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Leer Esclavo de las Sombras (Novela) Capítulo 3053 online gratis en español

🏴 Grupo: Ramirez✍️ Traducción: Ramirez
Azarax era demasiado fuerte y demasiado astuto para ser asesinado. Solo había dos cosas que le impedían abrirse un camino sangriento hacia el palacio del Rey Constructor con sus propias manos. Una de ellas era su propia arrogancia... La otra era Jet. No importaba cuán fuerte y hábil fuera Azarax, no podía defenderse contra sus ataques desgarradores de almas. Eso se debía a que las armas de ella evitaban cualquier forma de protección física y golpeaban directamente al alma de uno —Azarax solo podía bloquearlos usando la Voluntad, y su Voluntad estaba suprimida bajo la sombra de las murallas de la ciudad—. Podía abrumar la Voluntad del Rey Constructor o diezmar a la Cazadora de Almas, pero no podía lograr ambas hazañas al mismo tiempo. Por lo tanto, Jet podía lastimarlo. Ella era lo suficientemente fuerte y rápida como para representar realmente una amenaza para el invicto Rey de Reyes, también. El problema era que Azarax también era consciente de ese hecho. Como resultado, se había vuelto cada vez más difícil para Jet acercarse a él, y mucho menos asestarle un golpe —después de unos pocos enfrentamientos exitosos en los primeros días del asedio, nunca había logrado herir a Azarax de nuevo—. Por eso, hoy, Jet y Effie habían empleado un nuevo tipo de táctica. Más temprano durante la batalla, mientras se cubría detrás de la muralla en su forma titánica, Effie inhaló profundamente, permitiendo que Jet en su forma de niebla se asentara en sus pulmones. Después de eso, contuvo el aliento y esperó hasta que Azarax estuviera demasiado cerca para evadir la emboscada, luego desató el torrente de niebla escalofriante de su boca. La niebla envolvió rápidamente el campo de batalla a su alrededor, y antes de que Azarax pudiera reaccionar, la hoja de Jet perforó su pecho... una, dos veces... fue solo después de dos golpes sucesivos que él logró desengancharse, gruñiendo mientras la agonía cegadora del daño del alma impregnaba sus sentidos. Por supuesto, dos golpes no eran ni de lejos suficientes para destruir un alma tan vasta y temible como el alma del Rey de Reyes. Pero el daño tampoco era insignificante —de hecho, era más daño del que jamás le habían infligido a Azarax antes—. Effie y Jet tampoco habían terminado. Incluso mientras él esquivaba el tercer corte de la Hoja de Niebla, Jet la blandió, desatando una poderosa maldición. Al instante, la temperatura en el campo de batalla descendió, y el suelo empapado de sangre bajo sus pies se congeló, convirtiéndose en una gélida extensión de hielo carmesí. El calor se drenó del cuerpo indestructible del Rey de Reyes, debilitándolo y haciendo que sus movimientos parecieran lentos. Al mismo tiempo, Effie atravesó la niebla como un relámpago, todo su cuerpo resonando con una fuerza devastadora para asestar un golpe aplastante. Su lanza había sido destruida, y no había tiempo para convocar otra Memoria. Sin embargo, su escudo era un arma en sí misma —especialmente en sus manos—. Su borde llevaba suficiente fuerza como para decapitar a un Gran Demonio, por lo que el cuello de una Bestia Suprema tampoco iba a sobrevivir a su filo. Sin embargo, antes de que pudiera transferir toda esa fuerza en un impacto letal, Azarax se movió ligeramente y bloqueó el golpe demoledor con su antebrazo. Hubo un estruendo ensordecedor, y una poderosa onda de choque sacudió el mundo, la vasta extensión de hielo carmesí rompiéndose en una violenta explosión. En el epicentro de la devastadora calamidad, Azarax permanecía de pie, inamovible como una montaña. El escudo de Effie había sido detenido en seco por su antebrazo —el golpe destrozó su brazal y rompió la piel, un hilo de sangre fluyendo hacia su codo—. Pero aparte de eso, el daño era menor. Aun así... esta era la primera vez que Effie —o cualquier otra persona en el último año— había logrado hacer sangrar a Azarax. Eso era algo, al menos. Azarax miró las gotas de sangre que caían al suelo congelado. Su mirada era oscura