Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 234 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Durante meses, extraños rumores habían estado circulando en los confines meridionales del Imperio Lacania, en las montañas Witzpick. Se susurraba sobre un caballero sin cabeza de la leyenda que emboscaba a los transeúntes.
Al principio, la gente lo descartó como una tontería, pero a medida que aumentaba el número de víctimas, llegó al punto de que se hablaba de que la Brigada de Purificación debía intervenir.
Al pie de esas mismas montañas, una mujer paseaba a un ritmo tranquilo. Era una belleza con un cabello dorado y exuberante y piel bronceada. Caminaba sin prisa entre la densa niebla cuando, de repente, sombras negras aparecieron en todas direcciones, acompañadas de ruidos inquietantes.
"¿Por qué viniste a mi casa? ¿Por qué has venido? ¿Por qué has venido?"
"¡He venido a quitarte la cabeza! ¡Quita tu cabeza! ¡Quita la cabeza!"
Las palabras salían con un ritmo juguetón, aunque las palabras en sí eran bastante aterradoras.
"¿Qué se supone que es esto, una comedia...?" La mujer agitó la mano con exasperación.
Con un simple movimiento de muñeca, una ráfaga violenta de viento aulló y el suelo tembló. Todo a su alrededor fue arrasado en un instante. Mientras seguía caminando, apareció una criatura grotesca, como formada por una mezcla de monstruos, y ladró tonterías.
"¿Quieres la guillotina roja o la azul?"
Con otro gesto despreocupado de la mano, la criatura se desintegró en polvo.
La mujer chasqueó la lengua. "¿Qué es esto siquiera?"
Era demasiado retorcido para ser el infierno, demasiado absurdo para ser el mundo real y demasiado caótico para ser nigromancia. Esos encuentros tan extraños continuaron mientras ella seguía su camino.
Pasó un rato mientras continuaba por su camino, y por fin, su objetivo apareció ante sus ojos. Era un caballero enorme vestido con una armadura negra azabache y una capa oscura.
No había nada sobre sus hombros, y en su lugar, una voz fluyó desde el casco que sostenía en la mano derecha. Era, sin lugar a duda, el caballero sin cabeza de la leyenda.
Excepto... Las líneas que pronunciaba seguían siendo completamente absurdas. "¡Dame una cabeza y no te comeré!"
"En serio, ¿Por qué sigue diciendo cosas tan ridículas?" Con un suspiro, la mujer chasqueó los dedos.
En un instante, el caballero sin cabeza fue hecho pedazos y disperso en todas direcciones. Aunque el caballero sin cabeza había provocado miedo a las regiones circundantes, no pudo resistir ni un solo movimiento de su dedo.
Después de todo, comparado con el inmenso poder del archimago Elezar de Reflasion, una criatura tan lamentable no valía nada. El caballero destrozado se desmoronó en polvo negro y desapareció.
Elezar pasó los dedos por el polvo que se dispersaba, y algo voló hacia su alcance. Era un cubo negro azabache, su superficie brillando con una oscuridad fluida.
"Sin duda" Era un Anti-Espacio-Tiempo Transcendente.
Aunque aún no estaba cargada lo suficiente de maná para invocar a sus futuros aliados, una vez que estuviera llena de oscuridad suficiente, cumpliría su propósito.
"Es tal y como dijo Tesranach, después de todo..." Murmurando para sí misma, Elezar frunció el ceño desconcertada. "¿Pero por qué está esto aquí?"
Tesranach no le había contado nada más. Simplemente le había ordenado que lo recogiera. Sus pendientes brillaban débilmente mientras negaba con la cabeza, confundida. Era una señal de un hechizo de comunicación a larga distancia.
"Lady Elezar", llegó una voz.
Tocó el pendiente y respondió. "¿Qué pasa?"
"Es Lord Jedex..." Mientras escuchaba el informe, su expresión se endureció como la piedra. "¿Qué has dicho?"
\*\*\*
Tres días después de llegar al territorio de Zestrad, Lapicel volvía a entrenar diligentemente con su espada en el campo de entrenamiento al aire libre de la mansión.
"¡Hiyah! ¡Jaah! ¡Toma esto!"
Su hoja de aura carmesí trazaba un hermoso arco en el aire. Cada barrida de su espada parecía un acto de pura arte, como si estuviera hecha solo por la belleza, pero cualquiera con siquiera un atisbo de conocimiento en esgrima sentiría tanto admiración como miedo. Cada intersección de su golpe florecería en una flor de muerte.
Siguió con sus swings durante un rato. Tras un momento, la chica de cabello cenizo, Lapicel, se detuvo y calmó su respiración.
