Leer Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) Capítulo 540 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En lo más profundo de la zona prohibida, una inmensa tormenta del vacío rugía a más de diez mil kilómetros de distancia, extendiéndose por miles de kilómetros. Tormentas negras y arremolinadas del vacío desgarraban el cielo y la tierra, esparciendo incontables fragmentos de espacio.
En esta zona, incluso los guerreros más poderosos del Noveno Reino Celestial caerían si fueran lo suficientemente descuidados como para ser sorprendidos por la tormenta, lo que la convierte en un lugar extremadamente peligroso.
En consecuencia, pocos equipos pioneros se atrevieron a aventurarse tan lejos. La mayoría se limitó a explorar los límites y las afueras de la zona prohibida, extendiéndose hacia afuera y priorizando siempre la seguridad.
Al fin y al cabo, sus espíritus estaban llenos de aventura, pero no buscaban la muerte.
En ese instante, sin embargo, en el corazón de aquella aterradora tormenta del vacío, Chen Chu voló con facilidad sobre la tierra destrozada, moviéndose como un pez en el agua. Incluso pasó directamente entre dos tormentas negras que se cruzaban, deslizándose ileso.
Ocasionalmente, una tormenta negra se acercaba, sus enormes brazos rozando su cuerpo, pero se disipaba instantáneamente, enviando ondas de choque a través del espacio circundante y causando violentas ráfagas de energía.
Envuelto en barreras amarillas, doradas, negras y azules formadas por su Fuerza Mundial, Chen Chu irradiaba un aura de invencibilidad. Las barreras de fuerza de los cuatro mundos compensaban sus debilidades defensivas, permitiendo a un cultivador en la etapa inicial del Octavo Reino Celestial defenderse de ellas como si estuviera en el Noveno.
De repente, en el corazón de la tormenta, los ojos de Chen Chu brillaron con interés mientras contemplaba la distancia.
Con la mirada penetrante de sus pupilas verticales negras y doradas, vio cómo se concentraba energía negra a decenas de kilómetros de distancia en el cielo. Formaba un orbe negro brillante suspendido en el aire, rodeado de violentas tormentas negras de cientos de metros de ancho.
Sin embargo, lo que captó su atención fue el aura innata que emanaba del orbe.
“Una runa innata que contiene energía del vacío... Pero, por desgracia, está incompleta” murmuró Chen Chu con pesar.
Este fue el primer recurso especial que descubrió desde su entrada al mundo mítico: una runa innata de poder especial. Aunque incompleta, podía permitir a un cultivador acceder directamente al Noveno Reino Celestial.
Sin embargo, la zona era demasiado peligrosa. La única forma de recuperarlo con seguridad sería invocar la proyección del Emperador Dragón de Fuego del Trueno, utilizando su poder abrumador para dispersar las tormentas del vacío circundantes.
Dada la inmensa magnitud de la tormenta, desatar aquí una fuerza de nivel mítico podría desencadenar una reacción en cadena, potencialmente catastrófica.
Al observar a su alrededor las aullantes tormentas del vacío, Chen Chu echó un vistazo a un destello de luz blanca que brillaba en lo alto, antes de adentrarse rápidamente en la zona prohibida.
Considerando que el origen del mundo se encontraba en las profundidades de la zona prohibida, no había necesidad de perder el tiempo con esa runa incompleta. Podría volver por ella más tarde.
Utilizando las Pupilas de la Muerte del Vacío para escudriñar la esencia del mundo, Chen Chu atravesó rápidamente la destrucción creada por las tormentas del vacío.
!Roar!
La tierra tembló, y una fluctuación de energía de nivel mítico surgió desde la distancia, acompañada de un rugido que pareció sacudir los cielos.
La expresión de Chen Chu se tornó seria mientras el entorno se sumía en un silencio sepulcral. A través de su Doble Pupila del Vacío, divisó a lo lejos un lento y retorcido vórtice que se extendía a través del tejido del espacio, perturbando el mundo material.
Al mismo tiempo, una peculiar runa negra, con una nitidez casi como la de una hoja, apareció entre sus cejas.
Esta runa latente palpitaba con energía, enviando un mensaje claro: avanzar más sería peligroso. Más adelante se extendía una zona prohibida donde incluso las criaturas míticas podrían encontrar su fin.
“Parece que tendré que desviarme” murmuró Chen Chu. Su figura brilló al girar en un amplio arco, recorriendo miles de kilómetros para evitar la zona de peligro del vórtice.
