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Leer Evangelio de la Sangre (Novela) Capítulo 614 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
¡ El Archiduque Demonio de Sangre! ¡Es el Dios Maligno, el Archiduque Demonio de Sangre! ¿ Qué hacen ahí parados? ¡Activen la barrera divina de emergencia para la Ciudad Santa, ahora mismo! Al ver descender la aterradora figura, el arzobispo que había llegado para apoyar a la ciudad gritó al clero de rostro pálido que estaba cerca. Pero el clero de la Ciudad Santa tartamudeó en respuesta. “ Su… Su Eminencia, todas las barreras divinas en la Ciudad Santa… ya han sido destruidas.” " ¡¿Qué?!" Los ojos del arzobispo se abrieron de par en par. Quería decir algo más, pero entonces se dio cuenta de que el clero de repente parecía horrorizado, sus expresiones llenas de terror. Sus bocas se abrieron como si quisieran gritar, pero uno a uno, se congelaron en el lugar como estatuas, incapaces de emitir ningún sonido. Todos sus ojos estaban fijos detrás del arzobispo, sus rostros aterrorizados estaban pálidos, como si hubieran visto un horror indescriptible. El Arzobispo de repente sintió que la temperatura a su alrededor bajaba varios niveles en un instante, e incluso el poder divino dentro de él, que antes solo había sido algo lento, ahora se sentía como si estuviera completamente congelado, imposible de invocar. Un miedo sin nombre brotó en su corazón. Instintivamente, se giró lentamente. En ese momento, el mundo quedó en silencio. El arzobispo vio un par de ojos negros y rojos. No podía oír ningún otro sonido ni ver nada más. Solo veía esos ojos demoníacos negros y rojos. El dueño de esos ojos parecía no tener emociones, carente de cualquier atisbo de sentimiento. Sin embargo, la profundidad abisal de las pupilas transmitía caos y oscuridad. Esos eran los ojos del Archiduque Demonio de Sangre. En algún momento, el Archiduque Demonio de Sangre, que había estado flotando sobre el Palacio Sagrado, apareció justo detrás de él. Con solo mirar fijamente a la figura, el Arzobispo sintió como si una oscuridad infinita le devorara el alma. Pensamientos retorcidos y extraños se extendieron por su mente como gusanos podridos. Todo lo que quedó en su visión fue oscuridad, y su expresión pronto se transformó en algo demoníaco. Sintió que su sangre hervía, sus pensamientos se dispersaban y todo a su alrededor empezaba a irritarlo y disgustarlo, llenándolo de una necesidad de destruirlo todo. Todo lo que quedaba en su mente eran esos tranquilos ojos demoníacos, y en sus oídos, parecía como si una voz susurrara incesantemente, provocando todo tipo de locura y pensamientos malvados. El arzobispo se rió. Una extraña y torcida sonrisa se extendió por su rostro, y sus ojos, que alguna vez fueron de un azul grisáceo, rápidamente se tornaron de un rojo sangre, y el blanco de sus ojos se oscureció hasta convertirse en un negro profundo. Comenzó a reír maniáticamente, y mientras lo hacía, sacó su espada sagrada, que estaba imbuida de poder divino, y con una expresión fanática, gritó. “ Todo… ¡por el Sol Eterno!” Con esas palabras, levantó su espada sagrada en alto, desatando un estallido de energía divina cegadora, y la lanzó hacia el aterrorizado clero que tenía delante. Mientras la espada descendía, deslumbrante e inevitable, los ojos del clero se abrieron y sus expresiones aterrorizadas se transformaron en incredulidad y desesperación. Pero justo cuando la espada estaba a punto de golpear, una mano apareció de la nada, un dedo delgado y pálido tocando ligeramente la punta de la espada. La espada se detuvo. Los movimientos del arzobispo se detuvieron. La luz divina pasó de un blanco pálido a un platino, retirándose por donde había venido. Y a medida que la luz se alejaba hacia el propio Arzobispo, sus ojos gradualmente recuperaron la claridad. El rojo sangre y la oscuridad se desvanecieron, y su expresión, antes retorcida, se transformó en una de confusión. Cuando se dio cuenta