Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 618 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Al transformarse la etapa vital del Emperador Dragón Azur Celestial, todo el micromundo comenzó a temblar. La atmósfera se estremeció, la tierra y las montañas rugieron, y los cielos resonaron con truenos incesantes.
Más allá del mundo de la grieta, oscuras nubes se acumulaban sin cesar, extendiéndose a lo largo de miles de kilómetros. En lo profundo del vacío, truenos ensordecedores rugían con una ferocidad inimaginable.
Una presión suprema, como invocada desde los mismos cielos, descendió sobre el mundo de la grieta. Esta fuerza opresiva infundió terror en los corazones de todos los seres vivos dentro de sus límites.
El Dragón Colosal Plateado y el Dragón Colosal Dorado-Azul, incapaces de resistir el aura abrumadora, se desplomaron desde sus elevadas alturas, estrellándose contra el suelo con un estruendo ensordecedor. La tierra se agrietó bajo su inmenso peso, cubriendo la zona con una densa nube de polvo.
Los ojos del Dragón Plateado se abrieron desmesuradamente al contemplar la figura distante. !Roar! Ao Tian se ha vuelto mucho más fuerte. Incluso la cola del gran Saixitia se ha debilitado.
Comparada con los anteriores avances en el poder del Emperador Dragón, esta transformación era de una magnitud completamente distinta. Incluso el experimentado Dragón Plateado quedó temblando de asombro.
Sintiendo los temblores instintivos en su linaje, el Dragón Dorado-Azul gruñó suavemente. !Roar! Su linaje... siente como si pudiera evolucionar infinitamente.
Desde el momento en que se topó por primera vez con aquella bestia llamada Trueno Ígneo, hasta ahora, solo había transcurrido medio día. Sin embargo, en ese breve lapso, había presenciado el ascenso al trono del Emperador Dragón en dos ocasiones, desafiando toda convención.
Era como si esta bestia colosal, nacida de un mundo primitivo, no conociera límites.
Incluso las sirenas, a miles de metros de profundidad bajo el lago, sucumbieron a la intensa presión. Una a una, se desplomaron, liberando chorros de burbujas antes de perder el conocimiento.
¿Eeya? ¡¿Eeya?!
Bajo el poder opresivo de una transformación celestial, ni siquiera el Pequeño Dragón Púrpura podía mantenerse en pie con la misma facilidad de antes. Débil y tembloroso, se desplomó sobre la cabeza del Emperador Dragón.
Sin embargo, sus ojos reflejaban confusión y duda. A pesar de su sacrificio, su hermano mayor se fortalecía, mientras que él permanecía imperturbable.
¿Podría ser que ofrecer cáscaras de huevo no fuera suficiente? ¿Era necesario sacrificar Cristales de Vida en su lugar?
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
Del cuerpo del Emperador Dragón brotaron rayos negros y destructivos, destrozando el espacio y arrasando cumbres montañosas a su paso. Pronto les siguieron una luz dorada radiante, corrientes turbias de energía caótica, llamas doradas y blancas llameantes, y truenos tan azules como el océano.
Cuando las leyes de alto nivel y las habilidades de transformación divina desataron su poder, el Emperador Dragón se convirtió en una colosal esfera de luz destructiva, con varios kilómetros de diámetro.
En su centro, el caos se desató, consumiendo todo a su alrededor en un radio de decenas de kilómetros. Bajo el calor abrasador de su energía, toda la materia se redujo a cenizas, el espacio se fracturó y la mismísima estructura de la realidad se desmoronó.
En medio de esta devastación, surgió un aura de terror indescriptible, rompiendo una atadura invisible con una explosión ensordecedora.
En ese instante, la consciencia del Emperador Dragón fue absorbida por un mundo radiante y multicolor. Allí, su consciencia se fusionó con un carácter ancestral: "Azul".
¡Boom!
Un flujo infinito de vasto y profundo conocimiento inundó la mente del Emperador Dragón, sumiendo su consciencia en un estado onírico y caótico. Simultáneamente, su alma experimentó una profunda transformación, nutrida por la metamorfosis de su cuerpo físico.
En ese momento, al experimentar sus habilidades una transformación divina, el nivel vital del Emperador Dragón trascendió hasta los cielos mismos.
Muy lejos, en lo profundo del mundo mítico, un sutil temblor se extendió por los cielos. Más allá de incontables millones de kilómetros, decenas de estrellas irradiaron de repente una luz deslumbrante, visible incluso a plena luz del día.
A lo largo y ancho de la inmensidad del mundo mítico, innumerables seres alzaron la vista instintivamente, y sus rostros reflejaban curiosidad, asombro y solemnidad al contemplar el fenómeno celestial.
En territorios humanos, muchos quedaron igualmente asombrados. ¿Por qué aparecen de repente tantas estrellas en el cielo?
La última vez que se vieron tres estrellas fue hace más de medio mes, poco antes de que una de ellas cayera, aniquilando casi por completo el Campo de Batalla Abisal.
En el territorio de la Alianza de los Dioses, un hombre alto e imponente, vestido con túnicas blancas como la nieve, se alzaba sobre un árbol gigantesco de cientos de metros de altura. Ji Wuji, con las manos entrelazadas a la espalda, contemplaba las estrellas y suspiró con admiración.
"Solo en el mundo mítico las estrellas aparecerían a plena luz del día."
Mientras otros observaban el fenómeno, Chen Chu no pudo evitar sentir una profunda sensación de asombro.
Su doble consciencia le permitía percibir tanto su entorno como la transformación del Emperador Dragón. Las bandas de luz multicolor que lo rodeaban no eran mera energía, sino manifestaciones de principios. Integrales al mundo mítico, estos principios estaban imbuidos de infinitos misterios.
