arrow_back

Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 219 online gratis en español

🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
La invocación de Jedex, la Bestia Infernal de Barata, tenía su cuerpo atravesado por espadas sagradas. El gigante elemental de fusión de Karnak, El Ragna Terrastia, fue tejido a la fuerza mediante magia del caos. Aunque eran seres fundamentalmente diferentes, ambos tomaban la forma de gigantes de magma. Los dos gigantes de magma chocaron en medio de la calle, esparciendo llamas en todas direcciones. Varos, Serati, Leven y Lapicel se retiraron para evitar el calor abrasador. Rocas en llamas se enredaron, vientos calientes arremolinaron y torrentes de llamas fluyeron mientras la brutal lucha continuaba. Gritos de agonia estallaron de ambos gigantes. Uno era una bestia demoníaca del infierno, el otro un elemental de otro mundo. Sin embargo, en ese momento, estaban unidos por el mismo destino. Ambos necesitaban destruir al otro para aliviar su propio tormento. Eso... Observando desde la distancia, Lapicel frunció el ceño. Algo en esto no cuadra... Quería confiar en Karnak, pero la escena que se desarrollaba ante sus ojos era demasiado inquietante para ignorarla. Mientras tanto, los gigantes de magma luchaban desesperadamente, pero el resultado ya estaba decidido. La bestia de Jedex había agotado gran parte de su fuerza luchando contra los usuarios de aura de Karnak, mientras que el elemental seguía alimentado por el tremendo maná almacenado en los cubos negros. Al final, la victoria recayó en el bando de Karnak. Las enormes manos del elemental de fusión aplastaron el cráneo de la bestia. Su cuerpo de fuego y piedra se derrumbó como un deslizamiento, esparciendo escombros por todas partes. "¡Maldita sea!" Maldiciendo, Jedex comenzó apresuradamente a preparar su siguiente hechizo. Varos lo observó con indiferencia y preguntó: "¿Cuánto crees que aguantará, joven maestro?" "No hace falta que te contengas más" Habían confirmado todo lo que necesitaban, y no quedaba nada más que ver. Además, el gigante elemental invocado seguía ileso. "Vamos, El Ragna Terrastia" Con un rugido de agonía, el gigante de magma cargó contra Jedex. Sus puños ardientes y pétreos golpeaban sin descanso el escudo que rodeaba a Jedex. El estruendoso rugido de las explosiones continuó sin pausa. Naturalmente, el hechizo de nigromancia que Jedex había estado preparando con tanto esfuerzo se rompió a mitad de camino. Ya estaba muy apurado solo para mantener su defensa, lo que significaba que no quedaba espacio para lanzar nigromancia ni hechizos divinos. Jedex dejó escapar gemidos forzados. A estas alturas, lo mejor que podía hacer era simplemente aguantar, aunque ni siquiera eso duraría mucho. La luz de la protección divina se fue deformando y empezando a desvanecerse. La cruz invertida de obsidiana que le rodeaba funcionaba para repeler el asalto del gigante elemental, pero incluso esa defensa se estaba quebrando poco a poco. "Jedex realmente impresionaba por derecho propio..." Observando el espectáculo, Karnak comentó con tono pausado: "Pero sigue estando un peldaño por debajo de Elezar o Dreltein" Por fin, el Velo de Oscuridad se desmoronó. El enorme puño del gigante golpeó de lleno el torso de Jedex. "Gah... ¡Urghhh!" \*\*\* Solo después de enfrentarse a Jedex el gigante elemental encontró finalmente descanso. Una vez que despidió al gigante elemental de fusión, Karnak hizo una señal a Serati con una mirada. "Revisa a los ciudadanos con Lapicel. Yo terminaré con nuestro amigo aquí" A simple vista, parecía preocupado por la gente, pero Serati captó al instante su verdadera intención. Quería que se llevara a Lapicel para que no se diera cuenta cuando reescribiera el contrato del alma de Jedex. "Entendido. Vamos, Lapicel" "¡Vale, hermana!" Serati y Lapicel se apresuraron hacia el otro lado de la plaza. Karnak se acercó al Jedex caído con Varos y Leven. El cuerpo entero de Jedex estaba quemado, y parecía completamente destrozado. Sin embargo, su estado no era tan grave como parecía. Su poder divino aún persistía, manteniendo su fuerza vital. Si recuperaba la conciencia, bien podría levantarse para luchar de nuevo. Será mejor que me dé prisa y reescriba su contrato antes de que eso