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Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 211 online gratis en español

🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Gracias a los incansables esfuerzos del grupo de Karnak, la plaza aún no había caído. Pero el ánimo del pueblo ya se había desmoronado. "Ah..." "Atima, por favor..." No solo los civiles, sino incluso los guerreros y magos que habían luchado por protegerlos quedaron paralizados de terror. No muertos de bajo nivel como zombis y esqueletos eran una cosa, pero contra demonios de alto rango como estos, sabían que su escasa fuerza no importaba. Todo lo que podían hacer era observar al grupo de Karnak y rezar para que, por algún golpe de suerte, lograran derrotar a los demonios. "¡Flechas del Campo de Maná!" Karnak desató una lluvia de flechas mágicas que cubrieron todo el lado occidental de la plaza. El hechizo tenía un amplio alcance, pero las flechas eran lentas. Evitarlos no era difícil. La mayoría de los demonios se apartaban fácilmente de su camino. Pero Karnak sonrió. Éxito. Su objetivo nunca habían sido los demonios en primer lugar. Los catalizadores de invocación usados para traerlos a la luz, los restos del ejército de no-muertos, ya habían sido reducidos a cenizas. Sin embargo, sus armas no se habían consumido. Por toda la plaza, espadas, lanzas y escudos dispersos que antes empuñaban soldados esqueléticos yacían abandonados. Y ahora, Karnak incrustó sus flechas mágicas en ellos. "¡Marcando!" La lluvia de flechas alcanzó las armas, adheridas a ellas. El siguiente hechizo siguió de inmediato. "¡El agarre de la magia que despeja las flechas! ¡Mano de Barrido!" Un torbellino enorme estalló, levantando las armas encantadas en el aire. Originalmente era un hechizo defensivo destinado a desviar flechas entrantes, pero Karnak lo había reutilizado. Lo estaba usando para recoger las armas del campo de batalla en masa. Docenas de espadas, lanzas y escudos cayeron derrumbándose ante los civiles reunidos. "¿Qué... Qué es esto?" Confundidos, la gente dudaba. Entonces, una voz resonó por la plaza, retumbando en sus oídos. "¡Levanten las armas, ciudadanos de Harthol!" La voz de Karnak, amplificada por magia, resonó por el campo de batalla. "¿No defenderás tu amada ciudad de estos demonios?" Un murmullo se extendió entre la multitud. "¿Quiere que peleemos?" "¿Contra esos demonios?" "¡Eso es ridículo!" Era fácil para él decirlo. Eran magos poderosos. Eran usuarios hábiles de aura. Tenían la fuerza para enfrentarse a los demonios. ¿Pero qué pasa con nosotros? Solo somos gente débil e insignificante. Un anciano, incapaz de contener su frustración, gritó: "¿Qué esperan que hagamos contra criaturas tan monstruosas?" Respondió una voz resuelta. "Puedes luchar" Los demonios siguieron avanzando. "¡No se queden sentados a esperar la salvación! ¡Haganlo por su cuenta! ¡Luchen por sobrevivir!" Su voz se extendía por encima de la ciudad en llamas, del calor brillante y las llamas infernales. "¡Y si lo hacen, los salvaré!" La plaza ardía, llena de humo, de llamas, de demonios de fuego que acechaban en todas direcciones. Pero en medio de todo, firme, estaba Karnak. "¡Soy el Barón Karnak de la Orden del Rey de Eustil!" Su declaración resonó entre el caos. "¡Sígueme! ¡Te abriré camino!" \*\*\* Varos murmuró. —Oh, joven maestro. Estás haciendo una imitación perfecta de Sir Leven. Leven frunció el ceño. —¿Me estás diciendo que diré cosas tan embarazosas en el futuro? —Sí. Varos respondió sin dudarlo. Al fin y al cabo, nadie había visto a Leven más que a él, cuando era un malvado caballero de la muerte Lord, empujando a civiles aterrorizados a la batalla. —Y la mayoría de las veces, funcionaba. Alguien cogió una lanza. Alguien más empuñaba una espada. Un anciano, una mujer, un niño, uno a uno, buscaron armas, con las manos temblorosas, las piernas temblando mientras se obligaban a levantarse. Un rugido de desafío estalló de sus gargantas. Era un grito desesperado, como si intentaran sacudirse el miedo que les oprimía el corazón. Al ver esto, los guerreros y magos apostados sobre la plaza se levantaron de nuevo. Si incluso civiles comunes