Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 721 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El cese repentino de la batalla dejó a muchos atónitos.
Mientras observaban la forma verdadera del rey tiranosaurio, medio destrozada y regenerándose lentamente, la mítica Bestia Colosal con la cabeza mutilada y sangrante, y las decenas de miles de alienígenas que eran oprimidos en el mar dorado de llamas, Li Qingtian no pudo evitar exclamar con asombro.
"No es de extrañar que pudiera aplastar a la Alianza del Culto Demoníaco al alcanzar el nivel de rey. Su poder es abrumador."
Yan Ruoyi asintió, igualmente sorprendida. "No esperaba que Chen Chu siguiera manteniendo un dominio absoluto sobre sus compañeros incluso después de alcanzar el nivel mítico."
No fueron solo ellos quienes quedaron atónitos. Soldados, agricultores que observaban desde más de diez kilómetros de distancia y millones de personas que lo veían a través de televisores, teléfonos y computadoras quedaron totalmente incrédulos.
Inicialmente pensaron que Tiannan se convertiría en una guerra brutal, y que la Federación acabaría recurriendo a su inmenso poder para aniquilar y reprimir a las razas alienígenas invasoras.
Sin embargo, la batalla terminó tan pronto como comenzó. Las decenas de miles de invasores alienígenas de alto nivel, incluyendo al poderoso guerrero de nivel mítico y a la bestia colosal, fueron sometidos sin esfuerzo por Chen Chu con un simple gesto de su mano.
Era sencillamente demasiado poderoso.
Al ver que Kavadora había recuperado su verdadera forma, pero su expresión seguía siendo respetuosa, Chen Chu dijo con indiferencia: “Una simple rendición no basta para ganarme la confianza. A menos que abras voluntariamente tu alma divina y me permitas imponer una barrera restrictiva, no aceptaré tu rendición”.
"Por supuesto, podéis negaros. Pero si os atrevéis a invadir el Planeta Azul, os exterminaré a todos en el acto."
La expresión de Kavadora cambió ligeramente.
Una vez que su alma divina fuera marcada con una barrera restrictiva, quedaría bajo control eterno. Si alguna vez se rebelara, Chen Chu podría activar el poder de la barrera para herir gravemente o incluso destruir su alma.
Sin embargo, si se negaba... parecía no haber diferencia. Kavadora percibía un aura de muerte escalofriante proveniente de Chen Chu, un aura asesina acumulada de montañas de cadáveres y mares de sangre. Era evidente que, si se negaba, toda su fuerza sería masacrada sin contemplaciones.
Tras una breve lucha interna, Kavadora respondió en su idioma, con voz ronca: “Yo... acepto”.
Una leve sonrisa se dibujó en la comisura de los labios de Chen Chu. En circunstancias normales, someter a un ser de poder mítico era prácticamente imposible. Como seres divinos, su orgullo les impedía arrodillarse ante otros, y mucho menos permitir que se erigiera una barrera restrictiva sobre sus almas divinas.
Incluso dentro de la rígida jerarquía del Clan del Purgatorio, los reyes demonios y los dioses eran simplemente oficiales superiores en una cadena de mando estructurada, no verdaderos amos sobre sus subordinados.
La razón por la que Chen Chu estaba tan seguro de que Kavadora se sometería era porque esta criatura temía a la muerte más que a nada y carecía de la voluntad inquebrantable que debería poseer un ser mítico.
En aquel entonces, mientras se recuperaba de sus heridas, una gran figura elevó directamente su propio cultivo y el de otros al Noveno Reino Celestial mediante una infusión de poder, y grabó patrones de batalla modificados en sus mares de conciencia.
Habían transcurrido más de mil años” cuatro mil en la cronología del Planeta Azul” y apenas habían logrado alcanzar el nivel mítico. Eso, por sí solo, decía mucho de su falta de talento. Criaturas como estas, que obtenían fuerza con demasiada facilidad, temían a la muerte por encima de todo.
Cuando Kavadora abrió voluntariamente su alma divina, un par de pupilas verticales de color dorado oscuro emergieron en los ojos de Chen Chu.
En el oscuro y vacío espacio del alma, las Leyes del Vacío y la Muerte se entrelazaron, formando una impronta dorada y negra imbuida con un atisbo de poder divino. La verdadera forma de Kavadora se estremeció violentamente. ¡En realidad ha dominado dos leyes de alto nivel!
¡Boom!
Al asentarse la impronta, un símbolo ocular de color dorado oscuro apareció en el alma divina de Kavadora. Sintió como si cargara con el peso de una inmensa montaña, su alma hundiéndose bajo la presión.
