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Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 748 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En el mundo mítico, en lo más profundo del antiguo hogar de la civilización tiranosaurio, el colapso del pasaje espacial desató una violenta tormenta que consumió todo a su paso, formando un enorme agujero negro que se extendía por kilómetros. Desde las profundidades del agujero negro, una figura imponente, vestida con una armadura de combate negra y roja, de diez metros de altura, avanzó lentamente. La tormenta espacial azotó la barrera invisible que lo rodeaba, liberando deslumbrantes ondas de energía. ¡Bang! En el momento en que Chen Chu puso el pie en el suelo, este tembló durante varios kilómetros y se formaron innumerables grietas en forma de telaraña que se extendieron cientos de metros desde él. Sin contener el aura de poder que emanaba de su verdadera forma, Chen Chu era como una bestia colosal. Cada paso que daba hacía temblar los cielos y la tierra, su presencia era abrumadora. ¡Crack! De la cabeza de Chen Chu, un par de afilados cuernos de dragón negros, de medio metro de largo cada uno, emergieron lentamente. En un instante, su aura de poder se volvió aún más opresiva, aplastando el suelo bajo sus pies al hundirse este. “Aún no es suficiente” murmuró Chen Chu mientras finas escamas carmesí emergían en su rostro. Su largo cabello negro se tornó lentamente rojo sangre, encendiéndose en una llama llameante que se extendía tras él. ¡Boom! Un torrente de luz rojo sangre surgió de Chen Chu, envolviendo todo en un radio de veinte kilómetros. El resplandor abrumador transformó el paisaje en una escena infernal. En este infierno, nubes de un púrpura oscuro se arremolinaban mientras el aire se retorcía bajo un manto de sangre. Ríos de sangre fluían, mientras monstruos grotescos y bestias colosales se retorcían y gemían en una agonía sin fin. A medida que se extendía el aura asesina, el infierno apocalíptico alcanzó su máxima expresión. En su centro, Chen Chu permanecía envuelto en el aura densa y sofocante, su figura apenas perceptible. Solo se distinguía la tenue silueta de un dios demonio erguido, con una rueda de luz rojo sangre girando lentamente tras él. Sus ojos escarlata ardían con una intensidad asesina y abrumadora. Este era el disfraz que Chen Chu había preparado para su próximo movimiento. Un poderoso guerrero alienígena arrasando la retaguardia del Imperio del Purgatorio solo provocaría una respuesta limitada, con guerreros del Purgatorio enviados a darle caza. Sin embargo, que un humano hiciera lo mismo sería un asunto completamente distinto. Sin disfraz, la presencia de Chen Chu alertaría instantáneamente a todo el imperio, provocando la intervención de grandes reyes demonio o incluso dioses demonio, lo que trastocaría gravemente sus planes. El objetivo de Chen Chu esta vez no era simplemente aliviar la presión en el frente ni crear una distracción. Estaba allí para masacrar a tantos demonios verdaderos, reyes demonio e incluso grandes reyes demonio como fuera posible. En el límite de la zona prohibida, donde el hielo se extendía a lo largo de diez mil kilómetros, el suelo se resquebrajó de repente. Un torrente de luz roja surgió como un río de sangre desbocado, engullendo todo a su alrededor en un radio de veinte kilómetros. En un instante, un vasto bosque se extendió ante los ojos de Chen Chu. Bajo el cielo nocturno, las cordilleras se alzaban y descendían, mientras árboles ancestrales, de cientos o incluso miles de metros de altura, se yerguen majestuosos. Entre las sombras, figuras colosales se movían fugazmente, irradiando un aura salvaje y majestuosa, mientras sus rugidos estremecedores resonaban en los bosques. De no ser por el Clan de los Demonios del Purgatorio, el mundo mítico habría sido un paraíso, un reino legendario e inmortal para la humanidad. Sus vastas tierras, recursos inagotables y abundancia de alimentos, junto con bestias gigantescas, flora misteriosa y climas únicos, la diferenciaban del Planeta Azul. Con su física alterada y una abrumadora presencia de energía trascendente, era un mundo de maravillas ilimitadas. ¡Hurru! ¡Hurru! La luz rojo sangre penetró profundamente en el bosque. Por donde pasaba, los árboles se marchitaban, y tanto las bestias mutantes como los insectos venenosos quedaban reducidos a cascarones momificados por su poder corrosivo. Esta era la aterradora esencia del dominio apocalíptico, alimentado por el poder del infierno. Cuando el infierno descendía, nada podía sobrevivir. Cuanto mayor era la matanza, más temible se volvía el poder del dominio. Sin embargo, en el pasado, los enemigos de Chen Chu habían sido demasiado poderosos, ya fueran reyes demonio o incluso grandes reyes demonio. En consecuencia, el dominio apocalíptico parecía menos efectivo para contenerlos. Mientras Chen Chu se dirigía a toda velocidad hacia el Imperio Demoníaco Oscuro de Morkaya, una luna roja emergió detrás de la luna en el cielo. Su resplandor carmesí