Leer Inmortal de las Eras (Novela) Capítulo 378 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El Hada de la Luna se dio cuenta al instante de la enorme diferencia de fuerza entre ellos. Incluso medio atascado, el Nian que había devorado a los Guardianes Primordiales estaba a años luz de él.
Con un desgarro feroz, el Nian enredó al Hada de la Luna de cuatro colas y retrajo la lengua, tragándoselo entero. Las fauces cavernosas de la bestia se cerraron de golpe, partiendo al Hada de la Luna en dos mientras la sangre salpicaba en un espectáculo espantoso.
"¡Delicioso!" rugió el Nian, su risa resonando mientras devoraba al Hada de la Luna bifurcada, enviándolo a través de su garganta al abismo de su estómago, un pozo de sangre y jugos gástricos, donde la muerte acechaba y la chispa de la vida se atenuaba.
En medio de esta espantosa escena, el Hada de la Luna, ahora reducido a un torso, se estrelló contra el estómago de Nian, una vil cámara empapada en la sangre de innumerables cadáveres, hinchada por su reciente festín y llena de restos no digeridos de los Guardias Primordiales.
“Mierda”, maldijo el Hada de la Luna en voz baja, sorprendido por la abrumadora fuerza. Cualquier otro ya habría perecido, pero él no, pues estaba dotado con el Físico de la Desolación Divina.
Dentro del pútrido charco de sangre, los ojos del Hada de la Luna, aún semidesnudo, se abrieron de golpe con una férrea determinación. Sabía que el Nian se liberaría en un día, imparable. Los refuerzos de las Ruinas Primordiales no llegarían a tiempo. Si el Nian escapaba, devastaría las tierras en su frenética búsqueda de poder, devorando todo a su paso...
“¡No bajo mi vigilancia, bestia!” El Hada de la Luna apretó los dientes, arrastrando su medio cadáver por las ácidas profundidades del estómago de la bestia.
Con un rugido feroz, desató a Dios Devorador, un vórtice giratorio de color blanco que se apoderó de las paredes del estómago de Nian, una técnica malévola nacida de la Voluntad de la Divina Desolación.
En el vientre del Nian, el Hada de la Luna, con una sonrisa salvaje, arrancó un trozo de carne de la bestia y se lo zampó. "¡Bien podría ser estofado de carne!", rió para sí mismo, sintiendo la oleada de inmenso poder de la mordedura, cortesía de la Semilla de la Creación en su interior. A pesar de haber perdido la mitad de su cuerpo, su espíritu se elevó.
El Nian, en su lucha final por liberarse, nunca anticipó que su interior se volvería contra él. Retorciéndose en repentina agonía, se convulsionó, atrapado por el dolor.
El Hada de la Luna, ahora un simple bocado que se había tragado, contraatacaba, un giro inesperado para el Nian. En respuesta, las entrañas de la bestia se transformaron, brotando docenas de cuerpos serpentinos, cada uno mordiendo y desgarrando al Hada de la Luna con ferocidad, con la intención de reducirlo a pulpa.
Sin embargo, incluso cuando Yun Xiao, conectado con el Hada de la Luna desde lejos, sintió el eco de este tormento, se formó un plan.
"Aguanta", instó Estrella Azul. "El Físico de la Desolación Divina no se vence tan fácilmente. Has absorbido parte de la Semilla de la Creación; redirige ese poder a sus venas. Usa su cuerpo como si fuera tuyo. Si lo logras, ¡su autodestrucción está asegurada!"
Hada de la Luna, reducida a una esencia informe dentro del Asilo Inmortal, se aferró a la línea vital del Nian. En este extraño festín de consumo mutuo, estaba en desventaja debido a la enorme diferencia de tamaño. "¡Si no puedo comerte más, me convertiré en un huésped indeseable dentro de ti!", rugió, canalizando la fuerza de la Voluntad de la Desolación Divina hacia el Nian, encogiéndose a medida que consumía más carne, un parásito que volvía el cuerpo del depredador contra sí mismo.
Al final, el Nian devoró al Hada de la Luna con mayor rapidez, dejándolo reducido a un simple recuerdo y una mancha en su garganta. Con un rugido de victoria que estremeció los cielos, alzó la cabeza, con las venas abultadas como serpientes en el cuello, sonriendo con sorna ante la locura de su presa.
Como un monstruoso recién nacido, arañaba los muros de su prisión, crujiendo huesos, retorciendo carne, desesperado por liberarse de sus cadenas milenarias. El dolor del cautiverio eterno no era para los pusilánimes.
