Leer Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 116 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
En la parte occidental del territorio de Grental se encontraba la montaña Gallant, una de las ramas de la cordillera de Baracant.
Su terreno accidentado y la frecuente aparición de monstruos la convertían en un lugar donde los humanos rara vez se aventuraban fuera de las rutas comerciales establecidas. Incluso los cazadores más audaces y los leñadores más curtos evitaban pisar estas traicioneras cumbres. Sin embargo, cinco personas avanzaban por los peligrosos senderos de montaña.
Entre ellos había un joven de cabello oscuro con túnica de mago, un sacerdote de unos veinte años vestido con ropas ceremoniales, un par de caballeros, hombres y mujeres, con armadura completa de placas, y una joven de cabello gris con armadura ligera y una espada larga atada a la cintura. Este grupo fuertemente armado era Karnak y sus compañeros. Esta vez, también habían traído a Lapicel con ellos.
Mientras caminaban, Alius se inclinó hacia Serati y susurró: "¿Estás segura de que es buena idea?"
Esta misión no era un simple viaje. Estaban persiguiendo a un noble imperial sospechoso de herejía. Sin duda era una tarea peligrosa con desafíos impredecibles. Hasta ahora, Lapicel siempre había estado alejado de cualquier batalla. Por alguna razón, sin embargo, Karnak había decidido incluirla esta vez.
"¿No es esto demasiado peligroso para alguien tan joven?" insistió Alius.
Serati respondió con calma: "Lapicel es mi aprendiz. Alguien que camina por el camino de un guerrero no puede quedarse en lugares seguros para siempre"
A pesar de su tranquilidad, la expresión de Alius seguía preocupada. "Lo entiendo, pero..."
Criar a un aprendiz era prerrogativa del mentor, y los forasteros no tenían derecho a interferir. Los caballeros solían llevar a sus escuderos en misiones, así que técnicamente no había nada impropio en esta decisión. Sí, no había problema en principio, pero...
¿No han pasado menos de dos meses desde que se convirtió en tu aprendiz? ¿Cuánto podría haber aprendido con la espada en ese tiempo?
No era solo preocupación por la seguridad de Lapicel. ¿Y si su inexperiencia se convertía en una carga y ponía en peligro a todo el grupo?
La respuesta de Serati a tales dudas fue firme. "Su vida y muerte son suyas, y como su mentora, es mi responsabilidad velar por ella. No tienes que preocuparte por eso, Alius"
"Lo entiendo"
Si esta misión hubiera estado bajo el mando de Alius, no lo habría permitido. Pero esta era la operación de Karnak. Oficialmente, Karnak y sus compañeros ayudaban a Alius, pero en realidad, Alius cooperaba con una misión liderada por la Orden del Rey. Si Karnak había aprobado la inclusión de Lapicel, Alius no tenía más remedio que confiar en su juicio.
Bueno, Sir Serati no es de los irresponsables, razonó, dejando finalmente atrás sus preocupaciones.
Volviendo su atención al sendero por delante, Alius observó el terreno. La vasta extensión montañosa, los valles empinados y los hermosos bosques se extendían sin fin ante ellos. El paisaje, al menos, era impresionante.
"Entonces...", dijo Alius, mirando al grupo para confirmar, "Hay muchas probabilidades de que los cultistas estén escondidos por aquí, ¿verdad?"
\*\*\*
La sensación de inquietud que Karnak sintió al inspeccionar el territorio Grental tenía su raíz en esta observación.
"Es demasiado tranquilo"
A primera vista, la paz en un territorio parecía algo bueno. Pero al pensarlo mejor, se hizo evidente lo antinatural que era.
"¿Por qué es tan pacífico?"
El propio dominio de Karnak, la Baronía Zestrad, limitaba con la región infestada de monstruos del Caótico Norte, cerca de la cordillera de Zeden. Bajo el gobierno anterior del barón, los ataques de monstruos eran tan frecuentes que la gente común sufría pérdidas constantes.
No fue hasta que Karnak descubrió una mina de cobre y se hizo rico que las cosas empezaron a mejorar. Con mejor financiación, podría mejorar la calidad del equipo de caballeros y soldados, facilitando mucho las cacerías de monstruos. Como resultado, su pueblo finalmente empezó a disfrutar de cierta paz. La situación en el territorio de Grental era similar.
Debido a su proximidad a la Montaña Gallant, una rama de la Cordillera Baracant, los monstruos descendían frecuentemente a la zona, causando daños significativos. Pero los ataques cesaron desde que el conde Hudel se convirtió en señor del territorio. Se decía que el excepcional gobierno de Hudel trajo paz a su pueblo.
"Lo cual es extraño", comentó Karnak.
¿No había desaparecidos? Era plausible. Una finca bien gobernada podía mantener ese orden.
¿No hay muertes inexplicables? Eso también tenía sentido. Se trataba de mantener la seguridad pública.
¿Pero qué pasa con los monstruos?
Todos los plebeyos coincidieron en una cosa. Desde que Hudel tomó el mando, no había habido ataques de monstruos en el territorio de Grental.
