse hacia adelante desesperada.
"Tsk, tsk. Te dije que no te movieras, ¿verdad?" Karnak chasqueó el dedo.
Las cadenas se apretaron alrededor del cuello de la niña y un débil gemido escapó de él.
Sosteniendo el alma de la niña como escudo, el joven de cabello negro estalló en una risa brillante y retorcida. "No querrás que tu hija sufra ni siquiera después de la muerte, ¿verdad?"
Con voz temblorosa, Beltia preguntó: "¿Qué quieres?"
"Oh, nada especial..." Karnak se burló, sacudiendo el alma que tenía en el brazo de un lado a otro. "Solo me gustaría que me ayudaras un poco a partir de ahora, eso es todo"
Cada vez que lo hacía, el alma de la chica soltaba un grito torturado, y era un sonido que parecía capaz de desgarrarle el pecho.
Beltia cerró los ojos con fuerza. Ah...
En ese momento, quiso caer de rodillas. Quería gritar que haría cualquier cosa si él simplemente le devolvía el alma de su hija. Pero no pudo. Si lo hacía, sería su esclava para siempre.
"Perdóname, Lapicel..." Una vez más, un aura dorada comenzó a ondular por todo su cuerpo, una densa intención asesina atravesando la oscuridad y extendiéndose hacia fuera. "Aguanta un poco más. Mamá te salvará pronto"
En pánico, Karnak sacudió violentamente las cadenas. "O-Oye, ¿Hablas en serio? ¡Te dije que voy a destrozar el alma de tu hija!"
El alma de la niña, colgando de las cadenas, también temblaba violentamente. La chica siguió gritando.
Apretando los dientes, Beltia desenvainó su espada del espíritu de lucha.
¡Tesranach, por favor, cuida de esta niña! Con el corazón cargado de tristeza, rezó mientras desenvainaba su espada, y una brillante luz dorada brotó de ella, atravesando la oscuridad e iluminando el entorno.
Fue entonces. Una voz resonó. "Oh siervo fiel, tu oración me ha llegado"
Era una voz sagrada, llena de la autoridad de la perdición. Al mismo tiempo, se abrieron agujeros negros alrededor de Karnak, de los que se extendieron decenas de tentáculos.
"¿Eh? ¿Qué demonios—?!"
Ni siquiera hubo tiempo de reaccionar. Los tentáculos de oscuridad se envolvieron instantáneamente alrededor de las extremidades de Karnak.
"El Dios de la Muerte responde a la oración de sus fieles", dijo la voz.
"¡No, esto no puede ser!" Karnak, horrorizado, luchó desesperadamente, pero fue inútil. Los tentáculos comenzaron a arrastrarle hacia el abismo.
Un grito de puro terror resonó por toda la fortaleza.
\*\*\*
Una luz blanca cegadora iluminaba el entorno. Dentro de la fortaleza, antes sumida en oscuridad, apareció una figura. Era un ángel, radiante de luz.
Desplegando alas de luz brillante y vestido con una elegante armadura de luminosidad, el ángel emitió una voz sagrada. "He sido testigo de tu fe, oh Santa Espada de Tesranach"
Beltia, avergonzada, preguntó con voz temblorosa: "¿E-Eres... realmente su ángel?"
El ángel de la luz esbozó una sonrisa suave. "¿Por qué preguntas, si ya sabes la respuesta?"
De hecho, ya sabía la respuesta. Dentro de la luz que irradiaba el ángel estaba el aura de muerte que ella había anhelado durante mucho tiempo. Era el aura de Tesranach, la oscuridad del final.
"Ah..."
Dominada por la emoción, Beltia cayó de rodillas. El gran Dios de la Muerte, el guía que abriría un nuevo mundo, había enviado a su ángel a descender sobre esta tierra. El ángel señaló al aire, y las cadenas que rodeaban el alma de su hija Lapicel desaparecieron, y el espíritu de la niña descendió suavemente al suelo.
Un destello de esperanza cruzó los ojos de Beltia. ¿Podría ser que Tesranach estuviera a punto de conceder su deseo largamente sostenido?
El ángel negó con la cabeza. "La frontera entre los vivos y los muertos solo se romperá después de que él descienda a este mundo"
El corazón de Beltia se hundió. Parecía que el día en que su hija resucitaría aún estaba lejos.
"Pero Tesranach no es tan cruel como para negar ni siquiera un breve reencuentro", continuó el ángel.
El espíritu de la niña fluyó hacia el abrazo de su madre. "Mamá"
"¿Lapicel?" Con manos temblorosas, Beltia sostenía el alma de su hija.
Aunque no era un cuerpo vivo, no había calor ni aliento, aunque solo sería un momento fugaz y la frontera entre la vida y la muerte permanecía clara... Aun así, era inconfundiblemente su hija.
"¡Ah, Lapicel!" Una sonrisa radiante se dibujó en los labios de la madre mientras sostenía a su amado hijo en brazos.
\*\*\*
Desde la oscuridad, una cabeza asomó. Era Karnak, que acababa de ser arrastrado al abismo hacía unos momentos. "Bien"
Al ver a Beltia abrazar el espíritu de su hija, el rostro de Karnak se dibujó en una sonrisa satisfecha. "Esta vez, eres realmente feliz, ¿verdad?"

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Estás leyendo el capítulo 324 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 19 de julio de 2026, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 416 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.