Leer Espera, ¿cómo se convirtió mi novia digital en una inmortal de la espada? (Novela) Capítulo 877 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Caminando al frente, los pasos de Chen Huaian se detuvieron levemente.
Percibió con claridad una oleada de intención asesina materializándose a su espalda.
No necesitaba pensar para saber que provenía de Bi Yue Wu.
“¿Al final no pudiste contenerte?” resopló fríamente para sus adentros Chen Huaian.
No importaba. Un mero Espíritu Verdadero… él realmente tenía la fuerza para enfrentarlo.
Y dentro de este Palacio Subterráneo, quién viviría y quién moriría seguía siendo una incógnita.
En el peor de los casos, podía usar el Token de Invocación de la Secta para llamar a algunos subordinados en su ayuda.
En el peor escenario absoluto, aún podía huir lejos, hasta el Reino Cangyun.
Se negaba a creer que Bi Yue Wu pudiera perseguirlo hasta el Reino Cangyun.
Y a medida que las tres páginas desgarradas se reunían, la premonición en el corazón de Chen Huaian se volvía cada vez más intensa. Aquellas páginas eran, sin duda, de suma importancia, cargadas con una vasta karma. Eran legados dejados por aquellos mayores que habían muerto a lo largo de incontables ciclos de reencarnación.
El propósito mismo de la Formación Profunda de Refinamiento de los Nueve Cielos era sellar y suprimir esos legados.
Porque eran cosas que realmente podían amenazar al Clan de los Dioses Celestiales.
En cuanto a por qué solo estaban selladas y no destruidas…
Supuso que probablemente ni siquiera el Clan de los Dioses Celestiales era capaz de lograrlo.
Chen Huaian alzó la vista, observando el pico flotante en lo más alto.
Bajo las nubes negras, relámpagos destellaban y el trueno retumbaba.
Una presión majestuosa, vasta como un océano, emanaba de aquel palacio. Era una existencia que ni siquiera el Clan de los Dioses Celestiales podía borrar, el núcleo mismo sellado por la Formación Profunda de Refinamiento de los Nueve Cielos.
Las nubes y la niebla se dispersaron.
El cuarto pico flotante permanecía suspendido en soledad, en el lugar donde los vientos feroces de los Nueve Cielos eran más violentos.
El palacio aquí era diferente de la quietud mortuoria o el calor abrasador de los anteriores. Estaba, de forma impactante, en ruinas.
Muros derrumbados y escombros, tejas doradas hechas añicos.
Era como si una batalla feroz capaz de destrozar los cielos hubiera tenido lugar allí. La placa sobre la entrada del salón principal hacía tiempo que se había partido en dos, dejando solo el carácter de “Santo”, balanceándose peligrosamente en el viento.
“¡Hiss—! ¡Qué Energía Demoníaca tan densa!”
Los ojos de Bi Yue Wu habían sido abrasados por los nueve soles y aún no se habían recuperado por completo.
Entrecerrando sus ojos lagrimosos, aspiró la persistente, arrogante e indomable Energía Demoníaca que había perdurado a través de incontables eras en el aire. Aquella energía lo repelía instintivamente, llenándolo de repulsión.
“Parece que este cuarto nivel consagra a algún demonio temerario que sobreestimó sus propias capacidades…”
murmuró para sí.
Los demás apenas le prestaron atención, siguiendo a Chen Huaian hacia el interior del salón.
En el centro mismo del salón principal, se erguía imponente una estatua de piedra. Vestía una armadura dorada de malla y llevaba una corona púrpura y dorada con alas de fénix.
Sostenía un bastón de hierro roto, manteniendo una postura de aullido hacia los cielos.
A simple vista, resultaba imponente y majestuosa, igual que el legendario Gran Sabio Igual al Cielo que se atrevió a desafiar a los cielos.
Los ojos de Wang Shouyi brillaron:
“Esto… ¿podría ser aquel que causó estragos en el Palacio Celestial…?”
“Shh—. No hables.”
Chen Huaian habló de repente, con voz grave.
Se acercó.
Solo al aproximarse se podía ver el cuerpo mutilado oculto bajo aquella majestuosa armadura.
La estatua de piedra no estaba aullando en desafío; estaba lamentándose en agonía.
Sobre su cabeza, no había el legendario aro dorado. En su lugar, había tres gruesos clavos perforahuesos, del tamaño del brazo de un niño, dispuestos en forma triangular, brutalmente incrustados en la coronilla de su cráneo. Sangre pétrea negra fluía por su máscara, cubriendo sus ojos.
