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Leer Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 22 online gratis en español

🏴 Grupo: Bariubal116✍️ Traducción: Bariubal116
Qiu Tong era la clienta de He Cunyu en aquel servicio de escolta. Desde que habían entrado en La habitación de Anna, no se había separado de él ni un instante. A simple vista parecía apenas una estudiante de secundaria. Normalmente mantenía una expresión tranquila, pero ahora tenía el rostro cubierto de lágrimas. Era evidente que había sufrido un susto enorme. Li Wu y Nie Wei se acercaron rápidamente y se agacharon frente a ella. «¿Estás bien?» «¿Dónde está He Cunyu?» «¿Qué ocurrió en el tercer piso?» Qiu Tong sollozó. Levantó lentamente ambas manos. Estaban cubiertas de sangre y con la carne desgarrada. Entonces les contó, sin omitir nada, todo lo ocurrido desde que habían subido. Al llegar al tercer piso, la puerta se había cerrado y bloqueado automáticamente. Dentro de sus habitaciones, ella y He Cunyu encontraron una enorme cantidad de cadáveres. Cadáveres de chicas. Mutilados. De toda clase. Qiu Tong no podía ver, así que durante toda la exploración solo podía aferrarse a la mano de He Cunyu. Los cadáveres amontonados se arrastraban todos en una misma dirección. Los dos siguieron aquel recorrido. Finalmente llegaron a una habitación pequeña. Pero en el mismo instante en que entraron… «Bip, bip». El sistema eléctrico de la habitación dejó de funcionar. Y todo cambió. Las muchachas que ya estaban muertas volvieron a levantarse. Parecían cascarones vacíos a los que les hubieran extraído el alma. Todas comenzaron a arrastrarse hacia el interior de la habitación. He Cunyu utilizó su Artefacto Fantasma para contenerlas. Pero aunque las destrozara hasta convertirlas en pulpa… hasta los pequeños pedazos de carne continuaban retorciéndose y avanzando poco a poco. Incluso He Cunyu terminó prácticamente sin manera de contener semejante ofensiva. En el momento más crítico, utilizó su Artefacto Fantasma para abrirle un camino a Qiu Tong y conseguir que llegara hasta el pasillo. Él, en cambio… se quedó atrás. Se encerró junto con los cadáveres. Era cierto que, en cierto sentido, Qiu Tong se encontraba «por encima» de He Cunyu. Pero aquello se debía únicamente al Talento especial que poseía. Entre Qiu Tong y He Cunyu… también existía una relación mucho más profunda. Al fin y al cabo, ella solo era una muchacha de catorce años. No tenía capacidad para luchar. Ante una situación como aquella, lo único que pudo hacer fue quedarse en el pasillo y golpear una y otra vez la puerta mientras pedía ayuda. Golpeó hasta destrozarse las manos. Hasta hacerlas sangrar. Hasta fracturarse los huesos. Y aun así… nadie del exterior pudo escucharla. La impotencia de ser una «lisiada» había vuelto a perseguirla incluso dentro de ese mundo. Odiaba no poder ser de ninguna utilidad. Por eso, cuando finalmente oyó cómo derribaban la puerta… aquello se convirtió en su única esperanza. Ya no consiguió contener las emociones. «Por favor… salven al hermano Yu…» «Aunque…» «aunque solo puedan traerme su cadáver». La súplica de la muchacha parecía mezclarse con sangre y lágrimas. Todo su cuerpo temblaba de impotencia. Li Wu ya había visto información sobre el tercer piso en aquel papel. El tercer piso era el lugar donde terminaban los muertos. Las «Annas» que fallecían no desaparecían. Sus cadáveres eran enviados en secreto hasta allí. Por eso, el resentimiento acumulado en el tercer piso era el más intenso de toda la villa. El papel no explicaba exactamente cuán peligroso era ni qué clase de cosas se escondían en él. Pero cualquiera podía comprender que no sería un lugar sencillo. Li Wu sí conocía una forma de enfrentarse a aquellas cosas. «Le temen a la luz intensa». «Si conseguimos iluminarlas con una luz lo bastante potente justo en el momento de entrar en la habitación, no debería haber demasiado problema». Hizo una pausa. «Pero ahora mismo ellas no son el problema principal…» «He Cunyu sí». Los rostros de Nie Wei y Qiu Tong se ensombrecieron. Li Wu había visto el Artefacto Fantasma de He Cunyu. Parecía ser capaz de provocar cambios en su propio cuerpo. El uso de un Artefacto Fantasma agotaba el estado mental de una persona. El resentimiento contenido en su interior podía devorar poco a poco al usuario, erosionar su conciencia y terminar asimilándolo. Ya había pasado demasiado tiempo. Aunque He Cunyu siguiera vivo… la situación probablemente sería muy mala. Qiu Tong apretó los dientes. «Mientras podamos evitar a las Annas…» «yo puedo resolver el retroceso de su Artefacto Fantasma». Li Wu y Nie Wei intercambiaron una mirada. Ambas quedaron sorprendidas. «¿Puedes eliminar el resentimiento de un Artefacto Fantasma?» Qiu Tong asintió. Su pequeño rostro estaba lleno de determinación. Señaló sus ojos, cubiertos por aquella capa nebulosa. «Mis ojos no pueden ver las cosas del mundo real». «Pero sí puedo ver el resentimiento». «Por eso puedo canalizar el resentimiento