Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 181 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
El cielo estaba nublado con densas nubes. Aunque la primavera había llegado, aún quedaban rastros de invierno en la región norte. A través de las llanuras desoladas, la muerte tomó forma y marchó hacia adelante.
Una horda de zombis medio podridos gimió mientras avanzaban tambaleándose. Esqueletos, desnudados hasta los huesos, sostenían lanzas y espadas en sus manos. Sus movimientos vibraban con cada paso. Ghouls, rezumando fluidos fétidos, acechaban detrás de ellos.
"Por las diosas..." Sir Selvat, caballero del Reino de Eustil, dejó escapar un suspiro tembloroso al observar la embestida. "Deberían haber sido enterrados, ¿Por qué caminan por esta tierra?"
Sir Selvat era un noble de bajo rango procedente del territorio de la fraternidad en la región norte del reino, y esta fue su primera batalla real. Habiendo nacido en una familia bastante acomodada, había pasado veinte años entrenando exclusivamente en esgrima. Solo recientemente había sido nombrado caballero, y esta era su primera misión.
Sin embargo, a pesar de su inexperiencia, no podía permitirse sucumbir al miedo. Había soldados que buscaban en él liderazgo. Si dejaba ver su terror, ¿quién mantendría su moral bajo control?
"Hatoba, concédeme un valor inquebrantable..."
Reuniendo la poca determinación que pudo, se volvió hacia sus tropas, y escuchó una conversación que no tenía sentido para él.
"Joder, son muchos"
"¿Reconoces alguna cara en ese montón?"
"No"
"Bien, entonces podemos derribarlos sin dudarlo"
Selvat se quedó paralizado. Los soldados, los mismos que deberían temblar al ver este campo de batalla de pesadilla, estaban demasiado tranquilos.
"¿Ninguno de ustedes tiene miedo de esos monstruos? ¿Cómo pueden estar tan serenos?"
Sus lugartenientes le miraban como si estuviera diciendo tonterías.
"Por supuesto, no estamos tranquilos"
"Sí, tenemos miedo"
"Entonces, ¿Por qué no parecen asustado?" Les preguntó. Simplemente no podía entenderlo.
Incluso como caballero entrenado, la visión de no-muertos resurgiendo de la tumba le hacía temblar las piernas. Eran soldados comunes, que carecían de sus años de entrenamiento. ¿Por qué se mantuvieron tan imperturbables? Ante eso, sus lugartenientes soltaron risitas irónicas.
"Ah, bueno... ya ves"
"Que los cadáveres paseen por ahí son bastante comunes hoy en día, ¿verdad?"
Hoy en día, los nigromantes aparecían como malas hierbas, y los esqueletos deambulando se habían convertido prácticamente en una tendencia local. Selvat carecía de experiencia, pero cualquier soldado veterano ya había luchado contra muchos no-muertos.
"Aun así, no significa que no sean aterradores"
"Simplemente mejoramos en el faroleo. Tsk"
Sonriendo, los tenientes pusieron las manos en las empuñaduras de sus espadas. El ejército de no-muertos se acercaba cada vez más. Momentos después, la señal sonó a todo volumen, el sonido del caballo de guerra.
"¡Vamos a movernos, señor caballero!"
"¡Ah, claro!"
Sir Selvat desenvainó su espada y espoleó a su caballo hacia adelante. Al mismo tiempo, los caballeros de vanguardia cargaron de cabeza en la batalla. La horda de no-muertos y el ejército del Reino de Eustil se enfrentaron, y el campo de batalla estalló en gritos y alaridos de guerra.
\*\*\*
No muy lejos de la enorme batalla, una tienda solitaria se alzaba en la cima de una pequeña colina. Era un refugio humilde y destartalado, con solo dos ollas colgando sobre una hoguera quemada. No parecía mejor que la choza de un mendigo, pero aquello era el puesto de mando y la base de suministros de un ejército de miles de no-muertos.
Por supuesto, los no-muertos no requerían comida ni sueño. Podían marchar sin fin siempre que sus amos siguieran alimentándolos con poder nigromántico. Todo lo que necesitaba provisiones eran los propios nigromantes. En otras palabras, solo comida y un lugar donde descansar. Era una ventaja táctica incomparable.
La logística de la guerra hacía que la línea vital de cualquier batalla prolongada fuera una lucha interminable por mantener las líneas de suministro. Sin embargo, aquí, esa lucha no existía. Contra ejércitos vivos, esto era una ventaja abrumadora.
Y sin embargo...
"Estamos perdiendo"
Una figura esquelética, envuelta en una túnica negra como el carbón, observaba el campo de batalla mientras acariciaba su barbilla huesuda. La horda de no-muertos debería haber tenido la ventaja. Sin embargo, el ejército humano los estaba empujando.
¿La razón? Los humanos estaban luchando demasiado bien.
"¡Prendedles fuego!"
"¡Tráelo aquí! ¡Empáñalos con agua bendita!"
