Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 725 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Muy por encima del cielo, más allá de los límites de su territorio, emergió la silueta del Dragón Colosal Blanco Azur, que se extendía a lo largo de más de diez mil metros y estaba rodeado por una tormenta negra salpicada de cristales de hielo. Sus enormes ojos de dragón escudriñaban el horizonte, a cientos de kilómetros de distancia.
Allí, una criatura ancestral que parecía una montaña había irrumpido en su dominio. Con cada paso, desataba ondas de choque blancas que rugían como montañas derrumbándose y mares embravecidos. Vientos huracanados se extendían con cada aliento; su presencia era abrumadora.
!Roar!
El profundo y autoritario grito de un dragón resonó en los cielos, portando la fuerza de las leyes.
Miles de ciudades y asentamientos tribales dentro del territorio se estremecieron. Innumerables Kuru y toda clase de bestias mutantes y colosales cayeron de rodillas aterrorizados, lanzando miradas temerosas hacia la cordillera helada.
El rey se enfureció.
Sin embargo, la antigua criatura no prestó atención al estruendoso rugido del Dragón Blanco Azur. Tras fracasar en su intento de romper la barrera y quedar petrificada, su voluntad se sumió en un profundo letargo, sus pensamientos lentos y distantes.
Y ahora, con el afán de devorar "El Cielo", nada podía detener su avance.
¡Boom!
Avanzó con patas tan enormes como pilares que sostenían el cielo, y cada paso destrozó franjas de tierra de decenas de kilómetros de ancho. Los bosques se derrumbaron, los ríos se desbordaron y todo quedó en ruinas.
Ya fueran majestuosas cumbres que se elevaban a decenas de miles de metros de altura o cordilleras que se extendían por la tierra, nada podía resistir su ímpetu arrollador. Por dondequiera que pasaba, bestias mutantes huían enloquecidas y las aves se elevaban al cielo presas del pánico.
Al ver que la antigua criatura no mostraba ni el más mínimo atisbo de detenerse, los ojos del Dragón Blanco Azur brillaron con intención asesina.
Conocía bien a esta criatura. Hace más de cien ciclos diurnos, antes de que el dragón ascendiera a la cima del nivel titán, esta antigua bestia había invadido su dominio varias veces.
Cada vez, devoraba a millones de personas de las razas vasallas del dragón, destruía varias ciudades y finalmente se retiraba.
Solo después de que el dragón alcanzara la cima del nivel titánico y captara una pizca de poder principal” suficiente para destrozar las endurecidas capas parecidas a montañas que cubrían el cuerpo de la criatura” cesó la invasión.
Una vez destruidas esas montañas externas, la criatura tuvo que consumir su menguante fuente de origen para regenerarse. En comparación con reabastecerse mediante la fuerza vital de unos pocos millones de seres ordinarios, el costo superaba con creces el beneficio.
!Roar!
La proyección del Dragón Blanco Azur rugió una vez más. Al instante, vientos furiosos aullaron por cielo y tierra. Una energía gélida e infinita se concentró a su alrededor, saturando los cielos con el aura del principio.
¡Boom!
Desde lo alto, un aliento de energía blanca y gélida, de cientos de metros de espesor, se disparó. Todo lo que tocó quedó congelado, transformado en cristales brillantes que giraron en espiral a lo largo de cientos de kilómetros.
El aliento gélido golpeó la espalda de la antigua criatura. Una energía helada surgió como un tsunami y envolvió la mayor parte de su cuerpo, congelándolo y aplastándolo.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
El material rocoso que una vez resistió el aliento fusionado del Emperador Dragón, dejando como único resultado un cráter de cientos de metros de ancho, ahora se desmoronaba y colapsaba capa por capa.
En cuestión de instantes, toda una capa superficial de la antigua criatura había sido aniquilada, hecha añicos en innumerables cristales congelados que se esparcieron en todas direcciones y formaron deslumbrantes bandas de luz multicolor a su alrededor.
La antigua criatura dejó escapar un rugido gutural, abriendo lentamente la boca.
¡Boom!
Una inmensa fuerza de succión surgió sin previo aviso. El cielo y la tierra temblaron. El terreno a sus pies, extendiéndose a lo largo de más de diez kilómetros, se resquebrajó. Tierra, escombros y árboles fueron arrastrados hacia arriba en una columna gigantesca.
A medida que devoraba más y más materia, el cuerpo de la antigua criatura se hinchaba rápidamente. Gran parte de su exterior rocoso, antes destrozado, ya se había regenerado.
Esta vez, el Dragón Blanco Azur invocó el poder del cielo y la tierra dentro de su dominio, formando un aliento prolongado imbuido con la esencia del frío extremo. El ataque se prolongó durante más de veinte minutos.
Cuando finalmente exhaló, la tierra que se extendía ante él había desaparecido. En su lugar se alzaba un enorme cráter de más de cien kilómetros de ancho, en cuyo fondo yacía la gigantesca criatura.
La mirada del dragón se volvió más gélida mientras lanzaba un rugido atronador que sacudió el mundo entero. ¿Osáis invadir de nuevo? Hoy mismo veré si vuestro origen perdura más allá del poder del cielo y la tierra que yo controlo.
