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Leer Evolución y muerte (Novela) Capítulo 2 online gratis en español

Dicen que el aleteo de una mariposa puede crear un tornado al otro lado del mundo, en esta ocasión, el aleteo de una mariposa creo una catástrofe a nivel mundial que jamás podría ser remediada, el primer evento de este estilo se había completado y empujaría a los demás a replicar sus tácticas horribles, tan pronto como el primer evento Calixto dio inicio el segundo llamado evento Regulatorio, una esperanza de evitar el desequilibrio con más caos Un temblor en la tierra se dio bajo el cadáver de una rata, las mariposas Calixto habían arrasado con su ecosistema, sus depredadores eran cazados indiscriminadamente, tan solo aquellos extremadamente más fuertes lograron probar y saborear la muerte de aquel super depredador, las plantas se resintieron ahora sin su fuente de polinización, el antiguo verde se transformó en un marrón grisáceo, los árboles robustos se transformaron en poco más que ramas salientes del piso, las flores hermosas se transformaron en plantas muertas, marchitas, nada más que sobrevivientes, pero una de ellas se cansó, una de ellas decidió que era suficiente, que usaría lo que tenía a su alcance para alcanzar el cielo, para vivir y de nuevo la vida se abrió paso, de nuevo un evento Calixto broto como respuesta, la respuesta lógica, el siguiente paso Un milagro El verde broto, esta vez manchado de rojo y usando aquello que tenía a su alcance para poder crecer, el cadáver fue infestado, fue atrapado, fue tomado por la naturaleza misma que lo había visto nacer, lo había criado y visto morir, la planta uso la sangre para crecer, en lugar de inclinarse hacia el sol se inclinó hacia abajo, sus raíces a través de los días se formaron alrededor del roedor, la luz daba directo sobre ella, el sol parecía querer ayudar a este pequeño brote diferente a los demás, la madre naturaleza había decidido que este sería su último recurso para volver a la vida —esta zona se convirtió extrañamente en una zona muerta, la vegetación ha caído demasiado — ¿Alexandra estas seguras que debemos estar aquí? — vamos Luis... tienes 18 diviértete un poco — ¿llamas diversión a entrar en un bosque a las 4 de la madrugada? En el claro de la noche la linterna se alzó, el aleteo familiar, un giro, una vuelta y luego un recto tal cual lo había visto hace años ya, más de diez años después la volvía a ver, aquella mariposa que le dejo esa marca en la palma de su mano, aquella criatura que había causado sin saber la muerte de toda vegetación en la zona con su caza indiscriminada, la mariposa no parecía atraída por su sangre, parecía atraída por algo mas — ¿Qué huele tan mal? Huele a podrido, como si algo hubiera muerto El aire se impregno de aquel olor, provenía de la planta, Alexandra ilumino el suelo y vio un rastro claro, un ave que parecía haber muerto en agonía por la posición, un roedor que tenía un rostro de pánico y ojos de terror, una lagartija que murió con la lengua fuera buscando asesinar lo que sea que estaba matándola pero pareció no tener éxito y en el centro, una hermosa flor de pétalos negros recubiertos por una fina capa roja tallo enorme que mira hacia abajo, una flor bellísima que contrastaba con el marrón apagado que había en la zona, lo que se supone era un bosque ahora parecía más un claro con unas pocas ramas sobresaliendo del suelo, todos los cadáveres parecían compartir un rasgo común, estaban siendo atrapados entre ramas y atravesados por raíces, pegados al piso, Alexandra intento mover uno de los cuerpos con una rama, no tuvo éxito, estaba firmemente adherido al piso, la mariposa bajo sobre la flor atraída por la sensación del calor y el olor de la sangre —espera mariposa no… no hag— —la frase fue interrumpida por horror, sus ojos se tornaron blancos y sus manos sudaron frio— La planta se cerró, el negro en los pétalos rápidamente se transformó en un rojo intenso al cerrarse sobre la mariposa, toda la sangre acumulada en su vientre fue absorbida al igual que la vida de la mariposa —No me gusta esto, Alex… Luis dio un paso atrás, Las esporas se elevaron lentamente, como si la captura las hubiera despertado. Se desprendían en pequeñas nubes oscuras, flotando en el aire con una lentitud antinatural, Alexandra se llevó la mano instintivamente con la manga de su chaqueta a la boca y la nariz, Luis hizo lo mismo antes de salir corriendo —Alex… eso no es normal… Las partículas se elevaron hasta las fosas nasales de un ave que parecía haber decidido poner su nido en la rama