estaban de pie y luchando, ¿Cómo podían quedar quietos aquellos cuya profesión era la batalla? "¡Nosotros también lucharemos!" "¡Así es! ¡Esos malditos demonios!" "¡Mataremos a cada uno de ellos!" Los demonios, que habían estado observando la situación con burla divertida, ahora se lanzaron de nuevo hacia adelante. Mientras preparaba su siguiente hechizo, Karnak gritó: "¡Romperé su impulso! ¡Mantén la formación y las filas cerradas!" Rayos cegadores de destrucción estallaron, destrozando la formación demoníaca. Los demonios dispersos contraatacaron, lanzando ataques desde todas direcciones. Los guerreros y magos avanzaron para mantener la línea. Detrás de ellos, los ancianos, los jóvenes y las mujeres, aunque temblando, sujetaban sus armas y mantenían la formación. "¡Lucha!" "¡No te rindas!" La batalla caótica seguía furiosa. En realidad, que los civiles se unieran a la lucha no los convertían en una fuerza de combate eficaz. Que una persona sin entrenamiento tomara un arma no significaba que de repente adquiriera habilidad. Y, sin embargo, su presencia cambió drásticamente el rumbo de la batalla. Hace apenas unos momentos, no eran más que cargas temblorosas, agachadas e inútiles. Pero ahora, al menos, estaban moviendo cargas. Para quienes los protegían, eso marcaba toda la diferencia. Puede que no fueran soldados, pero ya no eran un lastre. Con un grito agudo, Lapicel atravesó a un espectro de llamas que cargaba. Sudando, sonrió. Vaya, esto se ha vuelto mucho más fácil. ¡El señor Karnak realmente sabe lo que hace! Y entonces, llegó una buena noticia inesperada. "Ugh..." "¿Dónde… Estoy...?" Los guardias de la mansión Tecas por fin estaban despertando. Parpadeando, miraron a su alrededor, completamente desconcertados. "¿Qué... Qué demonios está pasando?" Lo último que recordaban era haber luchado contra intrusos en los pasillos de la mansión. Ahora, se habían despertado en medio de una ciudad en llamas, rodeados de demonios. Incluso los más sensatos no podían evitar entrar en pánico. Uno de los ciudadanos empujó un arma en las manos de un guardia. "¡Los demonios han atacado la ciudad!" "¿Qué?" "¡El barón Karnak nos está protegiendo!" "¿Perdón?" Los guardias se giraron para intentar localizar a ese llamado Barón Karnak. Y allí estaba, el mismo hombre que había estado colándose por encima de las paredes de la mansión en plena noche. Nada de esto tenía sentido. La confusión era abrumadora. Pero no duró mucho. "¡Reacciona! ¡Los demonios están atacando ahora mismo!" Un grito agudo de una mujer los devolvió a la realidad. Eso era correcto. Fuera lo que fuera lo que hubiera pasado antes, el enemigo ante ellos era evidente. Evaluaron la situación. A un lado había una chica pequeña y mona, una mujer alta y elegante, dos jóvenes de aspecto amigable y un chico que parecía un poco duro pero indudablemente guapo. Y al otro lado... Demonios. Demonios. Más demonios. La decisión no fue difícil. "¡Detengan a los demonios!" Diez guardias completamente armados cogieron sus armas y se unieron a la pelea. Mientras los demás estaban exhaustos de huir, luchar o temblar de miedo, estos hombres estaban cómodamente inconscientes. Bien descansados y llenos de energía, se convirtieron instantáneamente en una fuerza significativa en batalla. Con su incorporación, las balanzas antes inclinadas de la guerra empezaron a equilibrarse. Joder. Mantenerlos con vida fue una gran decisión. Mientras seguía dando órdenes, la mente de Karnak trabajaba rápidamente. A diferencia de antes, ahora todos estaban de pie por sí mismos. Eso significaba que había una opción más disponible. Ahora, podían escapar todos juntos. "¡No hay nada más que muerte si nos quedamos aquí!" Karnak amplificó su voz con magia. "¡Ciudadanos, lleven a los heridos! ¡Nos dirigimos a un lugar seguro!" Al mismo tiempo, blandió su varita y cantó: "¡Levantense, espíritus de la tierra!" El suelo brotó desde varios puntos de la plaza en llamas. En un instante, diez montículos de tierra se transformaron en gólems. Antes, Karnak no tenía motivo para desperdiciar maná invocando gólems cuando su única preocupación era buscar una forma de escapar. Pero ahora, los ciudadanos