Leer Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) Capítulo 51 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El tiempo transcurría día tras día.
En el Condado Qingjiang seguía sin vislumbrarse el menor indicio de lluvia.
Día tras día, un sol abrasador dominaba las alturas calcinando la tierra, y los campos se agrietaban en grandes extensiones.
Por todas las comarcas vecinas, numerosos campesinos comunes, con tal de subsistir, no tuvieron más opción que vender sus tierras de labranza con la esperanza de conseguir algo de grano para sobrellevar la sequía.
En cuanto a la capital del Condado Qingjiang:
El cuenco de agua pura había pasado de costar una moneda a diez, y la tendencia continuaba al alza.
Dado que en campos y colinas se habían secado incontables frutas y verduras, las que se comerciaban en la capital del condado también multiplicaron su precio por diez.
Todo lo demás corría la misma suerte.
En la Aldea Dongxi:
El Clan Xu trabajaba con febril intensidad.
Construían ruedas hidráulicas y ahuecaban cañas de bambú que ensamblaban en largos acueductos, transportando sin cesar agua de río desde grandes distancias para irrigar los arrozales y sembradíos.
En cuanto a las laderas boscosas, al hallarse demasiado lejos y en un terreno escabroso, no quedaba más remedio que acarrear el agua a hombros con cubos.
Allí, mantos de gasa negra translúcida cubrían el cielo atenuando el sol, arropando vastas extensiones de huertos frutales.
Gracias a ello no hacía falta regar a diario; bastaba con hacerlo una vez cada diez días o medio mes.
En cuanto a mano de obra, al Clan Xu no le escaseaban los brazos.
Sobre los numerosos campos medicinales del Clan Xu también levantaron un velo de gasa negra para evitar que el calor abrasador marchitara las hierbas curativas hasta matarlas.
Además de mitigar el calor, al caer la noche y descender la temperatura, estas mallas condensaban gotas de agua que goteaban sobre los sembradíos, aliviando en parte la escasez hídrica.
Sumado a la constante vigilancia de los trabajadores, al cabo de unos días las hierbas medicinales, que antes languidecían marchitas, recuperaron su lozanía.
En cuanto al arroz, al contar con agua y calor constante, incluso aceleró su maduración.
Las canalizaciones de bambú eran de suma importancia, por lo que el Clan Xu apostó a numerosos guardias para custodiarlas e impedir sabotajes.
Sin embargo, debido a la propia naturaleza de las fuentes de agua, si alguna llegaba a secarse, las ruedas hidráulicas y las canalizaciones debían reubicarse tras hallar un nuevo caudal, lo cual resultaba sumamente engorroso.
Y si llegaba el día en que todas las fuentes cercanas y lejanas se agotaran por completo, ni siquiera Xu Chuan sabría qué hacer. Al fin y al cabo, no era más que un mortal; no podía invocar la lluvia de la nada.
Un mes después.
Los arrozales de la familia de Xu Chuan maduraron por completo; en decenas de li a la redonda, prácticamente solo su familia cosechaba.
Lo mismo ocurría con las frutas y verduras.
Cada vez más campesinos vendían sus tierras al Clan Xu.
En poco tiempo, casi el ochenta por ciento de las tierras de cultivo de la Aldea Dongxi pasaron a ser propiedad del Clan Xu.
Por desgracia, los granos y vegetales de aquellas parcelas ya se habían secado por completo; Xu Chuan nada podía hacer al respecto, salvo esperar a que pasara la sequía para volver a sembrar.
En un abrir y cerrar de ojos transcurrieron más de tres meses.
Por todas las comarcas del Condado Qingjiang murieron de hambre incontables plebeyos, y lo mismo acontecía en los condados vecinos.
Durante este tiempo, muchas familias acaudaladas de otras aldeas cayeron en desgracia; a menudo familias enteras eran masacradas y sus bienes saqueados por completo.
Y el tribunal del condado no daba señales de intervenir.
A la Familia Xu le ocurrió lo mismo; en apenas dos meses, su mundo dio un vuelco catastrófico.
Sirvientes, doncellas y guardias murieron unos y huyeron otros.
Algunos incluso saquearon las pertenencias de sus señores antes de escapar sin dejar rastro.
