Leer Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 110 online gratis en español
🏴 Grupo: Bariubal116✍️ Traducción: Bariubal116
La aparición de aquella persona había sido completamente inesperada.
Cuando Hua Zhi descubrió que las ratas que había enviado a explorar no habían muerto, comenzó a sospechar que algo extraño estaba ocurriendo afuera.
Pero jamás habría imaginado que quien apareciera fuera el Abuelo que habían conocido anteriormente en la posada.
El Abuelo sostenía una campana en la mano.
Parecía capaz de controlar hasta cierto punto tanto al rebaño como a los fantasmas. Incluso podía reprimir a los cadáveres infantiles, y ni siquiera la invisibilidad servía contra él.
Ante semejante situación, por mucho que las cuatro se esforzaran al máximo, no podían hacerle frente.
Hua Zhi había tenido una oportunidad de escapar.
Pero no iba a hacerlo.
La hermana Wu seguía detrás de ellas.
Si no conseguían detenerlos allí, la siguiente en verse acorralada sería Li Wu.
Además...
Si la hermana Wu regresaba y veía que todas habían terminado así, seguro se pondría triste.
Aunque solo fuera por ella, Hua Zhi seguiría protegiendo aquel lugar.
Miró una última vez a sus compañeras detrás de ella y dijo en voz baja:
«No se preocupen. Seguro que podré protegerlas.»
Hua Zhi se agachó y comenzó a liberar ratas sin parar.
Miles y miles formaron una marea que se lanzó contra las ovejas y los fantasmas.
Apoyado en su bastón, el Abuelo soltó un resoplido frío.
«Qué criatura tan insignificante.»
En cuanto terminó de hablar, la campana blanca colocada en el bastón comenzó a sonar.
El rebaño de ovejas negras pisoteó las ratas del suelo.
Carne y sangre salieron despedidas por todas partes.
Los fantasmas se abalanzaron sobre Hua Zhi.
Pero Hua Zhi no esquivó.
Mantuvo la misma postura y continuó invocando ratas.
¡Más!
¡Más!
¡Más!
Si siendo tan débil no podía proteger a sus amigas...
entonces lo daría absolutamente todo.
Dejaría que el retroceso de su Artefacto Fantasma la consumiera.
Dejaría que la hiciera entrar en un estado de frenesí en el que perdería la razón.
Mientras las demás pudieran sobrevivir, no le importaba lo que tuviera que hacer.
Hua Zhi utilizó su Artefacto Fantasma hasta prácticamente agotar todo su cuerpo.
El resentimiento comenzó a trepar por ella a una velocidad visible a simple vista.
Muy pronto, su cuerpo empezó a sufrir una transformación anómala.
Creció enormemente.
Le brotaron orejas sobre la cabeza.
Su apariencia, mitad humana y mitad rata, era feroz y monstruosa.
Pero en ese instante Hua Zhi no vaciló.
Se lanzó de frente contra sus enemigos y comenzó a arrasar con todo a su paso.
Ya había perdido la razón.
Permitía que las ovejas y los fantasmas la hirieran sin siquiera intentar defenderse.
Pero al instante siguiente...
sonó una campana.
Todo el cuerpo de Hua Zhi se paralizó.
¡De repente salió a la fuerza del estado provocado por el retroceso de su Artefacto Fantasma!
Era como si su alma hubiera sido reprimida por la fuerza.
El dolor hizo que soltara un grito desgarrador.
«¡¡¡Aaaaaaaaaaaah!!!»
Tras unos instantes de gritos, Hua Zhi perdió por completo la capacidad de moverse.
Uno de los pies del Abuelo se apoyó sobre su cabeza.
«Idiota.»
«Yo ni siquiera pretendía hacerles daño.»
«Pero el día del sacrificio está por llegar y ustedes hacen demasiado alboroto. Hay que conseguir que se tranquilicen un poco.»
«¿De verdad creían que yo no sabía que habían venido a la parte trasera de la aldea?»
«En este lugar... no hay nada que el Abuelo no sepa.»
«Cada uno de sus movimientos ha estado frente a mis ojos.»
«Son iguales a todas esas idiotas que trajeron aquí antes. Siempre creen que son demasiado listas...»
«Pero qué le vamos a hacer. Al Abuelo precisamente le encanta verlas así.»
«Luchando sin parar.»
«Creyendo ingenuamente que todavía pueden cambiar algo.»
«Qué lástima, qué lástima...»
«No pueden hacer absolutamente nada.»
«A este viejo lo que más le gusta es ver cómo poco a poco bajan la cabeza.»
«Cómo poco a poco se someten.»
«Cómo poco a poco se convierten en las... ovejas de esta aldea.»
La voz del anciano estaba cargada de una burla siniestra.
Desde el principio, él había sido quien movía los hilos.
Después de pasar tanto tiempo en aquella aldea, todo le resultaba monótono y aburrido.
Una de sus pocas diversiones era contemplar cómo luchaban aquellas idiotas.
Las dejaba actuar.
Las consentía.
Incluso las guiaba hacia la parte trasera de la aldea.
Sabía que habían conseguido una campana.
Sabía que habían encontrado rastros del Dios de las Tres Ovejas.
Pero...
todo aquello había ocurrido porque él lo había permitido.
Le encantaba dar esperanza a las personas.
Hacerles creer una y otra vez que estaban a punto de conseguirlo.