Y sus oídos…
No eran dos.
A ambos lados de la cabeza de la estatua, había un total de seis orejas, dispuestas de manera caótica.
En ese momento, las seis estaban destrozadas, reducidas a fragmentos.
Era como si hubieran escuchado algo que provocó un colapso mental, obligándolas a destruirse a sí mismas.
Sus rodillas estaban destrozadas.
No quería arrodillarse; sus piernas habían sido quebradas, obligándolo a hacerlo.
Arrodillado en el suelo, sus manos sujetaban el bastón roto con una firmeza mortal.
Su cabeza estaba inclinada hacia atrás, como si confesara ante alguien inexistente en el vacío.
“¿Este… es el Macaco de Seis Oídos?”
Chen Huaian se detuvo bajo la sombra de la estatua.
Caracteres dorados, cargados con una tristeza espesa e imposible de disipar, aparecieron sobre el bastón roto.
A diferencia de las palabras audaces y heroicas de Shi Kuang, Hou Yi y Zhongli…
En aquel bastón roto solo había una cobarde disculpa.
[Maestro… lo siento.]
[Y… después de todo, nunca fui él.]
¡Boom—!
El cuerpo de Chen Huaian se estremeció violentamente.
Su conciencia fue arrastrada al instante a un campo de batalla ennegrecido y abrasado.
Ochocientas capas de nubes densas cubrían el cielo, sin dejar ver ni el sol ni el firmamento.
Sobre las nubes estaban las Tropas Celestiales y Generales, dioses cuyos rostros no podían distinguirse con claridad.
Chen Huaian miró hacia abajo y vio el bastón firmemente sujeto en su mano.
Como antes, se había convertido en el Macaco de Seis Oídos.
El Macaco de Seis Oídos vestía una armadura que no le pertenecía, sostenía el bastón dorado que no le pertenecía, y todo su cuerpo temblaba. No por miedo, sino porque bajo aquella máscara falsa había actuado durante demasiado tiempo. Tanto que casi olvidaba que solo era un Macaco de Seis Oídos de los callejones, hábil en escuchar sonidos y ritmos.
Fragmentos de memoria pasaron como una linterna giratoria.
“¿El Gran Sabio? Ja, el Gran Sabio fue arrojado al Horno de los Ocho Trigramas y refinado en una Píldora Dorada hace quinientos años.”
“Necesitamos un sustituto. Uno que pueda recorrer el Viaje al Oeste en su lugar, que pueda morir en su lugar.”
“Seis Oídos, eres hábil escuchando y comprendes los principios. Tú lo interpretarás. Haz bien tu papel, no dejes que los innumerables dioses y budas se burlen de esto.”
Así que se puso la armadura.
Aprendió del ejemplo de aquel héroe, enseñó los dientes, rugió con furia y blandió su bastón.
Protegió a aquel monje parlanchín, cortando demonios y monstruos en el camino.
Pensó que actuaba de forma convincente. Pensó que, si su bastón era lo suficientemente pesado, podría destrozar este destino maldito, salvar a su maestro y convertirse en el verdadero… Gran Sabio Igual al Cielo.
Hasta el pie de la Montaña Espiritual.
Hasta que blandió su bastón contra aquella figura entre las nubes.
Esa figura apenas bajó la mirada hacia el pergamino en su mano y dejó escapar una leve risa.
“Este ciclo debería desarrollarse así: el mono demonio de Seis Oídos, intentando neciamente desafiar al cielo, muere bajo el bastón.”
Una sola frase.
Un “karma” intangible descendió.
El bastón de hierro en su mano se volvió de repente tan pesado como una montaña, imposible de mover siquiera un poco más.
Dentro de sus seis oídos, de los que tanto se enorgullecía, escuchó las burlas de todas las cosas, escuchó el suspiro impotente del monje, escuchó el sonido de sus propios huesos rompiéndose.
“No importa cuán convincente actúes, sigues siendo falso.”
“En tu Libro del Destino, está escrito: muerte.”
“Este es el resultado establecido. Es karma, ¡inmutable!”
¡Thud!
Tres clavos perforahuesos descendieron.
Todo su orgullo, todos sus esfuerzos, ante el destino, no eran más que una ridícula farsa de mono.
El mundo creyó que quien murió fue el falso Wukong, y que quien alcanzó la budeidad fue el verdadero Gran Sabio.
No sabían…
El verdadero Gran Sabio ya se había convertido en cenizas.
