Leer Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) Capítulo 11 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Por aquellos días, una gran cantidad de refugiados había inundado más de una docena de condados en los alrededores del Condado Qingjiang.
Casos como el de Xu Mingwei, a quien emboscaron con un garrotazo por la espalda para despojarlo de sus pertenencias, tampoco eran hechos aislados.
Simplemente ocurría que, por lo general, nadie llevaba consigo demasiados bienes al salir a los caminos; sumado a la imposibilidad de dar con los culpables y a que no había vidas que lamentar, todo terminaba quedando en nada.
Durante varios días, Xu Chuan había divisado sombras furtivas merodeando en las inmediaciones de su casa.
Por ello, colocó algunas trampas cerca del muro exterior, tales como clavos y cepos para ratas.
Si alguien intentaba saltar la tapia para entrar, sin duda saldría malparado.
Asimismo, añadió campanillas de advertencia.
En cuanto alguien cayera en una trampa, las campanillas resonarían de inmediato por todo el lugar.
\[Adivinación de hoy: Regular-Baja. Hoy, a la hora Zi, cinco personas saltarán el muro para entrar con el propósito de matar y saquear riquezas.\]
Xu Chuan sonrió con frialdad para sus adentros.
El Clan Xu gozaba de gran renombre en la Aldea Dongxi, pero no contaba con tantos sirvientes ni guardias como la Familia Xu; era perfectamente natural que los hubieran puesto en la mira.
'¿Habrá algún artista marcial entre ellos?'
'Aun si la probabilidad es baja, debo tomar precauciones de todos modos.'
Aquellos clavos y cepos para ratas bastaban para lidiar con refugiados comunes, pero de toparse con un artista marcial, su eficacia sería muy limitada.
Fabricó varias ballestas rudimentarias y, al caer la noche, las instaló bajo los aleros a ambos costados.
Si se activaba el mecanismo, desataría una ráfaga cruzada de virotes desde aquellas ballestas. Hecho esto, retiró las campanillas de advertencia.
Aquel día, al salir, Xu Chuan se limitó a hacer una breve ronda de inspección, con la mente ocupada por entero en lo que acontecería esa noche.
"Shitou, es muy probable que unos bandidos vengan a saquear esta noche. Un cuarto de hora antes de la hora Zi, sube al tejado con el arco, aguarda el momento oportuno y dispara a matar. ¿Puedes hacerlo?"
Xu Chuan habló de improviso, con un semblante sumamente grave.
"Papá, ¿es verdad eso?"
"Si confías en tu padre, haz lo que te digo; la seguridad de toda nuestra familia depende de esto."
Xu Mingwei no hizo más preguntas. "Entendido, papá. Haré todo lo que me digas."
Aunque todavía no poseía la destreza de un Artista Marcial de Tercera Clase, gracias a su Fuerza Divina Innata, combinada con su agudo Ojo de Águila y un arco de largo alcance, una emboscada en plena noche representaría una seria amenaza incluso para un Artista Marcial de Segunda Clase.
"Papá, ¿debería untar veneno en las puntas de las flechas?"
"¿No te provocará malestar en el pecho?", preguntó Xu Chuan, mirándolo con cierta sorpresa.
Los ojos de Xu Mingwei se afilaron como la hoja de una cuchilla, cargados de una densa intención asesina.
"A cualquiera que se atreva a amenazar a mi familia, hay que eliminarlo de raíz, sin dejar males futuros."
"Bien." Xu Chuan asintió. "Hazlo según tu propio criterio."
Llegó la noche.
El disco luminoso de la luna se ocultó tras una nube oscura, y las estrellas titilaron con una luz tenue e incierta.
Sobre el lecho.
Xu Chuan yacía recostado en silencio, con el qi y la sangre rebosantes de vigor.
"Esposo, ¿deseas que esta humilde mujer te ayude a apaciguar ese ardor?"
Xu Chuan, contrariando su costumbre habitual, sonrió de medio lado. "Ese fuego tiene otro propósito; viene muy bien reservarlo."
Bai Jing no terminó de comprender.
'¿Qué propósito?'