La mansión señorial de la Familia Xu quedó reducida a cenizas; cuántos sobrevivieron y adónde huyeron era ya un misterio.
Por supuesto, el Clan Xu también sufrió varias incursiones, pero todos los asaltantes fueron aniquilados sin excepción.
\*\*\*
Gran salón del Clan Xu.
Los miembros del linaje principal del Clan Xu estaban congregados. El tigre blanco yacía echado tras la silla de Xu Mingshu, abriendo las fauces en un bostezo perezoso.
También se encontraban presentes Gu Yiping, Li Er y su hijo, Zhou Ming, Zhao Dalong, Chen Ergou y los demás.
Podía decirse que el núcleo entero del Clan Xu se reunía en aquel recinto.
"En verdad los avatares del mundo son impredecibles. Quién diría que la Familia Xu, que antaño fue la más acaudalada de la Aldea Dongxi, terminaría en semejante ruina", suspiró Chen Ergou con pesar, para luego mirar a Xu Chuan.
"Así es. De niño, yo acompañaba a mi padre a trabajar como peón fijo para ellos. En aquella época, los jóvenes señores de la Familia Xu rebosaban de soberbia y arrogancia".
"Ningún poder humano puede contener los desastres celestiales; cada vez que azotan, la calamidad se extiende por miles de li". Li Er también lanzó un largo suspiro, recordando a su antiguo clan.
Bajo semejante catástrofe, ni siquiera la capital del condado resultaba segura. Por ello, Xu Chuan había convocado a todos de vuelta y clausurado por completo sus propiedades y negocios en el Condado Qingjiang, con el fin de aunar esfuerzos e ingenio para afrontar la sequía.
"Una sequía que ocurre una vez cada cien años. Si el Gran Wei no toma medidas pronto, me temo que la Comandancia de Yuehu quedará sembrada de cadáveres por miles de li", comentó Gu Yiping mientras sacudía la cabeza con pesadumbre.
En ese momento, Bai Hua entró en el gran salón con el rostro desencajado por el dolor. Miró a Bai Jing y dijo: "Hermana mayor, la Familia Zeng... fue destruida. Y la segunda hermana... tampoco sobrevivió".
Bai Jing sintió como si un rayo la hubiera fulminado; las lágrimas brotaron de sus ojos al instante: "¡Xiaofang!...".
"Bai Hua, lleva a tu hermana a su habitación a descansar. Consuela bien a mi suegro y a mi suegra; pídeles que sean fuertes en su dolor".
Xu Chuan no se detuvo a emitir lamentos.
"Entendido, cuñado".
Xu Chuan miró al resto de los presentes: "A partir de este instante, reforzaremos la guardia día y noche alrededor de nuestra propiedad, abarcando nuestros campos de cultivo, huertos y bosques".
"Si algún maleante intenta un asalto, disparen los petardos de alerta de inmediato; lanzaremos señales de distinto color según la gravedad de la amenaza".
"Quiero ver cuántos desalmados dispuestos a morir se atreven a buscar problemas con mi Clan Xu".
En estos momentos, el Clan Xu tampoco podía velar por el resto de la Aldea Dongxi.
En medio de este mundo caótico, salvar a la propia familia ya era una bendición; nadie en la sala tuvo objeción alguna.
Bondad, compasión...
En tiempos como este, todo ello resultaba superfluo.
\*\*\*
"Jefe, ya saqueamos prácticamente a todas las familias acaudaladas de las aldeas del Condado Qingjiang; solo queda el Clan Xu".
"Ese no es un terrateniente rural común y corriente; en todo el Condado Qingjiang es un clan aristocrático de formidable renombre", dijo un hombre alto y enjuto de mediana edad.
"¡No hace falta que me lo recuerdes! La fama del Clan Xu lleva tiempo resonando en cada rincón del Condado Qingjiang".
Un hombre fornido con una cicatriz en el rostro le propinó una patada. Mordió con saña una fruta todavía verde y la escupió de inmediato, arrojando la pieza entera hacia afuera.
"¡Maldita sea, qué asco de fruta!".
Pero en cuanto aquella fruta rodó fuera de la choza, varios campesinos jóvenes se abalanzaron a disputársela, llegando incluso a trenzarse a golpes por ella.
Otro hombre intervino: "Jefe, dicen que en el Clan Xu tienen de todo: buen vino, grano a montones y frutas y verduras frescas".
