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Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 692 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El Dragón Colosal Plateado voló hacia el Emperador Dragón Destructor, rugiendo de anticipación. !Roar! ¡Ao Tian, esta vez, deja que el gran Saixitia lidere el camino! Como Bestia Colosal experta en leyes espaciales de alto nivel, el Dragón Plateado podía navegar con facilidad a través de esas grietas espaciales. Al ver esto, el Emperador Dragón asintió levemente. !Roar! ¡Carga! El Dragón Plateado dejó escapar un rugido de júbilo, lanzándose al campo de meteoritos como un niño que ha encontrado un juguete nuevo. ¡Boom! Una poderosa fluctuación espacial emanó del Dragón Plateado, liberando ondas plateadas y transparentes que se propagaron por el aire. Por dondequiera que pasaban las ondas espaciales, las grietas negras desaparecían y la violenta turbulencia se calmaba gradualmente, formando una zona estable que abarcaba diez kilómetros. Tras el Dragón Plateado, las tres bestias colosales sobrevolaron el campo de meteoritos, recorriendo más de cien kilómetros antes de alcanzar finalmente su objetivo. Delante de ellos, el terreno se había partido, formando un abismo de mil kilómetros de longitud y profundidad desconocida. En el borde de esta falla abisal, una gigantesca grieta espacial” de un kilómetro de altura y más de diez kilómetros de ancho” se cernía amenazadoramente en el aire. En su interior, un magma rojo oscuro y llameante se agitaba violentamente, arrojando llamas abrasadoras que iluminaban los alrededores con un resplandor ígneo. Era una capa espacial llena de magma, distinta de un micromundo burbujeante. Se trataba de un fragmento de un gran mundo destrozado, una dimensión estratificada formada bajo condiciones especiales tras la destrucción de un mundo mayor. El Kunpeng agitó la cola y dejó escapar un chillido de emoción. ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Saixitia, el tesoro está dentro! El Dragón Plateado voló hasta el borde de la enorme grieta, asomando su feroz cabeza mientras escudriñaba el entorno. Tras un instante de observación, regresó confundido. !Roar! Gran Cuerno, ¿no veo ningún tesoro? ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Eeeek! Está detrás de esa montaña, ¡puedo olerlo! El Kunpeng batió ligeramente sus alas, señalando hacia el extremo más lejano del mundo de magma. A unos doscientos kilómetros de distancia se extendía una cordillera negra que les impedía la visión. !Roar! ¿Tan adentro, eh? Para el Dragón Plateado, cuyos atributos estaban ligados al espacio y a las tormentas de hielo, este mundo dominado por el magma era intrínsecamente desagradable. El calor sofocante debilitaba en cierta medida sus poderes relacionados con las tormentas y el hielo. El Emperador Dragón avanzó con pasos pesados, dejando escapar un gruñido bajo. !Roar! Percibo el aura tenue de una Bestia Colosal de nivel titánico. Ten cuidado. Al instante, las otras tres bestias se pusieron serias. La presencia de una Bestia Colosal de nivel titánico en esa capa dimensional llena de magma era una revelación peligrosa. ¡Boom! Una garra de dragón negra, gruesa como un pilar de montaña, se hundió en el mar de magma, lanzando una tormenta de chispas ardientes al aire. Su enorme pata delantera se hundió más de doscientos metros antes de tocar tierra firme. La colosal bestia negra y roja y Qiongqi vadearon el océano de magma, dejando tras de sí ondas de choque blancas y tsunamis. Sobre ellos, Kunpeng y el Dragón Plateado extendieron sus alas, volando sobre sus cabezas. No pasó mucho tiempo antes de que las cuatro bestias colosales recorrieran los doscientos kilómetros de distancia, llegando a la base de la cordillera negra. Dos imponentes picos, cada uno de más de diez mil metros de altura, se alzaban a ambos lados. Entre ellos fluía un río de magma de varios kilómetros de ancho, cuya corriente ígnea desembocaba directamente en el océano bajo los pies del Emperador Dragón. En la orilla del río de magma, una criatura de trescientos metros de altura permanecía inmóvil. Todo su cuerpo estaba forjado de tosca piedra negra, con profundas grietas que recorrían su superficie, por donde el magma fundido rezumaba como vetas de fuego. Un brillante aura dorado-rojiza emanaba del gigante de magma, su intenso calor distorsionaba el aire a su alrededor mientras exudaba el aura máxima del nivel 9. El gigante de magma fulminó con la mirada a las cuatro bestias colosales con una ferocidad propia de la batalla, abriendo su boca llameante mientras dejaba escapar un violento rugido. !Roar! ¡Invadir! ¡Boom! Antes de que el gigante pudiera terminar de hablar, el espacio sobre su cabeza se retorció violentamente. Una enorme garra de dragón plateada se materializó de la nada, dentro de la cual giraba ominosamente un vórtice blanco de cien metros de ancho. El cuerpo del gigante de magma se hundió bruscamente y el suelo bajo sus pies se agrietó durante cientos de metros. Bajo la inmensa fuerza de la supresión espacial, el gigante apenas tuvo tiempo de lanzar un rugido de indignación antes de ser aplastado como un insecto atrapado bajo la superficie de un lago. ¡Boom! Imbuido del poder absoluto de las leyes del hielo, el gigante de magma casi mítico quedó congelado al instante. Sus llamas internas se extinguieron y todo su cuerpo se hizo añicos en incontables fragmentos de piedra negra, algunos de varios metros de longitud, otros simples guijarros. Fue una muerte instantánea. Como Bestia Colosal mítica que dominaba dos leyes de alto nivel, el Dragón Plateado ejercía un dominio absoluto sobre las formas de vida inferiores a su nivel. Ante tal despliegue de poder, el Kunpeng, instintivamente, encogió el cuello, sintiendo un atisbo de temor. Al fin y al cabo, solo se trataba de un poder casi mítico, lo que significaba que el Dragón Plateado podía aplastarlo con una sola garra. ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Eeeek! ¡Saixitia, eres increíble! ¡Demasiado poderosa! Al oír las halagadoras palabras del Kunpeng, el Dragón Plateado sonrió con una expresión de suficiencia, casi humana. Retirando su garra izquierda del vórtice plateado, dirigió su mirada hacia la colosal bestia negra y roja. El Emperador Dragón asintió lentamente, dejando escapar un profundo gruñido. !Roar! Saixitia, tu control sobre el espacio se está fortaleciendo. !Roar! ¡Por supuesto! ¡La gran Saixitia es invencible! El Dragón Plateado alzó la cola, claramente emocionado por los elogios. El Emperador Dragón emergió del océano de magma, y sus pesados pasos hicieron temblar la tierra. Se acercó a los restos del gigante de magma, y sus enormes ojos escudriñaron la ruina. No había carne ni sangre, solo un montón de piedras negras destrozadas, con la superficie cubierta de una capa de escarcha blanca. Algunas de las piedras negras mostraban antiguos patrones parecidos a runas, sugiriendo algún tipo de poder residual. Sin embargo, el descubrimiento más sorprendente se encontraba en el centro del pecho del gigante: un cristal carmesí de tres metros de ancho, dentro del cual una energía fundida de color rojo oscuro giraba como magma fluyendo. Al ver el cristal rojo, el Kunpeng dejó escapar un chillido de emoción. ¡Eeeek! ¡Trueno Ardiente! ¡Este es el tesoro que presentía! Es este cristal. El Emperador Dragón hizo una pausa. Originalmente había supuesto que el Kunpeng había detectado algún tipo de tesoro natural, uno de los recursos únicos del mundo de magma. No esperaba que este fuera el tesoro. Al percibir las pulsantes ondas de energía dentro del cristal rojo, el Emperador Dragón extendió su garra derecha. Sus dos enormes garras negras, de decenas de metros de largo cada una, sujetaron con cuidado el cristal, levantándolo de los restos del gigante de magma. Para el Emperador Dragón, que medía más de 1.400 metros de largo, un cristal de 3 metros no era diferente de un grano de arena. Sin embargo, en el instante en que engulló el cristal, una oleada de energía abrasadora estalló en su interior. Por dondequiera que pasaba la energía, sus células la absorbían con avidez, desencadenando una rápida división y crecimiento. ¡Crack! ¡Crack! Las escamas del Emperador Dragón se separaron brevemente, mientras su cuerpo se expandía ligeramente, creciendo aproximadamente cinco centímetros. Aunque este crecimiento pareciera insignificante, para el Emperador Dragón, consumir la carne de una Bestia Colosal de nivel casi mítico apenas era suficiente para reponer su gasto energético, y mucho menos para contribuir a un crecimiento real. Sin embargo, mientras analizaba cuidadosamente la energía liberada por el cristal, un destello de sorpresa cruzó sus ojos. Este cristal era sumamente singular; no solo contenía una cantidad inmensa y abrumadora de energía, sino que también poseía un aura de energía vital rica, pura e incontaminada. Estos gigantes de magma no parecían bestias colosales comunes. Más bien, se asemejaban a colectores y purificadores de energía, que absorbían la energía del mundo, la refinaban y luego la almacenaban y comprimían en estos cristales. Alzando la vista hacia las montañas lejanas, el Emperador Dragón activó su increíble vista, escudriñando a través de la piedra negra, chamuscada y parcialmente derretida. Detectó vagamente vestigios de ruinas: restos de estructuras de antaño. Un destello pensativo brilló en sus ojos. Tras viajar cientos de miles de kilómetros adentrándose en la Región Caótica, el Emperador Dragón había notado que la energía trascendente de este mundo se había vuelto cada vez más violenta. Sin embargo, esta violencia no se debía a la naturaleza caótica de la energía en sí, sino más bien al estado desordenado de las leyes del cielo y la tierra, creando una fuerza única, algo similar a una ley en sí misma. Cualquier criatura que absorbiera esta energía salvaje experimentaría cambios mentales y espirituales, volviéndose con el tiempo más violenta, sanguinaria y frenética. Esta influencia era silenciosa e inescapable; ni siquiera las bestias colosales míticas podían resistir sus efectos. Precisamente por eso, la madre del Dragón Plateado, en la cima de su nivel titánico, les había advertido que no se quedaran allí demasiado tiempo antes de entrar. Incluso el Dragón Plateado, el Kunpeng y el Qiongqi habían comenzado a mostrar signos de mayor agresividad después de tan solo unos días en la Región Caótica. Sin embargo, tal vez debido a su naturaleza de forma de vida de nivel celestial, el Emperador Dragón descubrió que su conciencia y sus pensamientos permanecían inalterados, tan tranquilos y racionales como siempre.
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Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 692

Estás leyendo el capítulo 692 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 4 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 759 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.