Leer Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 115 online gratis en español
🏴 Grupo: Bariubal116✍️ Traducción: Bariubal116
La persona frente a ellas parecía llevar mucho tiempo esperándolas.
Fue ella misma quien abrió la puerta.
Era una mujer de aproximadamente un metro y medio de estatura, ya entrada en años, encorvada y de aspecto descuidado. Llevaba el cuerpo completamente cubierto.
Pero bastaba con mirar sus ojos para notar inmediatamente que algo no estaba bien.
Tenía pupilas horizontales.
Exactamente iguales a las de las cabras de la aldea.
Cuando esos ojos estaban en el rostro de una cabra, aunque uno acabara acostumbrándose, mantener la mirada durante demasiado tiempo seguía produciendo cierta incomodidad.
Pero ahora aquellos extraños ojos estaban sobre un rostro humano.
No...
¿Aquello todavía podía considerarse un rostro humano?
Además de los ojos, su cara conservaba muchas características propias de una oveja. Incluso le crecía un fino pelaje blanco.
De no ser porque todavía caminaba erguida sobre dos piernas, cualquiera que la viera habría pensado que era algún monstruo con forma de oveja.
La anciana se cubrió un poco el rostro.
«¿Las asusté?»
Li Wu lo aceptó bastante bien.
Comparada con todas las demás cosas que había visto, aquello estaba varios niveles por debajo.
Xiaoxiao también la contemplaba confundida, pero tampoco parecía demasiado asustada.
«No pasa nada», respondió Li Wu con absoluta calma.
Cuando la anciana comprobó que la expresión de Li Wu realmente no había cambiado ni un poco, sintió cierto alivio.
Al igual que Bubu, Li Wu era una de las poquísimas personas que habían visto su aspecto sin mostrar miedo.
Incluso había permanecido completamente impasible.
Bubu podía ser demasiado pequeño para comprender lo extraño de su apariencia.
Pero Li Wu era una adulta normal.
Ella sí debía entenderlo.
La anciana ya no era una persona normal.
Se había convertido en uno de los monstruos de aquella aldea.
Aunque por dentro se sintió enormemente reconfortada, todavía preguntó en voz baja:
«¿De verdad no te doy miedo?»
Li Wu solo parecía tener curiosidad.
«¿La lana que te crece en el cuerpo es de verdad?»
La anciana se quedó inmóvil.
«¿Ah?»
Li Wu reflexionó un momento.
«Si la esquilaras toda, probablemente alcanzaría para hacer un suéter bastante abrigado. Así no pasarías frío en invierno.»
Sí.
Humor negro en toda regla.
La anciana se relajó por completo y soltó varias carcajadas.
«Toda la lana es de verdad. Si quieres, hasta puedo darte un poco.»
Bubu se sumó inmediatamente a la conversación.
«¿Yo también puedo pedir?»
La anciana encontró la situación bastante curiosa.
Era la primera vez en tantos años que le ocurría algo así.
A aquellas personas realmente no parecía importarles en absoluto que ella fuera un monstruo.
Después de conversar un poco, el ambiente entre ellas se relajó bastante.
Li Wu descubrió que la anciana se llamaba Yang Cuiping.
Ella sabía por qué Bubu la había instalado allí.
También comprendía que, si todavía quería salvarse, su única esperanza estaba en aquellas personas que habían llegado desde fuera de la aldea.
Había sido secuestrada hacía más de sesenta años.
Era la «oveja blanca» más anciana que quedaba actualmente en la aldea.
Tenía dieciséis años cuando la trajeron.
Aquel día regresaba a casa después de hacer unas compras cuando se encontró con alguien que decía haber venido de otra región para trabajar y no tener siquiera dinero para comer.
Le preguntó si podía invitarlo a una comida.
La petición la tomó tan desprevenida que durante un momento no supo cómo reaccionar.
Pero desde pequeña le habían enseñado a ser bondadosa y no pudo ignorar una súplica tan lastimera.
Así que lo llevó a un local que frecuentaba.
Sin embargo, cuando pasaron por un cruce donde no había nadie, el hombre la arrastró de repente hacia un callejón y la dejó inconsciente con algún tipo de droga.
Cuando despertó de nuevo...
ya estaba en aquella aldea.
Yang Cuiping bajó la cabeza.
Volvió a abrir una herida que llevaba décadas cerrada.
«No me encadenaron.»
«Ni siquiera me impidieron moverme libremente.»
«Ese hombre hasta fue muy “generoso” y me dejó ir.»
«Pero cuando salí del poblado, descubrí que todos me miraban como si yo fuera un monstruo.»
«Incluso me lanzaban huevos y me gritaban que era una aberración.»
«Yo todavía era muy joven. Me asusté tanto que me puse a llorar.»
«No entendía qué estaba pasando.»
«Hasta que vi un espejo.»
«Y solo entonces descubrí que... me había convertido en una oveja.»
Al llegar a ese punto, una profunda tristeza cubrió su rostro.
Miró a Li Wu.
«No tenía de otra.»
«Pasé varios días muriéndome de hambre afuera. Al final ya no pude aguantar y tuve que regresar aquí con la cabeza gacha...»
