Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 142 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
Leven llevó a Karnak y sus compañeros a un edificio propiedad de un gremio de comerciantes situado en el centro de la Ciudad de Wellad. Al igual que en el Reino de Eustil, la Orden del Rey de Ethriel solía operar en colaboración con familias locales prominentes de diversas regiones.
"Si ya has reservado una posada, te sugiero mudarte aquí en su lugar. Será más cómodo en muchos aspectos, y también cuidarán bien de tus caballos"
Karnak aceptó de buen grado la sugerencia de Leven. Al fin y al cabo, no había razón para rechazar algo ofrecido gratis.
"Se lo agradezco mucho. Gracias de antemano"
El gremio de comerciantes recibió al grupo con la máxima cortesía. Parecía que estaban haciendo esfuerzos especiales, considerando que la recomendación venía de la familia Strauss.
Una vez dentro, Leven extendió un mapa sobre la mesa y habló con tono serio. "Hemos identificado el escondite de los cultistas del Dios Negro"
La información que el grupo de Karnak había reunido se compartió con la Orden del Rey de Ethriel con antelación. Los hallazgos actuales de Leven se basaban en esa información.
"Su escondite es la antigua ruina de Maléfico, situada en la región occidental de Kalenta"
\*\*\*
Antes de que la humanidad estableciera su civilización, el mundo estaba gobernado por misteriosas especies antiguas. Se sabía poco sobre estos seres. Incluso los dragonantes y las hadas, que poseían una esperanza de vida muy superior a la humana, no tenían registros ni conocimiento de ellos.
Lo único que se sabía era que eran gigantes, con una altura media de tres metros, y que la nigromancia, ahora considerada tabú entre los humanos, era originalmente una de sus tecnologías. A pesar de la escasa información, su existencia nunca fue puesta en duda.
Esto se debía a que restos de su antigua civilización, conocidos como mazmorras, podían encontrarse dispersos por todo el mundo. Estríctamente hablando, la palabra mazmorra simplemente significaba prisión. Más precisamente, se refería a una prisión de la torre.
Con el tiempo, a medida que los castillos empezaron a construir prisiones subterráneas, el término pasó a significar también prisión subterránea. Esto evolucionó aún más para referirse a ruinas complejas repletas de monstruos.
La asociación de las ruinas antiguas con el subsuelo tenía una razón clara. La mayoría de las ruinas antiguas estaban enterradas bajo tierra. ¿Por qué? Porque todo lo que quedaba en la superficie hacía tiempo que había sido saqueado por humanos y reutilizado para la construcción. Las estructuras de las antiguas ruinas habían sido desmontadas y utilizadas como materiales de construcción.
Otra razón por la que muchas ruinas estaban bajo tierra era que la nigromancia, la tecnología principal de la especie antigua, tenía un enemigo natural: el sol. Las antiguas ruinas expuestas al sol habían perdido en gran medida su antiguo poder, convirtiéndose en nada más que montones de piedras comunes.
En contraste, las ruinas bajo tierra eran diferentes. Los poderes de la especie antigua permanecieron allí. Su dominio sobre los monstruos que creaban y su influencia sobre incontables espíritus y espectros no muertos permanecían intactos en la oscuridad.
Aunque estas ruinas estaban llenas de monstruos peligrosos y espíritus malévolos, también albergaban el atractivo de tesoros del pasado olvidado. Era natural que las mazmorras se convirtieran en objetos de deseo. Esto llevó a la aparición de cazadores de tesoros especializados en explorar ruinas antiguas.
Incontables cazadores de tesoros perecieron mientras se adentraban en mazmorras. Con el tiempo, muchas mazmorras fueron saqueadas y dejadas vacías. Pasaron los años. Conservaran o no tesoros, una mazmorra seguía siendo una mazmorra. Monstruos y espíritus continuaron emergiendo de ellos. Pero, ¿Quién arriesgaría su vida voluntariamente por entrar en una mazmorra si no hubiera ningún beneficio que obtener?
Esas mazmorras abandonadas acabaron desvaneciéndose de la memoria. Ocasionalmente, cuando los monstruos dentro eran lo suficientemente numerosos como para amenazar las aldeas cercanas, se enviaban grupos de caza. Incluso esto era raro, ya que el coste de tales expediciones a menudo superaba las recompensas.
Sin embargo, había quienes veían potencial en estas mazmorras abandonadas. ¿Por qué eran tan peligrosas las mazmorras? Por los monstruos y espíritus que aparecieron allí. ¿Por qué aparecieron estas criaturas? Por el poder persistente de la nigromancia que dejó la antigua especie.
En otras palabras, para un nigromante, una mazmorra no era una amenaza sino una oportunidad. Era un lugar donde podían tomar el control de los monstruos y espíritus, transformándolos en su propio poder.
