Leer Imaginación Energética (Novela) Capítulo 13 online gratis en español
🏴 Grupo: JedrekImagic✍️ Traducción: JedrekImagic
El viento pasaba por pequeños huecos entre grandes edificios esculpidos y cincelados con un profundo detalle. Sus metales vibraban provocando un sonido fantasmagórico que subía o bajaba en volumen. En las grandes montañas y cavernas huecas los sonidos del viento que las recorren suenan como música divina que recorre cada amplio recóndito. Se han usado como inspiración por muchas personas, pero ninguna de estas creaciones artificiales hechas por su imaginación lograba replicarlos, aunque buscaran hacerlo.
Un edificio de tres pisos de color gris oscuro que se encontraba entre el barrio pobre y el barrio rico albergaba un secreto. Debajo tenía un sótano lo suficientemente grande como para albergar un coliseo para cientos de personas, sin embargo, en este momento solo había dos personas en él, un chico y un hombre vestido de mayordomo. Arriba, nadie podía escucharlos por el material del que fue construido. Las vibraciones no se extienden por el suelo de los alrededores como debería hacerlo gracias a la forma en la que fue diseñado. Un lugar perfecto para combates clandestinos.
—Esta técnica que te enseñaré te volverá un Berserker autentico, sin embargo, sufrirás un dolor en el proceso que nunca has sentido antes. Qué tan largo o qué tan corto llegue a ser, dependerá de ti y tu voluntad, además no podrás hablar de esto a nadie. Si enseñas esta técnica sin autorización, serás el objetivo de fuerzas terroríficas. Unas que te buscarán hasta los confines del continente, tanto en este como en los otros, por lo que debes jurar nunca hacerlo si quieres vivir tranquilo y que nadie más termine afectado por esto. ¿Estás dispuesto a hacerlo por tu familia, Rein? ¿Por tu madre?
El chico ladeó la cabeza en pensamientos y dudas. Sus preocupaciones no eran tantas para aceptar de inmediato. A él no le importaba tanto el dolor, tan solo sentía que no tenía una razón muy fuerte para vivirlo. Quizás debería volver y seguir igual.
—¿Sabías que tu madre ha estado trabajando en establecimientos para el disfrute nocturno de los hombres? —El mayordomo se acicaló el bigote al hablar—. Desde que tu madre fue expulsada de su cargo como ama de llaves, la Asociación de sirvientes para familias destacadas fue informada de ello por tu padre. Ahora ya no la aceptan ahí y no podrá tener un trabajo igual en ninguna otra parte; perdió toda su reputación. Tal vez en otro reino la acepten, pero eso depende de cuánto tu padre haya esparcido la información, y ya que en la asociación solo entrenan a niños y niñas huérfanos desde pequeños para servir, no le fue enseñado a ella nada más que servidumbre. No conoces si tienes otros familiares por esa misma razón, ya que tu madre nunca vio uno desde el principio. Esto es algo medianamente normal en familias aventureras. A veces solo los hijos o hijas permanecen cuando la desgracia aparece para los padres luchando en la naturaleza. Tu madre tampoco tiene conocimientos profundos de otras materias ya que no estudió en una escuela, por eso no puede conseguir trabajo fácilmente en otros ámbitos, solo conoce el servilismo en una mansión, pero los gremios ya tienen suficientes asistentes mucho más experimentados gracias a las escuelas de comerciantes, profesionales dedicados a servir en los gremios.
»Todo esto te lo digo yo que soy un mayordomo que fue entrenado específicamente para la defensa, el combate y el servilismo en una organización parecida. Yo podría ser un aventurero o un mercenario fuera de esto, pero a tu madre no le enseñaron a luchar para no rebelarse en contra del noble que estuviera sirviendo. Ella no podrá encontrar un trabajo que le dé más perlas que ese, tal vez en un pequeño negocio como ayudante, pero no vivirían bien. Tendrían que abandonar ese apartamento en el que están de igual manera. Tú eres el único que puede liberarla de esa vida de complacer a hombres que no la tratan bien.
Rein hizo una expresión de frustración y dolor mientras se ponía en cuclillas en el suelo y se tomaba la cabeza en sus manos.