El que sobrevivió era solo una marioneta con la columna rota, a quien le habían extraído el alma demoníaca, implantado hilos de control, y que desde entonces solo podía recitar sutras obedientemente… un actor.
Al final de aquel recuerdo…
Estaba ese mono moribundo, arrodillado en un charco de sangre, usando sus uñas rotas para grabar palabras en el suelo.
Lloraba como un niño que no podía encontrar el camino a casa.
“Maestro… no quiero alcanzar la budeidad… solo quiero volver a la Montaña de la Flor y el Fruto…”
La escena se hizo añicos.
Los ojos de Chen Huaian se abrieron de golpe, con el pecho tan oprimido como si una enorme roca lo aplastara.
El salón principal seguía en ruinas.
La estatua de piedra seguía arrodillada allí, sus seis oídos destrozados, sangre y lágrimas fluyendo sin cesar.
En su aturdimiento…
Un fragmento de memoria que nunca había vivido apareció en la mente de Chen Huaian.
Era una tarde brillante.
Un mono de rostro peludo y boca de trueno estaba sentado sobre un cojín de meditación, sonriendo traviesamente, inquieto como si estuviera sobre agujas, incapaz de quedarse quieto ni un instante. A su lado había otro mono. Ese mono parecía un poco más joven, tenía seis oídos, y sin embargo se sentaba erguido y correcto. De vez en cuando, miraba al mono a su lado, y un destello de envidia cruzaba sus ojos.
Una sensación amarga y astringente le obstruyó el corazón.
Antes de que Chen Huaian pudiera seguir recordando…
Una nueva línea de caracteres dorados se condensó ante sus ojos.
[Los dioses controlan el karma.]
[Para matar dioses, no se debe entrar en el juego, no se debe someter al karma.]
[Solo convirtiéndose en la “variable” hay una posibilidad.]
¿La variable?
Chen Huaian observó esa línea de texto, apretando instintivamente la Espada de Escamas Negras en su mano.
¿La variable que el Clan de los Dioses Celestiales había estado buscando… debía ser él?
Entonces su pasado y su futuro no deberían estar dentro del guion del Clan de los Dioses Celestiales.
¿Él era esa mayor variable?
Pero… aún tenía ese gas gris en su interior. Eso indicaba que probablemente no había escapado del karma del ciclo de reencarnación iniciado por el Clan de los Dioses Celestiales. Entonces, ¿por qué sería la variable?
En ese instante…
Chen Huaian pensó en White Sword.
Pensó en Chen Wenyan.
White Sword podría ser su cadáver superior. El cuerpo de White Sword no tenía ese gas gris.
¿Había cortado los Tres Cadáveres para convertir una parte de sí mismo en la variable?
Pero ¿por qué no tenía absolutamente ningún recuerdo de haber cortado los Tres Cadáveres?
¿Por qué al principio solo poseía el cultivo de un mortal?
Chen Huaian frunció el ceño, con la mente hecha un nudo.
Sentía que había captado algo, pero era esquivo e intangible.
Olvídalo…
Sigue avanzando.
Quizá la respuesta se encontraba en el pico flotante en lo más alto.
“Hoo…”
Tras un largo rato, exhaló un suspiro largo y turbio, e inclinó solemnemente la cabeza hacia la estatua de piedra.
“No eres falso.”
dijo Chen Huaian en voz baja,
“atreverte a alzar tu bastón contra los cielos… te convierte en el Gran Sabio.”
Al caer sus palabras—
Crack.
La mano de la estatua de piedra, que había estado sujetando el bastón roto con fuerza, se aflojó lentamente.
Un solo mechón de cabello marchito, amarillo y completamente sin brillo, descendió suavemente.
Luego, en el aire, se transformó en un pergamino de escritura desgarrado, cayendo en la mano de Chen Huaian.
Este no era el legendario mechón salvavidas.
Este era el único momento en la vida del Macaco de Seis Oídos en que fue “desobediente”.
La única vez en que intentó saltar fuera del destino… el hueso rebelde que dejó atrás.

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Estás leyendo el capítulo 877 de Espera, ¿cómo se convirtió mi novia digital en una inmortal de la espada? (Novela), un novela. Me llamo Chen Huai'an y tengo cáncer. Me estoy muriendo. Últimamente, me he obsesionado con un juego de novia virtual. Recargo mi cuenta para comprarle técnicas de cultivo y artefactos mágicos. Aunque he vaciado mi… Este capítulo tiene publicado el 21 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Espera, ¿cómo se convirtió mi novia digital en una inmortal de la espada? (Novela) tiene 1010 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.