“Mi señor” dijo Kavadora, inclinando la cabeza respetuosamente.
Con un poder mítico ahora bajo su mando, el siguiente paso era lidiar con el resto de los invasores alienígenas. Chen Chu les ordenó establecer un campamento en el lugar antes de notificar a los demás reyes.
La noticia de una antigua civilización humana, que posiblemente incluía a los Siete Grandes Emperadores, causó conmoción en las altas esferas de la Federación.
Mientras Chen Chu se ocupaba de las consecuencias de la invasión y contaba con la ayuda de Kavadora y sus subordinados para investigar el sistema de poder del patrón de batalla, se produjo una anomalía repentina bajo el mar.
Alrededor de la grieta que emitía una niebla de energía rojo oscuro, decenas de miles de peces mutados comunes participaban en una matanza frenética, y su sangre derramada teñía de carmesí las aguas circundantes.
Una hora después, casi todas las criaturas mutantes habían desaparecido, dejando atrás trece bestias mutantes, cada una de más de veinte metros de largo y de nivel 6.
Estas criaturas estaban cubiertas de escamas de color rojo oscuro, y sus cuerpos estaban erizados de púas óseas. Sus ojos brillaban con un carmesí intenso, irradiando locura y sed de sangre.
!Roar! !Roar!
Las trece bestias nadaron hacia la grieta negra con gruñidos bajos y frenéticos, absorbiendo la energía rojo oscura que emanaba del otro lado.
¡Zas!
A medida que continuaban absorbiendo la densa energía, sus auras se fortalecían y sus cuerpos digerían rápidamente la carne y la sangre que habían devorado.
¡Crack! ¡Crack!
Ante el ojo humano, las bestias evolucionaban a un ritmo vertiginoso, adoptando formas cada vez más monstruosas.
Crecieron muy rápidamente hasta alcanzar los treinta metros de longitud, llegando al límite del nivel 6. A medida que continuaban absorbiendo más energía rojo oscura, sus mentes se volvían cada vez más frenéticas y salvajes.
!Roar!
De repente, una de las bestias, parecida a un cocodrilo marino, lanzó un rugido furioso y se abalanzó sobre una criatura similar a un tiburón. En un instante, estalló otra brutal batalla en la que se devoraron mutuamente con frenesí.
El violento choque generó una turbulencia explosiva en el agua, y las resonantes colisiones de criaturas colosales resonaron en las profundidades marinas.
Más de media hora después, emergió una bestia descomunal de más de cuarenta metros de largo. Su mitad delantera se asemejaba a una orca negra cubierta de placas acorazadas y púas óseas, mientras que su cuerpo trasero consistía en ocho tentáculos que se retorcían.
Al mismo tiempo, la energía rojo oscura dentro de la bestia mutada se comprimió y concentró rápidamente. Una voluntad aterradora despertó gradualmente, y un rugido caótico y frenético resonó en las profundidades del océano.
Cielo... devorar...
¡Boom!
El agua del mar estalló cuando la monstruosa bestia se lanzó hacia la superficie del océano a una velocidad increíble. Esta era la región central del Palacio del Dragón, y la desconocida bestia mutante encontró resistencia de inmediato.
¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Eeeek!
En la agitada superficie del océano, un escuadrón de treinta orcas mutantes, de nivel 4 a 6, patrullaba las aguas. Rápidamente se movieron para interceptar a la colosal bestia de púas óseas, emitiendo llamadas de advertencia.
A pesar del aura amenazadora que emanaba de la criatura, las orcas no se amedrentaron; eran las guardianas de la patrulla del Palacio del Dragón.
Sin embargo, justo cuando una de las orcas de treinta metros de largo lanzó una advertencia, los ojos rojo oscuro de la bestia de púas óseas brillaron con locura y brutalidad. Dejó escapar un rugido bajo y gutural. Matar... devorar...
¡Boom!
Los tentáculos cubiertos de hueso se extendieron de repente, transformándose en enormes garras de más de cien metros de largo. En un instante, ocho orcas fueron despedazadas.
¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!
El agua del mar estalló en violentas ondas de choque. La velocidad y la fuerza destructiva del ataque apenas dejaron tiempo para que las treinta orcas reaccionaran antes de ser destrozadas, quedando sus restos flotando inertes en la superficie.
Una sangre espesa y rica tiñó el océano de carmesí, y su abrumador olor a muerte se extendió rápidamente.
Tras masacrar a las orcas, la bestia cubierta de púas óseas las devoró una a una. A medida que su cuerpo seguía agrietándose y creciendo, un resplandor color sangre la rodeaba, haciéndola parecer aún más feroz.