de lo que casi había hecho, su rostro rápidamente se llenó de horror y pavor. Con solo una mirada, solo una del Archiduque Demonio de Sangre, este clérigo legendario casi pierde la cabeza. ¡Y el Archiduque ni siquiera hizo nada! El Arzobispo envainó apresuradamente su espada, con el corazón latiendo con fuerza por un miedo persistente. Junto a ese miedo, se volvió con gratitud hacia quien lo había despertado... " Gracias…" Él habló. Pero luego hizo una pausa. De pie frente al arzobispo había una mujer de cabello plateado y ojos rojos. Parecía tener unos veinte años; su rostro exquisitamente perfecto le provocaba una profunda sensación de déjà vu. El vestido negro que llevaba estaba adornado con los familiares estampados de rosas espinosas. Ella permaneció allí, pero el arzobispo no pudo sentir ninguna presencia de ella, como si su propia existencia fuera meramente una ilusión. No. Ella no era una ilusión. El arzobispo podía verla claramente, e incluso vio que sus labios se separaban ligeramente mientras hablaba; su voz fría y etérea tenía un aire de autoridad. Retrocede. Esta ya no es una batalla de mortales . ¿Mor…mortales? El arzobispo quedó desconcertado. Entonces, como si se diera cuenta de algo, sus ojos se abrieron de nuevo. La percepción de un ser legendario es increíblemente aguda y, en circunstancias normales, nada puede escapar a una conciencia tan elevada. De pie justo frente a él, pero sin poder sentirlo, aunque no era una ilusión, esto solo podía significar una cosa... ¡la presencia frente a él excedía su percepción! La última vez que el Arzobispo había sentido algo similar fue cuando el Archiduque Demonio de Sangre apareció silenciosamente detrás de él. La respuesta ahora era obvia. ¡Un dios! Al igual que el Archiduque Demonio de Sangre… ¡esta figura era otro Dios descendiendo al reino mortal! El arzobispo quedó conmocionado. En ese momento, de repente recordó dónde había visto antes ese patrón de rosa espinosa. Era de un informe confidencial de la rama de la iglesia del Reino de la Estrella Caída. Esa icónica rosa espinosa representaba solo una entidad en el informe... “ El Príncipe de Sangre… ¡Dios Nyx!” Los ojos del Arzobispo se abrieron de par en par, incrédulo, mientras murmuraba el nombre que había surgido en su mente. Miró con emociones complejas a la figura que acababa de salvarlo. Después de un momento de vacilación, se volvió hacia los demás clérigos y dijo: ¡ Todos, retrocedan! ¡Evacuen a los residentes de la Ciudad Santa! ¡Este ya no es un reino en el que los mortales podamos interferir! Después de hablar, miró preocupado a los dos dioses, luego utilizó con decisión su poder divino para fortalecer al resto del clero y a los civiles, llevándolos a un lugar seguro. Poco después, vio varias figuras familiares. No muy lejos, aparecieron varias presencias poderosas, que llegaban una tras otra: eran los clérigos legendarios que habían sido arrastrados por una diversión. Entre ellos se encontraban el Gran Maestro de los Caballeros Templarios, el Juez Principal interino, el Cardenal Cazador de Demonios y varios otros Cardenales que habían estado involucrados en la investigación de Gregorio XII. El arzobispo, visiblemente aliviado, corrió hacia adelante, haciendo una reverencia a la figura de más alto rango, el Gran Maestro Angus de los Caballeros Templarios. Con expresión solemne, informó. ¡ Su Excelencia! ¡El Archiduque Demonio de Sangre ha descendido! ¡Se enfrenta a la Diosa Nyx, quien ha aparecido repentinamente! Todas las barreras divinas del Palacio Sagrado han sido neutralizadas. ¡Debemos evacuar a todos los residentes de la Ciudad Santa de inmediato! La expresión del arzobispo era grave y su comportamiento más serio que nunca. Sin embargo, el Gran Maestro y los demás no mostraron sorpresa alguna. Parecía que ya conocían la situación, y tampoco les impactó la llegada de dos dioses. Simplemente asintieron al Arzobispo, y el Gran Maestro Angus respondió con voz grave. “ No te