'¿Acaso piensa desahogarlo en alguien más?'
Por "alguien más", Bai Jing se imaginaba, como era natural, a otra mujer.
"En fin, durmamos temprano esta noche; mañana hay que levantarse al alba."
Bai Jing consideró que Xu Chuan no era de esa clase de hombres, de modo que se acomodó tranquila y no tardó en sumirse en el sueño.
En otra habitación.
A la luz de una vela, Xu Mingwei limpiaba su arco y sus flechas, untando veneno en las puntas.
La estancia estaba impregnada del ambiente que reina entre los soldados de un campamento en vísperas de una gran batalla.
¡Opresivo!
¡Asfixiante!
Poco antes de la hora Zi.
Siguiendo las instrucciones de Xu Chuan, Xu Mingwei se echó el carcaj a la espalda, empuñó el arco y, con dos o tres saltos ágiles, subió al tejado.
Xu Chuan salió de la habitación y alzó la mirada hacia el tejado.
La luz de la luna era tenue, y la figura de Xu Mingwei casi se fundía con la oscuridad de la noche.
Xu Chuan buscó un machete para leña y se apostó en la densa penumbra bajo el alero.
Cual si fuera un asesino al acecho, aguardaba la oportunidad para dar un golpe letal.
Un cuarto de hora después.
"Hermano mayor, es aquí."
"Esta familia se apellida Xu. Prosperaron con una rapidez asombrosa y en cuestión de pocos años se convirtieron en gente adinerada de la Aldea Dongxi."
"Dicen que el amo de la casa es muy hábil en el cultivo y tuvo la fortuna de cosechar Peras de Jade Verde. Tan solo con eso, debe de percibir entre tres y cuatro mil taeles de plata al año."
"Son cinco en la familia. Aparte del matrimonio, tienen tres hijos varones, y el mayor apenas tiene nueve años."
Un hombre corpulento de mediana edad, vestido con ropas de tela gris, miró al joven de baja estatura y dijo con calma: "Quinto hermano, buena elección."
"Muchachos, muévanse con rapidez. No dejen a nadie con vida en esta casa; en cuanto encontremos las riquezas, haremos como la vez anterior y abandonaremos el Condado Qingjiang esta misma noche."
"Con la cantidad de refugiados que pululan por doquier, dar con un puñado de personas será más difícil que hallar una aguja en el mar."
"¡A la orden, Jefe Xiong!"
Varios hombres comenzaron a trepar el muro al unísono; a juzgar por sus movimientos, saltaba a la vista que eran veteranos en tales andadas.
Sin embargo, ninguno parecía haber alcanzado el rango de un artista marcial.
De lo contrario, a un Artista Marcial de Tercera Clase le habría bastado un par de brincos para franquear aquel muro de casi cuatro metros de altura.
En el instante en que tocaron el suelo...
"¡Ssshh!"
Tres de ellos aspiraron una bocanada de aire helado a la vez, incapaces de contener un ahogado quejido de dolor.
Y eso a pesar de apretar los dientes para soportarlo.
"¿Acaso los tres tienen ganas de morir?", increpó el Jefe Xiong, sumamente irritado, dejando escapar un áspero gruñido desde el fondo de la garganta.
"No es eso, Jefe Xiong... ¡pisamos clavos!"
"¡Basta! Tengan más cuidado. ¡Al próximo que haga ruido, que no se queje si después ajusto cuentas con él!"
Avanzaron a tientas unos cuantos pasos con cautela.
De pronto, uno de los hombres más altos sintió que su tobillo tiraba de algo.
¡Fiu, fiu, fiu!
Siete u ocho virotes de ballesta salieron disparados al unísono desde el alero.
En el acto, dos hombres recibieron impactos directos en la cabeza y en el corazón, perdiendo la vida en el lugar. Los otros tres sufrieron heridas de diversa gravedad:
uno acabó con un virote incrustado en el vientre; otro, herido en la pierna, cayó desplomado al suelo;
y el último apenas sufrió un rasguño en el brazo.
"¡Maldición!", rugió el Jefe Xiong en voz baja, apresurándose a ordenar: "¡Es una emboscada, retírense rápido!"