"¿Cómo se gobierna un territorio tan bien que los monstruos dejan de atacar? ¿Negoció este señor competente con ellos de alguna manera?"
Si Hudel simplemente se hubiera preparado a fondo y hubiera repelido con éxito a los monstruos, habría sido un testimonio de su habilidad como líder.
¿Pero para que los monstruos no ataquen en absoluto? Eso no era cuestión de competencia, era algo completamente distinto.
"Y una de las especialidades de un nigromante es controlar monstruos", añadió Karnak.
Por supuesto, esto era mera especulación en ese momento, sin pruebas concretas que lo respaldaran. No había suficientes motivos para acusar a Hudel de coludir con cultistas.
"Pero merece la pena investigarlo", concluyó Karnak.
Aunque su intuición fuera errónea, solo perderían unos días. No sufrirían ninguna pérdida significativa. ¿Pero si realmente había cultistas escondidos en el territorio?
"Podrían tener información muy útil que compartir"
\*\*\*
Tras otro medio día de viaje, el grupo se adentró en lo más profundo de la Montaña Gallant.
Mientras observaban el denso bosque a su alrededor, Alius murmuró: "Tendremos que encontrar los nidos de los monstruos"
El plan era localizar los nidos, eliminar a los monstruos y buscar rastros de energía mortal. Si hubiera una conexión entre los monstruos y los nigromantes, sin duda dejarían alguna prueba.
Sin embargo, Karnak expresó una opinión disidente. "¿No va a tardar demasiado?"
El terreno accidentado del bosque dificultaba localizar nidos de monstruos. Había hechizos, como el de Observador, que enviaba orbes mágicos de vigilancia, pero incluso el reconocimiento aéreo era de poca utilidad. Los monstruos no construían edificios reconocibles, así que sus nidos se integraban perfectamente con el entorno natural hasta que se inspeccionaban de cerca.
"Mi idea es atraer a los monstruos hacia nosotros en su lugar", sugirió Karnak.
Un método de caza de monstruos consistía en disfrazarse de viajero desarmado o leñador para atraer a las criaturas.
Alius negó con la cabeza. "Eso llevaría el mismo tiempo"
Los monstruos no atacaban en cuanto los humanos entraban en su territorio. Si fuera tan fácil, cazar monstruos no sería un desafío tan grande. Cuando grandes grupos de humanos, como un ejército, se aventuraban en su dominio, los monstruos a menudo se escondían y permanecían en silencio.
Sin embargo, tampoco subestimaban automáticamente a los grupos más pequeños de humanos. Cuando la gente entraba en su territorio, los monstruos los observaban primero. Solo cuando determinaban que podían cazar con éxito a su presa aprovechaban la oportunidad para atacar.
La gente a menudo imaginaba a los monstruos como bestias sin mente que desataban salvajemente, pero en realidad, eran más cautelosos que la mayoría de los animales salvajes. Para ser precisos, los imprudentes hacía tiempo que habían desaparecido, dejando solo los cautelosos para sobrevivir.
"Si esperamos a que ataquen, podría tardar tres o cuatro días", señaló Alius.
"No tardará tanto", dijo Karnak con una sonrisa confiada.
"Tenemos un cebo muy bueno"
\*\*\*
Según las enseñanzas de la iglesia de las siete diosas, el mundo fue creado bajo el aliento de las siete diosas. Otorgaron el dominio sobre este reino a tres razas especiales: dragones, humanos y hadas.
Sin embargo, las fuerzas de la oscuridad invadieron este mundo, corrompiendo su belleza y creando seres viles que profanaron la creación de las diosas. Estas criaturas llegaron a ser conocidas como monstruos.
En un bosque sombrío, enclavado en lo profundo de una garganta montañosa, se alzaban varias chozas rudimentarias, tan primitivas en su diseño que apenas podían llamarse hogares. Estos eran los nidos de orcos de piedra que residían en la Montaña Gallant.
Los monstruos, sirvientes de la oscuridad, se clasificaban generalmente en tres tipos: humanoides, bestias y abominables. Los orcos de piedra formaban parte de los monstruos humanoides. Si bien eran más bajos que los humanos, eran más corpulentos. A menudo se comparaba a los humanos con simios despojados de su pelaje, pero en realidad, los orcos de piedra guardaban un parecido más cercano y grotesco con los primates lampiños.
Desde el otro lado del bosque, un orco corrió hacia el nido, soltando un grito agudo. "¡Kaaah!"
Traducido aproximadamente, significaba: ¡Humanos!
Un orco enorme de piel gris y estriada respondió con un rugido gutural. "¡Kraaah!"
Esto se tradujo aproximadamente como: "¡Silencio y reporta bien!"
Tras silenciar al mensajero, el jefe orco de piedra cayó en profundas reflexiones. Las herramientas y pertenencias humanas eran extremadamente útiles, por eso los orcos de piedra frecuentemente saqueaban los asentamientos humanos. Pero últimamente no habían podido hacerlo.
¿La razón? Una figura a la que llamaban el Aterrador lo había prohibido. Pero ahora los humanos habían aparecido en las montañas. ¿Era permisible atacarlos? Parecía que sí.