bañó el vasto mundo mítico de escarlata, irradiando un aura ominosa. Bajo su luz, innumerables criaturas se inquietaron, intensificándose su sed de sangre. *** Bajo el cielo nocturno, una vasta cordillera se extendía a lo largo de miles de kilómetros. En la cima de una montaña de diez mil metros, al borde de la cordillera, se alzaba un verdadero demonio de ocho metros de altura, cubierto de finas escamas púrpuras y ataviado con una amenazante armadura de batalla carmesí. Contemplaba con inquietud la Luna de Sangre que pendía en el cielo. "La Luna de Sangre ha vuelto a aparecer. Lleva varios días seguidos apareciendo. Kazan, tengo un mal presentimiento." No muy lejos detrás de él, un corpulento demonio de diez metros de altura, con tres afilados cuernos en la cabeza, dejó escapar una mueca de desdén retorcida. "Vala, estás dándole demasiadas vueltas. Nuestra raza se encuentra en la cima de este vasto mundo, así que incluso si ocurriera una gran convulsión, serían las otras razas alienígenas las que deberían sentirse inquietas, no nosotros." Ambos demonios verdaderos emanaban el poder abrumador de la Novena Marca Demoníaca. Un denso y tangible qi demoníaco negro los envolvía, irradiando una presencia opresiva. Debajo de ellos se alzaba una enorme fortaleza construida alrededor de las montañas, donde cientos de verdaderos demonios, irradiando el poder de la Sexta y Séptima Marcas Demoníacas, rugían y bramaban. Más abajo, miles de alienígenas, cada uno de ellos de quince metros de altura, con cuerpos ligeramente encorvados, extremidades gruesas y poderosas y piel oscura como el hierro, trabajaban sin descanso, extrayendo minerales sin tregua. La montaña estaba casi completamente vacía, plagada de túneles mineros de decenas de metros de altura que se extendían a más de diez kilómetros bajo tierra. En su interior, seres alienígenas de largas narices, semejantes a un híbrido entre humanos y elefantes negros, trabajaban afanosamente, extrayendo un pálido mineral dorado con fuertes y rítmicos golpes metálicos. Mientras tanto, al pie de la montaña, verdaderos demonios, impregnados de un hedor a sangre y matanza, descuartizaban los enormes cadáveres de bestias colosales, algunas de las cuales medían decenas o incluso cientos de metros de largo. Tras extraer la sangre vital de las bestias colosales, sus cadáveres fueron arrojados a una enorme piscina, donde los huesos yacían apilados como montañas. Era una escena infernal. Más allá de la fortaleza, continuaban llegando escuadrones procedentes de los bosques circundantes. Estaban compuestos principalmente por verdaderos demonios con la Séptima y la Octava Marca Demoníaca, cada uno acompañado por una docena de alienígenas elefantes negros que transportaban los cadáveres de bestias mutantes y colosales. Observando la actividad a continuación, Vala preguntó: "Kazan, ¿cómo va la preparación de los materiales cárnicos? Ya casi amanece y se acerca la fecha límite para la recolección". "No hay problema. Mis subordinados han exterminado casi por completo a todas las bestias colosales en un radio de miles de kilómetros. Hemos reunido suficiente para extraer la Sangre del Dios Demonio por contaminar esta tierra." Al oír esto, una mirada de envidia cruzó el feroz rostro de Vala. "Tu tarea sigue siendo más fácil. Necesito al menos diez ciclos diurnos más para reunir suficiente mineral dorado." El corpulento demonio permaneció indiferente. “Pero mis subordinados sufrieron bajas mucho mayores que los tuyos. Cuando regrese, tendré que reponer mis fuerzas y comprar más esclavos”. !Roar! De repente, un rugido salvaje surgió de lo profundo del bosque. Los rostros de los dos demonios verdaderos de la Novena Marca Demoníaca se endurecieron. "Es esa criatura colosal". Un brillo asesino cruzó el rostro de Kazan. "Así que se atreve a regresar." ¡Boom! El suelo bajo los pies de Kazan se resquebrajó al saltar y caer en picado, envuelto en una densa nube de energía demoníaca negra. Abajo, los árboles se balanceaban violentamente antes de desplomarse uno tras otro contra el suelo. "¡Comandante! ¡Ese monstruo ha vuelto!" Gritos de terror resonaron mientras docenas de verdaderos demonios de la Sexta y Séptima Marca Demoníaca salían corriendo, con expresiones llenas de pánico. En ese preciso instante, otro rugido ensordecedor resonó en el aire. Entre los árboles que se desplomaban, emergió un imponente gigante de la montaña de trescientos metros de altura, con todo su cuerpo envuelto en una armadura gris, similar a la roca, y que irradiaba una abrumadora sensación de poder. En manos del gigante sostenía un hacha de piedra de quinientos metros, envuelta en una densa niebla gris que se extendía a lo largo de un kilómetro. Irradiaba el poder abrumador de la Novena Marca Demoníaca en su fase final.
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Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 748

Estás leyendo el capítulo 748 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 759 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.