Leer Grimgar de Cenizas y Fantasía (Novela) Capítulo 60 online gratis en español
🏴 Grupo: Cadete_Zapatilla✍️ Traducción: Cadete_Zapatilla
“¡Oye, viejo! ¡Otra orden de soruzo!” Gritó Ranta, rociando fideos y caldo de su boca mientras lo hacía. Levantó el dedo índice en su mano izquierda también.
En la calle de los puestos al lado de la localidad de artesanos en el distrito sur, había un puesto que era el único lugar en Altana donde se podía conseguir un plato de fideos llamado soruzo.
Soruzo era un plato de carne en un caldo salado con fideos amarillos que se hacía amasando harina de trigo y luego se cortaba finamente. Si alguien le preguntara si estaba delicioso, le habría costado mucho decirlo definitivamente. Era del tipo de plato en el que probablemente se dividiría el gusto. Especialmente para ese primer bocado.
Sin embargo, cada vez que lo comía, se volvía más y más delicioso para él. Una vez que pasaba algún tiempo, comenzaba a desearlo de nuevo. Después de todas las veces que lo había comido, estaba completamente fascinado con él. Una vez cada diez días, no, cada cinco, no, no, si era posible, cada tres días, quería comerlo.
Había una pila de grandes tazones apilados frente a Ranta.
Siete en total.
Ranta estaba por limpiar su octavo tazón de soruzo. El noveno tazón que acababa de pedir saldría pronto.
El soruzo recién hecho estaba caliente. Demonios, muy caliente, de hecho. Pero Ranta no quería perder el tiempo soplándolo, así que se lo metió de lleno.
Quemó el interior de su boca. Honestamente, ni siquiera podía decir a qué sabía. Su vientre también le dolía. Estaba empezando a parecerse a una mujer embarazada…
En este punto, comer no era más que sufrimiento, pero Ranta no se detuvo. Este último sorbo terminaría con su octavo tazón.
“—¡Bwahh…! ¡Seguro que lo comeré!” Exclamó.
En ese mismo momento, llegó el noveno tazón. Cuando salió el fuerte vapor que lo cubría, se mareo.
El aroma de esa perfecta armonía de huesos de pollo, grasa de cerdo, cebollas y zanahorias, debería haber despertado su apetito, pero ahora solo le daba escalofríos a Ranta.
“Chico, ¿estás bien?” El viejo que estaba atendiendo el puesto se asomó a la cara de Ranta.
Ranta asintió y se limpió la cara con una mano. Era un desastre de sudor, mocos, y más sudor. Seguro debía verse horrible. Pero, maldición, no le importaba.
“¡De acuerdo!”
Ranta se puso a trabajar en su noveno tazón. Con cada fideo que sorbía, sentía un poco de náuseas. Cuando sintió que todo iba a volver a subir, rápidamente se cubrió la boca.
…_No voy a vomitar._
Juro que no vomitaré.
Como si me dejaría hacer eso.
Tengo que comer. Comeré, comeré, y comeré un poco más. Voy a comer todo.
“Algún día, hagámoslo. Abrir un restaurante.”
El camarada de Ranta… No, la cara de su socio vino a su mente.
Esa vez, Moguzo… en serio… en serio, tenía la mejor mirada en su rostro de la que nunca había visto antes.
“Pero, yo, no quiero abrir un puesto de soruzo, quiero hacer ramen. Ahorraré dinero, estudiaré, y cuando pueda preparar un ramen que tenga el sabor perfecto, hagámoslo, abramos ese restaurante.”
“…Seguro.”
Ranta podría responder todo lo que quisiera, pero no llegaría a su socio.
Todo lo que puedo hacer es comer. En este momento, solo tengo que comer. Voy a sorber como loco el soruzo que amaba mi socio. Comeré todo lo que pueda comer. Comeré incluso una vez que no pueda comer. Incluso si estoy lleno, incluso si no quiero comer más, seguiré comiendo. Comeré. Comeré, maldita sea.
“¡Urrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrgh!”
Hombre, porque.
Porque.
…Porque.
“¡Porque es obvio que no puedes comer nada más…!” Ranta gimió.
¿Está bien, socio? Pensó, triste. No importa cuánto quieras comer, ya no puedes comer.
Ranta iba a comer la parte de su socio. ¿Cuál era el punto en eso? Como si le importara. No sabía cuál era el punto. No importaba.
Ranta solo pensó que era lo que tenía hacer. No pudo evitar pensarlo, y por eso no pudo soportar no hacerlo.
“¡Gwehhh…! ¡Viejo! ¡Un plato más!”
“P-Pero, vamos, chico,” protestó el dueño.
“¡Está bien! ¡Solo apúrate y dámelo!” Gritó Ranta.