Siguiendo los destellos blancos que cruzaban el cielo, pasó los siguientes días esquivando con cuidado un peligro tras otro. Tras matar a dos bestias colosales de nivel 9, finalmente alcanzó una profundidad de más de cincuenta mil kilómetros.
En esta tierra devastada, las montañas se alzaban y descendían, y al borde de un acantilado de miles de metros de altura, Chen Chu permanecía de pie, ataviado con su armadura de batalla negra y roja.
A su alrededor, el aire crepitaba con un feroz viento azul, imbuido del poder de destrozar a los cultivadores del Octavo Reino Celestial. Los vientos azotaban su cuerpo con una fuerza explosiva, creando rugidos ensordecedores.
Firme en medio de la tempestad, la mirada de Chen Chu se endureció mientras miraba hacia adelante.
Allí, el cielo y la tierra parecían fracturarse, formando un espacio caótico donde las leyes de la naturaleza se habían quebrado. El suelo flotaba ingrávido y enormes "islas" se desplazaban sin rumbo.
Las estelas de origen mundial que Chen Chu había estado persiguiendo volaron todas hacia las profundidades de esta región caótica.
¡Boom!
De repente, una isla gigantesca de varios miles de metros de altura se derrumbó a lo lejos, y el espacio en la zona también colapsó rápidamente, formando un vacío negro que devoró todo a su paso.
La fuerza explosiva de esta devastación hizo que a Chen Chu le temblaran los ojos. "A partir de ahora, la cosa se va a poner peligrosa."
En ese momento, ya no había vuelta atrás. Mantenía una vigilancia atenta a su alrededor con sus Pupilas de la Muerte del Vacío, siguiendo los destellos blancos de luz sobre su cabeza mientras cargaba directamente hacia el corazón del caos.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
En la zona de la muerte, que se derrumbaba sin cesar, Chen Chu se movía como una pequeña barca a la deriva en un mar tormentoso.
Por un instante, sintió una oleada de locura. Se había adentrado tanto en una zona prohibida, tan peligrosa que, sin la capacidad de los Alumnos de la Muerte del Vacío para ver la esencia del mundo, habría muerto hacía mucho tiempo.
Claro que, si no hubiera confiado en su capacidad, no habría llegado tan lejos.
Chen Chu recorrió con cautela otros miles de kilómetros antes de aterrizar finalmente con suavidad sobre un enorme asteroide que se alzaba cientos de metros por encima del paisaje devastado. Su mirada se fijó en el vacío que se extendía ante él.
Allí, una grieta invisible se extendía a lo largo de diez mil metros de ancho: una fisura en el tejido del mundo. Hace apenas unos instantes, un rastro del origen del mundo había desaparecido en esa grieta.
“Finalmente lo encontré” murmuró Chen Chu, con una sonrisa que se extendía por su rostro.
Tras adentrarse decenas de miles de kilómetros en la zona prohibida y eludir innumerables peligros, por fin había llegado el momento de la cosecha. La grieta que se extendía ante él, aunque vasta e imponente, no parecía ejercer ninguna influencia externa. Los sentidos intuitivos de Chen Chu tampoco detectaron ninguna amenaza inmediata.
Tras una breve vacilación, se lanzó hacia adelante y se sumergió directamente en la grieta.
La escena ante Chen Chu cambió de repente. Se encontró de pie sobre una masa de tierra desolada, suspendida en el vacío. El terreno árido se extendía sobre un área de apenas unas decenas de kilómetros de diámetro.
¡Boom!
En el instante en que Chen Chu aterrizó, un peso tremendo se abalanzó sobre él. El suelo inflexible bajo sus pies se agrietó y fracturó, generando grietas que se extendieron cientos de metros hacia afuera.
“¡Qué pesado!” murmuró Chen Chu con expresión sombría.
Este reino se asemejaba al núcleo de un planeta, impregnado de una fuerza gravitacional abrumadora, casi asfixiante. La inmensa presión podía aplastar instantáneamente a un cultivador del Octavo Reino Celestial o reducir un portaaviones a una plancha de acero.
La fuerza aplastante lo invadía todo, oprimiéndole músculos, huesos, órganos e incluso células. A pesar de su inmensa fuerza, Chen Chu podía sentir el esfuerzo.
No es de extrañar que este terreno fuera tan extrañamente llano.