Después de pensarlo un poco, solo un instante, habló con una mirada seria—: Lo haré. No dejaré que siga allí con hombres iguales o peores que mi padre.
—Perfecto. ¿No tenías un perro de casualidad? No en tu casa, pero afuera tal vez —dijo su maestro. Rein no podría haber comprendido la expresión que puso el mayordomo en busca de su respuesta.
—Sí —El chico sonrío—. En la calle siempre acariciaba a un perrito que llegaba afuera de los departamentos.
El mayordomo sonrío brevemente, pero se quitó rápido la expresión.
—Ah, creo que sé a cuál te refieres. Espera un momento —Su maestro desapareció del lugar en el que estaba con una pequeña onda de choque que removió la tierra bajo sus pies, creando una pequeña nube de polvo que se asentó al poco tiempo. Rein había sido informado por él de que era una habilidad de movimiento que puedes hacer cuando estudias la complejidad del cuerpo y sus características a detalle.
Poco tiempo después, quizás dos o tres minutos, su maestro regresó con el perro en sus brazos esta vez caminando, sin llegar a toda velocidad como se fue. Era un perrito con nudos en su pelo. Debería ser blanco, pero estaba gris por la suciedad. Lo dejó en el suelo frente a Rein y el perrito lo reconoció moviendo la cola y acercándose a él jadeando de emoción. Rein sonrió y lo acarició, agachándose cuando llegó.
—¡¿Cómo lo encontró tan rápido?! Ni siquiera yo puedo encontrarlo cuando lo busco.
—Es una forma de localización a partir de la Imagi de viento. Es igual que cuando siento si estás solo o no dentro de tu casa.
—Oh, quisiera aprenderla para poder buscarlo por mí cuenta también… Pero, maestro, ¿para qué fue que lo trajo? —dijo Rein, volteando a ver su rostro con dudas.
—Habrá momentos donde tendrás que matar a algo o alguien de lo que se te haría muy difícil o imposible sin previa experiencia.
—¡¿Qué?! ¡No! ¡¿Él?! ¡No! ¡¿Por qué tiene que ser él?! ¡¿Por qué tengo que matar?! —dijo Rein levantándose rápidamente y alejándose del perrito que adoraba. Hace nada estaba acariciando sus orejas que eran la parte más suave de su cuerpo, y ahora, ¡¿tenía que matarlo?! Trapo es como él: ligeramente desnutrido, tratando de vivir con positividad aunque su vida no sea tan buena como la de otros. No se merece morir. Rein no pudo soportarlo y se puso a llorar mientras trataba de aguantar sus lágrimas y quejidos, quitando las gotas de su rostro rápidamente con sus brazos y manos—. No puedo. Cualquier cosa menos él. ¡Por favor, maestro! No quiero, ¡no quiero! —Sus gotas caían al suelo y mojaban la arena con pequeños puntos oscuros.
—Tienes que hacerlo, Rein, si quieres tener este trabajo. Podrías encariñarte de tu objetivo, de hecho lo veo muy posible y no terminarías con la misión, es por eso que no estoy dispuesto a arriesgarme a estas inconsistencias en el plan.
—¡No lo haría! ¡No sé de qué hablas, pero no lo haría! ¡Lo juro! ¡Lo prometo, maestro! ¡Terminaría eso sin importar qué!
—Lo siento, Rein. A veces hay que ser duro y tú tendrás que serlo ahora. Como una vez tuve que serlo yo… Sin esto fallarás, porque lo único que te puedo decir es que será difícil, tanto mental como físicamente. Lo que te puedo asegurar es que ganarás suficiente para vivir sin reservas. Podrás llevar a tu madre a donde tú quieras y estar bien. Después de esta misión no te volveré a pedir nada más a no ser que tú quieras seguir con ello, pero solo la recompensa de esta te podría hacer tan rico como un noble menor justo ahora. Tendrás enemigos, pero con mis conocimientos de autodefensa y la evolución Berserker de tu lado no será fácil que te maten. Mas importante y la razón por la que tienes que hacerlo, no es solo para evitar no poder matar a tus objetivos si te lo pidieran ellos y quedar expuesto… sino por la meta final de esta misión, la cual solo te mencionaré si lo aceptas y actúas como debes hacer. Esto te ayudará para tu futuro también. Tendrás oportunidades en todas partes.