preocupes, ya está arreglado.” El arzobispo dudó un momento, luego de repente recordó algo más y añadió: ¡ Cierto! ¡Y la Santa! “ ¡Desde que llegamos para ayudar a la Ciudad Santa, no hemos podido encontrar a la Santa!” Al escuchar esto, las expresiones de Angus y los demás se volvieron algo sutiles. Después de una breve pausa, el Gran Maestro Angus dijo: “ La Santa… estuvo con nosotros antes, investigando a los herejes”. El arzobispo instintivamente examinó a la multitud, con los ojos llenos de esperanza. “ Entonces, ¿dónde… dónde está la Santa ahora?” La Santa está en sintonía con nuestro Señor. Ahora que el Dios Maligno está causando estragos en la Ciudad Santa, ¡solo la Santa puede salvarnos! Si reza a nuestro Señor, ¡sin duda nos mirará y juzgará al mal que busca derrocar la Santa Corte! El arzobispo habló con fervor fanático. Pero tan pronto como terminó, se dio cuenta de que todos los clérigos que lo precedían habían guardado silencio. Finalmente, el arzobispo percibió que algo no andaba bien. Su mirada recorrió nuevamente a la multitud y luego, en tono de urgencia, preguntó. ¿ dónde está la Santa? ¿No dijiste que estaba investigando a los herejes contigo? ¿Dónde está? La expresión del Gran Maestro de los Caballeros Templarios se volvió aún más complicada. Miró al arzobispo, suspiró y dijo: “ La que te acaba de salvar… fue la Santa.” "… ¿ Qué?" El arzobispo quedó estupefacto. Por un breve momento, se preguntó si había escuchado mal. Pero al observar la expresión tranquila del Gran Maestro Angus y el acuerdo silencioso del resto del clero, sus ojos se abrieron con incredulidad. Dirigió su mirada hacia la figura lejana, ahora lejos de la multitud. Una oscuridad abrumadora oscureció el cielo, y las sombras retorcidas y profundas lo habían envuelto todo, envolviendo el campo de batalla entre los dioses. El Arzobispo ya no podía ver la figura de cabello plateado, solo quedaba un profundo vacío negro, y todo lo que podía sentir era el poder divino cada vez mayor y abrumador, tan inmenso que incluso un ser legendario como él se sentía aterrorizado. Su boca estaba ligeramente abierta y su voz temblaba por la sorpresa. “ ¿Estás diciendo que… esa era la Santa?” “ La Santa… ¿es Dios Nyx?!” … En el centro de la Ciudad Santa, en el campo de batalla entre los Dioses. Los demonios se postraron en el suelo, arrodillados hacia el cielo. En lo alto, dos figuras se encontraban una frente a la otra, exudando una presión que superaba con creces la capacidad del reino mortal. Una feroz tormenta mágica elevó el cabello plateado de Charlotte, con un poder divino carmesí arremolinándose a su alrededor. En sus ojos rojo dorado, una luz divina platino titiló, añadiendo un toque de santidad y autoridad a la oscuridad que la rodeaba. Su mirada estaba fija en el Archiduque Demonio de Sangre. Aunque su armadura negra ahora parecía más imponente y siniestra, aunque el aura que exudaba era más caótica y oscura que en su memoria, aunque él ya no la saludaba fervientemente, como en sus recuerdos, como un fan gritando “Salvador” con una reverencia respetuosa… Charlotte lo reconoció de un vistazo. Era el joven brujo demonio a quien ella personalmente le había otorgado el linaje de un Archiduque durante su viaje a través de la historia. Al observar la apariencia inalterada de su pasado, la voz de Charlotte tenía un matiz de emoción. “ Abaddon, ha pasado muchísimo tiempo desde la última vez que nos vimos, ¿no?”
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Estás leyendo el capítulo 614 de Evangelio de la Sangre (Novela), un novela. Frente a ti, La supervisora y protectora de la oscuridad, La perturbadora y reinventora del orden, La creadora y perseguidora de aduladores, La reina actriz oculta, la diosa de la noche, la pesadilla de los dioses y su… Este capítulo tiene publicado el 13 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Evangelio de la Sangre (Novela) tiene 654 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.