Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 269 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Una mujer hermosa, bastón en mano, apareció en lo alto de la réplica de la torre.
"Elezar..." Diogres la miró, con la mirada llena de incomprensión.
¿Por qué le hacía esto? ¿Qué clase de resentimiento podía albergar? No era solo que se sintiera agraviado. Sinceramente, no podía comprender el motivo de su acción.
No tenían una mala relación. No habían sido rivales políticos. De hecho, apenas habían interactuado. Por mucho que lo pensara, no se le ocurría qué beneficio podría obtener Elezar de todo esto.
Precisamente por eso no reaccionó de inmediato cuando empezaron las acusaciones. Antes de darse cuenta, las cosas habían llegado a este punto.
Había oído los rumores hace mucho tiempo. El imperio, específicamente Elezar y Dreltein, le acusaba de ser un líder de culto. En ese momento simplemente se burló y lo desestimó. ¿Quién creería una invención tan descarada y absurda?
Murmuró: "Pensé que era otra mala jugada de esos cultistas..."
Lo que aún menos sentido le parecía la propia mujer, observándole desde lejos con total desapego. Su rostro no mostraba emoción. No había hostilidad, ni intención asesina. Ni siquiera podía ver la voluntad de luchar. Era como si simplemente estuviera realizando una tarea.
"Diogres Kolon..." Elezar alzó su bastón, la Reina de Platino, sobre su cabeza. "Por favor, espere un momento. Te llamaré pronto"
Diogres respondió de la misma manera, levantando el Bastón del Manto del Amanecer en el aire. Vastas corrientes de poder mágico brotaron de la Torre del Amanecer y de la réplica de la Torre de Platino, envolviéndolos a ambos. Corrientes invisibles comenzaron a expandirse, girando violentamente alrededor de los dos archimagos.
\*\*\*
El cielo se volvió carmesí. "Yo soy quien derrite los cielos y los deja fluir..."
El cielo rojo sangre comenzó a derrumbarse.
"Con una sola gota de llama, ahogaré el mundo..." Elezar continuó su encantamiento.
Cientos de pilares de fuego comenzaron a caer sobre las marionetas de acero que había debajo. "Quema, fuego. Que todo lo que pueda arder sea consumido"
Pero los títeres de acero no caían tan fácilmente. Antes de que pudieran hacerlo, una ola de luz surgió de la Torre del Amanecer.
Diogres había interceptado rápidamente su magia. "¡Oh luz de estrellas que atravesaste el sol, levántate y asciende!"
Incontables rayos rugieron desde la tierra hasta los cielos. Era como si una legión de dragones hechos de luz ascendiera hacia el cielo. Docenas, no, cientos, de rayos chocaron contra el fuego que llueve, neutralizándolo en pleno aire.
Los soldados temblaron ante la escena apocalíptica. Pero Elezar reaccionó de forma diferente. "Bueno, claro. No hay manera de que se lo diera todo desde el principio"
Con una sonrisa, tocó suavemente el aire con la cabeza de la Reina de Platino. Ondas de maná temblaron en el cielo y luego cayeron al suelo. La superficie de la tierra se agitó como un lago, y hojas intangibles estallaron hacia arriba, cortando la tierra.
Cicatrices gigantescas atravesaban decenas de kilómetros de terreno. A este ritmo, ni siquiera la Torre del Amanecer podría sobrevivir.
"Hmph" Diogres resopló antes de barrer al Manto del Amanecer en un amplio arco. "¿Eso es todo lo que tienes?"
Nubes negras se acumularon por todos lados y vomitaron cientos de vórtices. De cada vórtice se extendían nieblas de aire frío. En el momento en que las cuchillas invisibles tocaron la niebla blanca, se congelaron en su lugar, inmóviles.
Elezar entrecerró los ojos. "Ay, vaya. ¿Quizá fui demasiado conservadora?"
Parecía que tendría que abrir un poco más la bóveda. Así, los dos archimagos, seres que hacía tiempo habían trascendido los límites de la humanidad, continuaron desatando su magia. Destrucción implacable tras destrucción.
El propio tejido de la naturaleza, que debería haber tardado milenios en cambiar, se transformó en segundos. Fue un espectáculo aterrador, una absoluta repudiación del sentido común.