Rein seguía temblando mientras sus ojos soltaban lágrimas. Recordando cómo le compartía algunos pedazos de su comida a Trapo y comían juntos, cada uno sentado a un lado del otro. A veces le lanzaba esos trocitos y él iba por ellos, se los comía y regresaba con él, mirándolo de cerca con la lengua afuera. Nuevas lágrimas recorrieron sus mejillas, cerró sus ojos, los abrió y habló:
—¿No puede ser otro perro? ¿Por favor? Lo haría si fuera otro, pero él es mi amigo… Mi único amigo.
El mayordomo se lo pensó. Se acicaló el bigote con dos dedos mientras miraba a los dos, tal vez sintiendo una empatía muy escondida, tal vez viendo un reflejo antiguo de sí mismo.
—No puedo arriesgarme con esta misión. De eso se trata justamente, de que sea tu mejor amigo, pero de que no dudarás al final en hacer lo que es correcto. Si fuera algo más sencillo te diría que sí, pero el objetivo me lo impide. Y no estoy dispuesto a volver a entrenar a un nuevo alumno como tú. Solo tú puedes y debes hacerlo.
—¿Pero no puedes hacerlo tú, maestro? Eres muy fuerte, mucho más que yo.
—Las circunstancias me lo impiden, en específico, no podría mezclarme y disfrazarme para esto. Solo alguien de tu edad podría hacerlo. Así de difícil es esta misión. Es muy importante; el destino del mundo podría depender de ello así que no estarás haciendo un mal, eso te lo aseguro, sin importar de quien te deshagas de ese grupo.
—¿De ese grupo?
—Solo lo sabrás —Volteó a ver al perro y señaló con la barbilla—, si lo haces. Solo la rotura de un vínculo sentimental tan fuerte me hará saber que no dudarás cuando llegue la hora y el momento.
Rein miró a Trapo que se había acercado a él de nuevo moviendo la cola. El perrito ladeó un poco la cabeza al mirarlo. Rein cerró los ojos y apretó los dientes. Quería moverse, tan solo quería escapar de ahí, volver a su casa y a su cama. Esperar a su madre y tal vez, solo tal vez cenar algo juntos esperando al día siguiente. No le importaba vivir en un lugar peor si ese fuera el caso, pero se acordó de lo que dijo su maestro. De lo que estaba trabajando su madre. Algunas veces mientras caminaba por la calle llegó a ver lugares así por fuera. Por puro morbo se asomó de lejos cuando le abrieron la entrada al establecimiento a un hombre, y lo que vio ahí, no lo quería para su madre. Algunas veces escuchó eso en callejones oscuros de los barrios pobres y cuando se acercó al sonido por curiosidad y observó, una voz salía de las siluetas en la oscuridad y le decían: —Ehh, mocoso lárgate de aquí. Maldito niño.
Trapo se aburrió y se movió a los lados para ponerse a olisquear la arena cercana, a veces parecía como si oliera algo profundamente enterrado. Al llegar a un lugar que le interesó orinó para marcar su territorio y luego se acercó al mayordomo para olerlo ligeramente. Al ver que no le hacían caso se regresó con Rein, el cual lo miró perturbado.
—No tienes por qué hacerlo doloroso para él, puedes hacerlo rápido, este es mi consejo. Hazlo tan rápido que no tenga que sufrir en absoluto. Lo mismo con tu objetivo. Una estaca de piedra a su corazón y a su cabeza lo dejaría muerto al instante. Así empecé yo, aunque descubrí eso por mi cuenta. Esto te servirá para no tener dudas en contra de futuras amenazas también. Con esto tu madre estará mejor, además no encontrarás a alguien que busque darte trabajo a ti siendo tan joven, tendrías que esperar al menos seis años y haber aprendido gran cantidad de conocimientos para ser útil en un trabajo de la sociedad en la capital. Esos serían seis años en los que tu madre sufrirá. Volverte un aventurero tampoco funcionará, solo sería un suicidio para ti en este momento. Yo con los primeros resultados que me traigas te buscaré lugares que te gusten para cuidar de tu madre por tu cuenta y podrás pagar todo lo que necesites, comida, agua, entretenimientos. Y para cuando hayas acabado la misión tendrás una vida sin dificultades económicas, yo solo pido resultados que me muestren poco a poco tu progreso con el objetivo.