¡Boom!
Cuando la mirada de Chen Chu se posó en el radiante entorno, un torrente de conocimiento incomprensible inundó su consciencia, abrumando su mente. Al instante, su rostro palideció y se agarró la cabeza con dolor.
¡Jadear!
Chen Chu inhaló profundamente, alejándose del estado caótico de la conciencia del Emperador Dragón.
El lugar era demasiado peligroso, mucho más allá de su nivel de comprensión actual.
Sin embargo, incluso en ese breve instante de contacto, Chen Chu vislumbró la esencia del mundo. Un fantasma, una proyección tridimensional de sí mismo, se materializó en su mente.
Este fantasma no era otro que su propia forma, o más precisamente, la manifestación del Dios Demonio de la Batalla que habitaba en su interior.
En el Noveno Reino Celestial, los cultivadores que se esforzaban por avanzar en su reino necesitaban comprender la verdadera esencia de su poder, desarrollando dominios e integrando su fuerza para llegar a las leyes mismas.
Para Chen Chu, cuyo poder abarcaba una variedad de habilidades divinas y leyes de alto nivel, este proceso era desalentador. Incluso con su extraordinario talento y abundantes recursos, no había logrado ascender al rango de rey en tan solo un mes.
Sin embargo, gracias al encuentro fortuito propiciado por la transformación del Emperador Dragón, Chen Chu se sintió seguro de estar a punto de entrar en la etapa final del Noveno Reino Celestial.
Dentro de su sala de cultivo, Chen Chu recurrió a los recursos de nivel divino que había adquirido recientemente. Con asombrosa velocidad, refinó y absorbió las energías, y su Dios Demonio de Batalla experimentó una rápida evolución.
Detrás de él, emergieron cuatro ruedas de luz radiantes, que representaban cuatro mundos distintos. Dentro de ellas, los patrones de las leyes de la tierra, el fuego, el viento y el rayo se entrelazaban, volviéndose cada vez más refinados y estables.
En el mundo mítico, ya sea para humanos, razas alienígenas o bestias colosales, alcanzar el nivel mítico requería el refinamiento de las leyes para que resonaran con los cielos y la tierra.
Dado que estas leyes estaban intrínsecamente ligadas al individuo, su poder era profundo, pero limitado a quien las ejercía. Un rey que dominara la ley de la llama no podía incitar a todas las llamas del mundo mítico a incinerarlo, pero sí podía transformar un área de varios kilómetros en un mar de fuego.
Sin embargo, estas limitaciones solo existían en el contexto del mundo mítico. Trasladado al Planeta Azul, un rey sería similar a una figura divina, capaz de arrasar ciudades con un simple gesto y comparable a un arma nuclear que podría usarse repetidamente.
El tiempo transcurrió velozmente mientras Chen Chu se sumergía en el cultivo y el Emperador Dragón continuaba su transformación. Cinco días pasaron en un abrir y cerrar de ojos.
En el centro del mundo de la grieta, la montaña derrumbada había sido reemplazada por un lago de lava abrasadora que se extendía a lo largo de varios kilómetros.
Elevándose sobre la extensión fundida se alzaba la colosal figura del Emperador Dragón, que ahora medía más de 980 metros de longitud. Su forma irradiaba un aura de terror indescriptible, provocando que el aire mismo se solidificara.
La transformación había aumentado aún más su físico debido a que las tres habilidades que habían sufrido una transformación divina estaban relacionadas con el cuerpo físico; sus escamas negras y rojas se habían vuelto aún más robustas y feroces.
Su cola, semejante a una hoja, había crecido desproporcionadamente, superando la mitad de la longitud total de su cuerpo. Su imponente cabeza lucía ahora tres pares de cuernos plumosos de color rojo oscuro, semejantes a huesos, que se desplegaban majestuosamente, con llamas blancas ardiendo en ellos.
La transformación más notable se produjo en su espalda. Flanqueando las tres hileras de aletas dorsales afiladas, semejantes a corales, le había crecido un par de alas de color rojo oscuro, parecidas a estructuras óseas. Podían plegarse y retraerse con una inquietante elegancia.
¡Crack! ¡Crack!
Con un simple pensamiento del Emperador Dragón, las alas negras y rojas, formadas de queratina con textura metálica, se desplegaron, abarcando aproximadamente 1.400 metros.
¡Tararear!
Los bordes de las alas negras y rojas irradiaban una luz azul dorada. A continuación, una capa de alas llameantes, similar a una membrana, se extendía varios cientos de metros más allá, creando una envergadura total que superaba los 1800 metros.
!Roar!
El Emperador Dragón dejó escapar un rugido ensordecedor mientras sus alas dobles se extendían ampliamente, resonando por los cielos.
¡Boom!
Bajo su rugido ancestral y primigenio, todo el micromundo dentro de la grieta tembló violentamente. Una energía densa surgió como olas gigantes, envolviendo un área que abarcaba varios cientos de kilómetros.
El Emperador Dragón parecía haber nacido en los albores de la antigüedad, en perfecta sintonía con los cielos y la tierra con cada aliento que tomaba. Exudaba un aura de majestad, divinidad y dominio.
Mientras el Emperador Dragón se deleitaba en su transformación, ejerciendo su imponente presencia a través del mundo de la grieta, Chen Chu despertó lentamente. Un profundo aura, propia de la etapa final del Noveno Reino Celestial, emanó de su cuerpo.

Continúa leyendo
Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela)
Capítulo 619
Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 618
Estás leyendo el capítulo 618 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 19 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 764 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.