Leer Espera, ¿cómo se convirtió mi novia digital en una inmortal de la espada? (Novela) Capítulo 984 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La nave voladora surcaba la niebla marina, avanzando lentamente.
Transcurrió un tiempo indeterminado antes de que finalmente apareciera una sombra en el mar que se extendía ante nosotros.
Al principio, era solo una tenue mancha, como una mancha de tinta accidental en el horizonte donde el mar se encuentra con el cielo. A medida que la distancia se acortaba, la sombra se fue haciendo más nítida: era una isla.
Cuanto más se acercaban, más podían sentir la inmensidad de aquella isla.
En el centro de la isla, se alzaba majestuosamente un templo divino.
El templo estaba construido enteramente con una piedra blanca desconocida, que brillaba tenuemente con un resplandor nacarado bajo el cielo sombrío. Los enormes pilares eran tan gruesos que se necesitaban más de una docena de personas para rodearlos, y estaban tallados con imágenes de olas, bestias marinas y deidades que sostenían tridentes.
Frente al templo, una amplia escalinata de piedra se extendía desde la orilla hasta las puertas del templo.
A ambos lados de la escalera, se alzaban altos pilares de piedra a intervalos de varios zhang, cuyas cimas ardían con llamas de color azul intenso que parpadeaban inestablemente con el viento.
Las olas rompían contra las rocas de la costa, emitiendo un rugido sordo y atronador.
Más allá de eso, no se oía ningún otro sonido.
Ni canto de pájaros, ni viento. Incluso los guardias hombres pez que patrullaban la isla de un lado a otro guardaban silencio, como si no existieran.
Toda la isla estaba envuelta en una atmósfera solemne y opresiva.
"¿Es este... el Templo del Dios del Mar?"
Li Qingran estaba de pie en la proa del barco, contemplando la colosal estructura y murmurando en voz baja:
"Parece tan opresivo..."
"Aunque todavía no hemos visto al Dios del Mar, tengo la sensación de que debe ser un viejo gruñón."
Eve miró a Li Qingran al oír esto, y una leve sonrisa asomó en la comisura de sus labios.
Chen Huaian no habló, simplemente observó el templo en silencio.
Podía sentirlo; realmente había allí un aura divina tenue y esquiva.
Esa aura era vasta y gélida, con matices de brutalidad, matices de soledad y algunos indescriptibles... rastros de tristeza.
Eve permanecía a un lado, con expresión serena.
Solo en lo más profundo de sus ojos se vislumbró un atisbo de complejidad.
—Vámonos —dijo Chen Huaian con sencillez.
Los tres subieron a la escalera de piedra y caminaron hacia la entrada principal del templo.
El interior del templo era aún más magnífico de lo que parecía desde el exterior.
La cúpula era tan alta que su techo era casi invisible. Enormes pilares de piedra sostenían todo el espacio, con superficies densamente talladas con intrincados motivos: el dios del mar luchando contra bestias marinas, el dios del mar recibiendo la adoración de las masas, el dios del mar reuniéndose con diversos dioses...
En el centro del gran salón había un pasillo recto,
que conduce directamente a una enorme puerta de bronce, herméticamente cerrada, al final del camino.
A ambos lados del pasillo, ya había mucha gente de pie.
Había hombres musculosos y fornidos, mujeres con figuras seductoras, ancianos con auras profundas y personajes extraños enmascarados con miradas penetrantes y un aura palpable de intención asesina.
Todos ellos eran Maestros de Batalla de Nivel Máximo, por encima del nivel noventa.
Pero no eran el mismo grupo que había viajado en el mismo barco anteriormente.
Probablemente se trataba de retadores que habían llegado al templo hacía mucho tiempo.
O bien estaban sentados o de pie, cada uno ocupando su propio espacio y manteniendo una distancia cautelosa entre sí.
Cuando Chen Huaian y los otros dos entraron, varias miradas se posaron instantáneamente en ellos.
Hubo un escrutinio minucioso.
Había recelo.
Había aprensión.
Y también algunos rastros apenas perceptibles de... hostilidad.
Al fin y al cabo, todos los presentes eran competidores.
Pero nadie habló.
Simplemente observaron en silencio cómo pasaba el trío, deteniendo sus miradas por un instante en Chen Huaian, luego en Li Qingran por un instante, para finalmente posarse en Eve con un destello de admiración.
Los tres hicieron caso omiso de esas miradas y se dirigieron directamente hacia el fondo del gran salón.
Frente a la enorme puerta de bronce, había una persona.
No-
Era una sirena.
Los guardianes con aspecto de pez que custodiaban el templo eran un grupo de extrañas criaturas de más de tres metros de altura, con cabezas de pez y extremidades humanoides. Tenían un aspecto bastante feo, pero la sirena que tenían delante era diferente, pues se ajustaba a la perfección a la imagen legendaria.
Tenía el torso de una mujer, piel clara, rasgos delicados y una larga melena azul marino que le caía hasta la cintura. Sus ojos eran de un azul intenso, del color del mar profundo, fríos y penetrantes.
La parte inferior de su cuerpo era como una esbelta cola de pez.
