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Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 680 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Encaramado en lo alto del cielo, a una altitud de diez mil metros, Chen Chu se enfrentó a la deidad alienígena Makura, separada por una barrera de luz blanca y una distancia de varias decenas de kilómetros. Cuando Makura declaró que, sin su permiso, Chen Chu no podría cruzar el límite de su región divina, una fuerza explosiva estalló instantáneamente, sacudiendo el cielo y la tierra. ¡Boom! En un radio de varios cientos de kilómetros, la energía trascendente rugió con furia, lanzándose desenfrenadamente hacia Chen Chu. Se concentró a su alrededor, transformándose bajo el poder de leyes superiores para formar radiantes bandas de fuego dorado y relámpagos azules que se extendían cinco kilómetros a su alrededor. Tras su ascenso al nivel mítico, Chen Chu irradiaba ahora un aura incomparable e imponente, similar a la de una deidad que blandía fuego y rayos. ¡Boom! Con un solo golpe de su alabarda, un rayo de luz azul dorado, de tres mil metros de longitud, se disparó. Atravesó los cielos, exudando un aura de destrucción total. ¡Boom! Ante esa luz de alabarda abrumadora, la barrera blanca formada por el poder de la región divina se hizo añicos al instante, explotando en innumerables fragmentos blancos que se esparcieron por el cielo. “¡Eres demasiado arrogante, humano!” Makura jamás esperó que Chen Chu tomara la iniciativa. Con un rugido furioso, una explosión de presión de nivel mítico emanó de su cuerpo. Como deidad alienígena encargada de suprimir la divinidad de la raza humana, Makura ya había alcanzado la etapa final del nivel mítico. Dominaba una parte de la ley de la vida en el nivel intermedio, lo que le otorgaba un inmenso control sobre la fuerza vital de las plantas en todo el mundo. ¡Boom! Toda la región tembló. En el vasto bosque que se extendía miles de kilómetros abajo, innumerables partículas de luz verde convergieron, formando un inmenso océano de energía vibrante. Estas corrientes de energía vital, imbuidas del poder del cielo y la tierra, se condensaron bajo la ley de Makura en enormes enredaderas verdes, cada una de diez mil metros de longitud. Como una marea interminable, surgieron para enredar la luz de la alabarda. ¡Bang! ¡Bang! ¡Bang! Sin embargo, bajo el poder de la luz de la alabarda, forjada a partir de dos leyes de alto nivel y que portaba el peso de una montaña, las enormes vides” cada una lo suficientemente fuerte como para aplastar montañas normales” eran continuamente destrozadas y aniquiladas. Fue una escena de devastación absolutamente imparable. ¡Imposible! La expresión, antes segura, de Makura se transformó en una de sorpresa y horror. Al instante siguiente, su cuerpo se disolvió en un flujo infinito de luz verde, desapareciendo de la vista. En ese preciso instante, la luz dorada y azul de la alabarda, que irradiaba un brillo deslumbrante y portaba la aterradora fuerza de la aniquilación total, descendió de los cielos. ¡Boom! Una explosión masiva de color azul dorado estalló en el corazón del bosque, enviando ondas expansivas por toda la tierra. El suelo se fracturó en un radio de más de diez kilómetros, e incontables fragmentos de roca y tierra fueron lanzados al cielo. La catastrófica detonación energética desató una abrasadora onda expansiva dorada que se extendió a lo largo de más de setenta kilómetros. Por dondequiera que pasaba la onda expansiva, árboles imponentes, algunos de cientos o miles de metros de altura, se marchitaban al instante. La maleza y los arbustos, de apenas unos metros de altura, se reducían a cenizas. Pronto, incluso los árboles ardían en llamas. En el epicentro de la explosión, un anillo de luz azul dorada, de varios kilómetros de diámetro, iluminaba la devastación. Dos inmensos dragones, uno formado de Llama Celestial y el otro de Rayo de las Mil Tribulaciones, se enroscaban en el aire, arrasando todo a su paso. La devastación total dejó a Makura, que ahora aparecía a varias decenas de kilómetros de distancia, con una expresión sombría y un miedo persistente. Si hubiera recibido ese golpe de frente, habría sufrido heridas gravísimas, suponiendo que hubiera sobrevivido. El fuego y los rayos, imbuidos de leyes superiores, eran demasiado destructivos, mucho más allá de lo que una entidad mítica en su fase inicial debería haber sido capaz de controlar. ¿Qué estás mirando? De repente, una voz tranquila habló detrás de Makura. En ese instante, su rostro se contrajo de horror: Chen Chu había entrado de algún modo en su región divina y había aparecido justo detrás de él. "¡Mierda!" ¡Boom! Un aura devastadora emanó del cuerpo de Chen Chu. En su alabarda negro-dorada, cadenas grises de la ley se enroscaban alrededor del mango, confluyendo en una luz gris radiante que se abalanzó con una fuerza capaz de partir mundos. Un aura sofocante envolvió a Makura en un instante, presagiando una muerte inminente. ¡No! Con su alma divina atrapada, Makura ya no pudo escapar; el hecho