equivocada, el moho blanco se adhirió a sus fosas nasales, a su pico, rápidamente a su laringe seguido de sus pulmones llenándolos de moho blanco y rápidamente cayó al suelo muerta siendo reclamada por las raíces de la nueva bestia de ese bosque, Alexandra no se movió, estaba inmóvil, atónita por la belleza y mortalidad de la flor, tomo dos fotos con su teléfono antes de ser jalada con fuerza por Luis quien había vuelto solo para llevarla de vuelta a casa, ambos corrieron, la flor quedo allí, estaba inmóvil disfrutando su nueva fuente de nutrientes, Alexandra miro las fotos y como si analizara todo vio por la ventana trasera del auto directo hacia el bosque que ahora era nada más que un conjunto de pequeños árboles y sin vida visible además de aquellas dos bestias compitiendo por ver quien sobrevive a esta guerra —Esto lo tiene que saber papa… seguro le encantara esta historia El auto desapareció en el horizonte, pero bajo la tierra del bosque surgieron más tal como era de esperarse aquel moho se convirtió en nuevos especímenes que plantaron su semilla infestada en el cadáver putrefacto de sus presas, las raíces salieron de entre las entrañas del ave recién casada, aprovechando su aun caliente cuerpo para almacenar la nueva raíz que pronto se convertirá en otra más de estas bellas asesinas naturales La planta decidió no quedarse así, una flor es un aspecto bello, hermoso sin duda tan atrayente como increíble pero conforme crecía, conforme cazaba y continuaba esta guerra de evolución sus pétalos se hicieron más grandes, su tallo se hizo más robusto, sus hojas más afiladas, lo que antes parecía una hermosa rosa ahora era una trampa roja con negro, un interior rojo que asemeja el cráneo abierto de un animal que eleva hacia el cielo y que cuando su presa cae en la trampa se cierra dejándola atrapada en la viva imagen de un cráneo El horizonte se llenó de negro y rojo con cada muerte, cada cadáver creo una nueva de estas bestias, una sola basto para crear un imperio, el bosque ahora no era habitado por un verde intenso sino por un rojo carmesí, que en la noche brillaba con el brillo inconfundible de la sangre había presenciado la victoria de una guerra, pero el inicio de una nueva —aquí grupo IFF—12 entrando a la zona afectada, doctor Calixto díganos exactamente que buscamos — una flor, una muy extraña que quiero estudiar en mi laboratorio — y como se ve esta... oh... señor creo que eso no es una flor, lo que usted busca es un árbol — ¿a qué se refiere con un árbol sargento Ibarra? El tallo ya no era tallo. Era un tronco. Oscuro, grueso, irregular, como si múltiples capas hubieran crecido una sobre otra sin orden, alimentadas por algo más que tierra. Las “hojas” que emergían de sus lados eran ahora estructuras largas y afiladas, curvadas hacia abajo, endurecidas, como si hubieran dejado de ser órganos de captación para convertirse en herramientas de contención — Señor mire usted mismo por la cámara de mi body tech… eso de ahí en frente no es un claro con flores, es un bosque Al menos dos metros y medio de altura total, elevándose por encima de lo que quedaba del bosque muerto, como si hubiera reclamado el derecho de ser vista desde cualquier punto. Sus pétalos ya no eran suaves. Eran gruesos, densos, superpuestos como placas orgánicas que formaban esa estructura imposible: un cráneo abierto hacia el cielo. — yo he estado cientos de veces en ese bosque y jamás había visto tal cosa, es increíble lo mucho que cambian las cosas en unos años no? —señor, permiso para avanzar y tomar muestras — adelante doctora Vega, tome las muestras necesarias, tome tallos, pétalos, corteza lo que quiera, pero tráigamelo, ya puedo saborear esas hermosas horas y todos esos descubrimientos... casi puedo sentir el peso de esa medalla bajo mi cuello La doctora Vega asintió y avanzó. Sus pasos fueron firmes al inicio, cuidadosos pero seguros. Evitó los cuerpos, esquivó las raíces expuestas, mantuvo la mirada fija en aquella estructura imposible que se alzaba como un árbol hecho de muerte. Sacó su kit, guantes, bisturí, todo parecía bajo control hasta que sintió un sonido húmedo bajo su pie. Una de las flores más pequeñas, casi oculta entre los restos, se abrió bajo su pie con un sonido húmedo, breve, como una exhalación retenida durante demasiado tiempo, la flor estallo. Una nube densa de esporas salió disparada hacia arriba, directa a su rostro. Vega apenas tuvo tiempo de girar la cabeza, pero ya era tarde. Las partículas entraron por su nariz, su boca, sus ojos. —¡¿Qué—?! El hablar fue su perdición, al inhalar trago todas