Despertar su aura no significaba que su entrenamiento hubiera terminado. Si acaso, acababa de llegar al verdadero punto de partida. Y así, se perfeccionó día tras día, forjando un camino sin vergüenza en sí misma.
"Eso es lo que dijo la hermana Serati, al menos"
Por supuesto, Serati se desacreditó a sí misma, diciendo que solo había oído esas palabras de pasada. Pero Lapicel sabía perfectamente que era solo humildad. Incluso ahora, Serati estaba encerrada en el secreto salón de entrenamiento, inmersa en la investigación de nuevos ámbitos de la esgrima.
Ahora que lo pienso, el hermano Varos y el hermano Leven también han estado ocupados...
Los tres apenas habían salido del secreto salón de entrenamiento de la mansión en todo el día, saliendo solo para comer y dormir.
Y todos han estado actuando un poco raro también.
A la hora de comer, Varos, Serati y Leven parecían extrañamente raros. Su resistencia y aura no mostraban ningún cambio notable, pero estaba claro que no eran exactamente los mismos de siempre.
Pero no consigo entender qué es diferente.
\*\*\*
En lo profundo de la mansión Zestrad, en el salón secreto de entrenamiento, como siempre, Varos, Serati y Leven se habían reunido en una esquina del salón. Gruñían de esfuerzo.
Varos alzó su espada hacia el aire vacío y extrajo su aura. Energía azul se acumuló a lo largo de la hoja, girando intensamente. Pero eso era puramente el aura interna de Varos. La fuerza externa incrustada en su cuerpo, el aura del caos, permanecía obstinadamente inmóvil.
En otro lugar, Serati blandió su espada en secuencia. Blandía su espada de aura en rápida sucesión, concentrando su mente en el flujo de su energía. Intentó guiar el aura del caos a lo largo de ese flujo con pura concentración.
Leven, mientras tanto, estaba sentado con las piernas cruzadas en meditación, sumido en un silencio profundo. Se sumergió profundamente en su paisaje mental, buscando incansablemente el vínculo entre él y el aura del caos. A través de la quietud, del movimiento o del enfoque interno puro...
Cada uno probaba todos los métodos que se les ocurrían para hacer suyo el aura del caos. Pero los resultados fueron decepcionantes.
"¿Algún avance, sir Serati?"
"Nada. ¿Y tú, señor Varos?"
"Tampoco tuve suerte..."
Con un suspiro, ambos miraron a Leven, que abrió los ojos lentamente con una expresión amarga. "Yo tampoco..."
Los tres cayeron de hombros. Fue algo estupendo cuando recibieron por primera vez el aura de caos de Karnak. Pero por mucho que lo intentaran, no lograban averiguar cómo hacerlo uno con su propia aura.
Como el aura del caos en sí era sin precedentes, no había manuales ni registros dejados por sus predecesores que pudieran dar una pista.
De repente, Serati se volvió hacia Leven y le preguntó: "¿Nada como un destello repentino de lucidez?"
"¿Por qué esperarías que tuviera uno?" respondió Leven.
"Bueno, se supone que eres un genio entre genios, destinado a convertirte en rey marcial en el futuro... Pensé que no sería imposible para ti..."
Leven frunció el ceño. "Ese llamado Rey Marcial Leven es el bastardo que intentó robar mi cuerpo, ¿Recuerdas? ¿Por qué me comparas con él?"
"N-No, no lo decía así..." murmuró Serati.
Varos suspiró, mirando su espada. "En serio, no tengo ni idea. ¿Cómo se supone que vamos a hacer esto?"
Leven le preguntó: "¿Cómo lograste convertir el aura oscura en tu propia aura, sir Varos?"
"Eso es exactamente lo que he estado intentando hacer aquí, pero no funciona", respondió Varos.
"No, me refiero a cuando eras caballero de la muerte"
Estaba preguntando si Varos podía adaptar el método que usaba entonces, pero Varos chasqueó la lengua. "Eso no sirve de nada"
"¿Por qué?"
"Has visto a los caballeros oscuros y a los sirvientes negros, ¿verdad? ¿De verdad crees que esos tipos procesaron el aura oscura por sí mismos?"
En sus días de caballero de la muerte, Varos no había hecho nada él mismo. Karnak le había dado de comer con cuchara, se lo había tragado por la garganta e incluso lo había digerito. Cuando Varos recibió el aura oscura, ya era un producto terminado.
"Solo tenía que blandir mi espada", admitió Varos.