Muchos cultistas, huyendo de la persecución, buscaron refugio en ruinas antiguas. Por todo el continente, las mazmorras abandonadas se convirtieron en santuarios para los seguidores de Tesranach. El Culto del Dios Negro en la rama de Wellad, escondido en la mazmorra de Maléfico, fue un ejemplo de eso.
\*\*\*
Era una enorme cámara de piedra. El techo superaba los diez metros de altura, y los pilares eran más del doble de grosores que los de los templos de la fe de la diosa. Esto por sí solo era prueba de que el lugar era una antigua ruina de la antigua especie.
No existían registros físicos sobre la apariencia de la especie antigua. Nadie sabía cómo eran. Sin embargo, su arquitectura y herramientas eran varias veces más grandes que las hechas por humanos, aunque sus formas apenas presentaban diferencias. De esto, al menos se dedujo que eran gigantes, probablemente de unos tres metros de altura.
Antorchas encendidas por todos lados iluminaban el interior de la cámara de piedra. A pesar de estar bajo tierra, la ventilación era excelente, permitiendo respirar fácilmente y mantener vivas las llamas. En lo profundo de este salón subterráneo, decenas de cultistas adorando a Tesranach se habían reunido.
"Solo a través de la muerte puede haber resurrección. Solo a través de la noche profunda puede llegar el amanecer, y solo a través de la destrucción puede surgir la creación..."
Un hombre de unos cincuenta y tantos años, vestido con una túnica negra como la zanga, se plantó ante ellos, dirigiendo solemnemente la misa. Era el arzobispo Hugot, líder de la rama de Wellad del Culto del Dios Negro.
"En nombre de aquel que gobierna la muerte y la destrucción, la oscuridad y la resurrección, y el amanecer de la creación, ofrecemos nuestras oraciones"
La congregación murmuró al unísono, inclinando la cabeza como si estuvieran hipnotizadas. "Tesranach, cuida de nosotros, protégenos..."
Entre los fieles había una mujer de unos treinta años, Edia. Por fuera, parecía tranquila, rezando como los demás. Sin embargo, por dentro, sus pensamientos eran completamente diferentes.
Esto es un completo disparate.
Habían pasado quince días desde que su exmarido, Owent, la había secuestrado y arrastrado hasta las ruinas de Maléfico. Por su seguridad, había estado obedientemente siguiendo el juego, pero cuanto más escuchaba su doctrina, más absurdo le parecía. Todo este discurso sobre que la destrucción es necesaria para la creación...
¿Cómo es esa la palabra de un dios? Esa es la lógica de un contratista de demoliciones.
Incluso si uno admitiera que desmontar lo antiguo era necesario para construir algo nuevo, ¿Dónde estaba la garantía de que la nueva creación sería mejor que la anterior?
Por otro lado, las enseñanzas de los cultos siempre son las mismas.
Históricamente, los cultos no eran nada fuera de lo común. A menudo presentaban nigromantes que afirmaban ser dioses, reuniendo seguidores con promesas de vida eterna. Otros condenaron la fe de las siete diosas como falsa, proclamando que su propia deidad era el único dios verdadero.
Lo único que estos cultos tenían en común era su promesa de un mundo nuevo. Todos buscaban destruir el mundo actual y abrir el camino a uno nuevo. Esta narrativa atraía a quienes no estaban satisfechos con la realidad, aunque cualquiera con un mínimo de pensamiento crítico se burlaría de tales promesas tan débiles.
Hasta que la trajeron aquí, Edia no podía comprender cómo alguien podía creer semejante tontería. Especialmente no entendía por qué Owent se había sentido atraído por ella. Ahora, sin embargo, empezaba a entender por qué.
El Culto del Dios Negro afirmaba que la nigromancia era el poder sagrado de Tesranach. Quienes creían profundamente en Tesranach, conocidos como sacerdotes, ejercían ese poder oscuro. Hasta ese momento, el culto no era muy diferente de los demás. El verdadero problema vino después.
"Devoto Dale, da un paso adelante"
Un hombre se acercó a Hugot con una expresión eufórica, su rostro iluminado de alegría.
"¡Oh!"
"¡Hermano Dale!"
Los vítores estallaron por todas partes, la multitud mirándole con ojos envidiosos. Hugot puso una mano en la frente de Dale y entonó solemnemente: "Fiel servidor de Tesranach, te bautizo en nombre de la oscuridad"
Una poderosa oscuridad envolvió todo el cuerpo de Dale. Abrumado por la emoción, gritó, alabando al dios negro. "¡Ofrezco mi cuerpo y alma a Tesranach!"
Sí. Un simple hombre común había adquirido el poder de la oscuridad con nada más que un toque en la frente. Esto era lo que distinguía a este culto de las promesas vacías de todos los anteriores.
Realmente otorgan poder.