Un territorio inmenso que abarcaba decenas de kilómetros estaba siendo reescrito arbitrariamente por la voluntad de solo dos personas. Dentro de ese espacio, ni el ejército imperial ni los magos de la Torre del Amanecer eran más que simples mortales corrientes.
"¡Retírense más allá del alcance!"
"Si te ves atrapado en esto, no vas a morir así como así. ¡Vas a morir como un perro!"
El ejército imperial huyó aterrorizado, luchando por escapar de la calamidad, mientras los magos de la Torre del Amanecer volcaron todo en sus defensas.
"¡Desvía toda la energía para proteger la torre!"
\*\*\*
En la imagen, la batalla mágica entre Diogres y Elezar parecía estar igualada a primera vista. Pero Karnak sabía que no era así.
"Parece que alguien está siendo empujado hacia atrás", murmuró.
"¿De qué lado?" preguntó Serati.
Le costaba saber quién tenía la ventaja. La escala de la magia era simplemente demasiado vasta. Era imposible medir nada solo por lo visual. En batallas como estas, solo se podía comprender la magnitud del poder de un archimago estando en medio de él, sintiendo su magia de primera mano.
¿Pero a través de una proyección como esta?
"Para ser sincera, solo parece un chico y una chica con túnicas agitando sus bastones en medio de un desastre natural", dijo.
Karnak soltó una risa seca y señaló con la barbilla la imagen. "Elezar está bloqueando la mayoría de los hechizos de Diogres. Se nota que empieza a ponerse nervioso"
\*\*\*
Diogres frunció ligeramente el ceño. No es que estuviera en peligro inmediato. Ambos bandos aún no habían mostrado toda su fuerza. Todavía había mucho espacio para maniobrar.
Pero algo no encajaba.
¿Cómo es que ella lee mis hechizos con tanta precisión? ¿Podría alguien haber filtrado información? No... Eso es imposible.
No solo era improbable. Era imposible. Ni siquiera él había usado su magia del décimo círculo en combate real antes. ¿Cómo podía alguien filtrar datos que no existían?
No hay manera de que esté viendo el futuro, ¿verdad...?
Eso, al final, era exactamente lo que estaba haciendo.
"Sé exactamente cómo te comportarías en esta época" Elezar siguió moldeando su maná mientras contemplaba a Diogres. "Porque tu yo del futuro me lo dijo"
Cada vez que Diogres lanzaba un hechizo, ella estaba lista con un contraataque preparado. Reaccionar después de lanzar un hechizo consumía una enorme cantidad de maná. Pero si podía anticiparlo, podría responder con mucha más eficiencia.
Por supuesto, ni siquiera el Diogres del futuro podía predecir todos sus movimientos. Nadie puede predecir sus propias acciones a la perfección, ni siquiera él mismo. En el mejor de los casos, podía adivinar un setenta por ciento. Pero eso era más que suficiente para Elezar, ya que ella estaba en igualdad de condiciones con Diogres.
Aun así, Elezar no estaba del todo tranquila. Estaba ocupada contemplando mientras seguía gestionando un radio mágico que se extendía por decenas de kilómetros.
El problema llega ahora.
Si se uniera a Dreltein, no sería demasiado difícil derrotar a Diogres. Podrían dominarle y derribarlo.
¿Pero ganar sin dañar su cuerpo? Eso era casi imposible.
No puedo lanzar magia con intención de matar...
Ahora mismo, ambos usaban hechizos de amplio alcance, así que la falta de fuerza letal no era evidente. Pero con el tiempo, Diogres se daría cuenta de que algo en su forma de lanzar hechizos no encajaba. ¿Podía permitirse arriesgarse? ¿Podría lanzarle hechizos asesinos y simplemente esperar que los bloqueara a tiempo?
¿Y si uno cae en la dirección equivocada?
En el campo de batalla, la muerte a menudo llegaba cuando menos se lo esperaba. Lo sabía bien, por larga y dura experiencia.
"En momentos como este..." Elezar escaneó su entorno con una sonrisa fría. "Debería tomar prestada su sabiduría"
\*\*\*
De repente, Elezar se lanzó al aire. El archimago brillaba como el sol en el aire, envuelto en una luz radiante. Era un espectáculo majestuoso, y el ejército imperial estalló en vítores.
