Leer Espera, ¿cómo se convirtió mi novia digital en una inmortal de la espada? (Novela) Capítulo 991 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
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Este tridente atravesó el hombro del Tercer Príncipe sin llegar a matarlo, pero le hizo soltar un grito como el de un cerdo degollado, gimiendo sin cesar por la boca.
"¡Ah! Padre, ¿por qué…?"
"Ellos son mis enemigos, ¿por qué me haces esto...?"
Según la impresión del Tercer Príncipe, su padre siempre había sido frío e indiferente, sin mostrar jamás una expresión agradable ni a él ni al Primer Príncipe. En cuanto al Segundo Príncipe, había sido encarcelado en una mazmorra submarina por cometer un error, sin volver a ver la luz del sol durante miles de años.
Según el Primer Príncipe, antes de que nacieran, su padre tuvo otra hija.
El padre le dio todo su amor a esa hija, por eso era tan tacaño con ellos.
En cuanto al paradero de esa hija, nadie lo sabía.
El Tercer Príncipe siempre había deseado ganarse la atención de Poseidón y convertirse en el único heredero del Título Divino del Dios del Mar. Creía que los Maestros de Batalla humanos que participaban en la Prueba Divina del Dios del Mar no eran más que un grupo de bandidos, y que estos humanos no tenían derecho a obtener la divinidad del Dios Padre.
Pero ahora, Dios Padre estaba ayudando a estos humanos a hacerle daño.
¿Se equivocó?
El tercer príncipe contempló el rostro sombrío de Poseidón, con los ojos llenos de absoluta desolación.
"¿Por qué te hago esto? ¡Bien! ¡Entonces te lo diré hoy mismo!"
En los ojos de Poseidón no había ni rastro de calidez paternal, solo una furia atemperada por el hielo.
Su voz, reprimiendo su furia, era como un glaciar abriéndose paso a través de las profundidades del mar.
Cada palabra golpeaba con fuerza al Tercer Príncipe, haciendo temblar su Alma Divina:
¡Cuántas veces te he advertido que si tan solo tocas el sello de Xindra, te prepararás para afrontar un castigo de condenación eterna!
"¡Pero qué audacia tienes, al atreverte a deshacer en secreto la Restricción del abismo marino y liberarla!"
El tercer príncipe temblaba de agonía por completo, su rostro reflejaba una mezcla de dolor insoportable y total confusión.
No logró comprender en absoluto dónde se había equivocado.
Él simplemente se desgarró la garganta, gritando histéricamente: "¡Padre! ¡Lo hice por ti! ¡Esos humanos blasfemaron contra los dioses, tratando de codiciar la posición divina del Dios del Mar!"
¡Solo quería que Xindra me ayudara a eliminar esta basura! ¿Qué hice mal?
¿Me estás tratando así por un monstruo sellado durante miles de años? ¡Soy tu hijo! ¡El heredero de la posición divina del Dios del Mar!
No muy lejos, Eve negó suavemente con la cabeza, dejando escapar un suspiro que se perdió en el aullante viento marino.
Dio dos pasos hacia adelante, alzándose contra el viento.
Un resplandor divino, brillante y de color verde jade, se extendió desde su cuerpo.
Apartó con un gesto los mechones de pelo que le caían por la mejilla, dejando al descubierto unas orejas largas, parecidas a las de un elfo.
Su cabello liso y largo estaba adornado con diminutas flores de lirio de los valles y brotes nuevos. La hiedra se enroscaba alrededor de sus antebrazos desnudos, con las puntas de las ramas colgando y capullos a punto de florecer.
Caminó descalza sobre el vacío, y bajo sus pies brotaron vastas extensiones de flores marinas que se desplegaban con la brisa marina.
Incluso el mar embravecido y turbulento que los rodeaba se calmó al instante, e incluso las olas se volvieron suaves.
Era la divinidad perteneciente a la Diosa de la Vida, vasta como un campo en primavera.
Tan pura que incluso la presión de las profundidades marinas que emanaba de Poseidón retrocedió inconscientemente unos pocos grados.
«¿Aún no entiendes lo que quiso decir tu padre?», la voz de Eve era suave, pero poseía una autoridad que asfixiaba al Tercer Príncipe. «¡Cuando rompiste el sello de Xindra, blasfemaste contra los dioses!».
En el instante en que vio claramente a Eva, las pupilas del Tercer Príncipe se contrajeron violentamente.
El color desapareció por completo de su rostro, y el dolor desgarrador que sentía en el hombro quedó momentáneamente eclipsado por la abrumadora conmoción.
¡¿Esta mujer… era en realidad la Diosa de la Vida?!
Aquella que solo existía en antiguas leyendas, aquella a quien Dios Padre guardaba en su corazón, su primera esposa de la que prohibió a cualquiera siquiera atreverse a hablar.
¿De verdad había albergado intenciones asesinas hacia este ser hace un momento?
Al comprender finalmente lo que había hecho, todo el cuerpo del Tercer Príncipe comenzó a temblar incontrolablemente, hasta el castañeteo de sus dientes. La arrogancia y la histeria de hacía un instante se desvanecieron sin dejar rastro, reemplazadas únicamente por un terror que le calaba hasta los huesos.
Todavía no entendía las palabras de Eva.
