Leer Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 119 online gratis en español
🏴 Grupo: Bariubal116✍️ Traducción: Bariubal116
La fantasma pareció agachar ligeramente la cabeza frente a Li Wu.
Durante mucho tiempo, tampoco apareció ninguna palabra sobre la 【Carta desde el Otro Lado】 que Li Wu sostenía.
A esas alturas, la respuesta ya no era importante.
O mejor dicho...
sin importar lo que respondiera la fantasma, la respuesta ya estaba bastante clara.
Después de un largo silencio, levantó lentamente ambas manos y se cubrió el rostro.
Un rostro que ni siquiera tenía facciones.
Estaba llorando.
Pero los fantasmas no tenían lágrimas.
A ella incluso le habían borrado el rostro y la habían convertido en una herramienta para ayudar a otros a cometer atrocidades.
Li Wu suspiró.
Estaba a punto de cambiar de tema cuando, de pronto, una nueva frase apareció sobre la 【Carta desde el Otro Lado】.
【Cuando me vea así... ¿tendrá miedo de mí?】
No había sangre.
Las palabras aparecieron muy lentamente, con una caligrafía limpia y delicada.
Aunque antes no podía entrar en la parte trasera de la aldea, como madre...
desde el primer instante en que vio a Xiaoxiao supo que aquella era la hija que llevaba tanto tiempo buscando.
No era solo una cuestión de sangre.
También estaba el vínculo de dos personas que habían dependido la una de la otra para sobrevivir.
Y si durante todo ese tiempo no se había atrevido a admitirlo, no era porque se avergonzara de reconocer a su hija.
Era porque tenía miedo.
Miedo de que, después de admitirlo, su hija se asustara por todo lo que ella había hecho durante tantos años...
y por el aspecto que tenía ahora.
Después de todo, para una hija...
su mamá debía ser alguien que la protegía de todo.
Li Wu levantó la mirada hacia ella.
«Esa respuesta quizá deberías preguntársela a ella en persona.»
【...】
【Entiendo.】
Quien está dentro de una situación no siempre consigue verla con claridad; quien observa desde fuera suele verla mejor.
Li Wu, en realidad, ya conocía la respuesta.
También sabía perfectamente cuánto amaba Xiaoxiao a su mamá.
Pero había cosas que era mejor escuchar de boca de la propia persona.
«¿Conoces bien este lugar?»
Li Wu cambió de tema y volvió a concentrarse en el asunto importante.
«Mi amiga está encerrada aquí. La rata que debía guiarme hasta ella murió por tu culpa.»
De paso, señaló a la pobre rata que yacía en el suelo.
Había explotado de tal forma que sus órganos estaban esparcidos por todas partes.
La fantasma:
【...Lo siento muchísimo. Entonces yo puedo hacer de rata para usted.】
Li Wu:
«¿?»
La fantasma acababa de salir de aquel estado de tristeza y parecía no tener todavía la cabeza demasiado despejada.
En cuanto se dio cuenta de lo que acababa de decir, comenzó a agitar las manos con pánico.
【¡Ah, no! Perdón... Yo... quería decir que, por favor, permítame guiarla.】
Li Wu:
«Mm.»
Al comprobar que el estado mental de todo el mundo estaba así de maravilloso, por fin pudo quedarse tranquila.
La fantasma avanzó delante de ella.
Como vestía de rojo y además era un espíritu, resultaba especialmente visible en medio de aquella oscuridad.
Mientras ambas buscaban el rastro de Hua Zhi, Li Wu fue intercambiando información con ella.
La fantasma había muerto hacía aproximadamente cuatrocientos años.
Y cuando murió apenas tenía veinticuatro.
El paso de tantos siglos había desgastado la mayor parte de sus recuerdos.
A eso se sumaba que el Abuelo había estado controlándola constantemente.
Por eso ya había olvidado incluso su propio nombre.
También había olvidado cómo murió cuando todavía estaba viva.
Solo había una cosa que jamás había desaparecido de su memoria.
Una cosa que se había convertido en su obsesión.
Encontrar a su hija.
Encontrar a Xiaoxiao.
Durante todo ese tiempo había buscado a Xiaoxiao cerca de la entrada de la aldea.
Al mismo tiempo, nunca había dejado de buscar una manera de salvarse.
Solo podía recuperar temporalmente su libertad cuando el Abuelo dejaba de prestarle atención.
Cuando Li Wu entró por primera vez a la aldea...
había sido ella quien le dijo que huyera.
Lástima que Li Wu no le hiciera caso.
Li Wu respondió:
«Vine aquí a trabajar, no de vacaciones. ¿Cómo se supone que iba a huir?»
Ella tampoco era un NPC de aquel mundo.
Aunque lograra correr más allá de la niebla que cubría todo aquel lugar, si nadie venía a recogerla tampoco podría regresar.
Claro que explicárselo no serviría de nada.
Ni siquiera estaban en la misma frecuencia.
Era imposible entenderse.
Así que la fantasma simplemente continuó contándole lo suyo.
El Abuelo la controlaba mediante una campana blanca.
Para ser más exactos...
la campana blanca del Abuelo podía controlar todo lo que había dentro de aquella aldea.