¡Boom!
La proyección del colosal dragón resplandeció con una luz azul celeste radiante. Al instante, el dominio que había refinado comenzó a temblar, y un río a más de cincuenta kilómetros de la antigua criatura se estremeció y estalló.
Aquel río, de varios kilómetros de ancho, cambió su curso bajo la fuerza del principio, arrasando la tierra. Se formaron tsunamis gigantescos, de cientos de metros de altura, que rugían hacia la antigua criatura.
Cuando el tsunami se acercó a diez kilómetros, el río se elevó repentinamente hacia el cielo. El agua se transformó en colosales carámbanos de más de diez kilómetros de largo que se precipitaron hacia adelante como lanzas divinas, oscureciendo el firmamento.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
Mientras caían como lluvia los pilares de hielo blanco puro, la antigua criatura que se encontraba dentro del pozo se estremeció, y luego quedó completamente sumergida bajo las interminables olas que se aproximaban.
¡Crack! ¡Crack!
Las aguas de la inundación se congelaron rápidamente bajo la influencia del principio invocado por el Dragón Blanco Azur y el poder del cielo y la tierra. En un abrir y cerrar de ojos, la tierra envuelta en la noche se convirtió en una cordillera helada de nueva formación que se extendía a lo largo de más de cien kilómetros.
Ese era el poder del Dragón Colosal Blanco Azur, un ser a punto de convertirse en un antiguo titán.
En comparación con los combates contenidos entre el Rey Celestial y el dios demonio, el Dragón Blanco Azur se erguía imponente en su propio dominio, desatando un poder devastador extraído directamente del cielo y la tierra.
Con un simple gesto, remodeló el paisaje y fue capaz de destruir todo lo que había bajo el cielo.
¡Wuju!
Desde el interior de la cordillera helada resonó un grito profundo y prolongado, como el silbato de un tren. Inmediatamente después, el hielo de miles de metros de espesor que envolvía a la antigua criatura comenzó a resquebrajarse. Enormes grietas se extendieron por la superficie como una telaraña.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
Los picos glaciares, imbuidos de vestigios de poder divino, se hicieron añicos violentamente, revelando la antigua criatura que yacía debajo. Su superficie rocosa ya se había fracturado a varios cientos de metros de profundidad.
¡Wuju!
Otro grito largo y resonante resonó cuando la antigua criatura abrió una vez más sus enormes fauces.
La tierra en un radio de más de diez kilómetros se desmoronó por una fuerza de succión aterradora. Árboles, tierra, hielo fragmentado, todo fue absorbido por sus fauces, dejando tras de sí un cráter gigantesco e inmenso.
¡Zas!
Una densa niebla blanca se elevaba desde la superficie de la criatura. Envuelto en esta niebla, su cuerpo se expandió de nuevo. La roca que lo cubría se condensó, restaurando gran parte de la capa previamente destruida.
Debido a su fallido intento de evolucionar en un verdadero espíritu ancestral, la criatura quedó petrificada, incapaz de usar ataques a distancia o cualquier habilidad divina o innata ligada a las leyes. Solo podía resistir la fuerza bruta en un enfrentamiento directo.
A cambio, sin embargo, su defensa había alcanzado niveles inquebrantables. El poder de leyes casi perfectas se había filtrado en la piedra que constituía su forma, transformándola en un cuerpo petrificado indestructible.
Cuanto más profunda era la piedra, mayor era el poder de la ley que contenía; cuanto más cerca estaba de su núcleo, más resistente se volvía. Incluso los ataques del Dragón Blanco Azur solo podían dañar las capas más externas.
Para acabar con una existencia antigua tan petrificada, se necesitaría una fuerza abrumadora capaz de destruir las rocas del núcleo solidificado, o bien aplastar su capa superficial poco a poco, agotando sus orígenes restantes.
Una vez agotados los recursos, la criatura ya no podría regenerar su caparazón rocoso. Un solo golpe penetrante podría infligirle una herida mortal, aunque dicho golpe aún requeriría un agujero de al menos un kilómetro de ancho.
Tras soportar varios golpes consecutivos, la antigua criatura alzó lentamente la cabeza. Sus ojos pétreos se posaron en la proyección flotante del Dragón Blanco Azur, y luego reanudó su marcha.
Sin embargo, esta vez su trayectoria cambió sutilmente, hasta que se movió a lo largo del borde exterior del territorio del dragón.
Intuyó que el territorio que tenía delante estaba envuelto en una fuerza legal invisible. Cuanto más se adentraba en esa región, más densa se volvía esa fuerza legal y mayor era el daño que sufriría.
Al ver que la antigua criatura se retiraba de su territorio y bordeaba sus fronteras, el Dragón Blanco Azur permaneció indiferente y no hizo ningún otro movimiento.
Se encontraba en el paso final y más crucial para convertirse en un titán ancestral, y no tenía ningún deseo de perder tiempo ni poder de origen enfrascado en una lucha con esta criatura altamente defensiva.
Aun así, un atisbo de duda persistía en la mente del dragón. Desconocía adónde se dirigía aquella antigua criatura, que ya se había alejado mucho de sus tierras de descanso originales.

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Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 725
Estás leyendo el capítulo 725 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 759 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.