lo abrumó de terror. Una oleada explosiva de energía vital infinita brotó de su cuerpo, transformándolo en un radiante sol verde. ¡Boom! Sin embargo, bajo el devastador impacto imbuido de un poder capaz de partir mundos, el sol verde de energía vital, junto con la verdadera forma de Makura, explotó instantáneamente. La luz gris de la alabarda, que abarcaba mil metros, no perdió impulso y se estrelló contra la tierra. El terreno se fracturó y se derrumbó, lanzando torrentes de roca y tierra al cielo. Un cañón, de decenas de kilómetros de largo y un kilómetro de ancho, se abrió violentamente en la tierra. Al mismo tiempo, la inmensa luz verde, antaño conectada a Makura, se desintegró. En una onda expansiva que se extendió a lo largo de cientos de kilómetros, innumerables hojas y ramas estallaron bajo la fuerza del impacto. Los árboles temblaron violentamente, y la destrucción se extendió por toda la tierra. En el instante en que su verdadera forma, condensada por la ley, fue aniquilada, Makura dejó escapar un grito de agonía. Sobre su alma divina y los restos de su forma condensada por la ley, que se regeneraba rápidamente, cadenas grises, imbuidas de poder mortal, se enroscaron con más fuerza, quemando y borrando su fuerza vital y su alma. Toda la región tembló. En las decenas de ciudades donde residían seres alienígenas, los edificios se derrumbaron, la tierra se estremeció e innumerables criaturas alienígenas cayeron de rodillas aterrorizadas, rezando desesperadamente por la salvación. Tras asestar un duro golpe a Makura, Chen Chu no volvió a atacar. Simplemente permaneció en el cielo, a diez mil metros de altura, empuñando su alabarda con expresión indiferente mientras contemplaba el horizonte. Detrás de él, una rueda de luz dorada, de un metro de diámetro, giraba lentamente. Patrones amarillos, dorados, negros y azules se entrelazaban en su superficie, emanando un aura abrumadora y dándole la apariencia de un dios demoníaco de la destrucción. La Divinidad Oculta le permitió a Chen Chu borrar temporalmente su presencia, haciéndolo indetectable a menos que fuera visto u observado directamente. Además, tras alcanzar el nivel mítico, sus habilidades avanzaron de forma sincrónica, incluyendo su Movimiento Divino de Paso Celestial, que le permitía recorrer más de cien kilómetros en un solo paso, de forma similar a la teletransportación instantánea. Esa era la fuerza actual de Chen Chu. Gracias a la ley del poder, que amplificaba pasivamente su fuerza diez veces, había herido a Makura, un ser con una fuerza de combate equivalente a la cima del nivel mítico, con tan solo dos golpes casuales. Además, ese era solo su estado normal; aún no había manifestado su verdadera forma condensada de tres rostros y seis brazos, ni había desatado todo su poder. A lo lejos, una luz verde se concentró cuando la enorme figura de Makura, de más de doscientos metros de altura, reapareció. Su rostro era sombrío, su aura débil. Llamas verdes llameantes centelleaban en su cuerpo mientras su origen legal ardía, incinerando el poder gris de la ley de la muerte que se enroscaba a su alrededor. Chen Chu habló con indiferencia. "Por el bien de la Alianza de los Dioses, esto no es más que una lección. Si osáis bloquearme el paso de nuevo, aplastaré vuestra miserable región." El rostro de Makura enrojeció de ira mientras fulminaba con la mirada a Chen Chu. Sin embargo, a pesar de su furia contenida, no se atrevió a atacar de nuevo, pues ahora sabía que aquel humano realmente tenía el poder de matarlo. Como deidad que había refinado una porción del cielo y la tierra, ejercía una fuerza inmensa dentro de su región divina, tanta que incluso un enemigo dos reinos menores por encima de él tendría dificultades para derrotarlo. Sin embargo, esta fortaleza venía acompañada de una debilidad inherente. Una vez que una deidad abandonaba su región divina, su poder se desplomaba. Es más, si los puntos de condensación de la ley de la región se destruían uno a uno, la región entera podía colapsar. Si bien los puntos condensados de la ley eran diferentes para cada región divina, ocultos a lo largo de su vasta extensión, si alguien tuviera los medios para localizarlos... Por supuesto, la forma más sencilla era encontrar la verdadera forma de la deidad dentro de la región divina y aniquilarla repetidamente. El poder de las leyes erosionaría gradualmente el origen y el alma divina de la deidad, borrando su existencia. Tras lanzar una última mirada indiferente a Makura, Chen Chu alzó la vista hacia el cielo. Sin dudarlo, se lanzó por los aires, transformándose en un destello de luz dorada que se disparó desde la región. Con un estruendo sónico ensordecedor, dejó tras de sí una estela dorada que se extendía kilómetros, desvaneciéndose en el horizonte a más de veinte veces la velocidad del sonido. Al ver partir a Chen Chu, tres poderosas voluntades, emanando una presión descomunal, descendieron del cielo, a diez mil metros de altura. Estas voluntades se materializaron en las imponentes proyecciones de tres formas verdaderas