Las escamas brillaban con una tenue luz plateada, extendiéndose desde su cintura hasta la punta, para finalmente desplegarse en aletas translúcidas que caían al suelo como una telaraña.
En cuanto a su atuendo, era bastante...
Chen Huaian no había tenido tiempo de observar con claridad.
Una manita se extendió desde un lado, cubriéndole los ojos con firmeza.
"¡Marido, no puedes mirar!" Li Qingran se puso de puntillas, tapándole los ojos a Chen Huaian con la mano, diciendo enfadada: "¡Te saldrán orzuelos!"
Chen Huaian: "..."
Todavía no había visto nada.
La mano de la chica lo cubría firmemente, sin dejar ni un solo hueco.
Además, si realmente quería mirar, aún podría ver aunque ella le tapara los ojos.
La acción de la niña fue un poco como taparse los oídos mientras se roba una campana.
Hablando de eso...
¿De verdad era tan atractiva esa sirena?
¿Suficiente para que incluso Li Qingran sienta una sensación de crisis?
Originalmente, a Chen Huaian le daba igual, pero al ver a Li Qingran tapándose los ojos de esa manera, sintió curiosidad. Estaba a punto de usar su Alma Divina para observar a la sirena cuando oyó los murmullos hoscos de su pequeño discípulo.
—¿Qué tiene de bueno mirar? —preguntó Li Qingran con un puchero y un tono agrio—. Es solo que... ¡son un poco más grandes! ¡Yo también creceré más tarde!
Una leve risita provino de su lado.
Eve se tapó la boca, sus ojos se curvaron formando medias lunas, intentando con todas sus fuerzas contener la risa, pero luchando enormemente.
El rostro de Li Qingran se sonrojó, pero aun así mantuvo obstinadamente la mano sobre los ojos de Chen Huaian, negándose a soltarla.
Chen Huaian suspiró con impotencia.
No apartó la mano de Li Qingran, sino que extendió un brazo para rodearle la cintura, atrayéndola más hacia sí en un abrazo.
—De acuerdo —dijo, con un toque de diversión en su voz—. Si dices que no mire, entonces no miraré.
Dicho esto, y decidiendo llegar hasta el final.
Chen Huaian bloqueó directamente su propia visión.
Todo lo que estaba a la vista se volvió completamente oscuro.
Podía percibir la ubicación exacta de la sirena y el aura de su presencia.
Más preciso que usar sus ojos, como una llama en la oscuridad sin dónde esconderse.
Al ver esto, Li Qingran finalmente soltó su mano con satisfacción,
pero seguía vigilante, mirando a la sirena como un gatito que protege su comida.
La sirena observaba la escena en silencio.
Esos ojos azul profundo no reflejaban ira, vergüenza ni molestia, solo una leve indiferencia.
Como si las tres personas que tenía delante no fueran más que insignificantes hormigas.
—Seres humanos —dijo.
Su voz era gélida, desprovista de emoción alguna, pero poseía una extraña cualidad rítmica, como el eco de las olas rompiendo contra las rocas: "Ya que has venido al Templo del Dios del Mar, debes estar aquí para participar en la Prueba Divina".
Su mirada recorrió a los tres, deteniéndose finalmente en Chen Huaian.
"Me llamo Anfítrite. Soy una servidora divina al servicio de Su Señoría el Dios del Mar, encargada de recibir a los participantes de la Prueba Divina." Hizo una pausa, con la mirada fija en ellos, llena de desprecio: "Ya que están aquí, prepárense para comenzar."
Se dio la vuelta, quedando frente a la enorme puerta de bronce, y dijo claramente:
"Esos Maestros de Batalla que están afuera son todos supervivientes que fracasaron en la primera Prueba Divina."
"Espero que... sigas vivo para volver a verme más tarde."
En cuanto terminó de hablar, la enorme puerta de bronce se abrió de golpe con un estruendo.
Detrás de todo ello se escondía una oscuridad profunda e insondable.
En la oscuridad, se podía oír débilmente el sonido de las olas, junto con algo aún más antiguo, aún más intenso... el sonido de un latido del corazón.
Anfítrite no miró hacia atrás. Con un suave movimiento de su cola de pez, nadó hacia la oscuridad que se extendía más allá de la puerta.
Poco después, desapareció de la vista.
…

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Espera, ¿cómo se convirtió mi novia digital en una inmortal de la espada? (Novela)
Capítulo 985
Espera, ¿cómo se convirtió mi novia digital en una inmortal de la espada? (Novela) Capítulo 984
Estás leyendo el capítulo 984 de Espera, ¿cómo se convirtió mi novia digital en una inmortal de la espada? (Novela), un novela. Me llamo Chen Huai'an y tengo cáncer. Me estoy muriendo. Últimamente, me he obsesionado con un juego de novia virtual. Recargo mi cuenta para comprarle técnicas de cultivo y artefactos mágicos. Aunque he vaciado mi… Este capítulo tiene publicado el 22 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Espera, ¿cómo se convirtió mi novia digital en una inmortal de la espada? (Novela) tiene 1010 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.