La prohibición del Aterrador solo se aplicaba a los asentamientos humanos. No les habían dicho explícitamente que no atacaran a los humanos que se adentraban en las montañas.
Aun así, era arriesgado bajar la guardia. Los humanos a veces podían producir monstruos propios, individuos capaces de abatir decenas de orcos por sí solos. Esos humanos empuñaban espadas que brillaban con luz mortal, lanzaban fuego desde sus manos o cantaban al cielo y convocaban rayos. Estos peligros requerían extrema precaución cada vez que se veían humanos en su territorio.
El jefe gritó una pregunta. "¡Kraaah!"
Significaba: "¿Qué clase de humanos son?"
El orco mensajero respondió con otro grito. "¡Kaaah!"
La respuesta fue: "Solo una niña pequeña" Pero el mensajero añadió que llevaba mucho equipo humano valioso. Los ojos de los orcos de piedra brillaban de codicia.
Los jóvenes humanos eran débiles, y las jóvenes humanas aún más débiles. Y la ropa, armaduras y espadas hechas por humanos eran tesoros codiciados por todos los orcos. Parecía que la fortuna les había sonreído hoy.
"¡Kaka!"
"¡Kraaah!"
Los orcos de piedra comenzaron a moverse al unísono. Aunque su objetivo era solo una joven, cargaron en masa. No era por miedo a ella, sino para asegurarse de que no hubiera disputa sobre la propiedad de sus pertenencias.
"¡Kaaah!" gritó uno de los orcos, gritando efectivamente, "¡Quien ataque primero se queda con el botín!"
Pero el rugido del jefe lo ahogó de inmediato. "¡Kraaaah!"
Esto se tradujo en: "¡Quien golpee antes que yo, muere!"
\*\*\*
En lo profundo de los bosques de la Montaña Gallant, una joven caminaba entre los árboles invernales desiertos. Llevaba una impresionante espada larga en la cintura y una armadura ligera y pulida que realzaba su aspecto impactante.
Los orcos de piedra la observaban atentamente desde detrás de las rocas. Pronto, se relajaron. Los humanos adultos eran peligrosos y requerían precaución. Hombres o mujeres adultos a veces eran lo bastante fuertes como para aniquilar a toda una manada de orcos por sí solos.
Ni siquiera se podía subestimar a una persona desarmada o a un leñador con solo un hacha. ¿Pero esta chica humana? No era más alta que un duende, aún lejos de alcanzar la edad adulta. Alguien tan joven no podía ser fuerte, por muy fina que pareciera su espada o armadura.
Los orcos saltaron sobre ella sin dudarlo.
"¡Kraaaaaah!"
Docenas de ellos cargaron contra la chica, rodeándola al instante. No hubo preámbulo. No hubo amenazas, ni exigencias, ni presentaciones. A diferencia de los bandidos humanos, que a menudo usaban la intimidación para evitar peleas innecesarias mientras lograban sus objetivos, los monstruos prosperaban con el derramamiento de sangre. Para ellos, el acto de derramar sangre humana era el placer supremo, no algo que se debía evitar.
El orco líder, con su garrote tosco en alto, bramaba: "¡Kakakaka!"
Traducido más o menos, significaba: "¡Este es mío!"
Y esas fueron sus palabras finales. Con un destello, la luz se reflejó en la hoja de la chica, y la cabeza del orco giró tres veces en el aire. Una espiral de sangre pintaba un arco elegante antes de salpicar el suelo en gotas húmedas y carmesí. Los orcos restantes se quedaron paralizados.
"¿Keck?"
"¿Kaah?"
Lo que veían desafiaba toda lógica. Los huesos del cuello de un orco de piedra eran mucho más resistentes que los de los humanos. No eran algo que se pudiera cortar tan fácilmente. Además, su jefe era al menos dos cabezas más alto que la chica. Aunque blandiera su espada con todas sus fuerzas, no debería haber podido alcanzarla.
Pero en el momento en que desenvainó su espada, saltó al aire y se encontró a la altura de los ojos del orco. Con un golpe rapidísimo como un rayo, decapitó limpiamente al jefe de un solo golpe.
"¡Kakaka!"
"¡Kraaaah!"
Los orcos retrocedieron tambaleándose, gritando en pánico. Sus gritos se tradujeron en algo como: "¡Se supone que las niñas humanas jóvenes son débiles!" y "¿Entonces por qué es fuerte?"
Con un elegante movimiento de su espada, la chica de cabello canoso sacudió la sangre que manchaba su hoja. Entonces gritó, su voz resonando con triunfo: "¡Señor Karnak, han picado el anzuelo!"

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Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) Capítulo 116
Estás leyendo el capítulo 116 de Karnat, Monarca De La Muerte (Novela), un novela. Yo era el gobernante de la muerte. Sin embargo, me llevó un siglo comprender una verdad: para vivir verdaderamente como humano, jamás puedes intentar gobernar tales cosas Este capítulo tiene publicado el 21 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Segador. Karnat, Monarca De La Muerte (Novela) tiene 422 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.