Y justo al final...
asestarles el golpe más doloroso.
Solo así podían desesperarse mejor.
Solo así podían aprender mejor a someterse.
El Abuelo bajó la mirada.
«Vamos.»
«Dile al Abuelo que estás dispuesta a quedarte en esta aldea.»
«Que serás una novia de la aldea.»
«Que tendrás hijos para nosotros.»
Tomó entre sus manos el rostro de Hua Zhi.
Su viejo rostro, lleno de arrugas y plegado como un pergamino de piel de oveja, mostraba una sonrisa llena de falsa «amabilidad».
Hua Zhi ya no tenía fuerzas.
Pero todavía consiguió acumular saliva en la boca.
«¡Puf!»
Le escupió.
«El idiota eres tú.»
«¿Por qué no miras otra vez a las demás?»
Solo entonces el Abuelo levantó la cabeza.
Y descubrió que todas las personas que antes yacían heridas en el suelo habían desaparecido.
Hua Zhi sabía perfectamente que no podía derrotarlo.
Por eso todos sus ataques habían sido una distracción.
Mientras invocaba aquel ejército de ratas, algunas habían cargado sobre sus espaldas los cuerpos de sus compañeras y habían escapado hacia la zona segura detrás de ella.
Completamente agotada y tendida en el suelo, Hua Zhi soltó una risita seca y orgullosa.
«Ya casi amanece.»
«Entonces tampoco te queda mucho tiempo, ¿verdad?»
«Eso significa que lo conseguí.»
«Ni siquiera pudiste descubrir un plan tan tonto.»
«No te queda mucho para morir.»
Con muchísimo esfuerzo levantó una mano y realizó un gesto provocador.
La deslizó como si cortara algo.
«Zas.»
«Mis compañeras...»
«Te van a cortar el cuello justo así.»
El Abuelo se enfureció de inmediato.
Levantó el bastón y comenzó a golpear salvajemente a Hua Zhi.
Hua Zhi ya ni siquiera sabía si le dolía.
Quizá...
realmente terminaría muriendo a golpes.
Tenía un poco de ganas de llorar.
Pero no por el dolor.
Era solo que...
ni siquiera había tenido tiempo de despedirse de la hermana Wu.
Después de todo...
en este mundo ya no quedaba nadie que pudiera hacerla querer quedarse.
Hua Zhi cerró los ojos.
Las lágrimas comenzaron a deslizarse por su rostro.
Hermana Wu...
Chicas...
Por favor, sigan viviendo.
……
Cuando Li Wu llegó al pie de la torre, vio a Chen Mo'er y las demás siendo transportadas por las ratas.
Con una sola mirada comprobó que todas estaban gravemente heridas.
Y al darse cuenta de que Hua Zhi, la dueña de aquellas ratas, no estaba entre ellas, una terrible sensación se apoderó de ella.
Se acercó inmediatamente.
Envolvió a Bie Di, que era quien presentaba las heridas más graves, con el 【Vendaje Ensangrentado de la Médica Excéntrica】.
Después comenzó a revisar las heridas de Chen Mo'er.
Chen había llevado sus Artefactos Fantasma demasiado lejos y el retroceso la había dejado completamente agotada.
Li Wu utilizó el 【Bisturí del Escultor】 para extirpar parte del resentimiento que la afectaba.
Poco a poco, Chen Mo'er abrió los ojos.
En el instante en que vio a Li Wu, las lágrimas brotaron involuntariamente y le llenaron los ojos.
Débil, respirando con dificultad, logró decir:
«Wu...»
«Hua Zhi... Hua Zhi...»
«¡Se llevaron a Hua Zhi!»
«Fue el Abuelo...»
«El Abuelo es quien está detrás de todo esto.»
«Lo siento...»
«No pudimos proteger a Hua Zhi.»
La intensa culpa hizo que Chen Mo'er perdiera por completo el control de sus emociones.
No había podido proteger a 【Amanecer a la Vista】.
No había podido proteger a la hermana Nuo.
Li Wu la había llevado consigo y habían avanzado tanto juntas...
y ahora ni siquiera había podido proteger a Hua Zhi.
Chen agarró la mano de Li Wu.
«El rebaño y los fantasmas siguen esperando afuera.»
«Parece que tampoco se atreven a entrar en la torre.»
Sin embargo, en ese momento Li Wu se puso de pie.
Tenía el rostro sombrío.
Bie Di también recuperó la conciencia justo entonces.
Y percibió una intención asesina como nunca había sentido antes.
Miró a Li Wu.
Quiso aconsejarle que primero se calmara.
Pero al instante siguiente...
todas las emociones de Li Wu desaparecieron.
Recuperó una calma que superaba lo normal.
«Quédense aquí y descansen.»
«Cuando se hayan recuperado, vengan a buscarme.»
Bie Di preguntó, preocupada:
«¿Adónde vas?»
Li Wu respondió sin expresión alguna:
«A salvar a alguien.»

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Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela)
Capítulo 111
Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 110
Estás leyendo el capítulo 110 de Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela), un novela. El primer día después de quedarse sin trabajo, una misteriosa aplicación aparece de la nada en el celular de Li Wu. Los trabajos que ofrece son fáciles y están demasiado bien pagados. A simple vista, una estafa de… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Bariubal116. Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) tiene 170 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.