Monstruos que antes aterrorizaban a los humanos en la mazmorra ahora obedecían sus palabras como esclavos. Espíritus malignos y espectros, antes presencias aterradoras, patrullaban las ruinas como perros guardianes domesticados. Estos actos eran realizados no solo por los sacerdotes del dios negro, sino también por seguidores ordinarios. En el Culto del Dios Negro, incluso los creyentes comunes podían fácilmente empuñar el poder de la oscuridad.
Por ejemplo, a su marido. Había sometido a más de diez guardias de caravana expertos y secuestrado a Edia sin despeinarse.
Normalmente, habría sido un comerciante normal e incapaz de enfrentarse siquiera a un solo guardia.
La representación de la nigromancia por parte del culto también contribuyó enormemente a su creciente influencia. La fe de las siete diosas enseñaba que la nigromancia era un arte corrupto. Subyugaba a sus practicantes a la muerte y la oscuridad. En contraste, el Culto del Dios Negro lo definía como un poder sagrado que dominaba incluso la muerte y la oscuridad. La redacción era similar, pero el matiz lo cambiaba todo.
¿Quién en este mundo deseaba morir? La capacidad de dominar la muerte era una promesa tentadora, y la inmortalidad era una palabra que siempre cautivaba.
Sin embargo, la fe de las siete diosas no ofrecía tal garantía. Predicaban que los muertos residían en el dominio de la diosa, donde los malvados eran enviados al infierno, los justos al cielo, y eventualmente, todos reencarnarían en el mundo de nuevo.
¿Pero qué pasaría si alguien no quería el cielo o el infierno? ¿Y si solo querían quedarse en el mundo presente para siempre? Ese era el verdadero deseo de muchos humanos, y las siete diosas no lograron satisfacerlo. ¿Por qué adorarlos cuando aquí había un dios que podía cumplir ese deseo?
Espera, ¿En qué estoy pensando?
Edia negó con la cabeza, alarmada. Sus pensamientos estaban confusos. Cuanto más escuchaba la voz de Hugot_,_ más sentía que la arrastraban contra su voluntad.
"Difundid las enseñanzas justas por todas partes. Este es tu único deber. No te dejes atar por el sentido común mezquino del mundo mortal..."
Edia se obligó a ignorar la voz y concentrar su mente. No había otra cosa que pudiera hacer en ese lugar que cumplir con lo que se le exigía. Así que decidió hacer lo que pudo.
Observa.
Era una comerciante, y los comerciantes calculaban. Recopilaron datos para obtener resultados. Empezó a contar el número de personas, evaluando su fuerza, estimando la cantidad de comida que consumían.
Sigue observando.
Si muriera aquí, simplemente terminaría ahí. ¿Pero si tenía suerte y lograba escapar?
Todo esto vale algo. Esta información se venderá a un precio alto.
Aferrándose a la codicia para mantener su mente intacta, Edia se recordaba una y otra vez su lema.
Aunque mañana se acabe el mundo, hoy saco mi beneficio.
La voz sombría de la nigromante chocaba con su monólogo interior, alternándose en su mente.
"Seguid, corderos. Esta es la verdad que debes oír..."
\*\*\*
A la mañana siguiente, tras un buen descanso para sacudirse el cansancio del viaje, Karnak y sus compañeros se prepararon para partir con fuerza. Su viaje les llevaría a través del Bosque de Kalenta, infestado de monstruos. Después se infiltrarían en la base de los nigromantes en las antiguas ruinas de Maléfico.
Milia ofreció una sugerencia. "¿Deberíamos contratar a un cazador de tesoros, señor Karnak? Podría ser útil contar con un experto"
Leven se encogió de hombros en respuesta. "Por eso estoy aquí en lugar de Sir Stahr. Antes de unirme a la Orden del Rey, trabajé como aventurero. También tengo bastante experiencia buscando tesoros"
"¿Espera, no eras caballero?" preguntó Milia, sorprendida.
"No había necesidad de que me convirtiera en caballero, no con mi hermano Emil ya ocupando ese puesto en nuestra familia" Leven bromeó suavemente, diciendo que tampoco hacía falta llamarle señor.
Desplegando un mapa delante del grupo, empezó a explicar su plan. "Si seguimos esta ruta, debería tardar unos cuatro días. Por supuesto, nos enfrentaremos a muchos ataques de monstruos por el camino..."
Se rascó la nuca con una sonrisa casual. "¿Pero qué es lo peor que podría pasar? Después de todo, tenemos aquí un mago del sexto círculo y dos usuarios de aura"
La forma en que Leven los miró con admiración hizo que Karnak y Varos intercambiaran expresiones incómodas.
—Bueno, ¿No es increíble? Que Leven nos mire así...
—Esto se siente realmente raro.

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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 142
Estás leyendo el capítulo 142 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 14 de enero de 2026, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 422 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.