Y justo después, la fantasma reveló otra noticia tan importante que incluso Li Wu sintió un escalofrío al pensar en sus implicaciones.
【Durante estos cuatrocientos años, él ha sido quien ha dirigido esta aldea desde las sombras.】
La mente de Li Wu quedó en blanco.
«¿Ha vivido cuatrocientos años?»
【Sí.】
Cuatrocientos años...
Eso significaba que, desde que el lugar pasó a llamarse Aldea de las Ovejas Dolientes hasta el presente, el Abuelo había estado utilizando el mismo sistema una y otra vez.
Secuestrar personas.
Esclavizarlas.
Sacrificarlas.
Como si se tratara de una línea de producción.
«¿Cómo puede vivir tanto?» preguntó Li Wu.
La fantasma guardó silencio un momento antes de responder:
【Porque los sacrificios... son lo que utiliza para chantajear al Dios de las Tres Ovejas.】
Li Wu ni siquiera tuvo tiempo de procesar por completo aquella frase.
De pronto, frente a ella se escuchó un grito agudo, cargado de terror.
«¡N-no se acerquen!»
«¡¡No me peguen!!»
Li Wu se sorprendió.
Al mirar con atención hacia adelante, descubrió una reja de hierro que bloqueaba el paso.
Desde el otro lado llegaba el ruido de cadenas moviéndose.
【Llegamos.】
La oscuridad era absoluta.
No había prácticamente ninguna fuente de luz.
Pero en ese momento ya no importaba si Li Wu podía ver o no.
Porque acababa de escuchar una voz conocida.
«¿Hermana Wu?»
Primero fue una pregunta tentativa.
Pero inmediatamente Hua Zhi se convenció.
«¡Sí! ¡Definitivamente eres tú, hermana Wu!»
«¡Viniste a salvarme!»
Podía estar segura.
Completamente segura.
Porque Hua Zhi siempre había sido muy cuidadosa.
Recordaba con cuidado quién la trataba bien.
Recordaba con cuidado el sonido de los pasos de las personas en quienes podía confiar.
Y también podía percibir, con ese mismo cuidado...
que aquellos pasos que se aproximaban lentamente desde la oscuridad solo podían anunciar una cosa.
Que por fin venían a salvarla.
Hasta que Li Wu respondió suavemente:
«Mm.»
Solo entonces Hua Zhi habló emocionada:
«T-tienes que encontrar una forma de entrar.»
«Aquí dentro... en las paredes... encontramos pistas muy importantes.»
Apenas terminó de decirlo, la fantasma que estaba junto a Li Wu extendió las manos y arrancó violentamente la reja de hierro.
Li Wu entró rápidamente.
Siguiendo la voz, encontró a Hua Zhi.
En cuanto sintió que Li Wu se acercaba, Hua Zhi ya no pudo contenerse.
Extendió los brazos y la abrazó.
Hundió el rostro en el hueco de su cuello.
Li Wu sintió casi de inmediato cómo su piel comenzaba a humedecerse.
Era cálido.
También sintió que la chica frente a ella no dejaba de temblar.
Li Wu no dijo nada.
Simplemente apoyó una mano sobre su espalda y comenzó a darle suaves palmadas.
Hua Zhi no había llorado en todo ese tiempo.
Cuando se enfrentó al Abuelo, no lloró.
Cuando la golpearon hasta dejarla prácticamente destrozada, tampoco llegó a llorar de verdad.
Cuando despertó y descubrió que estaba encadenada en aquel lugar espantoso, rodeada de tantas personas aterradoras...
tampoco lloró.
Incluso cuando sintió que aquella rata silvestre había muerto y que su única esperanza de escapar acababa de desaparecer...
siguió sin llorar.
No era que no tuviera miedo.
Solo estaba fingiendo ser fuerte.
En realidad, estaba aterrada.
Pero sabía que cuanto más se dejara dominar por el miedo, peor se volvería la situación.
Hasta ahora.
Hasta que finalmente apareció frente a ella alguien conocido.
Alguien de quien dependía.
Hua Zhi se escondió en los brazos de Li Wu.
Y solo entonces perdió por completo el control.
Toda la angustia que había ido acumulando poco a poco terminó estallando de golpe.
«Hermana Wu...»
«¡Creí que nunca volvería a verteee!»
Hua Zhi lloraba de una forma realmente escandalosa.
Como un niño pequeño que se pone a llorar a todo pulmón sin ninguna razón, se dejó ir por completo.
Pero precisamente ella...
precisamente Hua Zhi...
era demasiado considerada.
Tanto que Li Wu pensó que no podía permitir que volviera a llorar así otra vez.
En parte porque hacía demasiado ruido.
Y en parte...
porque le dolía verla así.
Li Wu le secó las lágrimas.
Y le dijo suavemente:
«No llores.»
«Estoy aquí.»

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Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela)
Capítulo 120
Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 119
Estás leyendo el capítulo 119 de Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela), un novela. El primer día después de quedarse sin trabajo, una misteriosa aplicación aparece de la nada en el celular de Li Wu. Los trabajos que ofrece son fáciles y están demasiado bien pagados. A simple vista, una estafa de… Este capítulo tiene publicado el 30 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Bariubal116. Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) tiene 170 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.