Leer Imaginación Energética (Novela) Capítulo 22 online gratis en español
🏴 Grupo: JedrekImagic✍️ Traducción: JedrekImagic
Observé al hombre frente a mí. Estaba sentado en una roca mediana en posición meditativa con las piernas cruzadas mientras tenía los ojos cerrados. Su vestimenta era una túnica al estilo hanfu de color beige que lo cubría casi hasta los pies. Su cabello café era largo y lacio. Cuando una ráfaga ligera de viento lo movió observé que en sus orejas había unos aros de unos dos centímetros.
Estaba en un pequeño prado circular rodeado por arboles altos. Bajo mis pies había un suelo de piedras lisas separadas por pocos centímetros de grava entre cada una.
Yo iba vestido con un traje de entrenamiento rojo oscuro que consistía en una camisa con botones centrales y un pantalón recto.
El hombre abrió los ojos y me miró con una expresión tranquila por un rato. Yo lo observé también. De repente él se empezó a levantar sin usar sus manos con mucha naturalidad. Bajó de la roca con un pequeño salto ligero y elegante.
Antes de que me diera cuenta él ya tenía una espada larga en su mano. Tan fina y delgada que bien podría romperse con un golpe, pero brillaba hermosamente como su piel. De alguna manera se sentía como si pudiera resistir el mismísimo impacto de un gigante.
Yo moví mi espada parecida a la suya frente a mí en posición de guardia. Él hizo lo mismo y nos preparamos con nuestras respiraciones para el enfrentamiento. Un tambor empezó a marcar un ritmo que venía de los alrededores, cada vibración resonaba en mi interior como si de mi propio corazón se tratase y yo me lancé al ataque justo cuando me sincronicé con la melodía.
Choqué mi espada con la suya en cada golpeteo del tambor y él los detuvo con facilidad. Moví mis pies en pasos cortos para moverme a su alrededor, pero él los contrarrestó con los suyos a la perfección. Mis balanceos y estocadas parecían muy rudas con las suyas en comparación. Siempre parecía como si drenara toda la energía de mis golpes, como si la desviara con el deslizamiento de su espada y sus esquivas perfectas.
Yo empecé a aumentar mi ritmo, saliéndome ligeramente del compás del tambor, sin embargo, por más rápidos que estuvieran volviéndose mis cortes y tajos parecía que era más fácil predecirme para él.
Los golpes y desvíos del acero se escuchaban cada vez más seguido y llegó un momento en el que me di cuenta, de que él nunca había atacado. Siempre estaba defendiendo y él pareció darse cuenta de mi descubrimiento, por lo que me sorprendió con un desvío perfecto y luego una patada poderosa en el estómago que me dejó sin aliento.
Mi cuerpo voló unos metros y me deslice por el suelo tratando de detenerme con mis manos al agarrar fuertemente los bordes de los pequeños salientes. Me levanté con un poco de dificultad y observé al hombre que descansaba con una postura tan firme y elegante, apuntaba su espada al suelo de su lado derecho, y de repente, habló con una voz suave, pero ligeramente grave y una cadencia pausada:
—Necesitas mucha más fuerza para mantener tus principios y virtudes. Así como estás ahora, tu moral será manchada por la desesperación y las tinieblas. La fuerza no es para dominar, es para proteger quien eres y lo que forma parte de ti —Apuntó su espada a la mía, que había caído relativamente cerca de mí—. Esa espada es como tu alma, inmaculada en este momento —Observé mi espada, tan brillante y hermosa como la suya—, pero si no la cuidas bien la ennegrecerás, o incluso peor… la romperás.
»Si no deseas impregnarla con la brea del egoísmo material que cargan todos, o ennegrecerla y oxidarla con la corrosiva sangre del cuerpo humano, entonces debes usar el filo romo —Me mostró su espada. No lo había notado antes, pero su filo era curvo y no filoso—. Esto no significa que no sea letal o que no puedas proteger a los que amas. Te lo he demostrado con mis acciones.
Me levanté del suelo y recogí mi espada. Miré su filo. ¿Qué es lo yo quiero?
Como si me respondiera mi subconsciente el filo se fue haciendo romo hasta quedar curvado.
—Tu espíritu ha hablado. Ya has superado esa etapa en existencias anteriores. No tienes porqué ir por el camino de la culpa y el sufrimiento espiritual otra vez. Para lograrlo, debes volverte muy fuerte. Más que todos los que controlan este mundo —Observé los aros de sus orejas que se revelaron tras unas pequeñas ráfagas de viento—. Sin embargo, hay algo que debes saber. No todos han entrado en esa etapa igual que tú. Sus caminos serán diferentes al tuyo, llenos de dolor, y es ahí, en ese dolor ajeno, donde tú podrías llegar a sufrir inigualablemente… No te pido que seas frío al dolor ajeno, ni que no seas empático a los sentimientos de los demás. Lo único que te pido es que seas capaz de entenderlo y aceptarlo, sin dejar que te domine, o caerás en la desesperación de vivir la vida de los demás.