condensadas en la ley, cada una de mil metros de altura. Los tres reyes de los dioses, con la mirada fija en la dirección donde Chen Chu había desaparecido, mostraron expresiones solemnes. El rey de los dioses, con un tercer ojo en la frente, habló con voz profunda: “Ese rey humano... es increíblemente fuerte”. El rey de los dioses del Clan de la Serpiente Ilusoria, con cuerpo humano y cola de serpiente, habló lentamente. "¿Lo habéis notado? Con el tiempo, la raza humana se ha ido fortaleciendo, desde ser oprimida por el Clan del Purgatorio cuando estalló su guerra de civilizaciones, hasta ser ahora capaz de enfrentarlos en batalla en igualdad de condiciones." "Además, la raza humana ha estado produciendo genios a un ritmo asombroso. Primero fue Xiao Tianyi, y ahora este Chen Chu, cuyo talento es aún más aterrador." "Creo que, en comparación con el Clan del Purgatorio, que busca corromper y demonizar todo, una alianza con la raza humana podría ser más beneficiosa para el futuro de nuestra facción." ¡Hmph! El rey de los dioses de la tribu Kata, cuyo rostro estaba marcado con rayas doradas de tigre, resopló con frialdad. “La raza humana es arrogante y dominante. Si continúa creciendo sin control, representará una amenaza para nuestra alianza”. “Pero aun así son mejores que el Clan del Purgatorio” replicó el dios rey Serpiente Ilusoria con expresión fría. Por ahora, la raza humana aún es débil. Si nos aliamos con ellos, podremos mantener la ventaja en las negociaciones. Pero si el Clan Demonio del Purgatorio los aniquila, solo nos quedarán dos opciones: ser demonizados o ser aniquilados. "Y una vez que seamos demonizados, seremos esclavizados por el Clan del Purgatorio por toda la eternidad, sin jamás ser libres." Dicho esto, el rey dios Serpiente Ilusoria se volvió hacia el rey dios Kata, con una sonrisa burlona en los labios. "Sé que deseas liberarte de las ataduras de tu región divina, pero ni siquiera el mismísimo Rey Divino Tarodell puede romper esas cadenas. ¿De verdad crees que tienes alguna posibilidad?" “Kata, te sugiero que dejes de engañarte. Si te entrometes en este asunto, morirás.” Con estas últimas palabras, el dios rey Serpiente Ilusoria dirigió una última y profunda mirada al dios rey Kata, y luego se disipó, su proyección desvaneciéndose en la nada. Al desvanecerse el dios-rey serpiente ilusorio, el rey de los dioses del Clan Divino de los Tres Ojos cayó en profundos pensamientos. Tras un instante, su inmensa voluntad se expandió, resonando por toda la región divina. "Este conflicto entre el rey humano Chen Chu y las deidades de la Alianza del Dios Demonio es un asunto personal. Ningún otro dios debe interferir. Si lo hacen, sufrirán las consecuencias." La Alianza del Culto Demoníaco era un nombre dado por la raza humana. Dentro de la Alianza de Dioses, era una pequeña facción compuesta por cinco dioses demoníacos, con el Culto del Dios Demonio como núcleo, formando así la Alianza del Dios Demonio. El dios rey Kata parecía visiblemente disgustado. “Kuernado, ¿qué quieres decir con esto? ¿Acaso no da la impresión de que nuestra Alianza teme a la raza humana?” El rey dios de los Tres Ojos le dirigió una mirada gélida y respondió con indiferencia: “La Alianza del Dios Demonio no representa a toda la Alianza de los Dioses. No importa quién muera esta vez, no nos afectará”. "Además, proteger nuestras tierras ancestrales es el deber de nuestro clan. El conflicto entre la raza humana y el Clan Demonio del Purgatorio no tiene nada que ver con nosotros." “Por supuesto, esa es solo nuestra responsabilidad; no te concierne. Hagas lo que hagas, no interferiré.” Dicho esto, la proyección del dios rey de los Tres Ojos se disolvió en luz y desapareció. Ahora, solo el dios rey Kata permanecía en la región de Makura, en silencio, con la mirada baja. Nadie sabía qué pensaba. Tras un breve instante, él también desapareció en un destello de luz. Al mismo tiempo, siguiendo la orden del dios rey de los Tres Ojos, varios dioses de las regiones divinas circundantes de diferentes razas alienígenas dirigieron su mirada hacia la Alianza del Culto Demoníaco. La Alianza de los Dioses era más que un simple nombre. Bajo el poder principal del Rey Divino Tarodell, toda la red de regiones divinas dentro de la alianza estaba interconectada, formando una inmensa red que abarcaba todo su territorio. Como el clan más poderoso, el Clan Divino de los Tres Ojos ejercía control sobre una parte de esta red, otorgando a su rey de dioses una inmensa autoridad en toda la alianza. Sin embargo, no convocó a las deidades de las otras razas alienígenas para sitiar a Chen Chu, ni tampoco notificó a las deidades dentro de la Alianza del Culto Demoníaco, incluidos los reyes demoníacos del Culto del Dios Demonio.
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Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 680

Estás leyendo el capítulo 680 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 1 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 759 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.