que hay dentro del cuerpo de una persona y expulsarlo». «Así puedo resolver el retroceso provocado por un Artefacto Fantasma». La información sorprendió profundamente a Li Wu y Nie Wei. Ahora comprendían por qué He Cunyu no necesitaba poner realmente su vida en juego por un simple servicio de escolta. Qiu Tong poseía una capacidad extraordinaria. El poder de los Artefactos Fantasma estaba fuera de toda duda. Pero su retroceso también podía empujar a una persona hasta la locura, hasta convertirla en algo que no fuera ni humano ni fantasma. La existencia de Qiu Tong podía reducir ese riesgo al mínimo. Una capacidad tan única dentro del Mundo de la Niebla era extraordinaria. Era prácticamente como llevar encima una poción de maná que nunca se agotaba. El valor de Qiu Tong era incalculable. Visto así, no resultaba extraño que He Cunyu estuviera dispuesto a arriesgar la vida por ella. Y que Qiu Tong estuviera dispuesta a exponer ahora una habilidad de semejante valor también demostraba cuánto apreciaba los vínculos personales. La riqueza no se exhibía. Las habilidades tampoco. Especialmente en su caso. Qiu Tong no poseía capacidad de combate. Si alguien con malas intenciones llegaba a enterarse de lo que podía hacer, seguramente buscaría cualquier manera de utilizarla. Y alguien todavía peor… quizá incluso la utilizaría para experimentar con seres humanos. Li Wu habló: «Parece que ahora sí tenemos una razón que hace imposible no ayudarte». Qiu Tong apretó los labios. No respondió. Sabía perfectamente el precio de haber revelado su habilidad. Hasta recibir una respuesta definitiva, seguía profundamente inquieta. Si Li Wu y Nie Wei codiciaban aquella capacidad… ¿qué importaba que se negaran a salvar a He Cunyu? Podían encontrar alguna forma de encerrarla y obligarla a permanecer con ellas. Y Qiu Tong no tendría capacidad alguna para resistirse. Así que solo podía apostar. Apostar por la clase de personas que eran esas dos. Li Wu comenzó a analizar la situación. «Este lugar está cubierto por la niebla». «Es evidente que la luz natural no basta para contenerlas». «Tenemos que reunir todas las fuentes de luz que podamos utilizar». «Primero bajemos y preparemos todo». «Cuando volvamos a subir, solo necesitaremos que alguien mantenga ocupada a Anna». Los demás asintieron. Bajaron rápidamente. Pero cuando se acercaron al primer piso, continuaron ocultándose. No podían permitir que Anna supiera que habían subido. Sin embargo, cuando miraron hacia abajo… no encontraron ni rastro de ella. Solo estaba Chen Xi, sentado en el sofá con el ceño fruncido. Cuando los vio regresar, sus ojos se iluminaron. «¿Ya volvieron?» Li Wu preguntó: «¿Dónde está Anna?» Chen Xi señaló el dormitorio principal. «Hoy lleva todo el día escondida ahí dentro». «No ha salido». Li Wu no añadió nada. Parecía que Anna les estaba dando deliberadamente una oportunidad para actuar. Mejor todavía. Le explicaron a Chen Xi lo que ocurría arriba. Él reflexionó durante unos momentos. «Esperen». «Tengo una idea». Se levantó. Empezó a correr de un lado para otro por toda la casa. Movió espejos. Desmontó cables expuestos. Quitó bombillas. Media hora después salió del baño cargando un espejo modificado. «¿Qué les parece?» Apenas terminó de hablar… ¡una intensa luz salió disparada hacia ellas! Las tres tuvieron que cubrirse los ojos. Primero se quedaron atónitas. Después apareció la sorpresa en sus rostros. Nie Wei preguntó: «¿Un heredero rico como tú también sabe hacer estas cosas?» Chen Xi había instalado alrededor del espejo un circuito eléctrico activado mediante un interruptor. La fuente de luz ya era bastante potente por sí sola. Sumada al reflejo del espejo… la intensidad resultaba considerable. Chen Xi sonrió con cierta timidez. «Son solo pequeñas manualidades». «A mi hija le gustan estas cosas». Nie Wei levantó el pulgar en señal de aprobación. «No hay muchos hombres como tú». «Yo pensaba que todos los hombres eran unos desgraciados». Chen Xi: «… Gracias». Li Wu intervino: «Esto debería bastar». «Pero, por seguridad… ¿puedes hacer más?» Chen Xi respondió: «Dos». Li Wu asintió. «Te lo encargo». Muy pronto todo estuvo preparado. Después de acordar la estrategia, los cuatro regresaron al tercer piso. Habían hecho todos los preparativos posibles. Pero… en el instante en que abrieron la puerta… un terror extremo se apoderó de ellos.
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Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 22

Estás leyendo el capítulo 22 de Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela), un novela. El primer día después de quedarse sin trabajo, una misteriosa aplicación aparece de la nada en el celular de Li Wu. Los trabajos que ofrece son fáciles y están demasiado bien pagados. A simple vista, una estafa de… Este capítulo tiene publicado el 23 de junio de 2026, Traducido por el grupo Bariubal116. Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) tiene 195 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.