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Leer GUÍA PRÁCTICA PARA EL MAL (Novela) Capítulo 0 online gratis en español

🏴 Grupo: KM12✍️ Traducción: KM12
«Al principio, solo existían los Dioses. Pasaron eones incontables mientras vagaban por el Vacío, hasta que, de la nada, se aburrieron. En su infinita sabiduría, dieron origen a la Creación, pero con la Creación llegó la discordia, pues los Dioses no estaban de acuerdo sobre la naturaleza de las cosas. Algunos creían que sus hijos debían ser guiados; otros, que debían ser gobernados. Así, según se cuenta, nacieron el Bien y el Mal. Pasaron eras enzarzados en disputas hasta que acordaron una apuesta. Serían los mortales quienes la resolverían, pues de un conflicto entre los Dioses solo resultaría en la destrucción de todo. Conocemos esta apuesta como el Destino, y así fue como la Creación conoció la guerra. Con el paso de los años, surgieron surcos en los engranajes del Destino; patrones que se repetían hasta que su existencia se volvió más natural que su ausencia, y esos surcos pasaron a llamarse Roles. Los Dioses otorgaron a estos Roles sus Nombres, y con ellos, poder. Todos nacemos libres, pero a todo hombre y a toda mujer les llega un momento en el que deben tomar una decisión. Esta es, según se cuenta, la única decisión que realmente importa»_._ _—\_Primera página de \_\_El libro de todas las cosas._ El sol se ponía sobre un campo de cadáveres. El Caballero Negro pasó por un grupo de orcos que construían una pira y asintió, distraído, cuando dejaron de apilar troncos para saludarle. Sus ojos verdes recorrieron las llanuras ensangrentadas, absorbiendo la devastación que las Legiones del Terror habían dejado tras de sí. En la distancia, ardían hogueras a lo largo de las colinas y, por el sonido, los oficiales ya habían repartido las raciones de cerveza de la noche. Se uniría a ellos a su debido tiempo, pero por ahora sentía la necesidad de permanecer allí. De pie, en medio de lo que una década de planificación había producido. El ejército permanente de Callow había sido aniquilado ese mismo día, con más de dos tercios de sus fuerzas masacrados antes de que rompieran filas. El Mago del Oeste había huido, su poder quebrado solo para que la maldición de Brujo lo pudriera por dentro. La cabeza del rey Edward había sido despedazada por un martillo de guerra, y el príncipe fue acorralado por una compañía de goblins hasta que uno de ellos le dibujó una sonrisa carmesí en la garganta. Las fuerzas del Reino de Callow fueron aplastadas en una tarde, y él se aseguraría de que nunca se recuperasen. —Está cayendo la noche, Caballero —dijo una voz a su espalda—. Deberías regresar al campamento. Siempre le había divertido lo silenciosa que podía ser una mujer del tamaño de la Capitana. Incluso vestida de pies a cabeza con una armadura completa, la mujer de piel aceitunada no había emitido el menor sonido al acercarse. De no ser por los otros sentidos que le otorgaba su Rol, no se habría percatado de su presencia. Al girarse para mirar a su mano derecha, alzó una ceja al ver la imagen de la Escriba junto a ella. No era común verla deambular por un campo de batalla, ni siquiera por uno en el que el combate ya había terminado hacía tiempo. —En breve —concedió—. ¿Tienes un informe, Escriba? La mujer de rostro anodino sacó un pergamino de la bandolera que le cruzaba el hombro y se lo entregó sin pronunciar palabra. Rompiendo el sello, desenrolló el pergamino y repasó su contenido con la mirada. Pasaron unos instantes hasta que la más leve sombra de una sonrisa asomó en la comisura de sus labios. Asesina lo había logrado. —Eso debería mantener al Principado ocupado por ahora —murmuró—. Para cuando la lucha haya cesado, tendremos asegurada la frontera occidental. Devolviéndole el pergamino a Escriba, volvió la atención al campo de batalla. A este paso, los soldados encargados de la ingrata tarea de incinerar los cuerpos que los pielesverde —orcos y goblins— no se habían comido, tendrían que trabajar durante toda la noche. Tendría que organizar rotaciones al regresar al campamento, si aún quedaban suficientes soldados sobrios para ello. Una silueta alta que avanzaba con determinación llamó su atención: el mago de piel oscura sorteó con habilidad a un par de orcos que cargaban un tronco del tamaño de dos hombres adultos. —Podrías haberme avisado de que íbamos a tener una reunión —bromeó Brujo en cuanto estuvo lo suficientemente cerca como para ser escuchado—. Habría traído un par de botellas, aunque, para ser sincero, el escenario es un poco mórbido para mis gustos. Puso los ojos en blanco, aunque sorprendió a Capitana reprimiendo discretamente una sonrisa. Escriba observó al recién llegado con la misma expresión de diversión contenida, como si no pudiera creer que el hombre carismático que tenía delante fuera el mismo que había conjurado una lluvia de fuego infernal sobre sus enemigos apenas una hora antes. No era una reacción inusual: los hechiceros con ese nivel de poder rara vez eran tan joviales. —Ha sido por casualidad —rebatió—. Pronto volveremos al campamento. Brujo estudió los alrededores, en busca del último miembro de su banda, sin éxito. —¿Cazadora ya se ha ido? —preguntó. —Tan pronto como terminó la batalla —confirmó Capitana. El hombre de tez morena hizo una mueca. —No pensé que realmente… —comenzó, dejando la frase incompleta mientras le echaba un vistazo de reojo. —Lo hecho, hecho está —interrumpió, poniendo fin a la conversación. Los cuatro permanecieron de pie en silencio durante un largo momento, observando cómo la noche caía lentamente sobre los Campos de Streges. —Diez años —dijo al fin. Una predicción. —Seis, para los primeros —discrepó Escriba. Los años dirían quién de ellos tenía razón. Con una última mirada al campo de batalla, el Caballero Negro se dio la vuelta sin pronunciar palabra y se dirigió al campamento. Brujo le lanzó un brazo amistoso por encima del hombro a Capitana, murmurando algo que le arrancó una sonrisa a la mujer, mucho más corpulenta, mientras Escriba ajustaba su bandolera antes de seguirlos. El Imperio del Terror de Praes podía haber ganado la guerra hoy, pero ahora asomaba otro tipo de amenaza en el horizonte. Las Legiones habían dejado tras de sí muchos huérfanos enfurecidos durante la sangrienta jornada, y con el tiempo, eso solo podía significar una cosa: Héroes.
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GUÍA PRÁCTICA PARA EL MAL (Novela) Capítulo 0

Estás leyendo el capítulo 0 de GUÍA PRÁCTICA PARA EL MAL (Novela), un novela. El Imperio se alza triunfante. Durante veinte años, la Emperatriz del Terror ha gobernado las tierras de lo que antaño fue el Reino de Callow, pero tras las bambalinas de esta naciente edad de oro, las amenazas al trono… Este capítulo tiene publicado el 26 de marzo de 2026, Traducido por el grupo KM12. GUÍA PRÁCTICA PARA EL MAL (Novela) tiene 11 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.