Mi corazón comenzaba a acelerarse y en mis oídos alcancé a escuchar gritos de agonía sin igual. De mujeres, de hombres, de ancianos, de niños, de niñas, de bebés. Lamentos y llantos que iban acaparando mi cabeza como si estuvieran acercándose rápidamente. Me tapé los oídos, pero no podía dejar de escucharlos, de hecho, solo se hacían mucho más fuertes hasta que empezaban a dejarme sin aliento y audición. Sentía como si los tuviera enfrente, atrás, a cada lado de mí.
Caí de rodillas temblando y gruñendo de dolor. Él hombre frente a mí me miró con tristeza; con simpatía.
—Deberás aprender a aceptarlo sin dejar que te corrompa, porque es imposible salvar a todo el mundo. Es parte de la evolución de cada espíritu, cada hermano, y parte de la ley divina. Así como tú muchas veces has vivido en cada lado del espectro, pero aún no lo recuerdas.
Empecé a gritar de dolor mientras me sostenía los oídos. Era demasiado aturdidor. Empezaba a igualar el volumen de mis gritos con los que escuchaba tan profunda y claramente para tratar de silenciarlos.
—Fortalécete, Dante, para que puedas afrontarlo. Solo tú podrás sacarte de esto —su voz se fue difuminando, así como todo el escenario a mi alrededor.
Empecé a ser tragado por una oscuridad sin luz mientras caía por un abismo desconocido. Extendí mi mano temblorosa hacia la luz que se encogía a lo lejos mientras me asaltaban gritos agónicos de todo ser sintiente. De desolación, de encono, angustia, rencor, desamparo, humillación, abatimiento, desesperanza, furia, pánico, remordimiento, traición, duelo, vacío y sufrimiento puro. Me estaba ahogando y sentía que me estaba muriendo rápidamente con la cabeza más y más en blanco mientras mi corazón estaba a punto de tener un paro.
Solo… yo. Puedo.
Los acepto… y los escucho, hermanos.
No están… solos.
Alejé mis manos temblorosas de mis oídos y escuché atentamente a cada uno.
De alguna forma sentí que podía enviarles un poco de mi paz y consuelo. Llegar ahí con mi energía sin importar la distancia ni la cercanía que hubiéramos tenido.
Aunque me muriera de miedo. Aunque me sintiera vacío y desolado por las emociones que buscaban apoderarse de mí. Las dejé entrar, pero no las dejé controlarme. Me enfoqué en su lugar de origen y dejé que mi paz se extendiera como un bálsamo luminoso que lavó las heridas y rincones más oscuros. Rincones donde almas de niños y adultos no veían la luz y se agazapaban abrazando sus rodillas, escondiendo sus cabezas. Aunque fuera tan pequeña y parpadeante como una luciérnaga, era una luz cálida sin igual en esos espacios extremadamente fríos y solidos como esculturas de hielo y piedra. Aunque no pudieran sentirla o verla en ese momento, algún día levantarían la vista, y abrirían sus ojos para notarla.
\*\*\*\*
Observé el techo de mi habitación. La luz mañanera se colaba por las cortinas de mi ventana. Toda la piel de mi cuerpo estaba sudada y la cama bajo mi cuerpo acostado se sentía como un pantano húmedo.
Me levanté lentamente hasta quedar sentado en el borde y observé un punto en específico de la pared durante un rato. Aun podía sentir mi cuerpo un poco tembloroso. Lo viví como una realidad. ¿O habrá sucedido de verdad? Escuché alguna vez sobre los distintos planos que conectan la realidad, ¿pero eso fue en esta vida o en la otra?
Cuando traté de recordar los aullidos, gemidos y gritos agónicos, solo logré recordar un eco de ello en el fondo de mi cabeza. Sin embargo, todo lo demás lo recordaba a la perfección. ¿Fue tan fuerte el sentimiento que me es imposible olvidarlo ahora?
Esos aros. ¿Un Emauni? Pero no tenía el cabello blanco… Esto no fue un sueño normal. ¿Fue un sueño lúcido? ¿O un viaje astral? ¿Siquiera las dos cosas son distintas? ¿No estarán interconectadas? ¿Entonces ese hombre habrá sido real? ¿Estará en alguna parte de este mundo? ¿En ese continente desconocido?
¿Lo volveré a encontrar?
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Imaginación Energética (Novela) Capítulo 22
Estás leyendo el capítulo 22 de Imaginación Energética (Novela), un novela. En un mundo donde la realidad se controla con la imaginación, debes saber la ciencia detrás de cada fenómeno para manifestar magia, si no lo sabes, las cosas no suceden como deberían, por eso la sabiduría y el… Este capítulo tiene publicado el 15 de febrero de 2026, Traducido por el grupo JedrekImagic. Imaginación Energética (Novela) tiene 36 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.