Trapo se alejó un poco y luego se sentó mirando hacia la entrada del coliseo de donde se extendía la luz de una lámpara. Los demás asientos y paredes del fondo subterráneo estaban oscuros, solo se veían los más cercanos a la arena, y solo el centro de la arena estaba iluminada por un reflector, iluminando a Rein, su maestro y al pequeño Trapo.
El mayordomo esperó su decisión. Trapo seguía mirando a la entrada, sin prestarle atención a los dos. Rein lo miraba y apretó los dientes, mostrándolos por el estrés interior que estaba sintiendo. Sus ojos los tenía muy abiertos y luego los cerraba, inclinando ligeramente su cabeza hacia el suelo y luego levantándola con los ojos abiertos observando a Trapo. Rein estaba con una rodilla en el suelo, y con un pie en la tierra, sosteniéndose de su rodilla. Se podía ver una respuesta tan grande como el sol luchando por salir, por detenerse, por irse, por correr, huir, esconderse… y por hacerlo. Por saber e imaginar cómo sería la vida con su madre si estuvieran mucho mejor, pero le costaba verla. Solo podía ver lo que tenía enfrente.
El mayordomo dio el golpe final con una sonrisa conspiradora—: Aparte, una cosa más. Con esto tu padre también será afectado negativamente.
Rein abrió mucho los ojos con esas palabras y se detuvo su pensamiento caótico. Después, él levantó la mano rápidamente, apuntando su palma temblorosa hacia Trapo, pero no ocurrió nada. Porque él mismo seguía dudando. Sus sollozos volvieron a escucharse y lágrimas volvieron a salir a mares.
—Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento… lo siento —Trapo volteó su cabeza peluda y sus ojos a mirarlo, sin dejar de estar sentado. No movió la colita, solo lo miró unos segundos y luego volvió a mirar la luz de la entrada al subterráneo, como si hubiera algo más ahí aparte de esa iluminación. Ladeó ligeramente su cabeza y levantó brevemente sus orejas, moviendo la colita dos veces como si alguien se acercara a acariciarlo, pero ninguno de los dos podía ver nada ahí.
Rein gritó con todas sus fuerzas con los ojos cerrados, rojos y mojados y luego una aguja gigante se materializó saliendo de la arena a gran velocidad y creando una nube de polvo por todo el lugar. El pico era tan grande que no dejó de ensancharse y crecer hasta atravesar el techo, rápido y potente. Piedras y escombros de uno a dos metros cayeron del punto de impacto, al parecer estaba muy fortificado, por lo que no se derrumbaría tanto. La aguja siguió ensanchándose mientras Rein seguía teniendo la palma extendida, la circunferencia de más de diez metros llegó hasta la palma abierta de Rein, tocando su superficie. Era un gigantesco pilar que había dejado de agrandarse apenas lo rozó con su piel. Su mano y todo su cuerpo seguían temblando, mucho más que antes, por el shock y todos los pensamientos en su cabeza. Su rostro se cubrió de milimétricas gotas de sangre que fueron expulsadas en el impacto, pero él no las sentía. Solo miraba hacia ese lugar donde antes estuvo su amigo, que ahora había desaparecido.
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Estás leyendo el capítulo 13 de Imaginación Energética (Novela), un novela. En un mundo donde la realidad se controla con la imaginación, debes saber la ciencia detrás de cada fenómeno para manifestar magia, si no lo sabes, las cosas no suceden como deberían, por eso la sabiduría y el… Este capítulo tiene publicado el 30 de enero de 2026, Traducido por el grupo JedrekImagic. Imaginación Energética (Novela) tiene 36 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.