Mientras absorbía la carne y la sangre de las orcas, fragmentos de sus recuerdos inundaron su mente. Sus ojos, sedientos de sangre y enajenados, se volvieron hacia el Mundo del Agua y el Fuego.
Dragón... Palacio... Cielo... devorar...
¡Boom!
El agua de mar estalló cuando la bestia cubierta de púas óseas desapareció en las profundidades, precipitándose hacia su objetivo.
***
En las profundidades del océano, las aguas del Palacio del Dragón estallaron en un torbellino. Las orcas nadaban frenéticamente, con los ojos llenos de terror mientras emitían chillidos de pánico.
¡General! ¡Es grave! ¡Un monstruo nos persigue!
¡Tantos... tantos de nuestros parientes fueron devorados!
Una enorme orca de sesenta metros de largo, con el cuerpo envuelto en llamas rojas, entrecerró los ojos sumida en profunda contemplación antes de emitir un agudo grito. ¡No se asusten! Hablen de uno en uno.
Junto a Hu Yi, Hu Er lanzó un grito de guerra firme: “¡Mantengan la calma! ¡Somos el Palacio del Dragón! ¡Quien se atreva a dañar a los nuestros, pagará las consecuencias!”.
Tranquilizadas por su presencia, los cientos de orcas recuperaron cierta compostura, aunque el miedo aún persistía en sus ojos.
Jamás habían sufrido tal devastación desde que se unieron al Palacio del Dragón. Las orcas figuraban entre los depredadores más fuertes del océano, y sus mutaciones no habían hecho más que aumentar su fuerza. Con sus poderosas tácticas de grupo, habían dominado el mar.
Desde que se unieron al Palacio del Dragón, habían arrasado las aguas como una fuerza imparable. Ni siquiera las bestias colosales de nivel 8 se atrevían a acercarse.
Sin embargo, hoy una criatura monstruosa había surgido de la nada, masacrándolos sin piedad. El horror de ver a sus congéneres destrozados por esos terribles tentáculos superaba todo lo que habían experimentado.
En el Mundo de Agua y Fuego no solo había orcas, sino también más de veinte bestias colosales, de nivel 7 a 8, incluidas tortugas marinas que una vez se rindieron ante Hu San.
Mientras las bestias colosales se tambaleaban atónitas ante la osadía de una simple criatura mutante que atacaba a los soldados del Palacio del Dragón, un rugido repentino y escalofriante resonó desde la entrada del micromundo, rebosante de salvajismo desenfrenado. Dragón... Palacio... devorar...
Al instante, todas las bestias colosales se pusieron tensas, con la mirada fija en las profundidades, mientras una de ellas chillaba: ¡Cuidado!
Allí emergió una Bestia Colosal de setenta metros de largo, cubierta de púas óseas.
Su forma se había vuelto aún más horrenda tras devorar cientos de orcas mutantes, rodeada por un denso resplandor color sangre. Lo más aterrador de todo era su presencia abrumadora y opresiva, que superaba incluso la de las bestias colosales míticas.
Bajo esta inmensa e informe presión, todas las bestias colosales temblaban. Sus cuerpos se sentían débiles mientras sus instintos gritaban de miedo y desesperación, incapaces de reunir la más mínima voluntad para resistir.
¡Wuju!
Hu Yi y Hu Er emitieron gritos similares a cuernos. Las llamas rojas que cubrían sus cuerpos estallaron explosivamente al liberarse a la fuerza de la opresión de aquella aura aterradora.
A diferencia de las demás bestias, Hu Yi y Hu Er habían sido sometidos a repetidos bautismos de presión bajo el poder del Emperador Dragón. Sus voluntades habían sido templadas hasta volverse mucho más fuertes.
Sin embargo...
Media hora después, el océano del Mundo de Agua y Fuego se tiñó de carmesí con la sangre. Solo quedaba una criatura: un ser monstruoso de 120 metros de largo, que emanaba un aura de nivel 8 en su máximo esplendor.
La colosal bestia, cubierta de púas óseas, devoraba el cadáver de una orca, cuya carne estaba surcada de vetas rojas. Sangre mezclada con trozos de carne goteaba de sus fauces mientras sus tentáculos, retorciéndose, se deslizaban hacia la orilla.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
Con cada movimiento de sus tentáculos, que ahora se habían extendido a más de doscientos metros de longitud, el palacio de cristal de hielo se desmoronaba. En poco tiempo, quedó reducido a un campo de ruinas.
En medio de la destrucción, la colosal bestia cubierta de púas óseas estaba envuelta en una espesa niebla color sangre. Sus ojos rojo oscuro ardían de locura y obsesión, y dejó escapar un gruñido ronco. El cielo... no... aquí...
