Leer Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 125 online gratis en español
🏴 Grupo: Bariubal116✍️ Traducción: Bariubal116
La flecha de Li Wu fue limpia y directa.
A esa distancia, aunque nunca hubiera usado un arco antes, la flecha atravesó de lleno la cabeza del Abuelo.
Ni siquiera tuvo oportunidad de reaccionar.
Cayó al suelo en el acto.
Li Wu le arrebató de inmediato la campana blanca y volvió la cabeza hacia todos los que la miraban con los ojos muy abiertos.
«Buen trabajo.»
«Ya llegué.»
Solo fueron unas pocas palabras, pronunciadas con calma.
Pero en ese instante todos sintieron que por fin podían respirar.
Lie Sha no lograba entenderlo.
«Pero tú... ¿cómo demonios apareciste ahí?»
Li Wu no respondió.
Simplemente se volvió hacia el resplandor de fuego que avanzaba desde atrás.
Poco a poco, todos consiguieron distinguir qué era.
Cadáveres de bebés.
Miles de cadáveres infantiles avanzaban cargando lámparas de grasa de oveja.
Y sobre sus cabezas, tiñendo de rojo el cielo y la tierra...
volaban los fantasmas vestidos de rojo que antes habían permanecido reprimidos en el altar.
Las llamas ardiendo.
La unión de quienes se resistían.
Los gritos acumulados durante tantos años de opresión.
Todo aquello había teñido el mundo con sus colores.
La noche comenzaba a romperse.
El amanecer ya estaba a la vista.
Li Wu no necesitó explicar nada más.
Con solo ver aquello, todos comprendieron cómo había conseguido llegar hasta allí.
Chen Mo'er y Bie Di, todavía atadas al armazón, también hablaron.
«Nosotras también ayudamos.»
Aunque el Abuelo había arrebatado la 【Llave Mental】, el vínculo que ya se había establecido entre ellas y Li Wu no se había roto.
La 【Llave Mental】 seguía manteniendo conectadas a varias personas.
Chen Mo'er había estado sincronizando información con Li Wu todo el tiempo.
También le había dicho dónde estaban las lámparas de grasa de oveja.
Li Wu, por su parte, le pidió a Bie Di que activara el gu paralizante que había implantado en su cuerpo.
Eso le permitió alcanzar durante un corto periodo una velocidad aterradora.
Con ella, Li Wu consiguió contactar con los cadáveres infantiles y con los fantasmas de la torre.
Ordenó a los cadáveres encender las lámparas de grasa de oveja para expulsar a las entidades malignas.
Y pidió a los fantasmas que transportaran el 【Peluche de conejo de Anna】.
Con semejante batalla desarrollándose por todas partes...
¿quién iba a fijarse en un conejo de peluche flotando por el cielo?
Después, Chen Mo'er utilizó la 【Llave Sin Rastro】 sobre el conejo y lo volvió 【invisible】.
Durante los cinco segundos de protección que Hua Zhi había proporcionado, el peluche cayó justo detrás del Abuelo.
Al mismo tiempo...
Li Wu se suicidó.
Y revivió.
Solo así pudo ejecutar aquel ataque sorpresa.
No había sido casualidad.
Había sido la apuesta desesperada de todos.
Li Wu cruzó la mirada con Chen Mo'er y Bie Di.
Las tres sonrieron.
Al ver aquello, Hua Zhi también pudo relajarse por fin.
«De verdad... qué bueno.»
Entonces su mirada cayó sobre Yang Ning y Xiaoxiao.
Su expresión cambió de inmediato.
Le gritó a Li Wu:
«¡Destruye la campana blanca!»
Pero ya era demasiado tarde.
El Abuelo había muerto.
Sin embargo, antes de morir había dejado una última orden grabada en la campana blanca.
Obligar a Yang Ning a matar por completo a Xiaoxiao.
Hacer que una madre destruyera el alma de su propia hija.
Y fue precisamente en ese instante cuando Xiaoxiao recuperó por fin los innumerables recuerdos que la niebla le había borrado.
Recuerdos de las incontables veces que había vivido aquellos mismos siete días.
Entre quienes habían aceptado anteriormente el 【Trabajo】 de 【«Oveja»】, no habían faltado personas que se dieran cuenta de que ella era la «niña» que el fantasma de la parte delantera llevaba tanto tiempo buscando.
Más de una vez la habían llevado frente a su mamá.
Y más de una vez...
Xiaoxiao había reconocido al instante que aquella fantasma sin rostro era su madre.
Pero Yang Ning estaba sometida por la campana blanca.
Una y otra vez, durante el día del sacrificio...
había terminado destruyendo con sus propias manos a su hija biológica.
Cuando los recuerdos de aquellas innumerables veces en que su alma había sido dispersada por completo regresaron de golpe...
Xiaoxiao no lloró.
Tampoco trató de escapar.
Se quedó allí como siempre.
De todos modos...
el resultado siempre acababa siendo el mismo.
Así que, al menos antes de entrar en el siguiente ciclo...
quería mirar un poco más a mamá.
Incluso cuando la «mano» de su madre descendió para matarla...
Xiaoxiao ni siquiera parpadeó.
«¡Shh!»
«¡Mamá!»
Xiaoxiao gritó aterrada.
Porque esta vez...
mamá no hizo lo mismo que todas las veces anteriores.
La mano que descendía cambió de dirección.