Pero el mero hecho de que hubiera querido matar a Eva significaba que ya había blasfemado.
Y las consecuencias de la blasfemia… las diversas leyendas antiguas en las que había estado inmerso desde la infancia le habían proporcionado desde hacía tiempo todas las respuestas.
La mirada de Poseidón se posó en Eva. En esos ojos agitados por tormentas de las profundidades marinas, surgió al instante una complejidad indescriptible: había culpa, había pánico y una ternura oculta durante millones de años, jamás atrevida a ser expresada en voz alta.
Su mano, que sujetaba el tridente con más fuerza, se inclinó hacia Eva, con la voz ronca:
"Lo siento. Fue culpa mía por no vigilar mejor a esos desgraciados."
"Les daré una explicación sobre este asunto."
Antes de que sus palabras se desvanecieran, la muñeca de la mano que sostenía el tridente ejerció una fuerza repentina. Las runas del asta del tridente brillaron con una luz intensa.
*¡Boom!* Todo el mar pareció hundirse bruscamente en ese momento.
Una divinidad de color azul profundo surgió instantáneamente para destrozar al Tercer Príncipe, para borrarlo por completo de este mundo.
"¡No—!" El Tercer Príncipe rugió como un loco, lágrimas y sangre mezclándose mientras corrían por su rostro, sus ojos llenos de incredulidad demencial. "¿Por qué? ¿Solo porque rompí el sello de un monstruo?"
¡Soy tu hijo de carne y hueso!
¿De verdad soy inferior a un monstruo marino feo y devorador de hombres? ¿Por qué querrías matarme por eso?
Sus preguntas resonaron sobre la superficie del mar, cargadas de desesperación y resentimiento.
En ese preciso instante, aparecieron repentinamente ondas en el vacío tras Poseidón. Una figura envuelta en un aura de quietud mortal emergió sin prisa.
Vestía una túnica negra con capucha.
Un aura de muerte capaz de congelar incluso el viento marino lo rodeaba, y sus pupilas reflejaban la eterna penumbra del inframundo.
Era Hades, el dios de la muerte, que había permanecido oculto durante medio día.
Chen Huaian y Li Qingran miraron fijamente a Hades, sin comprender por qué este dios de la muerte había llegado de repente junto con el dios del mar.
Hades echó un vistazo al Tercer Príncipe, atravesado en el aire por el tridente del Dios del Mar y con aspecto completamente desquiciado, y dejó escapar una risa fría y burlona:
"Kekeke~ ¿Por qué? Porque Xindra es la hija biológica del Dios del Mar y la Diosa de la Vida."
"Tu padre la encerró en las profundidades del abismo marino, no para aprisionar a ningún monstruo, sino para protegerla de ser molestada por extraños y para temer que su poder descontrolado dañara a los inocentes."
La voz de Hades rebosaba de burla descarada. «Sin embargo, vosotros, necios, por vuestros propios deseos egoístas, la liberasteis con vuestras propias manos. Tan estúpidos sois, no merecéis vivir ni aunque muráis».
"Tu padre la encerró en las profundidades del abismo marino, no para aprisionar a algún monstruo, sino para protegerla de ser molestada por extraños y para temer que su poder descontrolado dañara a los inocentes."
Sus pupilas se dilataron, murmuró inconscientemente, incluso el dolor en su hombro quedó completamente olvidado.
Hija…
¿Ese monstruo considerado tabú por toda la profundidad marina, Xindra, la herramienta que usaba para eliminar a los disidentes, era en realidad la hija del Dios Padre y la Diosa de la Vida?
Un terror inconmensurable se apoderó de su corazón al instante. Todo su cuerpo temblaba como un colador, su garganta emitía gorgoteos, incapaz de articular una sola frase coherente.
Poseidón agarró la cabeza del Tercer Príncipe, sosteniéndolo como a un perro muerto, forzando su rostro hacia Eva. Su voz era cruel:
"Sellaba a Xindra para despertar sus recuerdos, para ayudarla a liberarse gradualmente de la maldición."
Y vosotros, los del Clan del Emperador del Mar, para decirlo sin rodeos, no sois más que un montón de herramientas nacidas de mi unión con un semidiós, concedida por mi misericordia.
Tu propósito era custodiar la llave del sello de Xindra, proteger el Mar Infinito para mí en mi ausencia.
Confiaba tanto en ti, te di una autoridad inmensa.
Incluso te di la misma cualificación para heredar la Posición Divina… ¡pero desobedeciste mis órdenes!
¡Siendo así, ya no tienes razón para existir!
Mientras sus palabras caían.
Justo delante de Eva y los demás.
*Grieta-!*
Poseidón aplastó directamente el cráneo del Tercer Príncipe, arrojando la mitad restante del cuerpo al centro de la arena como si fuera basura.
…

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Estás leyendo el capítulo 991 de Espera, ¿cómo se convirtió mi novia digital en una inmortal de la espada? (Novela), un novela. Me llamo Chen Huai'an y tengo cáncer. Me estoy muriendo. Últimamente, me he obsesionado con un juego de novia virtual. Recargo mi cuenta para comprarle técnicas de cultivo y artefactos mágicos. Aunque he vaciado mi… Este capítulo tiene publicado el 23 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Espera, ¿cómo se convirtió mi novia digital en una inmortal de la espada? (Novela) tiene 1010 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.