se habían convertido en parte de su fuerza de combate. Eso significaba que podía cambiar su estrategia. "¡Seguid a los gólems! ¡Guerreros y magos, cubrid la retaguardia!" Los diez gólems cargaron hacia adelante, rompiendo entre los demonios y abriendo camino. Los ciudadanos se apresuraron tras ellos, blandiendo sus lanzas y espadas lo mejor que podían. "¡Corran, todos!" "¡Seguid a los gólems!" Algunos dudaron. No todos los que buscaron refugio en la plaza sobrevivieron. Muchos civiles ya habían perecido. Dejar atrás los cuerpos de sus seres queridos no era tarea fácil. "M-Mi madre..." "¡No puedo abandonar a mi hijo!" Karnak no necesitaba convencerles él mismo. "¡La diosa velará por sus almas!" "¡Los vivos deben ser lo primero!" Los ciudadanos se apoyaron mutuamente mientras huían de la plaza, desapareciendo más allá del velo de llamas. Aunque el asalto de los demonios continuó, ya no caían indefensos como antes. Huir de espaldas los convertía en presas, pero abrirse paso entre el enemigo los convertía en parte de una fuerza lista para la batalla. Tras una dura lucha, el grupo de Karnak y el ejército ciudadano lograron escapar con éxito de la plaza. Mientras recuperaban el aliento, Varos preguntó de repente. —Joven maestro. —¿Qué? —¿No habría sido más fácil transportar a los guardias antes si hubieras convocado a estos gólems de vuelta a la mansión Tecas? —_Vaya_. Supongo que ni siquiera lo había pensado. Probablemente porque nunca he salvado a nadie antes. Posado en el hombro de un gólem, Karnak soltó una risa seca. \*\*\* En el corazón de la ciudad en llamas, sangre, gritos y desesperación resonaban por las calles. Se habían construido barricadas apresuradamente, solo para quedar reducidas a cenizas. Los demonios del infierno avanzaban, implacables. "¡Esto es el final!" "¡Dioses, no!" Entre los edificios derrumbados, los ciudadanos lloraban desesperados, hasta que, de repente, una voz retumbó desde arriba. "¡Soy el Barón Karnak, Vicecomandante de la Orden del Rey de Eustil!" La voz de un salvador retumbó por el cielo. "¡Levantense y luchen, ciudadanos de Harthol!" Se les pusieron armas en las manos. Se ofrecieron escudos. Se mostró un camino a seguir. "¡Sígueme, y te abriré camino!" Poderosos usuarios de aura derribaron a los demonios. Un enorme ejército de gólems protegía a los ciudadanos. A quienes estaban paralizados por la incertidumbre se les daban órdenes claras. "¡Llevad a las mujeres y niños a un lugar seguro!" "¡Si puedes andar, ayuda a llevar a los heridos!" "¡No temas! ¡Las diosas nos cuidan!" Su salvador luchó en el lugar más peligroso, de pie en el frente del campo de batalla. No vaciló. No flaqueó. Comandaba la batalla con una compostura inquebrantable. Y ante tal figura, los ciudadanos se levantaron de nuevo. Se secaron las lágrimas, reunieron valor y sujetaron sus armas. "¡Seguid al señor Karnak!" "¡Matad a los demonios!" "¡Uwaaaah!" Karnak salvó a la gente una y otra vez, por toda la ciudad. Y con cada rescate, el número de ciudadanos que le seguían aumentaba. Esto va sorprendentemente bien. No tenía talento para proteger a la gente. Pero tenía mucha experiencia en mandarlos. Esto no es diferente de liderar un ejército de no-muertos. Establece un objetivo, dirige las fuerzas estratégicamente, asigna tareas a quienes son capaces y evita riesgos innecesarios. La única diferencia esta vez fue minimizar las pérdidas. Los que están destinados a morir morirán de todas formas. Lo que importa es reducir ese número tanto como sea posible. Hasta ahora, funcionaba. Y solo fue posible porque los ciudadanos se habían convertido voluntariamente en su ejército. "Este pequeño acto de interpretar a Leven está resultando bastante efectivo" Rascándose la sien, Karnak murmuró con una leve mueca. "Aún no entiendo por qué la gente cae en palabras así"
Karnat, Monarca De La Muerte (Novela)

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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 211

Estás leyendo el capítulo 211 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 28 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 422 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.