Leer Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) Capítulo 41 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Medio mes después.
En la capital del condado Qingjiang, hacia el sector occidental del Mercado del Este.
En el transcurso de tres meses se había levantado una imponente mansión de altos portales, en cuyo interior no faltaban pabellones, quioscos, rocallas artificiales ni estanques de aguas cristalinas.
Contaba además con una vasta explanada empedrada con losas de piedra azulada.
En la esquina suroeste de dicho terreno se erguían hileras de postes de madera para entrenamiento, de alturas desiguales; en la esquina sureste se exhibía una variada selección de armas tradicionales: lanzas, sables anchos, espadas y alabardas, todas pulidas con tal esmero que relucían con un brillo frío y cortante.
Frente a la entrada principal, un par de majestuosos leones de piedra montaban guardia con orgullo.
No muy lejos, un corpulento sauce dejaba caer millares de hebras que acariciaban la superficie esmeralda de un estanque cuadrangular.
Sobre la placa de la entrada destacaban cuatro grandes caracteres dorados: Pabellón Marcial Longxiang.
En aquel instante.
El suelo estaba alfombrado por los restos escarlatas de los petardos detonados, la placa colgante lucía adornada con cintas de seda roja y frente a las puertas se agolpaba una multitud bulliciosa, compuesta tanto por opulentos mercaderes ataviados con sedas finas como por lugareños de humilde condición.
"¡Damas y caballeros! Hoy, mi Clan Xu abre las puertas del Pabellón Marcial Longxiang. ¡Contamos con su valioso respaldo!"
Xu Mingwei era el futuro líder del Clan Xu y una auténtica semilla de Gran Maestro; dotado de un talento extraordinario, sus palabras representaban a la familia con indiscutible peso y autoridad.
"¡Pasen, por favor, adelante!"
"¡El Clan Wang obsequia tres espadas de Grado Superior, felicitando al Pabellón Marcial Longxiang en su auspiciosa inauguración!"
"¡El Clan Cao presenta un par de colgantes de jade con grabados de dragón, felicitando al Pabellón Marcial Longxiang en su auspiciosa inauguración!"
"¡El Clan Wu entrega tres sables de Grado Superior...!"
Los presentes no dejaban de anunciarse.
En la apertura de un recinto marcial, era de rigor que los asistentes acudieran con obsequios de felicitación.
Sin embargo, ni todos los invitados albergaban buenas intenciones, ni todos los regalos eran muestras de genuino aprecio.
Que el Clan Xu pretendía disputarse una porción del pastel de los pabellones marciales del condado Qingjiang era un secreto a voces entre los clanes nobles; la gran mayoría no estaba allí más que para contemplar el espectáculo.
A fin de cuentas, tras los tres grandes pabellones marciales se encontraban los tres linajes: Wu, Fang y Wang.
Eran, sin lugar a dudas, los tres clanes nobles más poderosos del condado Qingjiang, con casi dos siglos de arraigo en aquellas tierras y unos cimientos sumamente profundos.
Incluso el Clan Xu actual distaba mucho de poder compararse con ellos.
Con el traslado oficial de Yang Zhao a la ciudad de la comandancia, los recelos de aquellas familias hacia el Clan Xu habían menguado; al fin y al cabo, ni el dragón más imponente puede avasallar a la serpiente que domina su propia tierra.
Más aún cuando el Clan Xu osaba tocar sus intereses.
Era inevitable que buscaran provocar disturbios y aplastarlos.
En representación del Clan Xu se encontraban allí los tres hermanos: Xu Mingwei, Xu Mingyuan y Xu Mingxuan.
Guiaron a los invitados en un recorrido por las instalaciones y, más tarde, les presentaron a los instructores contratados, así como a Gu Yiping, quien fungía como maestro titular del pabellón.
No obstante, los emisarios de los clanes nobles ni siquiera se dignaron a tomar en cuenta a Gu Yiping; a sus ojos no pasaba de ser una marioneta superficial al servicio del Clan Xu, mientras que el auténtico mando residía en la familia.
"Joven Maestro Xu, ya hemos recorrido este Pabellón Marcial Longxiang. Es innegable que luce muy bien construido, pero el verdadero corazón de un recinto marcial radica en sus instructores y en su líder. Si no se cuenta con maestros competentes para instruir a los alumnos, venir a formarse aquí no pasará de ser una pérdida de tiempo. ¿No le parece?"
Un hombre corpulento de mediana edad, ataviado con una amplia capa de gasa negra cuyo cuello lucía bordados dorados de dragones sin cuernos, dio un paso al frente de improviso y clavó la mirada en Xu Mingwei con un deje de desdén en las comisuras de los ojos.