Apenas terminaba de hablar,
Xu Mingwei, que llevaba largo rato esperando en el tejado, ya había tensado la cuerda del arco hasta dibujar una luna llena. Con la penetrante mirada de su Ojo de Águila fija en el bandido herido en el vientre, soltó el tiro.
¡Zas!
Un agudo silbido rasgó el aire.
La flecha negra hendió la noche y le atravesó la garganta en un instante, asomando por la nuca hasta clavarse en el muro que tenía a la espalda.
"¡Segundo hermano!"
Con los ojos inyectados en sangre por la furia, el Jefe Xiong levantó la vista hacia el tejado.
El disco lunar emergió de detrás de las nubes oscuras.
La gélida luz de la luna descendió sobre la techumbre, cubriendo a Xu Mingwei con un manto plateado.
Era el rostro de un muchacho, frío como el hielo.
Una mirada afilada y profunda se clavó en los ojos del cabecilla como si fuera una flecha.
'¡No es más que un chiquillo!'
El estupor y la cólera estallaron en el corazón del Jefe Xiong.
Xu Mingwei volvió a tensar el arco y encajar una flecha, atrayendo por completo su atención.
En ese preciso instante, Xu Chuan aprovechó la distracción, desató su fuerza y, prácticamente de un solo salto impetuoso, cayó sobre su cabeza.
El machete reluciente, impulsado por el peso de la caída, descargó un tajo directo hacia su cráneo.
¡Decidido!
¡Despiadado!
En su apresuramiento, el Jefe Xiong solo tuvo tiempo de alzar el hacha para bloquear; pero ante semejante fuerza colosal, la piel entre su pulgar e índice se desgarró y el hacha cayó al suelo.
El impacto lo hizo desplomarse sentado.
Ante su mirada aterrada, Xu Chuan giró el cuerpo y lanzó un corte; el filo del machete le rebanó la garganta con milimétrica precisión.
Un chorro de líquido abrasador brotó a borbotones.
El cuerpo y el rostro de Xu Chuan quedaron salpicados de manchas de sangre.
Luego, otro silbido rasgó la noche.
Aquel hombre que al principio había resultado herido en la pierna y yacía en el suelo fue clavado a la tierra por otra certera flecha de Xu Mingwei.
Al ver que todos los maleantes yacían muertos, la tremenda opresión que atenazaba el corazón de Xu Mingwei se disipó al fin, y el muchacho se dejó caer sentado sobre las tejas.
Se miró las manos: le temblaban sin descanso.
Por poco no lograba sostener el arco.
Un zumbido incesante le retumbaba en la cabeza, provocándole una sensación de vértigo, como si el mundo diera vueltas.
En cuanto a Xu Chuan, ya había comenzado a registrar los cadáveres.
Del cuerpo del Jefe Xiong extrajo billetes por un valor de doce mil taeles de plata, un manual de Fuerza Interna titulado \*Fuerza del Oso Salvaje\*, y un pequeño frasco de porcelana que contenía seis Píldoras de Qi y Sangre.
Los demás no llevaban una sola moneda encima.
'Por lo visto, ya habían saqueado a bastantes familias adineradas.'
Xu Chuan se dispuso a limpiar el lugar de la refriega. Al recobrar el sentido, Xu Mingwei bajó de un salto del tejado y se apresuró a ayudarle en la tarea.
"Arrastra los cuerpos al bosque de la montaña para enterrarlos."
"Limpia las flechas; todavía se pueden usar. Recuerda retirarles primero el veneno."
"Sí, papá."
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• Novela: 从族谱开始打造长生世家
• Autor: Jiang Laosi
• Traductor: Inmensurable
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Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) Capítulo 11
Estás leyendo el capítulo 11 de Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela), un novela. **【Construcción de Clan + Gestión de Linaje + Protagonista Astuto y Decidido + Ascenso Generacional + Despertar de Talentos + De Mortales a Inmortales】** En el implacable mundo de la cultivación, los inmortales tratan… Este capítulo tiene publicado el 25 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. Forjando un Clan Inmortal desde el Libro de Sangre (Novela) tiene 80 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.