“E-Está bien.”
“¡Tazón número nueve!” Gritó Ranta.
Solo un poco más, y terminaría con su noveno tazón. Ranta se animó a ir más rápido. Estaba tratando de acelerar, pero por alguna razón, la cantidad de fideos simplemente no bajaba. Sus manos se detuvieron. Una oscura ola de náuseas lo golpeó. No podía respirar. Sintió que iba a sofocarse.
Entonces, de repente, se dio cuenta. Había mucho ruido alrededor de él. Cuando miró, había artesanos y soldados voluntarios a su alrededor.
¿Qué? Todos me están mirando. ¿Por qué…?
“Oye, ese tipo, su próximo plato será su décimo, ¿sabes?” Señaló alguien.
“Vaya… ¿En serio…?”
“De ninguna manera.”
“¿Eso es normal?”
“Yo no podría hacerlo…”
“Increíble…”
“Quiero decir, ¿no está loco?”
“Aun así, comenzará a tener problemas pronto.”
“Tú lo dijiste.”
“Por supuesto que lo hará. ¿Diez tazones? No creo que pueda hacerlo. Simplemente no puedo creerlo. No diez tazones. Eso es difícil.”
“Sí, eso tiene que ser demasiado.”
“No diez tazones.”
“Hmph…” Ranta resopló. Sintió algo raro cuando lo hizo. ¿Había algo atrapado en su nariz? Fue a buscarlo, y resultó ser un fideo. Consideró tirarlo, pero su socio nunca lo habría hecho. Ranta succionó el trozo de fideo que se había metido de su nariz a su boca.
“Oye, échenle un buen vistazo, muchachos,” dijo con orgullo. “¿Diez tazones? Eso ni siquiera es un obstáculo para mí. Será fácil. Esto no es nada.”
Lo voy a hacer.
Volviendo a ponerse en marcha, Ranta rápidamente limpió su noveno tazón. El décimo venía. Se sentía mareado, pero eso no era gran cosa.
“¡Tráelo!” Ranta se puso de pie y se llevó el tazón a la boca, vertiendo los malditos fideos calientes y el caldo juntos en su estómago. La multitud rugió. Animado, o incitado con por vítores, Ranta terminó ese décimo tazón en poco más de diez segundos. No solo los fideos y otros ingredientes, hasta la última gota del caldo también.
“¡¿Les gusto eso, eh?!” Gritó. “¡Viejo, tráeme el próximo!”
“¡En camino!” Dijo el dueño.
“¡Wooooow!”
“¡Lo hizo!”
“¡Este tipo es increíble!”
“¡Eso es ridículo!”
“¡Sigue adelante!”
“¡Ve lo más lejos que puedas!”
“¡Vamos!”
“¡Hazlo!”
“¡Maldición!” Gritó Ranta, levantando los pulgares. “¡Soy Ranta! ¡Todos ustedes, griten mi gran nombre!”
“¡Ranta!”
“¡Ranta!”
“¡Sigue así, Ranta!”
“¡Ranta!”
“¡Ranta…!”
“¡Viejo, apúrate!” Rugió Ranta.
“¡Muy bien! ¡Un tazón, listo para servir!” Llamó el dueño.
“¡Wajajajajaja! ¡Once tazones!” Con una sonrisa, Ranta comenzó su undécimo plato de soruzo. Por un momento se preguntó por qué lo estaba haciendo, pero qué importaba en este punto.
Comeré. Voy a comer.
Mírame, socio.
Incluso si esto es todo lo que puedo hacer.
“¡Bwuh!” Ranta repentinamente se atragantó con algo. Un fideo brotó de su nariz, y la multitud estalló en carcajadas. Casi les gritó bruscamente, pero Ranta soltó una gran risa.
¿Cuánto puedo comer? Llevaré esto al límite. Comeré hasta que ya no pueda más.
Porque algún día, voy a abrir un restaurante. Y será de ramen, no de soruzo, justo como mi socio quería. Ya he decidido el nombre. Será la Tienda de Ramen de Ranta & Moguzo.
No, Moguzo & Ranta.
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Grimgar de Cenizas y Fantasía (Novela)
Capítulo 61
Grimgar de Cenizas y Fantasía (Novela) Capítulo 60
Estás leyendo el capítulo 60 de Grimgar de Cenizas y Fantasía (Novela), un novela. Antes de que Haruhiro se diera cuenta de lo que había sucedido, se encontró rodeado por la oscuridad. ¿Por qué estaba allí? ¿Dónde estaba? Aún ahora, seguía sin saberlo. Los que lo rodeaban estaban en la misma situación… Este capítulo tiene publicado el 5 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Cadete_Zapatilla. Grimgar de Cenizas y Fantasía (Novela) tiene 76 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.