Luchando contra la opresiva gravedad, Chen Chu alzó la cabeza para mirar hacia el horizonte. Allí, en el límite del desolado paisaje, vio una luz amarilla oscura arremolinada, envuelta en un tenue resplandor de profunda energía, que abarcaba varios cientos de metros de diámetro.
El aura que emanaba de la luz amarilla era embriagadora, exudando un atractivo irresistible. En su núcleo convergían más de diez vestigios de origen mundial.
Mientras tanto, tenues hebras de luz blanca atravesaban continuamente el vacío superior, descendiendo de los cielos para fundirse a la perfección con la masa resplandeciente.
“Esto es increíble” susurró Chen Chu, con la respiración acelerada y la emoción reflejada en su rostro.
¡Boom!
Chen Chu dio un paso pesado hacia adelante, y el suelo bajo sus pies tembló y se hundió. No se produjo ninguna onda expansiva; todo quedó sometido por la omnipresente presión gravitacional.
Paso a paso, Chen Chu aplastó la tierra bajo sus pies mientras avanzaba hacia la fuente de energía luminosa. Cada avance era un esfuerzo monumental; tardaba más de media hora en recorrer un solo kilómetro. Finalmente, se detuvo, su cuerpo luchando contra la creciente fuerza.
Al acercarse al resplandor amarillo, la gravedad se intensificó exponencialmente. La presión que ejercía sobre el cuerpo de Chen Chu era ahora casi diez veces mayor que cuando entró por primera vez en este reino.
Chen Chu apretó los dientes, y su mandíbula crujió audiblemente bajo la tensión. "Parece que... ya no puedo contenerme más."
¡Boom!
Una explosión de vitalidad surgió del interior de Chen Chu, enviando un torrente imparable de energía hacia el exterior. La inmensa fuerza atravesó la atmósfera opresiva, sacudiendo los cimientos del mundo.
¡Crack! ¡Crack!
Al activar su Cuerpo de Dios de la Guerra, la forma de Chen Chu se expandió rápidamente. En un abrir y cerrar de ojos, creció hasta superar los cuarenta metros de altura, manifestando el imponente rostro de su Cuerpo de Batalla del Verdadero Dragón con tres rostros y seis brazos.
Detrás de él, se materializaron cuatro ruedas de luz radiantes, formadas de rayos y fuego. Cada rueda, que giraba lentamente, brillaba con un tono distinto” amarillo, dorado, negro y azul” que encapsulaba la esencia de cuatro mundos.
La tenue proyección de estos cuatro mundos surgió detrás de Chen Chu. Lo envolvieron como una deidad primordial, exudando un aura abrumadora de creación y destrucción.
¡Boom! ¡Boom! ¡Boom!
A su alrededor, retumbaban los truenos y ardían las llamas con furia. Las ruedas de luz giratorias chocaban con la inmensa fuerza gravitacional que saturaba el aire, desatando ondas de choque de poder devastador.
Gracias al poder del Cuerpo del Dios de la Guerra, la fuerza, la defensa y las capacidades generales de Chen Chu alcanzaron niveles sin precedentes. Desafiando la aplastante fuerza de la gravedad, avanzó con pasos pesados y demoledores, acortando la distancia que lo separaba de la resplandeciente masa dorada.
Sin embargo, cuando se acercó a menos de diez kilómetros, la fuerza gravitacional se intensificó de nuevo, multiplicándose por diez.
¡Boom!
El peso descomunal hizo añicos las barreras protectoras formadas por las proyecciones de los cuatro mundos. Su cuerpo se estremeció y su imponente figura se comprimió de cuarenta metros a tan solo treinta.
!Roar! ¡Ábreme paso!
Chen Chu dejó escapar un rugido feroz, su voz resonando con la furia de un antiguo dios de la guerra. En el centro de su frente, un resplandor rojo sangre se encendió y se expandió hacia afuera formando un Dominio del Mar de Sangre, que envolvió un área de cientos de metros de ancho.

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Estás leyendo el capítulo 540 de Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela), un novela. Sobre el firmamento, un Kun gigante, de miles de metros de largo, sobrevoló la ciudad, ignorando la andanada de misiles. En Australia, una serpiente apocalíptica, de miles de metros de largo, destruyó ciudades y devoró… Este capítulo tiene publicado el 3 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Era Mítica: Mi evolución hacia una bestia celestial (Novela) tiene 789 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.