Energizados por su comida, los esfuerzos del Nian se intensificaron, causando que el Asilo Inmortal temblara, despertando a los habitantes de otro mundo de su sueño y añadiendo una tensión inquietante al aire.
Justo cuando la libertad parecía estar a su alcance, su fuerza se desvaneció en un instante, y su cabeza se desplomó en un montón de sangre. "¿Qué pasa?", parpadeó con incredulidad, observando su repentina debilidad.
No fue solo una pérdida de fuerza, sino una completa traición a su propio cuerpo. Al intentar salir a zarpazos una vez más, sus patas se sacudieron hacia atrás, arrastrando su corpulencia, dejando solo su cabeza asomada.
¡Maldita sea! El Nian estaba estupefacto, su cuerpo se rebelaba como un caballo que rechaza el freno. Lanzó una última embestida desesperada hacia la libertad, solo para ser jalado de nuevo, como por un lazo invisible, dejándolo a la deriva y completamente engañado por su propia carne rebelde.
¡Tan cerca, y a la vez tan lejos! En un ataque de ira, el Nian rugió, con el rostro retorcido por la furia. Sintió algo extraño dentro de una red de venas blancas como la luna que brotaba en su interior, tejiendo su carne como un nuevo sistema, tirando de sus músculos y huesos junto con sus tendones originales.
Estos misteriosos y pálidos zarcillos le recordaron al Nian al Hada de la Luna, a quien acababa de devorar.
"¡Imposible!", pensó, forcejeando salvajemente para escapar. Sin embargo, esas venas blancas como la luna se contrajeron, contorsionando su cuerpo en una forma grotesca, con los órganos retorcidos, huesos y músculos destrozados sin permitirle escapar.
Llevada al borde de la locura, la boca de Nian se movió involuntariamente, pronunciando una voz que no era la suya.
"¿Qué sabor tengo?" Era la voz del mismo Hada de la Luna que había consumido.
En un instante, el rostro del Nian se contorsionó de nuevo mientras gritaba: "¿Qué demonios eres?". La idea de que algo creciera en su interior, arrebatándole el control junto a él, era suficiente para helar a cualquier criatura hasta los huesos.
Un giro de acontecimientos tan desconcertante dejó incluso al Nian, con toda su experiencia mundana, completamente estupefacto.
"Lo que era antes no importa", repitió la voz del Hada de la Luna, con una calma escalofriante. "De hoy en adelante, soy tú".
Con un rugido de desafío, el Nian se arañó la carne en un intento desesperado por extraer las venas blancas como la luna que lo habían atrapado en sus entrañas, enredando órganos y huesos en un abrazo cruel. Cuanto más tiraba, más se enredaba, y sus propios rugidos de agonía resonaban con su tormento.
"Acéptalo, no vas a salir de este apuro conmigo cerca. Podrías estar de vuelta en el útero, preparándote para una segunda oportunidad", se burló el Hada de la Luna con una risa escalofriante.
El Nian aulló, forcejeando contra su propio cuerpo, una visión espantosa de sangre y huesos rotos. Era una batalla en dos frentes, contra el mundo exterior y contra su propia carne rebelde.
"¿Para qué molestarse?" reflexionó el Hada de la Luna, observando los inútiles esfuerzos del Nian.
"Lo entenderías si te encerraran de por vida", replicó el Nian entre aullidos, arrastrando su maltrecha figura hacia delante, adaptándose lentamente al sabotaje del Hada de la Luna.
Parecía que el último esfuerzo del Hada de la Luna solo retrasó el escape de Nian, insinuando que una resolución final requeriría la verdadera presencia de las Ruinas Primordiales.
Toda esta terrible experiencia podría resumirse en dos palabras: absolutamente aterradora.
De vuelta en el colorido arca divina, Yun Xiao estaba recuperando el aliento, empapado en sudor frío, mientras el arca temblaba levemente.
Entonces, una voz irrumpió: "Salid, hemos llegado a las Ruinas Primordiales".
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Inmortal de las Eras (Novela) Capítulo 378
Estás leyendo el capítulo 378 de Inmortal de las Eras (Novela), un novela. Cuando el alma de Yun Xiao se elevó a los cielos tras su muerte, hizo un descubrimiento sorprendente: ¡el vasto mundo en el que había vivido durante dieciséis años se asemejaba asombrosamente a una tumba colosal! Debajo… Este capítulo tiene publicado el 23 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Inmortal de las Eras (Novela) tiene 954 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.