Pero Diogres frunció el ceño. ¿Eligió magia de vuelo en esta situación?
Para las masas, un mago volando por el cielo y lanzando fuego y relámpagos era la imagen misma de un archimago. Pero en realidad, volar durante un duelo entre magos no era la jugada más inteligente. Salir volando significaba convertirte en un blanco fácil.
"Eso significa que está tramando algo" Manteniéndose cauteloso, Diogres respondió con tácticas antiaéreas de manual. "Vacila, oh vientos. Romper el suelo de mi enemigo"
Un vasto maná agitaba el aire a su alrededor. Las tormentas aullaban en todas direcciones, sacudiendo violentamente el elegante ascenso de Elezar.
Luego vino una lluvia de proyectiles ligeros. "Flecha Mágica de Masa Definitiva"
Fue un sencillo hechizo del primer círculo, lanzado con maná y escala del décimo círculo. El resultado fueron cientos, miles de rayos de maná que oscurecieron el cielo mientras se precipitaban hacia Elezar.
Respondió con un escudo. "Que todo sea bloqueado"
Su bastón, la Reina de Platino, brillaba con una luz cegadora, y una enorme esfera de brillo la envolvía. Incontables proyectiles de maná golpeaban la esfera de luz, y las explosiones ensordecedoras continuaban sin fin.
En medio de ese bombardeo implacable, Elezar no hizo más que acurrucarse dentro de la barrera, como un conejo escondido en su madriguera. No había forma de esquivar. Su magia de vuelo estaba siendo suprimida.
Diogres observaba tranquilamente cómo se desarrollaba la situación mientras seguía manipulando el aire a su alrededor. No hay manera de que no conozca los riesgos de volar en un campo de batalla como este.
Por muy poderoso que fuera el mago, por muy hábil que fuera en la magia aérea, si el maná en el aire circundante se interrumpía, no podía mantener el vuelo. Era como intentar hacer flotar un barco sin agua debajo. No tenía nada que ver con la habilidad del marinero.
Por eso, incluso los magos capaces de volar rara vez ascendían a alturas donde una caída pudiera ser fatal.
¿Y? ¿Cuál es tu plan ahora?
Justo entonces, un largo toque de cuerno de guerra resonó en el aire. Era la señal para un asalto terrestre.
Los ojos de Diogres se entrecerraron. ¿Así que para eso era esto?
Ahora entendía por qué había alzado el vuelo. Había atraído su atención y su magia hacia el cielo, solo para abrir una apertura para que el ejército imperial avanzara.
Pero eso aún no tenía mucho sentido para él. El campo de batalla que rodeaba la Torre del Amanecer se había convertido en un infierno viviente debido a su duelo. Las llamas arrasaron la tierra, el vapor estalló, el hielo congeló secciones enteras del campo y ondas expansivas arrasaron el suelo. Cualquier humano común que pisó ese caos tendría un destino miserable.
¿Y sin embargo está enviando al ejército imperial, jóvenes soldados brillantes del imperio, a esa locura?
Elezar de Reflasion, maga de la corte imperial del imperio, no era una santa. Eso era cierto. Había ocupado altos cargos a lo largo de su vida y se había visto envuelta en innumerables luchas políticas. Había usado su buena dosis de astucia y manipulación cuando era necesario. Difícilmente podía llamarse alguien que había llevado una vida puramente justa.
Pero tampoco era una villana. Siempre mantuvo las líneas morales que los humanos no deberían cruzar. Nunca sacrificó a inocentes a propósito. Por supuesto, lo que hacía en secreto estaba fuera del conocimiento de Diogres, pero hasta donde el mundo sabía, nunca había cruzado la línea.
Si alguien la situara en algún punto entre el bien y el mal, Elezar claramente pertenecía al bando del bien. Aunque esa bondad fuera en parte una ilusión, nunca fue de las que tiran vidas por nada.
No, dejando de lado la moralidad, la situación en sí es extraña.
¿Qué se podría ganar enviando tropas imperiales a este campo de desastre devastado mágicamente? ¿Qué bien podría sacar de semejante desperdicio sin sentido de una valiosa fuerza militar?
Con el ceño fruncido, Diogres murmuró para sí: ¿Qué buscas realmente, Elezar?

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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 269
Estás leyendo el capítulo 269 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 21 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 416 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.