Las expresiones de Serati y Leven se torcieron al mirarle. ¿Así que este hombre tuvo la osadía de llamarse el espadachín más fuerte del mundo después de todo eso? Bueno, no era exactamente una mentira. Después de todo, todos los que eran más fuertes habían muerto.
"Siempre he dicho lo mismo. No he llegado aquí por mi propio talento. Es porque me mantuve cerca de nuestro joven maestro genio"
De cualquier manera, no podían permitirse quedarse así. El aura del caos no permanecería en sus cuerpos para siempre. Si no lograban asimilarla a tiempo, se filtraría y se disiparía gradualmente.
"Sería un verdadero desperdicio dejar que esta energía tan valiosa se escapara así, ¿no?"
\*\*\*
Al final, Varos volvió a Karnak una vez más. Lo encontró en su despacho, entrenando su magia solo.
"Joven maestro"
"¿Hm? ¿Qué pasa?"
"Concedamos también a Lapicel el aura del caos", sugirió Varos.
Karnak frunció el ceño. "¿Estás seguro de eso? Si recupera sus recuerdos, seré el primero en perder la cabeza, ¿sabes?"
"Elevar su nivel de aura no necesariamente aumenta las probabilidades de que sus recuerdos regresen, ¿verdad?" Replicó Varos.
"Bueno, eso es cierto"
Si acaso, si recuperaba sus recuerdos, solo la acercaría a su antigua destreza como Rey Marcial de Cyphras.
Le corrigió Varos. "Así que lo que realmente debemos preocuparnos es por su memoria, no por su poder. De hecho, nos beneficiaría que Lapicel se hiciera más fuerte"
"No está mal, pero aún así..." dijo Karnak con vacilación.
Varos habló con franqueza. "Para ser sincero, no veo forma de que esta aura del caos se fusione con la mía"
El talento de Varos estaba, si acaso, a la par con el de Serati. No le faltaba, pero tampoco era tan dotado como para que otros temblaran al oír su nombre. Talentoso, sí, pero no un genio entre genios como Lapicel o Leven.
"¿Y Leven?" le preguntó Karnak.
"Sir Leven todavía carece de mucha experiencia, y además, su genio no está realmente en esta dirección. Tú lo sabes mejor que nadie, joven maestro", dijo Varos.
"Es cierto"
La fortaleza de Leven residía en perfeccionar y mejorar técnicas existentes en lugar de crear nuevas desde cero. Ese tipo de intuición natural era dominio de Lapicel.
Le recordó Varos. "Además, ya ha hecho algo parecido antes, ¿verdad?"
Cuando estaba poseída por la espada maldita, había dominado una nueva técnica. Había logrado convertir perfectamente el aura oscura en su propia aura. Su mente era un caos, su alma hecha trizas, y sin embargo, puramente por instinto, había logrado tal hazaña.
"Yo también pude despertar mi propia aura gracias a ella" Por eso, Varos creía que si alguien podía resolverlo, sería Lapicel.
Mientras escuchaba, la expresión de Karnak se volvió curiosa. "Espera, espera. ¿No significa eso...?"
En aquel entonces, Lapicel había convertido una energía externa en su propia aura. ¿Y Varos había aprendido de su método para despertar su propia aura?
"¿Por qué no hacer lo mismo ahora?" sugirió Karnak.
"Esta vez es un poco diferente", respondió Varos.
El método de Lapicel consistía en absorber energía externa y convertirla en su propia aura. En aquel entonces, Varos no tenía otra aura interna que pudiera entrar en conflicto con él.
Pero ahora, ya tenía su aura natural. Cuando intentaron absorber la energía externa, el aura del caos chocó con su aura original. Las dos fuerzas chocaron y se repelieron mutuamente antes de que pudiera producirse la asimilación.
"Simplemente no sé cómo evitar esa colisión", admitió Varos.
"Pero es lo suficientemente parecido, ¿no? Parece que podrías adaptarlo sin problema", replicó Karnak.
"Ese es exactamente el problema. No sé cómo adaptarlo" La diferencia entre estar lo suficientemente cerca e idéntico era mayor de lo que parecía. "Es como si te pidiera que adaptes más o menos tu nigromancia, ya que levantar un cadáver o criar un ghoul es básicamente lo mismo"
"Alguien sin ni idea de nigromancia diciendo tonterías. Sí, yo también me cabreaba. Buen punto" Al final, Karnak aceptó conceder también el aura del caos a Lapicel.
Como no había ni rastro de poder oscuro en el aura del caos, probablemente no percibiría nada fuera de lo común.
"Bueno, no hay ninguna desventaja en tener un aliado más fuerte de todos modos"

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Estás leyendo el capítulo 234 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 19 de abril de 2026, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 422 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.