pase. Con los archiliches, simplemente les había abierto las costillas y sacado sus pergaminos contractuales. Pero no podía hacer lo mismo con una persona viva. En cambio, Karnak colocó su mano derecha sobre el pecho de Jedex y concentró su mente. "Levántate, Marca de Contrato" De la piel chamuscada, una energía negra giraba hacia arriba, tomando forma como un pergamino hecho de humo. Y al final de ese pergamino, ahí estaba. Era inconfundiblemente la marca de Tesranach. Ahora, si solo reescribo esto... Justo cuando Karnak intentó tocar la marca, el pergamino sombrío comenzó de repente a retorcerse. "¿Eh?" "¿Joven maestro?" Leven y Varos se pusieron inmediatamente delante de Karnak, alarmados. Karnak retiró rápidamente la mano, chasqueando la lengua. "¡Maldita sea! ¿Una doble trampa?" Parecía que Tesranach lo había anticipado y había puesto una salvaguarda de antemano. O más precisamente, él había otorgado el conocimiento, y Jedex había preparado la trampa él mismo, ya que Tesranach, aún atrapado más allá del vacío, no podía actuar directamente sobre el mundo mortal. "¡Bueno, esto no es nada!" Bufando, Karnak canalizó rápidamente su maná del caos. Si hubiera sido el propio Tesranach, habría sido otra cosa, pero si hubiera sido un hechizo lanzado por Jedex, estaba seguro de que podría encontrar una brecha. Pero eso solo era si era nigromancia. Un estallido brillante de luz estalló desde el cuerpo de Jedex. En efecto, no era oscuridad. Era ligero. ¿Magia divina? Varos y Karnak intercambiaron miradas sorprendidas. "Joven maestro, ¿No es esto...?" "¡¿Qué?! ¿Puede hacer eso?" La luz crecía cada vez más. A medida que crecía, envolvió por completo el cuerpo de Jedex, y luego empezó a engullir también el entorno. "Oh luz, quema este cuerpo y echa tu autoridad sobre la tierra..." En medio del deslumbrante resplandor, una voz devota resonó. "Encarnación de la Divinidad, Sol Negro" \*\*\* Un pilar de luz conectaba los cielos con la tierra, y un gigante colosal de luz se alzaba de sus pies. El poder de la diosa había descendido sobre el reino mortal. El gigante ya no era un ser humano. La entidad comenzó a avanzar por las calles. Abrió la boca y soltó una voz. ¡Wooooom! Ya no se comunicaba en lenguaje humano. El propio aire vibraba al llevar ese rugido inquietante y resonante. Varos frunció el ceño profundamente. "Esto trae recuerdos desagradables..." No era la primera vez que veían a ese gigante de luz. En su vida anterior ya lo habían enfrentado. Y había sido a través del propio Jedex. Fue el milagro final realizado por Jedex Tieland, Papa de la Diosa del Sol, Latiel. Era un ritual divino de encarnación en el que sacrificaba todo su ser para manifestar la autoridad de la diosa sobre la tierra, el Sol Carmesí. "Nosotros también luchamos muchísimo entonces..." En cambio, Karnak mostraba una expresión de desconcierto. ¿Está usando eso? Con el poder divino actual de Jedex, no debería ser posible. En su vida anterior, Jedex había comandado el vasto poder divino digno de un papa, lo que le permitía desatar tal arte secreto final. Pero ahora, en el mejor de los casos, el poder de Jedex estaba al nivel de un cardenal. Estaba considerablemente más débil que antes. No, espera... Hay algo diferente. Entrecerrando los ojos, Karnak siguió el flujo de poder que emanaba del gigante de luz, y la imagen fue tomando forma poco a poco. El acto de quemarse para desatar su última llama era similar al Sol Carmesí, pero... Ya veo. Está supliendo la carencia con oscuridad. Eso explicaba por qué se llamaba el Sol Negro. En cualquier magia, arte divino o nigromancia, los nombres jugaban un papel crucial. Los nombres anclaban fenómenos en el mundo de los vivos. Por esta razón, Karnak había dado deliberadamente el nombre El Ragna Terrastia al elemental de fusión que había desarrollado. Tesranach es mejor que yo en este aspecto, admitió Karnak. Nunca había pensado en combinar el poder divino con la magia. Solo había perseguido la nigromancia en solitario. Tesranach, en cambio, había soñado con regresar a través del tiempo y el espacio para comandar tanto la luz como la oscuridad. Y a juzgar por el gigante que tenía delante, parecía que ese sueño había dado fruto. Los temblores en el aire se volvieron más violentos, transformándose