y tempestuosa, pero su voz era burlona: —¿Es esta toda la fuerza que te concede la Guerra? Qué dios tan miserable... En lugar de responder, Effie retiró su escudo, giró sobre una pierna y asestó una devastadora patada lateral a su abdomen. Su larga pierna se lanzó hacia adelante como un ariete de asedio, chocando contra su plexo solar con una fuerza demoledora. Hubo otra onda de choque, y Azarax se tambaleó dos pasos hacia atrás, su coraza explotando en una lluvia de metralla de acero. Una fracción de segundo después, antes de que pudiera recuperar el equilibrio, Jet ya estaba sobre él en su forma fantasmal, moviéndose más rápido que el sonido y, sin embargo, rodeada de un silencio absoluto. Así fue como comenzó su danza de la muerte. Jet y Effie atacaban a Azarax desde direcciones opuestas, cooperando a la perfección para tejer una red ineludible a su alrededor. Effie era el ariete, mientras que Jet era la hoja afilada —una empujaba al enemigo, la otra lo cortaba—. En términos de pura potencia física y velocidad, apenas existía algún Santo en existencia que pudiera compararse con ellas... y sin embargo, todavía les costaba contender contra el terrorífico poder del Rey de Reyes. Luchando solo y suprimido por la autoridad de un Dominio extranjero, enfrentándose al astuto Aspecto de Jet, Azarax seguía siendo lo suficientemente fuerte y hábil como para luchar contra ambas. No solo eso, sino que su poder opresivo seguía siendo un peligro crudo y extremo. Jet y Effie se estaban presionando hasta el límite absoluto de sus habilidades —y más allá—, pero cada momento de este devastador enfrentamiento todavía se sentía como si pudiera ser el último. ¿Por qué... no te... mueres?! Effie respiraba pesadamente, con espuma sangrienta burbujeando en sus labios. Jet se veía más etérea que nunca, con dos feroces llamas azules ardiendo en las profundidades de la pálida niebla que se disipaba. Más allá del devastador torbellino de su terrible enfrentamiento, la batalla por la ciudad continuaba hirviendo y retorciéndose. En lo alto de la muralla inexpugnable, Kai y los soldados defensores se ahogaban en la inundación de guerreros enemigos que ascendían por las torres de asedio. Dos de las torres ya habían sido destruidas, pero aún quedaban dos, salvando la brecha entre el foso lleno de cadáveres y las almenas sangrientas. En el lecho vacío del río, una escena espantosa de carnicería asesina se desplegaba bajo los cielos indiferentes. La sangre fluía como un río, mezclándose con el lodo... el lodo mismo estaba oculto desde hacía tiempo bajo una gruesa alfombra de cadáveres, que se había convertido en un punto de apoyo para las olas interminables de la Horda de Acero. La formación de batalla de los defensores se había derrumbado hacía tiempo en el caos absoluto, con dos masas desorganizadas de humanos frenéticos fusionadas en un pacto mórbido, la sangre que fluía entre ellos consolidando su horrible dominio sobre sus mentes. Y a poca distancia de allí, Morgan y Caminante Nocturno seguían enredados en una batalla contra los Santos más fuertes de la Horda de Acero, reteniéndolos obstinadamente. Un espantoso estancamiento sostenía el campo de batalla entre garras ensangrentadas, y cada segundo costaba incontables vidas. Ese estancamiento continuó durante algún tiempo, sin que ninguno de los dos bandos lograra empujar al otro hacia las puertas del Infierno... Hasta que una figura encorvada y tambaleante se abrió paso hacia la cima de la muralla, justo por encima del lecho del río empapado de sangre.
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Esclavo de las Sombras (Novela) Capítulo 3053

Estás leyendo el capítulo 3053 de Esclavo de las Sombras (Novela), un novela. Habiendo crecido en la pobreza, Sunny nunca esperó nada bueno de la vida. Sin embargo, ni siquiera él esperaba ser elegido por el Hechizo de la Pesadilla y convertirse en uno de los Despertados, un grupo de élite dotado… Este capítulo tiene publicado el 8 de julio de 2026, Traducido por el grupo Ramirez. Esclavo de las Sombras (Novela) tiene 3221 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.