Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 696 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Dentro de la Región Caótica, el Emperador Dragón Destructor echó un vistazo a la lejana ruptura explosiva del espacio... y al cielo azul despejado que se extendía más allá. Vio nubes, satélites y mechas flotando en los cielos más allá de la grieta.
No esperaba que la onda expansiva resultante, junto con el último ataque del titán, abriera un pasaje temporal hacia el Planeta Azul.
Este es, pues, el misterio del espacio. El Planeta Azul y la Región Caótica se encuentran inmensamente distantes entre sí, separados por territorios humanos e incontables fronteras cósmicas. Sin embargo, inexplicablemente, siguen apareciendo fisuras espaciales a lo largo de miles de millones de kilómetros, conectando reinos de formas impredecibles.
En medio de su contemplación, las enormes alas del Emperador Dragón se desplegaron” abarcando siete mil metros” y eclipsaron el cielo.
¡Boom!
El vacío estalló cuando una fuerza abrumadora impulsó al Emperador Dragón hacia adelante. En una ráfaga roja llameante, atravesó el mundo de magma, apareciendo justo frente al titán.
El Emperador Dragón dejó escapar un rugido feroz y tiránico mientras sus garras desgarraban el aire. Entrelazados en Rayos Destructivos de color rojo oscuro, cada golpe reducía el espacio circundante a la nada, como si un telón de oscuridad hubiera caído.
Ante el ataque del Emperador Dragón, el titán blandió una vez más su horno destrozado. Su aura dorada resplandeció con fuerza, invocando todo el poder del mundo al blandirlo con todas sus fuerzas.
¡Boom!
Los dos volvieron a enfrentarse.
Esta vez, sin embargo, el ataque a máxima potencia del Emperador Dragón destrozó por completo el ya dañado horno apocalíptico. Este explotó en incontables fragmentos que se dispersaron como meteoritos llameantes en todas direcciones.
Con el colapso del horno, que había absorbido la esencia misma del mundo, el mundo de magma comenzó a temblar violentamente. Sus fronteras se desmoronaron, las detonaciones se propagaron y enormes grietas rasgaron el cielo.
Incluso los volcanes más lejanos, que hacía tiempo que habían dejado de entrar en erupción, se hicieron añicos explosivamente, derrumbándose como pilares celestiales que se desmoronan.
El mundo entero se encontraba al borde de la destrucción total. En el corazón del mundo que se derrumbaba, el Emperador Dragón dejó escapar un rugido profundo y gutural. Sus garras negro-rojas brillaron con un resplandor deslumbrante al caer desde los cielos.
El titán lanzó un rugido furioso mientras avanzaba en lugar de retroceder. Llamas llameantes brotaron de sus brazos montañosos, y sus puños, envueltos en fuego dorado, se elevaron hacia el cielo para interceptar el ataque.
¡Boom! ¡Boom!
Las garras del Emperador Dragón chocaron con los puños del titán, desatando una explosión estremecedora. El devastador impacto intensificó el colapso del mundo que ya se desmoronaba.
¡Bang! ¡Bang! ¡Bang!
Al desatar ambos combatientes toda su fuerza, los brazos del titán comenzaron a agrietarse y a hacerse añicos hasta que finalmente, con una explosión atronadora, quedaron completamente aniquilados, y llamas doradas fundidas se esparcieron en todas direcciones.
Ahora que había perdido tanto su horno como el poder del mundo, el titán en su etapa final ya no era rival para el Emperador Dragón.
En el preciso instante en que la verdadera forma del titán retrocedió tambaleándose, el Emperador Dragón avanzó como un maestro marcial de habilidad sin parangón, cerrando la distancia en un instante.
¡Boom!
Sus enormes garras se abatieron sobre los hombros del titán, obligándolo a caer. Los ojos del titán ardían de rabia mientras rugía ferozmente.
