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Leer Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 46 online gratis en español

🏴 Grupo: Bariubal116✍️ Traducción: Bariubal116
«Levanta la mano». La huésped dio la orden. Li Wu obedeció. Apenas levantó el brazo, la huésped extendió también una mano y entrelazó con fuerza sus cinco dedos con los de Li Wu. Fue entonces cuando Li Wu se dio cuenta de algo. No solo llevaban cubiertos el rostro y el cuerpo. Incluso tenían las manos ocultas bajo guantes. En principio, quienes acudían a someterse a una cirugía estética o bien tenían exigencias muy estrictas respecto a su apariencia, o bien estaban insatisfechos con su aspecto actual. Pero, fuera cual fuera el caso, no había ninguna razón para cubrirse el cuerpo de pies a cabeza de aquella manera. Mientras Li Wu reflexionaba, la huésped comenzó a deslizar la mano por su piel. Desde la mano fue ascendiendo poco a poco. «Mira esta piel tan blanca y tersa… Esta mano, este brazo, este cuello… y este rostro tan bonito». Las dos manos de la huésped llegaron hasta el rostro de Li Wu. Aunque el suyo estaba oculto bajo las vendas, Li Wu podía sentir perfectamente lo ardiente de su mirada. Li Wu no podía considerarse una belleza deslumbrante. Su atractivo estaba en sus facciones delicadas y limpias y en su piel relativamente clara. El cabello, que apenas le llegaba a los hombros, siempre lo llevaba recogido en una pequeña cola con una liga negra. Y su escasez de expresiones había terminado convirtiéndose, curiosamente, en su rasgo más llamativo: el misterio. Li Wu siempre transmitía cierta sensación de misterio. Era precisamente aquello lo que hacía que, después de reparar en ella, muchas personas no pudieran evitar volver a mirarla de vez en cuando. Ella ya estaba acostumbrada a esas miradas. Y jamás había logrado entender qué demonios le encontraban de bonito. Pero esta vez era diferente. La mirada de aquella huésped le producía una incomodidad intensa. Era como si una bestia la estuviera observando como a una presa. La cabeza completamente envuelta en vendas se acercó lentamente. Quedó a escasos centímetros de ella, como si en cualquier momento fuera a pegarse al rostro de Li Wu. La mujer respiró con avidez. «Un cuerpo joven y hermoso siempre despierta tanta codicia… Qué cuerpo tan envidiable». «Es como una fruta prohibida demasiado tentadora. Dan ganas de darle un mordisco». Mientras hablaba, acercó también la cabeza al cuello de Li Wu. Parecía que en las demás habitaciones estaba ocurriendo algo parecido. A cada momento se escuchaban distintos ruidos. Gritos. Portazos. Todo tipo de sonidos. Li Wu siguió completamente tranquila. No se resistió. En cambio, extendió un dedo y lo apoyó contra la barbilla de la huésped, sacándola de golpe de aquel estado de embelesamiento. «Huésped, yo no soy comida». La mujer se quedó desconcertada durante un instante y luego soltó una risita coqueta. «Qué interesante eres». «No te preocupes… Solo estaba bromeando». «No soportaría que una piel tan hermosa como la tuya sufriera ni la más mínima imperfección». Al menos… por ahora. En ese momento llamaron a la puerta. Li Wu miró a la huésped. La mujer hizo un gesto despreocupado con la mano. «Ve. Por ahora no necesito que te ocupes de mí. Cuando te necesite, tocaré el timbre». Li Wu asintió, se dio la vuelta y salió. Nada más abrir la puerta se encontró con Hua Zhi. Tenía la cabeza agachada y todo el cuerpo le temblaba a sacudidas. En cuanto vio salir a Li Wu, se aferró a una esquina de su ropa. Parecía haber vivido algo especialmente aterrador. Hasta los dedos le temblaban fuera de control. «Cierra… cierra la puerta». Hua Zhi bajó la voz. Parecía estar a punto de llorar. Li Wu miró hacia atrás. La huésped había entrado tranquilamente al baño. Cerró la puerta y llevó a Hua Zhi hasta una habitación vacía. «¿Qué pasó?» Solo entonces Hua Zhi levantó la cabeza. Y únicamente después de confirmar que aquel rostro realmente pertenecía a Li Wu se atrevió a dejar caer las lágrimas. «La huésped que me tocó… ella… ¡tiene una herida justo donde está el corazón!» «¿Una herida?» «Sí». Hua Zhi tragó con dificultad. «Hace un momento me ordenó que levantara la mano sin explicar nada y enseguida empezó a tocarme el cuerpo». «Yo… me dio demasiado miedo, así que la empujé». «Y cuando puse la mano sobre ella para apartarla, sentí una abertura en su pecho. Estoy completamente segura…» «¡Ella… ella es la persona que entró a escondidas en nuestra habitación anoche!» Hua Zhi no dejaba de secarse las lágrimas. Ya era suficientemente aterrador que una