"La perspicacia del maestro del Pabellón Heifeng resulta admirable y reveladora. Siendo así, ¿qué considera usted que define a un maestro competente?"
"Un pabellón marcial se fundamenta en las artes marciales; y entre guerreros, solo el más fuerte merece respeto".
"Comprendo. Entonces, maestro del Pabellón Heifeng, ¿a cuál de sus discípulos planea enviar?"
"No perdamos el tiempo con rodeos; yo mismo pondré a prueba su nivel".
"En ese caso, ruego a todos que tengan la gentileza de pasar al campo de entrenamiento".
La comitiva avanzó en tropel hacia la explanada marcial. El maestro del Pabellón Heifeng caminó hasta situarse en el centro del terreno despejado y recorrió con la vista a quienes acompañaban a Xu Mingwei.
"Joven Maestro Xu, ¿a quién piensa mandar al frente? Descuide, este servidor de apellido Wang jamás abusaría de su veteranía para intimidar a los más jóvenes".
"He admirado la fama del maestro del pabellón desde hace tiempo; con gusto intercambiaré algunas lecciones con usted".
Xu Mingwei avanzó con una sonrisa hasta plantarse ante él.
Una chispa brilló en los ojos del líder de Heifeng; en su mente cruzó de inmediato la tentación de propinarle una herida de gravedad y truncar para siempre su senda en las artes marciales.
La amenaza que representaba Xu Mingwei era colosal.
Si lograba frenarlo en seco en ese mismo instante, conseguiría retrasar el desarrollo del Clan Xu por lo menos dos décadas.
"¡Adelante, Joven Maestro Xu! Permítale a este servidor comprobar hasta dónde llega su fuerza actual".
El maestro del Pabellón Heifeng rebosaba de confianza. Había ascendido a guerrero del Reino Xiantian hacía ya muchos años; si bien se mantenía todavía en la etapa inicial, sus bases eran sumamente sólidas.
Someter a siete u ocho oponentes en la cúspide del Reino Houtian representaba para él una tarea trivial.
Xu Mingwei no gastó saliva. De un salto explosivo arremetió como una saeta hasta quedar frente a frente con el líder de Heifeng; deslizó la palma con la sinuosidad de una serpiente que quiebra su trayectoria, dejando a su paso múltiples imágenes residuales en el aire.
El viento de la palma aulló y, con una cadencia engañosa y mutante, se abalanzó directo contra su pecho.
Las pupilas del maestro del Pabellón Heifeng se contrajeron de golpe; asentó el pie y retrocedió a toda prisa, pero la velocidad de Xu Mingwei rivalizaba con la suya, y la silueta de la palma se pegó a sus talones cual víbora decidida a morder.
El adversario dio un salto hacia lo alto, ejecutó una voltereta en el aire y cayó a espaldas del muchacho.
Xu Mingwei transformó al instante la palma en puño, trocando la sinuosidad escurridiza en un poderío feroz y arrollador que, con el ímpetu de una montaña que se derrumba, descargó una ráfaga de presión opresiva e implacable.
El líder de Heifeng ya había esquivado un ataque; si volvía a retroceder, el gentío asumiría que le temía a Xu Mingwei.
¿Y quién era él?
Uno de los pocos guerreros del Reino Xiantian en todo el condado Qingjiang.
En el Clan Wang gozaba de una jerarquía altísima, al punto de ser tío del actual patriarca.
Si él cedía terreno, equivaldría a que el Clan Wang agachaba la cabeza ante el Clan Xu.
"¡Palma del Viento Negro!"
El maestro no se guardó nada: una corriente de aire azabache se condensó en la huella de una palma oscura que salió a chocar de frente contra el puño de Xu Mingwei.
"¿Qi Verdadero Xiantian?"
"¡Maestro de Heifeng, da la casualidad de que yo también acabo de dominarlo!"
El Qi Verdadero Xiantian estalló en su interior; la estela del golpe se tornó dorada y, en un parpadeo, se condensó en un puño de oro refulgente que llevó la contundencia y la bravura marcial a su máxima expresión.
¡Paff!
Puño y palma colisionaron en pleno aire.
El resplandor dorado y la penumbra negra se repartieron el espacio a partes iguales.
Tras un par de respiraciones...
Con un estruendo ensordecedor, ambos contendientes retrocedieron varios pasos al unísono, ¡quedando completamente a la par!
"¡¿El primogénito del Clan Xu ha alcanzado el Reino Xiantian?!"
"¡Pero si todavía no llega a los veinte años!"
"En tres meses, una vez transcurrido el Sacrificio Anual, recién los cumplirá".
"No por nada lo llaman un futuro Gran Maestro; apenas asomarse al Reino Xiantian y ya es capaz de batirse sin desventaja contra un veterano como el líder del Pabellón Heifeng..."