"¡Esos cabrones ni siquiera se inmutan cuando los apuñalan! Eso significa que tienen los sentidos embotados. ¡Cegalos y ataca por la espalda!"
"¡Entendido, capitán!"
Ni un solo soldado se inmutó al enfrentarse a la grotesca horda de cadáveres medio descompuestos y guerreros esqueléticos. En cambio, lucharon con la misma disciplina y coordinación que contra un ejército normal.
La figura esquelética negó con la cabeza. "Honestamente, ¿por qué los humanos están tan acostumbrados hoy en día a los no-muertos?"
Por supuesto, ya sabía la respuesta. Habían pasado más de cinco años desde que la Sombra de la Perdición comenzó a extenderse. Había pasado tanto tiempo desde que cadáveres y monstruos empezaron a desbordarse por todo el continente.
El problema residía en la forma en que esta Sombra de la Perdición se había extendido. Se había extendido de forma demasiado esporádica y demasiado gradual. Si aldeas o ciudades enteras se hubieran convertido en tierras de muerte a la vez sin importar lo común que fuera el fenómeno, la gente no se habría adaptado tan fácilmente.
Pero en cambio, uno o dos portadores de la sombra habían aparecido en pueblos dispersos, cada uno arrastrando media docena de zombis o esqueletos, solo para ser derrotados en escaramuzas una y otra vez. Con encuentros tan pequeños ocurriendo repetidamente, los humanos habían tenido tiempo suficiente para adaptarse.
Incluso el Culto del Dios Negro era consciente de esto, pero no podían hacer nada al respecto. Después de todo, la expansión de la Sombra de la Perdición había sido parte del gran plan de Tesranach. Mientras tanto, la línea del frente se retiraba de forma constante. A este ritmo, la base principal estaría en peligro.
"Parece que tendré que imbuir más oscuridad..."
Murmurando para sí mismo, el esqueleto se volvió hacia los cinco nigromantes que estaban a su lado. Todos estaban empapados en sudor frío, sus cuerpos emitían energía espiritual ennegrecida mientras luchaban por mantener el control.
"¡Ugh, krrgh...!"
"Hahh… Huff… Haaah...!"
El esqueleto preguntó indiferente, "¿Te sientes cansado?"
"¡N-No, señor!"
"No me mientas. Es obvio"
Era cierto que los no-muertos no necesitaban suministros. Pero eso no significaba que se movieran por su cuenta. Nada en este mundo era sin coste. Si no eran necesarios suministros, entonces había que consumir algo más en igual medida.
Debido a que el ejército humano había luchado tan eficazmente, los nigromantes que controlaban a los no-muertos agotaron su energía nigromántica mucho antes de lo esperado.
"¿Al final, tengo que intervenir de nuevo?" El esqueleto sacó un bastón dorado de dentro de su túnica. "Si va a ser así, ¿De qué sirve tener un ejército?"
Los nigromantes bajaron la cabeza avergonzados.
"¡Nuestras más profundas disculpas!"
"¡Te lo dejamos a ti, Lord Maloka!"
El esqueleto, Maloka, comenzó a elevarse en el aire mientras sostenía su bastón. Comenzó a irradiar una inmensa energía oscura. Una tormenta de sombras giraba a su alrededor, extendiéndose en todas direcciones como un sol negro azabache que proyectaba rayos de oscuridad sobre el campo de batalla.
En el momento en que los soldados del Reino de Eustil lo vieron, gritaron horrorizados.
"¡Ahí está!"
"¡El archilich ha aparecido!"
\*\*\*
Con su túnica de obsidiana ondeando, el archilich flotaba sobre el campo de batalla. La oscuridad rezumaba de su forma como espectros llorosos, retorciéndose y enroscándose en el aire. Observando a los soldados abajo, Maloka alzó su bastón y una enorme llama se encendió en la punta dorada del bastón.
"Sopla la tormenta de llamas"
El fuego creció, creciendo hasta convertirse en un vórtice que se expandió hacia afuera en un infierno rugiente. Se extendía por el campo de batalla, quemando tanto la tierra como el cielo, su furia intensificándose con cada segundo.
Al mismo tiempo, Maloka extendió sus dedos esqueléticos hacia el suelo bajo él. "Extienda, tierra de descomposición"
Una luz negra azabache brotó de su dedo y se hundió en la tierra de abajo. Desde ese único punto, una densa y tóxica malicia se extendió, manchando la tierra misma con corrupción.
Había llamas arriba y veneno abajo. Ante esta personificación de la muerte que descendía sobre ellos, la valentía de los soldados se desmoronó en un instante.
"¡Aaaaagh!"
"¡Corre!"
"¿A dónde?"
Por supuesto, las fuerzas del Reino de Eustil no se rindieron tan fácilmente.
"¡Cuerpo mágico, contraatacad!"