¡Crack! ¡Crack!
Mientras digería la carne y la sangre que había consumido, el cuerpo de la bestia espinosa se expandió una vez más, haciéndose aún más grande. Sin embargo, su aura parpadeaba inestablemente, como si estuviera a punto de colapsar.
Al mismo tiempo, la bestia captó una pieza crucial de información de los recuerdos incrustados en la carne devorada.
Inmenso... mundo... Caótico... Mar... Sin dudarlo, la bestia de púas óseas emergió del micromundo, exudando un aura de salvajismo sin parangón mientras se dirigía hacia el Paso Uno. Por dondequiera que pasaba, las criaturas marinas en un radio de varios kilómetros huían aterrorizadas, como perseguidas por una pesadilla apocalíptica.
En el mundo mítico, la luna brillante colgaba en lo alto del cielo, y su resplandor plateado proyectaba un tenue brillo sobre la tierra.
En la cima de una ladera, un enorme vórtice azul de 600 metros de altura tembló repentinamente. Un instante después, emergió una Bestia Colosal de 130 metros de largo, cuya aura apenas alcanzaba el nivel 9.
La bestia flotaba en el aire, semejante a una orca pero cubierta de escamas rojo oscuro y púas óseas. Su mitad inferior, sin embargo, era inquietantemente alienígena: ocho largos tentáculos, como los de un pulpo, se extendían desde su cuerpo, dándole una apariencia grotesca y antinatural.
Tras atravesar el pasadizo, los ojos frenéticos y rojo sangre de la bestia cubierta de púas óseas se fijaron en un bosque lejano.
Pronto, a más de mil kilómetros de distancia, un denso olor a sangre impregnó el aire. Una tribu Kuru había sido completamente aniquilada, dejando tras de sí solo ruinas. Suspendida sobre la devastación se encontraba la bestia de púas óseas.
Mientras devoraba la carne y absorbía fragmentos de memoria, la bestia de púas óseas giró lentamente la mirada hacia el horizonte lejano con un gruñido. Región... caótica...
!Roar!
¿Osáis invadir el dominio de mi gran señor Adrienna? ¡Preparaos para morir!
Una garra colosal descendió del cielo.
¡Boom!
El impacto aniquiló a la bestia de púas óseas junto con el suelo que la cubría, dejando tras de sí un cráter de cientos de metros de diámetro.
Muy por encima del cielo, una colosal bestia negra de mil metros de largo se enroscaba en el aire. Sus fríos e indiferentes ojos contemplaban los restos de la criatura que acababa de aplastar.
Sin embargo, justo en el momento en que la bestia con púas de hueso fue destruida, un ser que durante mucho tiempo había estado vigilando el Pasaje Tres se agitó repentinamente.
Una criatura antigua y montañosa, de decenas de kilómetros de longitud, giró lentamente su enorme cabeza. Con un atisbo de su voluntad dividida, localizó la dirección del dominio del Dragón Colosal Azul-Blanco.
Dejó escapar un estruendo titánico. Encontré... el cielo...
No muy lejos, una grieta de varios cientos de metros de largo apareció fugazmente, con sus bordes rebosantes de energía rojo oscuro.
¡Boom!
La antigua criatura se irguió en toda su magnitud, desatando ondas expansivas que hicieron derrumbar montañas y rugir los mares. Las brumas arremolinadas se espesaron, e incluso el tejido mismo del espacio tembló con su despertar.
¡Crash!
Las ondas de choque destruyeron la grieta que conectaba con el Planeta Azul, provocando su colapso instantáneo.
Esta antigua criatura había sido despertada por el aura vital de nivel pseudocelestial de antaño. Había custodiado el pasaje únicamente para devorar al Emperador Dragón, durmiendo mientras esperaba.
Para criaturas como estas, que dormían durante decenas de miles de años seguidos, dos o tres ciclos diurnos eran tan fugaces como un suspiro. El paso del tiempo carecía de sentido para ellas.
Ahora, sin embargo, gracias a la presencia de esta grieta recién abierta, finalmente había fijado su objetivo.
¡Boom!
Con cada paso que daba, diez kilómetros de tierra se derrumbaban. Las ondas expansivas de su movimiento destrozaban la tierra, provocando temblores masivos en todo el territorio.
A pesar de su aparente lentitud, cada paso cubría enormes distancias. En cuestión de instantes, la aterradora bestia había desaparecido de la vista.

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Capítulo 722
Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 721
Estás leyendo el capítulo 721 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 10 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 759 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.