Los murmullos de asombro sacudieron a los emisarios de los clanes nobles. Aquellos que en un principio solo acudieron a presenciar el conflicto sintieron una fuerte agitación en el pecho al atestiguar el avance de Xu Mingwei.
A semejante ritmo de progreso...
Si a Xu Mingwei le concedían poco más de una década, ¿no acabaría convirtiéndose con certeza en un Gran Maestro?
Bajo la intimidación de tal poderío marcial, ningún clan noble en todo el condado Qingjiang osaría meterse con ellos; incluso las autoridades locales tendrían que andarse con sumo cuidado.
Al fin y al cabo, la máxima fuerza bélica de toda la capital del condado apenas alcanzaba la Perfección del Reino Xiantian.
"¡Veo que el maestro del Pabellón Heifeng conserva intacto el vigor de sus mejores años! ¡Venga otra vez!"
Con un grito potente, Xu Mingwei arremetió de nuevo contra su adversario.
El maestro de Heifeng palideció de pura indignación; sintiéndose agraviado, comenzó a dirigir cada golpe hacia los puntos vitales del muchacho.
¡Pum! ¡Pum! ¡Pum!
Ataque y defensa se sucedieron sin tregua, alternando los papeles de uno y otro en cada fracción de segundo.
En medio de aquel intercambio frenético, el veterano advirtió que la fuerza de los impactos de Xu Mingwei no hacía más que aumentar, como si no tuviese techo alguno.
Sin embargo, las reservas de Qi Verdadero Xiantian de cualquier practicante eran finitas.
Si pretendía continuar descargando embates de semejante magnitud, en apenas unas cuantas decenas de cruces su Qi Verdadero terminaría por agotarse.
Pero apenas pasó un instante.
El maestro del Pabellón Heifeng empezó a verse arrinconado por el muchacho.
En el incesante choque de extremidades, las comisuras entre el pulgar y el índice de sus manos se le entumecieron tanto por las sacudidas que casi perdió la fuerza para sostener un arma.
En aquel momento solo resistía por pura terquedad.
De prolongarse el duelo, los tendones y huesos de sus brazos sufrirían daños graves, cuando no quedarían lisiados para siempre.
'¡Qué estructura ósea tan aterradora! ¡Es un auténtico prodigio de las artes marciales!'
El maestro de Heifeng superaba ya los sesenta años y sus huesos comenzaban a resentir el desgaste de la edad.
Evidentemente, no podía compararse con los guerreros jóvenes de su mismo reino; mucho menos frente a alguien como Xu Mingwei, quien gozaba de la bendición de un Talento de Destino.
Justo cuando vacilaba entre resistir a duras penas o darse por vencido, Xu Mingwei frenó en seco sus movimientos.
"Es usted un respetable mayor, y su experiencia aventaja por mucho a la de novatos como yo. ¿Qué le parece si damos por concluido el intercambio de hoy?"
El maestro de Heifeng quedó perplejo; al notar que el joven le ofrecía una salida decorosa para salvar las apariencias, respiró con profundo alivio.
No obstante, de inmediato recordó que su rival aún no cumplía los veinte y acababa de pisar el Reino Xiantian.
Él, por su parte, llevaba más de una década sumergido en ese mismo reino y, aunque no había logrado ascender a la Etapa Intermedia del Reino Xiantian, poseía unos cimientos intachables.
¡Ciertamente, el vigor de la juventud es capaz de derribar a golpes ciegos al más curtido de los maestros!
El maestro del Pabellón Heifeng exhaló un leve suspiro:
"El talento del Joven Maestro Xu es descomunal. Me temo que no requerirá de mucho tiempo para superar por completo a este anciano".
"Los años no pasan en vano..."
Dejando escapar otro hondo suspiro, se retiró de la explanada para reunirse con los miembros del Clan Wang.
"¿Habrá algún otro mayor que desee favorecerme con sus consejos?"
La mirada de Xu Mingwei se afiló en un instante; sus ojos barrieron los alrededores con el filo implacable de una cuchilla, al punto de que los presentes eludían sostenerle la vista.
Su compostura se mostraba serena y pausada, destilando ya el porte solemne de un futuro Gran Maestro.
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• Novela: 从族谱开始打造长生世家
• Autor: Jiang Laosi
• Traductor: Inmensurable
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Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) Capítulo 41
Estás leyendo el capítulo 41 de Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela), un novela. **【Construcción de Clan + Gestión de Linaje + Protagonista Astuto y Decidido + Ascenso Generacional + Despertar de Talentos + De Mortales a Inmortales】** En el implacable mundo de la cultivación, los inmortales tratan… Este capítulo tiene publicado el 26 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.