gradualmente en un habla humana reconocible. "Kaaa... rr... naaak..." La expresión de Varos se endureció. "Incluso esa parte es igual que la última vez" Ofrecerlo todo significaba destruir incluso el intelecto y la personalidad. Como gigante de la luz, Jedex ya no conservaba ni un ápice de sí mismo. Solo quedaba un único objetivo, fijado al final de su transformación, y cargó hacia él con fervor ciego. "El problema", murmuró Karnak con el ceño fruncido, "es que yo soy el objetivo" El gigante de luz abrió la boca de par en par, y partículas de luz se reunieron y se unieron en una enorme esfera de resplandor. Empezó a caer en picado hacia la tierra. Cruzando los brazos, Karnak envió urgentemente un mensaje telepático. —¡Todos, apartense! Una explosión ensordecedora sacudió la Ciudad Hartol. \*\*\* La resonancia llenó las calles, y una cortina de luz barrió el suelo. Cada vez que el gigante de luz, que superaba los cinco metros, se movía, ondas de resplandor se propagaban en todas direcciones. Dondequiera que llegaban esas olas, el terreno se rompía y se desmoronaba. El gigante arrasaba sin cesar, escupiendo un brillo ardiente, y con cada destello de su resplandor, explosiones estallaban una tras otra. En medio del caos, Karnak, Varos y Leven luchaban desesperadamente por esquivar el asalto. Por suerte, las calles abiertas tenían menos obstáculos que el bosque. Permitía a Karnak maniobrabilidad hasta cierto punto, a pesar de ser mago. Justo cuando doblaban una esquina, evitando por poco la mirada del gigante una vez más, Serati y Lapicel se acercaron corriendo. En cuanto llegó, Lapicel preguntó con expresión preocupada: "¿Está bien, Lord Karnak?" En cambio, Serati ya lo fulminaba con la mirada, con fuego en los ojos. "¿En serio? ¿Me aparto un momento y vuelves a causar problemas?" Karnak protestó indignado. "¡Eh! ¿Cómo es esto culpa mía?" Para ser justos, esta vez realmente no fue cosa de Karnak. Tenía derecho a sentirse agraviado. "Mis disculpas. Me he expresado mal", admitió Serati con franqueza, y luego fue al grano. "¿Qué ha pasado aquí?" Karnak no perdió tiempo en responder. "Era una trampa de doble capa. Incluso el propio Jedex quedó atrapado en ello" Eso por sí solo era suficiente por ahora. Los detalles sobre qué tipo de trampa era o cómo funcionaba podían esperar hasta más tarde. Lo que importaba ahora era cómo derribar esa cosa. "¿Cuál es su debilidad?" Les preguntó Serati. Karnak y Varos intercambiaron miradas preocupadas. "¿Tiene siquiera uno?" "No realmente, no. Es simplemente fuerte" Leven cambió a la comunicación telepática y preguntó. —Dijiste que ya habías luchado contra eso antes, ¿verdad? ¿Cómo lo manejaste en aquel entonces? —En aquel entonces, realmente no necesitábamos encontrar una debilidad. En aquel momento, Karnak ya era conocido como el Monarca de la Muerte, y Varos se había ganado una temible reputación como Caballero de la Muerte. Ambos ya se habían fortalecido lo suficiente. —Luchamos, pero al final conseguimos derrotarlo. El problema era que, incluso después de alcanzar ese nivel de fuerza, aún le costaba mucho reducirlo. ¿Y ahora? —Parece que nuestra única opción es correr hasta que se consuma. La técnica quemaba todo a la vez, otorgando un poder aterrador en el momento, pero eventualmente se agotaba. —Bueno, si eso se puede llamar debilidad, pues claro. Pero ni siquiera huir era una solución sencilla. ¿Vamos a abandonar a los ciudadanos y escapar solos? Lapicel, al menos, nunca estaría de acuerdo con eso. Era obvio. Karnak dudó brevemente, luego encontró su respuesta. Si lo pongo así, funcionará. Al final, todo se redujo a formular las cosas de la manera correcta. Mirando a todos, dio sus órdenes. "Si luchamos aquí, los civiles estarán en peligro. ¡Atraeremos a esa cosa a otro sitio!" Con la determinación ardiendo en su expresión, Lapicel apretó con fuerza su espada. "¡Sí, señor!"
Karnat, Monarca De La Muerte (Novela)

Continúa leyendo

Karnat, Monarca De La Muerte (Novela)

Capítulo 220

Siguiente Capítulo ›

Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 219

Estás leyendo el capítulo 219 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 31 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 422 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.