las esporas, que entraron rápidamente en su sistema y tal cual como hicieron con aquella ave se pegaron a todo su sistema respiratorio Llevó ambas manos al rostro, retrocediendo a ciegas. No gritó de inmediato. Primero vino la confusión. Un parpadeo rápido, desesperado, como si intentara expulsar algo que no podía ver, tosió con fuerza, sus ojos con esporas pegadas ahora cubiertos por moho blanco apenas le dejaban ver la sangre que salía de su boca con cada arcada —quédense... fuera… no... entren… es un hongo, no un árbol doctor… es un hongo Una tos más, la sangre cayo Luego otra, la laringe se cerro Luego otra, hasta que no pudo tomar más aire La doctora Vega lo entendió, No por conocimiento, Por instinto, Si se acercaba…si respiraban lo mismo… los mataría a todos Retrocedió Arrastrándose Con las últimas fuerzas que le quedaban, alejándose del grupo. —No… se acerquen…aléjense de mi cadáver… El doctor Calixto dio un paso al frente dentro del laboratorio —¡Doctora, espere! ¡Podemos—! Ibarra lo detuvo de golpe. —¡No, señor no vale la pena ir, me niego a dejar que alguno vaya! —No… —murmuró, casi para sí mismo— esto no es… esto no puede ser solo una planta… Vega cayó de lado, Su cuerpo convulsionó una última vez y se quedó quieto, El silencio que siguió fue más pesado que cualquiera anterior. Luis dio un paso atrás cumpliendo con la última petición de la doctora que fue que nadie se acerque a su cadáver al morir —¿Está…? Nadie respondió, todos sabían la respuesta, todos sabían lo que acababa de ocurrir y nadie quería pensar en ello Calixto entrecerró los ojos frente a la pantalla Ahora sí había miedo de verdad sobre lo que podía ocurrir —Retrocedan…no se acerq- el momento fue interrumpido la quijada de la doctora se abrió de golpe- ¡no! La mandíbula de la doctora Vega fue forzada a abrirse, no por decisión propia sino porque algo emergía desde su interior, porque aquella cosa que la había matado reclamaba su presa como su alimento finalmente, Los filamentos crecieron en segundos, empujando la lengua, desplazando la carne, abriéndose paso hacia afuera como si el cuerpo ya no le perteneciera a ella. —No… es una planta… —dijo, con la voz quebrada—no es un hongo… —dígame que es Calixto... y más importante dígame como recuperamos a la doctora Vega —es ambos sargentos, no podemos recuperar a la doctora Vega en estos momentos —Sí podemos —dijo finalmente el sargento, seco y Se giró hacia su equipo— Máscaras, Ahora. —Sargento… ella dijo que no— Calixto Dudo — —¡Ahora! Los cadetes se pusieron la máscara con miedo, pero alzaron sus armas hacia el cielo y hacia adelante, Ibarra no esperó y se adelantó rápidamente Alzó el machete. —Perdón, doctora, pero no la dejare aquí, le daré un entierro digno de una gran mujer El filo se hundió, pero no atravesó del todo. Un líquido oscuro, espeso, brotó del corte, cayendo sobre el uniforme de Vega sin gotear, adherente, como si no quisiera separarse de lo que tocaba, La boca de Vega permanecía abierta más de lo que debía. La piel del cuello, del pecho, mostraba líneas oscuras bajo la superficie, como si algo aún se moviera por dentro… buscando salida. —La tenemos —dijo Ibarra, aunque no sonó convencido del todo, se agacho para tomarla —Sargento… ¿y si…? —No hables. Muévete cadete, esta misión fue un fracaso y tuvimos una baja importante… volveremos El equipo comenzó a retroceder paso a paso y sin correr, pero sin detenerse porque ahora lo sabían, no estaban sacando un cuerpo, estaban sacando algo que ya había sido reclamado por el bosque y mientras se alejaban, Calixto no pudo evitar mirar el rostro de la doctora Vega una última vez a través de la cámara del oficial —Juraría que algo bajo su piel se acaba de mover, traiga el cuerpo al laboratorio… lo examinare antes de llevarlo al cementerio y darle las malas noticias a su familia El equipo se subió al auto blindado dejando atrás aquella zona de muerte que se expandía día tras día, algunos oficiales vomitaron, Ibarra abrazo el cuerpo de la doctora con lágrimas contenidas mientras el auto se alejaba
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Evolución y muerte (Novela) Capítulo 2

Estás leyendo el capítulo 2 de Evolución y muerte (Novela), un novela. En la naturaleza todo sigue su orden hasta que algo rompe los planes de evolución del planeta, un efecto provocado por fuentes del azar ha echo evolucionar a varias criaturas y la humanidad se ve en la necesidad de usar… Este capítulo tiene publicado el 7 de junio de 2026. Evolución y muerte (Novela) tiene 10 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.