«Y ellos parecían haber sabido desde el principio que volvería.»
«Estaban tan tranquilos como si nunca hubiera ocurrido nada.»
«En aquel entonces yo no entendía por qué.»
«¿Por qué una persona perfectamente normal iba a convertirse de repente en una oveja?»
«Los aldeanos decían que era un 【Castigo Divino】 del Dios de las Tres Ovejas.»
«Las demás mujeres que habían sido secuestradas también decían lo mismo.»
«Así que durante muchísimo tiempo yo también creí que el Dios de las Tres Ovejas era el culpable.»
«Todas lo odiábamos con toda nuestra alma.»
«Hasta que...»
«Vi con mis propios ojos lo que realmente ocurría.»
«Fue una violación.»
«Yo presencié una violación.»
Cuando pronunció aquella palabra, la voz de Yang Cuiping se volvió muchísimo más pesada.
La calma que había mantenido hasta ese momento finalmente se quebró.
Las lágrimas comenzaron a caer.
«La droga de aquella muchacha debió perder efecto antes de tiempo.»
«Apenas entró en la aldea, escuché cómo luchaba y gritaba.»
«Así que fui detrás de ellos para ver qué pasaba...»
«Y entonces lo vi.»
«Siete u ocho hombres...»
«Hicieron algo que ni siquiera unas bestias harían.»
«Esta aldea siempre ha sido cruel con quienes no son suficientemente obedientes.»
«Mientras abusaban de ella, ya estaban discutiendo de quién sería el hijo si quedaba embarazada y a qué familia iban a asignarla después.»
«Más tarde encontré a aquella muchacha.»
«La habían encerrado.»
«Fui a abrazarla, le pregunté si tenía hambre e intenté consolarla.»
«Pensé que... pobrecita.»
«Pero al instante siguiente, frente a mis propios ojos, comenzó a crecerle pelaje de cabra.»
«Sus ojos también cambiaron.»
«Igual que yo...»
«Se convirtió en una oveja.»
«Fue entonces cuando lo entendí.»
«¡La razón por la que nos convertíamos en ovejas no tenía absolutamente nada que ver con el Dios de las Tres Ovejas!»
«¡Todo eso no era más que una excusa inventada por esos desgraciados!»
«La verdadera causa...»
«Era la violación.»
«Lo que esos desgraciados nos hacían funcionaba como una marca.»
«Nos convertía en ovejas igual que ellos.»
«Así se aseguraban de que no pudiéramos ir a ninguna parte.»
Todas las mujeres que habían sido llevadas a la fuerza hasta aquella aldea habían sufrido lo mismo sin excepción.
Después, eran «infectadas» y asimiladas hasta convertirse en aquellas criaturas de aspecto caprino.
«Nosotras creíamos que no teníamos adónde ir.»
«Pero en realidad todo estaba perfectamente calculado por ellos.»
«Nos convertían en ovejas.»
«Y así nos clavaban a todas, con sus propias manos, en un poste de vergüenza del que no podíamos escapar.»
«Por la noche nos convertíamos completamente en cabras.»
«Y durante el día quedábamos así...»
«Con este aspecto que no es ni humano ni oveja.»
«Cualquiera que nos viera podía darse cuenta de lo que nos había ocurrido.»
«El pueblo de afuera también recibía beneficios de ellos y colaboraba con la farsa...»
«Aunque quizá algunos realmente nos odiaban o nos tenían miedo.»
«De cualquier forma, después de descubrir la verdad dejé de poder dormir.»
«Todas las noches tenía pesadillas.»
«Soñaba una y otra vez con todo lo que había sufrido desde que me convertí en oveja.»
«Esas pesadillas terminaron destrozándome la cabeza.»
«Pasaba los días aturdida, medio loca.»
«Muchas veces ya no podía soportarlo y estuve a punto de agachar la cabeza.»
«De obligarme a aceptarlo todo para sufrir un poco menos.»
«Después de todo...»
«No había otra salida.»
«No podía escapar.»
«Y aunque escapara, tampoco servía de nada.»
«Agachar la cabeza.»
«Convertirme en una oveja negra.»
«Pasar toda la vida aquí.»
«Entumecer mi mente.»
«Al menos así dolería un poco menos.»
«Pero justo el día en que estaba a punto de rendirme...»
«Ocurrió algo enorme en la aldea.»
Yang Cuiping levantó bruscamente la cabeza.
Su mirada era compleja.
Había dolor en ella.
Pero también algo parecido a la esperanza.
«Aquella muchacha se suicidó.»
«Mató a los hombres que la habían violado.»
«Después fue hasta la entrada de la aldea... y se ahorcó.»
«Su muerte me hizo comprender una cosa.»
«Algún día...»
«Yo definitivamente podré salir de aquí.»
«Porque después de morir...»
«Todavía podíamos verla.»

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Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela)
Capítulo 116
Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 115
Estás leyendo el capítulo 115 de Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela), un novela. El primer día después de quedarse sin trabajo, una misteriosa aplicación aparece de la nada en el celular de Li Wu. Los trabajos que ofrece son fáciles y están demasiado bien pagados. A simple vista, una estafa de… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Bariubal116. Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) tiene 170 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.