Una columna de fuego dorado abrasador surgió de la boca del titán, impactando de frente en el pecho del Emperador Dragón.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
Las llamas doradas, de cientos de metros de ancho, surgieron y envolvieron al Emperador Dragón en una explosión cegadora. La onda expansiva resultante sacudió los cielos y la tierra.
Sin embargo, a pesar de haber sido alcanzado a quemarropa, el Emperador Dragón permaneció imperturbable.
Aunque el aliento del titán superaba el millón de grados Celsius e imbuido de las leyes extremas del fuego y de energía destructiva pura, no logró dejar ni una sola marca en las escamas rojo oscuro del Emperador Dragón.
Semejante defensa, tan inimaginable, dejó incluso al titán momentáneamente paralizado por la incredulidad.
En ese instante, una fuerza explosiva surgió del interior del Emperador Dragón, haciendo que sus brazos se hincharan de poder. Sus garras se aferraron con fuerza a los hombros del titán, preparándose para despedazarlo vivo.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
La fuerza extrema comenzó a dañar al titán reforzado, casi indestructible. Grietas se extendieron por su cuerpo, de las que se filtraba una brillante luz dorada.
!Roar!
Ante la inminente amenaza de muerte, el titán dejó escapar un rugido ensordecedor. Llamas doradas brotaron de él y se transformaron en cadenas llameantes que se enroscaron con fuerza alrededor de su cuerpo.
Al quemar su origen, el titán cerró las fracturas de su cuerpo y su aura surgió una vez más, irradiando una voluntad inquebrantable.
En ese instante, emergió una hoja de cola rojo oscuro, de más de mil metros de largo. Entrelazada con Rayos Destructivos Rojo Oscuro, cortó el espacio como un látigo y arrasó el campo de batalla en un arco ascendente.
La ya fragmentada turbulencia espacial fue cortada limpiamente, dejando un vacío absoluto a su paso. Con un solo tajo, las cadenas de la secuencia protectora del titán se hicieron añicos, revelando inmediatamente su verdadera forma, prácticamente indestructible.
!Roar! ¡No!
¡Boom!
La hoja de la cola y el poder explosivo del Emperador Dragón partieron al titán por la mitad. Una cegadora explosión dorada iluminó el campo de batalla.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
Del cuerpo partido por la mitad del titán, surgieron interminables llamas doradas, luchando por liberarse del agarre del Emperador Dragón.
Sin embargo, incluso cuando el titán había condensado su aliento de fuego a decenas de veces su poder habitual, no había logrado derribar al Emperador Dragón. En comparación, estas ráfagas dispersas de llamas imbuidas de ley, provenientes de su origen calcinado, no eran más que una resistencia inútil.
El Emperador Dragón se erguía en medio del infierno dorado. Sus garras, crepitando con relámpagos negro-rojizos, lanzaron un torrente de energía destructiva contra el titán. Erosionó su alma y voluntad divinas, desintegrando incontables cadenas doradas hasta convertirlas en la nada.
Mientras el Emperador Dragón sometía al titán y aplastaba su verdadera forma, la destrucción del mundo de magma se aceleraba. El suelo, centrado en el enorme cráter de impacto, seguía colapsando hacia adentro. El cielo, antaño repleto de grietas, vio cómo estas se ensanchaban a medida que fuerzas devoradoras del vacío lo consumían todo.
Diez minutos después, el titán había quedado reducido a incontables fragmentos de piedra ennegrecida que caían sobre el campo de batalla. En lo alto, el Emperador Dragón flotaba solitario, irradiando un aura feroz e inigualable. Entre sus garras sostenía un núcleo de cristal dorado de cien metros de diámetro, que aún palpitaba con un poder residual.
Al colapsar el mundo de magma, el pasaje temporal que lo conectaba con el Planeta Azul se estremeció bajo la fuerza abrumadora antes de desintegrarse por completo. Innumerables espectadores, tanto del Planeta Azul como del mundo mítico, observaron atónitos e incrédulos.

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Estás leyendo el capítulo 696 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 759 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.