Al escucharlo, a la docena de hombres reunidos se les movió la nuez de Adán al tragar saliva involuntariamente.
La docena de hombres presentes eran, como mínimo, artistas marciales de segunda clase; entre ellos había tres artistas marciales de primera clase, mientras que el hombre de la cicatriz se hallaba en la cúspide del Reino Houtian.
El aposento estaba atiborrado de grano, además de bastantes frutas y verduras algo marchitas, los despojos de dos lobos grises, varias liebres y un ciervo silvestre.
"El Clan Xu no es un lugar que se pueda asaltar a la ligera".
Las pupilas del hombre de la cicatriz se contrajeron de pronto, tensas como la cuerda de un arco.
"Jefe, ayer fui a cazar a los montes y pasé cerca de los huertos del Clan Xu; había más de diez personas patrullando. Tienen muchas propiedades, así que seguro tienen a su gente dispersa por otros lados".
"Podemos amagar por el este y golpear por el oeste".
El hombre de la cicatriz lo miró, enarcó una ceja y sonrió: "Lao Liu, con razón eres el cerebro de nuestro grupo".
"Seguro ya tienes un plan trazado. Si decido atacar al Clan Xu, ¿cómo deberíamos proceder?".
Lao Liu meditó unos instantes antes de responder: "Pretender aniquilar al Clan Xu es poco menos que imposible; a lo sumo lograremos infligirles pérdidas considerables".
"Podemos aprovechar la noche, cuando la visibilidad es precaria, y ordenar a varios artistas marciales que encabecen a un grupo de desplazados para atacar las propiedades más importantes del Clan Xu. Si sufren asaltos en múltiples puntos, se verán obligados a dividir a sus hombres".
"Si no lo hacen, nos bastará con saquear lo que podamos y marcharnos; de cualquier modo no saldremos perdiendo".
"Y si dividen a sus defensores, usted, jefe, guiará al resto de los desplazados para embestir la mansión principal del Clan Xu. Usándolos como escudo, el Clan Xu inevitablemente enviará a gran parte de su gente a repelerlos. Con el formidable cultivo marcial de ustedes, podrán infiltrarse en medio del caos y saquearlo todo a placer".
"El joven amo mayor del Clan Xu es un guerrero del Reino Xiantian", insistió el hombre de la cicatriz.
"Si asedian la mansión principal, ¿acaso ese guerrero del Reino Xiantian se quedará de brazos cruzados sin salir a matar? Somos una multitud; en medio del desorden, ni siquiera el joven amo Xu podrá abarcarlo todo. Mientras no actuemos con imprudencia, nadie nos tomará por blanco prioritario".
Lao Liu prosiguió: "Además, solo se encuentra en la etapa inicial del Reino Xiantian. El Qi Verdadero Xiantian es sin duda devastador, pero ¿cuántas veces podrá emplearlo? Una vez agotadas sus fuerzas, bajo el asedio continuo, tal vez hasta podamos matarlo".
"¡Jefe, lo que dice Lao Liu tiene toda la razón! ¡Las probabilidades de éxito son enormes!", exclamó uno de ellos lleno de entusiasmo, mientras una sonrisa voraz se extendía por su rostro.
Era como si ya contemplaran el triunfo al alcance de la mano.
"¡Así es! El Clan Xu ha crecido con tal rapidez en estos años que sus riquezas deben superar con creces todo lo que hemos saqueado en estos días juntos".
El hombre de la cicatriz siguió cavilando.
De repente, sus cejas se fruncieron con la rigidez de dos hojas entrecruzadas, tensando los rabillos de los ojos en pliegues afilados. Clavó la mirada en Lao Liu y le soltó: "Xu Qian, ¿no estarás incitándome a propósito a ir contra el Clan Xu?".
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• Novela: 从族谱开始打造长生世家
• Autor: Jiang Laosi
• Traductor: Inmensurable
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Estás leyendo el capítulo 51 de Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela), un novela. **【Construcción de Clan + Gestión de Linaje + Protagonista Astuto y Decidido + Ascenso Generacional + Despertar de Talentos + De Mortales a Inmortales】** En el implacable mundo de la cultivación, los inmortales tratan… Este capítulo tiene publicado el 27 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.