Y acabó atravesando su propio abdomen.
Poco a poco, unos rasgos suaves y familiares aparecieron sobre aquel rostro vacío.
Yang Ning volvió a sonreír igual que antes.
Con la otra mano apoyó la palma sobre el hombro de Xiaoxiao.
Y la envolvió por completo entre sus brazos.
«No tengas miedo...»
«Es mamá.»
Aquella voz suave hizo que Xiaoxiao ya no pudiera contener las lágrimas.
Por fin lloró como la niña que era.
«Mamá.»
«Aquí estoy.»
«Mamá.»
«Aquí estoy.»
La niña no dejaba de llamarla.
Con cuidado.
Una y otra vez.
Como si necesitara confirmar que realmente había regresado.
Que de verdad había encontrado a mamá.
Y Yang Ning respondió con paciencia cada vez que su hija la llamó.
La herida de su cuerpo se cerró rápidamente.
Porque era la divinidad protectora venerada por aquellas tierras.
Mientras todavía hubiera personas que creyeran en ella...
no moriría.
Esa era también la razón por la que el Abuelo había podido actuar con tanta impunidad.
Durante todos esos años...
había mantenido bajo su control precisamente ese poder.
Si Li Wu hubiera dudado siquiera un instante más...
todo habría avanzado hacia un desenlace completamente distinto.
Dentro de aquellas tierras...
Yang Ning poseía un poder absoluto.
Hua Zhi observó a la madre y a la hija frente a ella.
Se quedó inmóvil.
Parecía estar pensando en algo.
Hasta que Li Wu caminó lentamente a su lado y sacó directamente a la luz el pensamiento que Hua Zhi llevaba ocultando durante varios días.
«¿Algo te preocupa?»
«Yo...»
Hua Zhi bajó la cabeza.
Guardó silencio durante bastante tiempo.
Quería seguir escondiéndolo.
Pero después de luchar consigo misma...
finalmente preguntó:
«Hermana Wu... ¿tú crees que todas las madres aman a sus hijos?»
Li Wu también reflexionó un momento.
Porque cuando se trataba del «amor»...
nunca existía una única respuesta correcta.
Cada persona tenía sus propias ideas y su propia forma de entenderlo.
Y estaba claro que Hua Zhi tampoco había venido a buscar una respuesta.
En su corazón...
ya tenía la suya.
Sonrió, finalmente aliviada.
Miró la niebla que comenzaba a disiparse delante de ella.
Miró el cielo, que poco a poco se iluminaba.
Y por fin contó lo que había estado guardándose.
«Vine aquí porque quería escapar de la realidad.»
«Y también porque quería encontrar a mi abuela, que ya murió.»
«Quería preguntarle por qué ella sí pudo criarme hasta convertirme en adulta... mientras que mis padres no pudieron hacerlo.»
«Siempre los culpé por haberme abandonado.»
«Antes de decidir venir contigo a la Aldea de las Ovejas Dolientes pasó algo...»
«Ella murió.»
«Murió por una enfermedad.»
«Su muerte significó que ya no me quedaba ningún familiar en este mundo.»
«Me quedé completamente sola.»
«Yo la odiaba.»
«Pero cuando me enteré de que había muerto... aun así no pude dejar de llorar.»
«Volví a querer escapar.»
«Incluso pensé en morir.»
«Por eso decidí seguirte hasta este 【Trabajo】.»
«Pensaba morir aquí.»
«Al menos así todavía podría servir para algo.»
«Pero cuando de verdad tuve que enfrentarme a la muerte... por fin entendí algo.»
«Amar a alguien.»
«Extrañar a alguien.»
«Pensar constantemente en alguien...»
«Nada de eso es una capacidad con la que nacemos.»
«Culparlos a ellos...»
«en realidad era, sobre todo, una forma de seguir castigándome a mí misma.»
«Ya crecí.»
«Ahora puedo elegir a más personas que quiero tener cerca.»
«Y también puedo ver...»
«a más personas que están dispuestas a tenerme cerca a mí.»
Hua Zhi era una ratita a la que siempre le había faltado cariño.
Durante toda la primera mitad de su vida había intentado encontrar una respuesta a una sola pregunta:
¿Los padres aman realmente a sus hijos?
Incluso cuando su madre apareció ante ella gravemente enferma...
Hua Zhi seguía preguntando.
Le preguntaba a su madre.
Y se preguntaba a sí misma.
Pero ahora...
esa pregunta ya no importaba.
Aunque sus padres no se preocuparan por ella...
había otras personas en el mundo que sí lo hacían.
Aunque apenas llevaran poco tiempo conociéndose...
Hua Zhi podía estar segura de ello.
No era una ratita que no le importara a nadie.
Ella también tenía personas a las que podía abrazar...
igual que una madre abrazaba a Xiaoxiao.
«Hermana Wu...»
«Gracias.»
【Felicitaciones a la empleada «Hua Zhi» por completar con éxito el Trabajo Especial — 【«Oveja»】.】

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Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela)
Capítulo 126
Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 125
Estás leyendo el capítulo 125 de Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela), un novela. El primer día después de quedarse sin trabajo, una misteriosa aplicación aparece de la nada en el celular de Li Wu. Los trabajos que ofrece son fáciles y están demasiado bien pagados. A simple vista, una estafa de… Este capítulo tiene publicado el 30 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Bariubal116. Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) tiene 170 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.