desconocida la tocara con aquella expresión codiciosa. Pero lo peor era que esa misma persona había intentado matarla la noche anterior. Iba a terminar traumatizada. «Sospecho que… todos estos huéspedes quieren hacernos algo». La sospecha tenía bastante sentido. Li Wu ya tenía dudas sobre el motivo detrás del sistema de un huésped por enfermero. Y ahora, sumando la información que Hua Zhi acababa de proporcionarle… si la persona que había intentado matar a Hua Zhi la noche anterior y la huésped que ahora estaba bajo su cuidado eran la misma, entonces la relación entre ambas cosas resultaba bastante inquietante. Los huéspedes contemplaban los cuerpos de los enfermeros como si estuvieran admirando una obra de arte que los dejaba plenamente satisfechos. Aquellas miradas… eran como si estuvieran a punto de apropiarse de ellos. «La información que trajiste es muy útil». «Pero, por ahora, tienes que ocultar que descubriste quién es». Li Wu le dio unas palmaditas en la espalda. «Creo que… de momento no nos harán daño». «Si ocurre cualquier cosa peligrosa, ven a buscarme inmediatamente». Hua Zhi consiguió contener las lágrimas y asintió. Las dos se separaron enseguida para continuar con lo suyo. Pero Hua Zhi notó que Li Wu caminaba en la dirección equivocada. Preguntó desconcertada: «Tú… ¿adónde vas?» Li Wu respondió: «A buscar una doctora para hablar de mi plan de cirugía estética». Ahora que 【Ojo-Ojo】 estaba en manos de la jefa de enfermería, aunque Li Wu había perdido cierto control sobre él, al mismo tiempo el Artefacto se había convertido en una forma de vigilarla. Por eso sabía perfectamente que aquel era el mejor momento para ir al consultorio. … Dentro del consultorio, la mujer de bata blanca seguía con el ceño fruncido. Tenía entre las manos los expedientes de varios huéspedes y los apretaba con fuerza. Suspiró. Pero cuanto más pensaba, más irritada parecía ponerse. Al final arrojó todos los expedientes sobre el escritorio. Giró la cabeza hacia el espejo que tenía al lado. El rostro reflejado allí era de lo más común. «¿La cara… de verdad es tan importante?» Importante. Claro que era importante. Vivía en Pueblo de las Bellezas. Entendía mejor que nadie lo importante que podía llegar a ser un rostro. Pero por muy importante que fuera… no debería ser razón suficiente para cruzar aquella línea roja. Volvió a bajar la cabeza y suspiró. «¿Lo que estoy haciendo está bien o está mal?» Ya no podía verlo con claridad. Sus propias acciones eran como el rostro reflejado en aquel espejo. Cada vez le resultaba más difícil distinguirlas con claridad. Se tocó la cara. Finalmente cerró los ojos. Entonces una voz sonó a su espalda. «Buenas tardes, señora». La voz repentina sobresaltó tanto a la doctora que se giró de inmediato hacia su origen. Había pensado que la jefa de enfermería había regresado. Pero cuando vio quién estaba allí, permaneció atónita unos instantes antes de preguntar con cautela: «Tú… ¿cómo entraste aquí?» «¡Sal! ¡O llamaré a alguien!» Li Wu simplemente levantó ambas manos. «Soy una de las enfermeras nuevas». La doctora la observó fijamente. Mientras retrocedía poco a poco, una de sus manos tanteaba a sus espaldas. Justo cuando sus dedos estaban a punto de alcanzar cierto botón… una maleta salió disparada hacia ella sin previo aviso. La doctora soltó un grito y se apartó. Cuando logró reaccionar e intentó levantarse rápidamente para pulsar el botón y activar la alarma, un bisturí le bloqueó el camino. Si hubiera movido la mano un poco más rápido… el bisturí le habría atravesado directamente la palma. Su propia respiración empezó a resultarle ensordecedora. Tragó saliva. Solo entonces se atrevió a levantar la mirada hacia aquella intrusa despiadada. Li Wu tenía en el rostro una sonrisa profesional extremadamente forzada. «No se ponga nerviosa». «Solo quiero hablar tranquilamente con usted». Hizo una breve pausa. «Usted… no es una doctora de verdad, ¿verdad?»
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Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 46

Estás leyendo el capítulo 46 de Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela), un novela. El primer día después de quedarse sin trabajo, una misteriosa aplicación aparece de la nada en el celular de Li Wu. Los trabajos que ofrece son fáciles y están demasiado bien pagados. A simple vista, una estafa de… Este capítulo tiene publicado el 1 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Bariubal116. Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) tiene 195 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.