Un escuadrón de magos, una docena aproximadamente, dio un paso adelante y alzó rápidamente sus varitas al unísono. Una luz azul irrumpió, formando una barrera mágica colectiva que empujaba contra las llamas que se acercaban. En el flanco opuesto, los sacerdotes de la diosa de la tierra Hatoba alzaron las manos, esparciendo oleadas de bendiciones divinas por el campo de batalla.
"¡Hatoba, purifica esta tierra!"
Mientras la luz sagrada barría el suelo corrompido, la niebla venenosa se disipó y el aire se despejó de nuevo.
Mirando desde el cielo, Maloka asintió en señal de reconocimiento. "Como era de esperar, están respondiendo bien"
Estos humanos se habían acostumbrado efectivamente a luchar contra los no-muertos. Sin embargo...
"¡Uf...!"
"¡Se está rompiendo!"
No duraron mucho. La tormenta de fuego pronto destrozó la barrera mágica, reduciéndola a trizas. El suelo purificado se ennegreció una vez más mientras la niebla tóxica recuperaba su territorio. Los magos y sacerdotes sudaron frío, con rostros llenos de confusión.
"¿Por qué... Por qué está pasando esto?"
"¿Hemos cometido un error en algún sitio?"
Observando desde arriba, Maloka soltó una leve risa. "No hubo ningún error"
La razón de este resultado era sencilla. "Es solo que eres más débil que yo"
Llamas y maldiciones arrasaron el ejército del Reino de Eustilo. Gritos y lamentos estallaron desde todas direcciones. Pero los que aún tenían fuerzas para gritar eran los afortunados. Significaba que seguían vivos.
"Levantaos, mi ejército." Los soldados caídos no encontrarían descanso. "En el gran nombre de Tesranach, os ordeno..."
Sus cadáveres, ahora marionetas de oscuridad malvada, fueron forzados a erguerse de nuevo. "¡Borrad a los vivos y llenad su lugar con la muerte!"
Los que solo habían sido compañeros ahora sujetaban sus lanzas y espadas, enfrentando sus armas a las suyas.
"Ese maldito monstruo..."
A este ritmo, el resultado era evidente.
Sir Rochent, comandante de las fuerzas del Reino de Eustil, tragó su ira y dio la señal de retirada. "¡Retirada! ¡Retirada!"
Maloka bajó su bastón, observando al ejército en retirada con fría diversión. "Así que eso es todo por hoy"
No hacía falta perseguirlos. Al fin y al cabo, sus objetivos no eran la conquista territorial. Lo importante era mantener su posición dentro del territorio Zestrad.
El archilich giró en el aire, sus cuencas vacías parecían brillar con anticipación. "Si esperamos, vendrá tarde o temprano"
\*\*\*
Miembros de la Orden del Rey habían venido deliberadamente hasta Estafador para encontrarse con el grupo de Karnak. La situación era así de urgente.
La capital, Drunta, se encontraba en la región centro-sur del Reino de Eustilo, mientras que las montañas Baracant estaban en el noreste del reino y el territorio Zestrad en el noroeste. Si el grupo de Karnak no hubiera sabido nada de la situación, habrían regresado a la capital según lo planeado, solo para luego tener que emprender el largo viaje de regreso al norte.
Por suerte, con las noticias oportunas, partieron inmediatamente hacia el norte. Montando caballos rápidos y llevando su paso al límite, llegaron a Ciudad de Derath, la ciudad más grande de la región norte, en solo cuatro días. Solo le llevó la mitad del tiempo habitual de viaje.
Cuando llegaron, una fuerza de tres mil soldados del reino ya se había reunido para recuperar Zestrad. Al frente de ellos estaban Erantel, el Comandante de la Orden del Rey, y Theoderic, un octavo mago del círculo reconocido como uno de los lanzadores de hechizos más poderosos de Eustil.
"Por fin has llegado, señor Karnak"
"¿Qué demonios está pasando, comandante?"
Había pedido detalles en el camino, pero incluso los caballeros que acudieron a conocerlos no sabían más allá de lo básico. Todo lo que les habían dicho era que los cultistas del Dios Negro habían tomado las tierras de Karnak. Esperaban conocer toda la historia una vez llegaran a Ciudad de Derath, pero...
"Por eso mismo te hemos convocado con urgencia"
Parecía que incluso el comandante Erantel estaba en la oscuridad sobre ciertas cosas.
"Como eres el señor de la tierra ocupada, por supuesto que tuvimos que llamarte. Pero más importante aún, hay asuntos que solo tú puedes responder"
No era especialmente inusual que los cultistas se apoderaran de un territorio. En todo el continente, se producían con frecuencia levantamientos cultistas, solo para ser rápidamente aplastados. Sin embargo, Zestrad era diferente. Esto no era obra de cultistas comunes.
"La que ocupa tus tierras es una criatura de la que solo se habla en las leyendas. Es un archilich"

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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 181
Estás leyendo el capítulo 181 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 22 de febrero de 2026, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 422 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.